Una amiga, con tono jocoso y en medio de mis carcajadas, llama al hecho de tener relaciones sexuales “una vuelta macabra y peligrosa”. Y la verdad es que resulta serlo, cuando no somos conscientes del valor que tiene nuestro cuerpo a la hora de entregárselo a otra persona.
Dejando de lado los puntos extremadamente moralistas y viéndolo desde un punto racional, hay que reconocer que no es lo mismo tener sexo que hacer el amor.
Lo tóxico es malo, y las personas tóxicas nos envenenan el alma, nos amargan el día y nos impiden alcanzar nuestros sueños. Nadie quiere estar junto a una persona tóxica, por lo que no sólo los debemos evitar sino que también debemos cuidarnos de serlo nosotras también.
“Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente. Y estas toxinas, aunque nos parezcan verdaderos misiles, provienen del lenguaje; ya sea de la forma en que nos hablamos, nos pensamos, o nos creemos o bien, de la particular manera en la que otros dirigen esa flecha lingüística hacia nosotros.
La vida es como tú la quieras hacer, nada es fácil, siempre nos encontramos con nuevos retos, y cada día es una aventura.
La vida muchas veces nos golpea tan fuertemente que hasta nos cuesta abrir los ojos por la mañana, en nosotras está el poder hacer de nuestra vida algo bonito u optar por no revertir las cosas que nos salen mal. Siempre hay cosas por las que vale la pena seguir soñando, porque eso nos hará felices.
Cuantas veces en la vida nos hemos encontrado ante la misma pregunta que muchas mujeres se hacen: ¿el aborto o la vida? Nunca llegaríamos a tener una respuesta exacta, porque cada una tiene sus “razones” y aunque nada justifica la interrupción de una vida humana, muchas mujeres jóvenes y no tan jóvenes, podrían llegar a ese recurso, por desesperación, falta de orientación o simplemente por sentirse solas y abandonadas ante un problema que en su momento no pudo evitar.
Te invito a que por un momento dejes todo lo que estás haciendo, respires llenando tus pulmones de aire y que lo sueltes lentamente, cierra tus ojos, porque fuera de ti no habrá nada para ver. Hoy quiero que empieces a mirarte por dentro.
Que veas el paisaje que habita en ti y tal vez desconoces. Que busques entre los oscuros fantasmas de los miedos, la luz de la valentía, que toques cada imagen del pasado con amor, aun cuando haya telarañas de dolor, eso no pertenece a tu presente; son sólo fotos amarillentas, hojas secas de un camino que ya recorriste.
La vida no es perfecta, muchas veces resultamos heridas en el corazón por relaciones y mal amores que no dieron el fruto esperado.
Cuando después de haber entregado nuestro amor nos destruyen el corazón nos entra un lógico miedo a que pueda volver a sucedernos. En ocasiones ese miedo provoca que nos perdamos cosas y oportunidades valiosas que la vida nos tiene preparadas.
Pero en la vida siempre hay que arriesgar, no se puede dejar de lado nuestro sentir por temores y miedos, hay que saber vencerlos, sólo así podremos vivir plenamente. no existen pautas de seguridad en nada en la vida, debemos aprender a tomar riegos.
¿El vaso está medio lleno o medio vacío? ¿El frigo está medio lleno o medio vacío? ¿Hoy ha sido un día medianamente bueno o medianamente malo? ¿Estás medio contenta o medio descontenta?
La vida se vive de forma diferente según la actitud que tenemos. Que el vaso de tu satisfacción en la vida esté medio lleno o medio vacío no depende de nadie más que de ti misma.
