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Los problemas de pareja son un virus extendido en nuestra sociedad, el destino de todos aquellos que han decidido afrontar la vida desde una mirada compartida.
¿Por qué tantos problemas? ¿Por qué tantos desencuentros, discusiones y diferencias personales? Todo es cuestión de actitud.
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Somos importantes en la vida de nuestros sobrinos, podemos actuar como madres, hermanas y amigas de ellos.
Nos encanta ser tías, está lleno de ventajas, no sólo para nosotras sino también para los sobrinos.
Lee más sobre ello…
Por culpa de la vergüenza dejaste de hacer muchas cosas que desearías hacer.
Por culpa de la vergüenza dejaste de ir a sitios a los que desearías ir…
Por culpa de la vergüenza sacrificas mucho, demasiado.
Es hora de tomar las riendas de tu vida, eres valiosa y tienes motivos para sentirte orgullosa por quien y como eres.
Muchos hombres se han preguntado alguna vez en la vida: ¿Pero qué quieren las mujeres? No como pregunta reflexiva para satisfacer a su compañera, sino más bien como una pregunta retórica que ahonda en la insatisfacción femenina y que convierte al hombre como mártir en la relación de pareja.
Pero… ¿Qué quieren las mujeres?
El mundo está lleno de personas necesitadas, y algunas personas tenemos especial sensibilidad para encontrarnos con ellas.
Intentamos ayudar a las personas que nos rodean, les queremos y deseamos lo mejor para ellos.
Pero no se puede ayudar a quien no se ayuda a si mismo. Si no tenemos cuidado podrán desgastarnos, abusar de nuestra bondad y quemarnos…
Si no eres feliz…
¿por qué no lo eres?
Tal vez te falten cosas, alguien te defraudara, no lograses cumplir algún proyecto o ilusión de vida… Tal vez la vida te ha tratado mal.
Pero hay quienes incluso con menos de lo que tú tienes y has logrado en la vida, son felices.
¿Qué, pues es lo que te impide ser feliz?
A veces tenemos ideas obsoletas acerca de lo que podemos hacer las mujeres, qué es apropiado y qué no, qué podemos pretender y qué no…
Pocos hoy en día niegan “que tenemos los mismos derechos”, pero en la práctica aún estamos luchando por hacer uso de esos derechos, o nos encontramos defendiendo el motivo por el que lo hacemos…
¿Todo te sale mal? ¿Estás cansada de la rutina de la vida? ¿Harta de los deberes y responsabilidades que tienes?
En este artículo te invitamos a dejar la negatividad a un lado, a no juzgar a los demás tan duramente, y sobre todo, a comprender que a pesar de las circunstancias, tú puedes tener un día maravilloso.
El amor no sólo se da y se recibe, el amor necesita ser trabajado, construido, fortalecido y protegido.
Toda relación pasará por sus altos y bajos, pero para que el amor perdure ha de tener dedicación diaria, esfuerzo por ambas partes, aceptación del uno y el otro, arrepentimiento, perdón y saber ceder de vez en cuando. El amor es bellísimo, pero requiere de trabajo, como todo lo bueno.
Todas las personas sabemos lo que es sentirse culpable por algo.
Hay quienes se sienten culpables por todo, y quienes parecen no sentirse culpable por nada… Los dos extremos son malos y conviene evitarlos.
En su justa medida, la culpabilidad nos ayuda a arrepentirnos, mejorar como personas, y a ser más consideradas con los demás.
¿Podemos permitirnos ser abuelas y a la vez enamorarnos como unas colegiadas?
¿Es el amor algo que debamos sacrificar a partir de cierta edad, en pos de guardar la compostura y cumplir con el rol social que la familia espera de nosotras?
¿Prejuzgamos a nuestros mayores haciéndoles sentir incómodos con la posibilidad de volver a enamorarse?
Desde pequeñas nos han enseñado que las mujeres para ser felices y vivir en plenitud necesitamos de un hombre a nuestro lado.
Nos presionan por emparejarnos. Sacrificamos sueños, carreras, aficiones y trabajos por estar con ese hombre que viene a nuestro rescate…
¿Y si realmente no necesitamos ser rescatadas? ¿Y si nos responsabilizamos nosotras mismas de nuestra propia vida y futuro?
Un mal amor lo tiene cualquiera, pero cuando ya son muchas las veces en que te han roto el corazón, es posible que dejes de creer en el amor, al menos para ti…
Pero no pierdas la ilusión, no te encierres en ti misma: aunque te rompan mil veces el corazón, sigue dándole una nueva oportunidad.
