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Si hay algo hermoso que caracteriza a la mujer de nuestro mundo, es su naturaleza guerrera y de ser una heroína, una excelente amazona valiente y previsora: Llena de mil detalles organizativos, dispuesta siempre a economizar, a ahorrar, a medir la magnitud y el alcance de las cosas y de sus consecuencias, siempre lista y preparada para gestionar y solucionar de forma sencilla todos sus problemas y hasta los ajenos… y sufre cuando algunas situaciones se salen fuera de su control, cuando ha sucedido algo que ni remotamente imaginó.
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Este tema, pretende abrir surcos profundos a la reflexión, caminos nobles hacia el entendimiento y brindar una fuente de aprendizaje, que al compartirla con todas ustedes de manera franca, gentil y respetuosa, también nos brinde a todas, la oportunidad de aportar sugerencias a quien las pida, enseñar a quien no sabe, y de expresar (sobre todo), los más profundos sentimientos del alma, que aquí entre mujeres, nos es más fácil, más sencillo y más cómodo.
Reunir el perfil que este artículo requiere, tanto en su magnitud y alcance, como en su validez, seriedad y bases sólidas, no sería posible sin la opinión directa de todas ustedes amigas lectoras. Y atendiendo a vuestras solicitudes, nos permitimos traer este tema a nuestra casita virtual, avalado también por los resultados de algunas otras encuestas realizadas aquí, coincidiendo fielmente con las usuarias de este sitio en que el 95% de los hombres del mundo son unos adorables mentirosos profesionales y ahora veremos sus motivos.
Abre tu corazón mujer amiga y dime: ¿Qué está pasando en tu alma? ¿Por qué tus pensamientos y sentimientos son tan dolorosos al saber que amaste y no fuiste correspondida, valorada, comprendida, respetada ni amada como tú lo hubieras deseado? ¡Estás sola! ¡Estás llorando! ¡Estás sufriendo!, y tu dolor se derrama por cada poro de tu piel. ¿Es inevitable e incontrolable tu torrente de lágrimas y sufrimiento? ¿No hay nada más qué hacer, ni nadie más a quien apelar para detener tan grande pesar que oprime tu corazón y enajena tu razón atormentada?
La vida nos va poniendo momentos en que realmente nos sentimos muy solas, especialmente cuando se sufre duelos por la muerte de un ser querido, cuando se han roto los vínculos de comunicación con un ser muy amado, o cuando se terminó una relación que creíamos sería para siempre, y ya no queremos hablar de ese asunto, ni de ningún otro, con las personas que nos rodean. Especialmente cuando la separación es muy reciente, y en ese estado tan lamentable, muy cómodamente la mujer opta por aislarse y llorar su pena, sintiéndose la más miserable del mundo, con la autoestima hasta el suelo y sin ganas de ya más nada.
Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.
Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo. Leer el resto de esta entrada »
Quiero pensar que la mujer nació con el “Don” de la palabra bajo su brazo en vez de torta. Y no se trata de pensar que nuestro género femenino tiene un especial interés en las tortas de jamón con queso… ¡Para nada porque engordan!, pero sí es evidente que ninguna mujer podría vivir feliz ni podría sentirse plena sin poder expresar abiertamente lo que siente, lo que quiere, lo que busca, lo que sueña, lo que anhela, lo que espera de los demás y de sí misma.
Amigas queridas; las sagradas escrituras nos enseñan a perdonar de corazón, y a poner la otra mejilla cuando alguien nos ha golpeado de alguna manera. Se nos enseña también que en nombre del amor debemos de ser humildes de corazón y olvidar las rencillas, los malos ratos, los altercados, las ofensas, los rencores, las infidelidades, los engaños y todo tipo de errores ajenos etc. y por obviedad, esto implica que necesariamente es menester exterminar resentimientos frescos y añejos.
¿Pero es realmente posible esto?