Tu corazón se lo merece, y aunque el amor tarde en llegar, algún día lo hará si estás dispuesta a darle una nueva oportunidad.
Las madrastras tienen fama de malvadas, de pequeñas nosotras mismas las vimos así, como en el cuento de Blancanieves.
Pero la vida da muchas vueltas y un día al casarnos con un viudo o un hombre divorciado nos convertimos en madrastras, y no creemos ser tan malvadas…
¿Cómo ser una buena madrastra? 4 Consejos para madrastras…
Si queremos tener éxito en la vida, en el trabajo y en el amor… ¡tenemos que aprender a ser mujeres efectivas!
Tenemos derecho de luchar por lo que queremos y merecemos alcanzar nuestros anhelos, pero eso se alcanza con las buenas costumbres y hábitos. Como mujeres efectivas podremos lograrlo.
Y como mujeres, tenemos capacidad de sobra para ser efectivas, ¡seámoslo!
Si siendo una inocente niña recibiste maltrato por parte de tus padres corres un gran riesgo de acabar impartiendo el mismo trato sobre tus hijos.
Ahora eres una mujer adulta, tienes capacidad de diferenciar entre lo que está bien y mal, los buenos métodos de educación y los que generan secuelas de por vida.
En tus manos está romper con tradición familiar del maltrato en la infancia. No castigues a tus hijos con maltrato, piensa bien lo que haces antes de reaccionar contra ellos. Son inocentes, son niños.
Se puede conseguir la relación de “pareja perfecta” si comenzamos por nosotras mismas:
Somos valiosas, damos lo mejor de nosotras mismas y merecemos poder formar una hermosa relación que nos complemente y nos haga brillar.
Confiemos en lograrlo, que no es una utopía: es lo que queremos, merecemos y lograremos.
Hay etapas de la vida en las que pasamos por dificultades para relacionarnos con los demás… Es más, son etapas en las que nos parece más bien que todos tienen problemas con nosotras, siempre tienen algo que opinar y objetar.
Eso es que estamos teniendo dificultad para relacionarnos. Tenemos que intentar ver las cosas desde otra perspectiva, respetar las opiniones de los demás, tolerar las diferencias y relajarnos un poco…
La vida casi nunca es como quisiéramos, está llena de desilusiones, decepciones, traiciones y nuevos problemas que llegan cada día.
Podemos vivir enojadas, recordando en cada momento el infortunio de nuestras vidas, y tendríamos justificación para pensar así.
Pero con un enojo constante no podremos ser felices, y ¿qué mas da que no todo sea como quisiéramos? Dejemos el desánimo de lado y vivamos la vida en plenitud.
Tenemos pareja,
pero nos sentimos solas.
Muchas mujeres nos encontramos en relaciones que no nos llenan, es triste, pero es algo común.
Para encontrar la salida a esta situación, lo primero será crecer en amor propio, aprender a valorarnos y reconocer nuestra situación.
Según avanzamos en la vida nos enfrentamos a nuevas cosas que se espera de nosotras… vernos flacas, bonitas, jóvenes, aceptar infidelidades, callarnos cuando quisiéramos gritar, casarnos y mucho más…
¿Por qué las aceptamos como tal? ¿Por qué decimos “tengo que…” cuando no son cosas que libremente escogimos?
Eres mujer, eres sobradamente capaz de libremente escoger aquello que debas hacer y ser, hazlo.
Una mujer segura es una mujer atractiva, poderosa y capaz de realizar los sueños de su corazón. ¿Quién no quisiera tener seguridad y confianza en sí misma?
Para lograrlo, lo mejor que puedes hacer, es hacer lo que a ti te gusta, intentar realizar tus sueños y en especial, ser fiel a ti misma.
A medida que lo hagas serás más feliz y tendrás más seguridad en ti misma y en tu valor como mujer.
Suele sucedernos que nos atamos demasiado a relaciones que ya no nos convienen, a hombres que ya nada nos aportan o merecen…
Tenemos que aprender a decir adiós, a cuidar de nuestro futuro protegiéndonos de futuros engaños y lamentos.
Decir adiós no es algo que se haga por placer, pero sí por nuestro propio bien. Saber decir adiós es saber hacerse valer.
Cuando nos enamoramos lo hacemos completamente, locamente, de pies a cabeza.
“Te necesito” — le decimos a nuestra pareja — “sin ti no soy nada”, “sin ti me muero” y “te necesito para vivir.