Nos guste o no, en la vida siempre habrá algo a alguien que nos haga sufrir.
Pero indiscutiblemente, la mujer es muy hábil y capaz de ingeniárselas para resolver sus problemas (principalmente los de tipo amoroso y sentimental), las mujeres sabemos que todo tiene solución en esta vida, todo menos una cosa: ¡La muerte!
Pero de manera ilusa, a la mujer se le ha hecho creer ingenuamente que cuanto más sufra en la tierra, más pronto se ganará el cielo con todo y (zapatos), sus estrellas y hasta uno que otro cometa loco por allí ¡Qué estupidez! ¿En qué cabeza cabe eso? ¡Por favor!
Constantemente escuchamos en boca de la mujer un lamento acentuado y general, que parece indicar que siempre estamos en franca competencia:
“Quiero ser la mejor mujer”, “Soy yo la que tiene que lucir mejor en la oficina”, “Yo tengo el pelo más largo y más abundante, soy la más atractiva”, “Yo soy la que estreno zapatos más seguido”, “Soy la más popular”, “Me dicen que soy la que más trabaja”, “Soy la preferida del jefe”, “Soy la que tiene menos posibilidades, tengo que hacer algo”, “yo soy la más solicitada de la fiesta”, “la que tiene los ojos más bonitos”, “los labios más gruesos”, “las cejas más pobladas”, “las piernas más bonitas” “el tobillo más grueso” etc. ¿y las otras? ¡Que se rasquen con sus uñas o que se vayan a inyectar silicona!
Es bien sabido que en cada criatura viviente hay un caudal de conocimientos para compartir con los demás, pero no todas las personas están preparadas ni dispuestas a ello.
Eso hace que el egoísmo en el ser humano sea más grande cada día y que nuestro mundo, se haya convertido en un planeta de baratillo y en bancarrota de todos los valores, lleno de caprichos, resentimientos, celos, envidias, codicias, dobleces, falsedades, mentiras, etc.
Una de las cosas más tristes en esta vida es perder la fe, la autoestima, el valor, la confianza, el respeto y la seguridad en sí mismas, y no será difícil imaginar que miles de mujeres al perder a un amor, también pierden su falta de interés en continuar luchando por su crecimiento interior y su progreso íntimo.
Mujeres hay que después de una separación sentimental, se les apaga el motor de la vida, ya no tienen ganas de salir, de arreglarse, de tratar con otras personas, de volver a empezar desde cero radical y ni de levantarse…
Qué difícil e increíble nos parece a veces, tener que entender que las cosas pasan en la vida por una poderosa razón de Dios, y no sólo por un capricho de nuestra naturaleza interior y humana de mujer. Que todo en la vida tiene una razón de ser, que no existe la casualidad sino la causalidad, y que ni una sola hoja de un árbol se mueve en este mundo sin la voluntad de Dios, y que para Él no existe la palabra IMPOSIBILIDAD mientras que para nosotros los seres humanos hay miles de imposibilidades porque a todo le ponemos límites.
En todos los estratos sociales y a través de todos los tiempos, la mujer siempre se ha preocupado por cuidar con esmero todos los detalles de su arreglo personal. Esto ha generado comentarios y criticas severas; de que porqué la mujer tiene tanta coquetería y tanto cuidado para arreglarse, ¡se tarda horas! (dice el hombre), pero ella quiere lucir como una reina, siempre impecable ante los demás, sentirse contenta y segura de sí misma, pero en lo que ha puesto mucho más énfasis es en el cuidado de su hermosa cabellera. No le preocupa tanto repetir el mismo vestido en dos fiestas distintas; ¿pero llevar el mismo peinado? ¡Nunca!
“Se puede tomar café durante el embarazo, ¿o es dañino?”
Esta es una de las preguntas más frecuentes que hacen las futuras mamás que suelen disfrutar de una taza de esta popular bebida todos los días. La respuesta es polémica, y los estudios sobre los riesgos o beneficios ponen en la balanza una custión que todavía no tiene una conclusión absoluta.