Palabras que parecen ser románticas, grandes halagos, pero que en el fondo sólo imponen carga, te vuelven voluble, necesitada y dependiente. Hay muchas palabras mejores para expresar amor que aquellas que nos quitan valor.
Las mujeres debemos cuidarnos… por dentro y por fuera. Las dos cosas están relacionadas y se afectan la una a la otra.
(♥) Nuestro interior ha de estar bien cuidado: Amémonos, confiemos en nosotras mismas y aprendamos a sentirnos seguras, que eso se reflejará en nuestro exterior.
(♥) Nuestro exterior también ha de estar bien cuidado: No nos descuidemos, invirtamos esfuerzos en vernos bien bellas… que eso dará fuerza a nuestro interior.
Si queremos vivir en felicidad y tranquilidad, tenemos que llevarnos bien con las personas que convivimos, especialmente si es nuestra pareja.
A veces encontramos problemas en todos lados, y sentimos que volver a casa es llegar al campo de batalla, lugar de recriminarnos mutuamente como si compitiésemos por ver quien tiene más razón.
Si queremos llevarnos bien, busquemos ser comunicativas y cooperativas. No prestemos atención a comentarios malintencionados y dejemos que la luz de nuestras bondad y buen proceder alumbre el camino a seguir.
¿Te ha pasado eso de que cuando una relación se ha terminado te has sentido defraudada porque sientes que tú has dado todo de ti, y él no te lo ha sabido corresponder?
Cuando nos entregamos o cuando damos de nosotras mismas lo mejor que tenemos, lo podemos hacer regalando o invirtiendo.
En el acto de regalar, entregamos sin esperar nada a cambio más que la inmediata satisfacción que produce hacerlo. Si es así, cuando has entregado todo de ti y al final las cosas no salen, no ha sido “para nada”, pues eso implicaría que lo que intentabas hacer era invertir lo que das (y toda inversión tiene un riesgo que asumimos personalmente).
Cuando la soledad llega a nuestras vidas, no viene sola: viene acompañada de tristezas, decepciones, lágrimas, llantos, desánimo… ¡y de unos kilos de más en el cuerpo!
No nos dejamos estar, no calmamos las tristezas con dulces, que luego, para empeorar las cosas, pasa lo que tiene que pasar…
Tenemos que ser inteligentes, no dejarnos llevar por el desánimo, cuidarnos y mimarnos… no dejemos que la soledad nos tenga sufriendo más tiempo del necesario.
Acostumbramos a acusar a los hombres de todos nuestros males, de ser todos iguales, infieles y cretinos por igual…
Pero confesémoslo: a veces nosotras también podemos ser malas, muy malas.
Tal vez no deberíamos de buscar tantas culpas en los demás y reconocer que tenemos parte tanto en lo que sale bien como lo que no. Porque somos mujeres, dirigimos nuestras vidas, tomamos decisiones no se nos lleva el viento, nosotras dirigimos nuestras vidas.
Tener una mala experiencia en el amor no quiere decir que todas las relaciones tengan que ser iguales. Un hombre puede haberte defraudado, incluso dos o tres… pero aunque lo parezca, no todos son iguales.
Deja atrás el miedo a que la historia se repita, eso sólo te impide crecer y disfrutar de lo bueno que la vida puede ofrecerte. Anímate a darte una nueva oportunidad, vive el presente, la vida es ahora y para disfrutarla hay que tomar riesgos.
Hay mujeres que pareciera que huyésemos del amor, pero anhelamos ser amadas.
Lo que pasa es que nos cuesta perder nuestra libertad, tememos los sacrificios y compromisos que vienen con el amor…
Si siempre nos encontramos huyendo y rechazando oportunidades, tal vez debamos plantearnos qué es lo que nos ha llevado a ver el amor como un yugo de obligaciones.
¿A quién no le gusta la sensación de calma y paz que da pasear por un parque, mirar la lejanía desde lo alto de una montaña, pisar la arena de la playa o escuchar el piar de los pájaros en un campo lejos del ajetreo de la ciudad?
Es bueno intentar encontrar ratos para pasear, respirar y relajarse. Y como en ocasiones no es posible, considera también traer la naturaleza a tu hogar, como por ejemplo, colocar una nueva planta junto a la ventana que te relaje al mirarla.
A las mujeres nos suelen acusar de hacernos las víctimas por todo, pero es innegable que hay muchos hombres especialistas en hacerse las víctimas y no asumir responsabilidades.
No permitas que sus berrinches tengan premio. No cedas ante los chantajes emocionales y establece límites a sus manipulaciones.
Eres mujer, eres todo sentimientos… ¡pero que no te los manipulen para salirse con la suya!
Muchas veces abrimos nuestros armarios y cajones descubriendo un montón de cosas de las que ya casi no nos acordábamos que teníamos, pero que no nos atrevemos a tirar “por si acaso”.
Tememos perder lo que tenemos, y aunque sean cosas que ahora no nos hagan falta, no quisiéramos lamentarnos más tarde por habernos desprendido de ello…
¿No sería mejor dar esas cosas a quien ahora sí podría utilizarlas? ¿Vivir sin tantas cosas almacenadas, amontonadas y guardadas?
Todas quisiéramos tener un buen amor, enamorarnos y sentirnos amadas y deseadas.
“¿Cómo lo lograré?” preguntamos, “¿por qué ningún hombre me ama?”, “¿Qué tengo que hacer para ser querida y amada?”
Y en nuestro afán de lograr ser correspondidas aceptamos que en ocasiones nos falten el respeto y aguantamos de todo. Y eso no debiera ser así, debemos valorarnos más y no desvalorarnos para tener un poco de amor condicional.
Hay mujeres que hemos aprendido a valorarnos y valernos por nosotras mismas. Cuando nos conocen causamos buena impresión, atraemos miradas y halagos, pero estamos solas y sin pareja.
Nos preguntan “¿por qué estás sola?” y no sabemos qué responder, ni nosotras mismas lo entendemos.
No renunciemos a ser quien y como somos, si somos pacientes y auténticas el amor llegará. No sacrifiquemos nuestra integridad por el abrazo de quien no nos valora en plenitud.
Falta poco, para que el 2011 pase al recuerdo y emerja un nuevo y sublime año, el 2012.
Puede ser un gran año lleno de progreso en tu vida, un año en el que lograrás alcanzar objetivos… pero para eso debes tenerlos.
Puedes escoger recibir el año “como venga” o pensar ya en lo que deseas lograr y decidirte a luchar por ello.
Eres mujer y si tú te pones un objetivo para el año que viene, ¿por qué no habrías de lograrlo?
Los pensamientos, ilusiones, sueños y emociones pasan por nuestro cuerpo.
El cuerpo sustenta nuestra cabeza, la cual es el centro de mandos para todo cuanto acontece en él. Hay que cuidar nuestro cuerpo a fin de estar siempre fuertes, poder luchar mejor ante la adversidad, evitar la depresión, enfermedad y dolores… No descuidemos nuestros cuerpos.
Construyamos un mundo mejor.
Es posible, podemos hacerlo.
Si aportamos nuestros pequeños granitos de arena, poco a poco iremos logrando grandes progresos.
No tengamos sólo buenas intenciones, llevémoslas a cabo. Contagiemos a las personas que nos rodean de este optimismo y poco a poco construiremos un mundo mejor, empezando por nuestros propios hogares.
¿Qué hace falta en tu vida? ¿Qué añoras? ¿Qué deseas tener? ¿Qué te falta aún?
Siempre hay sueños, ilusiones, deseos y oportunidades que han quedado atrás… pero cada día tenemos una nueva oportunidad de volver a empezar, volver a vivir, volver a tomar el camino de la felicidad.
¡Ahora es el momento de volver a pensar en lo que más te conviene… e ir a por ello!
Los hombres y mujeres somos diferentes, en algunas cosas mucho, casi demasiado…
¿Quién entiende a los hombres? A veces parecen unos incomprensibles insensibles. Y no es que todos ellos sean iguales, pero no hay quien los entienda.
Tal vez eso les haga especiales y complementarios para nosotras. No podemos pretender comprenderles, pero sí intentar aceptar las diferencias.
La tecnología nos ha facilitado el contacto unos con otros, incluso con personas a miles de kilómetros. Gracias a internet, algunos incluso contamos con “cientos de amigos confirmados”.
Pero más allá de eso, no permitamos que la tecnología enfríe nuestra manera de relacionarnos. Las palabras cara a cara, las miradas a los ojos y los abrazos tienen algo especial que no debemos perder.
No sólo son los hombres… algunas veces somos las mujeres quienes sólo queremos algo casual, sin compromiso.
Suele ser por “no creer en el amor” y para no ser heridas otra vez…
Pero, por mucho daño que nos pudieran haber hecho, en realidad nos sentimos más cómodas en lo definido, lo establecido y en lo que dure. Tenemos derecho al compromiso; respetémonos y exijámoslo.