La vida se está pasando tan rápido para algunas mujeres, que en la espera desesperada de ver llegar a su príncipe azul y amor de su vida, piensan que ya el tren se les está yendo, que no encuentran novio por ningún lado y que van a quedarse solas para toda la vida. Piensan que tendrán que aprender a vestir santos o pertenecer al club de la vela perpetua ¿saben lo que es este club de la veladora perpetua?… Ah, pues es un círculo o una congregación de señoras solteronas (con todo respeto) que se han quedado solas, otras por ser viudas que ya no quisieron saber nada de volverse a casar, otras si se volvieron a casar y les fue peor en el asunto, y algunas otras ni pensaron en casarse nunca, no más de ver cómo les fue a las primeras.
Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?
A veces vamos por la vida conociendo a muchas personas con diversos tipos de caracteres; algunas son muy serias y formales, otras son precavidas y no entregan fácilmente su confianza, algunas otras son oportunistas, siempre quieren sacar ventaja de lo que pueden obtener gratuitamente de los demás, otras personas son aisladas, tristes, apagadas, sin chispa, sin fuerza, sin luz, y a otras personas ni se les acerca uno porque siempre están a la defensiva, con la espada desenvainada, listas para atacar, o en su mundo depresivo que no quieren ni saber nada de nadie, y a nadie le es grato tratar con ese tipo de personas amargas ¿verdad?
En esta vida todas las mujeres tenemos tendencias muy marcadas a la búsqueda de motivos especiales para cultivar los sentimientos y los sentimentalismos.
Nos volvemos unas verdaderas madonas, atrevidas y expertas en materia de afectos, no hay quien se atreva a competir con nosotras, porque anticipadamente se sabría un vencido.
Somos especialistas en refinar los detalles, las ternuras, los besos y los apapachos a nuestro ser amado, y hasta con copia al sindicato: El de las mujeres “cariñosas”, para que nadie diga que no dejamos constancia y que al amor lo vivimos sin testigos, y hasta de honor.
Constantemente nos encontramos con mujeres que recurren a frases comunes como:
“No puedo olvidarlo”, “No puedo sacarlo de mi corazón”, “No puedo borrarlo de mi pensamiento”, “No puedo evitarlo, su recuerdo me duele”, “No puedo dejar de pensar en él, imposible apartarlo de mi alma”, “Lo sigo amando a pesar de todo”, etc.
Y lo que es peor…
Estamos viviendo aquí y ahora, tiempos de desesperanza, de crisis económica global, de carestía, de alza constante al costo de la vida, de explosión demográfica, de crisis de valores, de enfermedades, de desabasto de muchas cosas, de contaminación y guerras bacteriológicas como la actual epidemia mundial de “Influenza Humana”, que está azotando fuertemente a muchos países del planeta tierra, causando estragos físicos y psicológicos en sus moradores…
¿Cuántas veces nos hemos preocupado por encontrar el sentido de nuestra vida al lado de las personas que más íntimamente nos conocen tal cual somos?
Consideramos a nuestro hogar como el lugar más seguro, cálido y más acogedor del mundo… independientemente de que sea ostentoso, de clase media, o humilde. ¿Sabes por qué?
Las mujeres estamos expuestas a todo tipo de estímulos para reaccionar de una u de otra forma ante los eventos exteriores.
Esos estímulos o motivadores que nos están cambiando constantemente los estados de ánimo, pueden ser interiores o exteriores, voluntarios o involuntarios, pasajeros o prolongados, etc…
La gran cantidad de mujeres que optan por separarse de sus compañeros de vida, ha ido en incremento hoy en día. A algunas por que ya les acabó el amor, a otras por que les fueron infieles, y algunas otras porque se quedaron solas y abandonadas sin motivos o razón alguna, pero la gran mayoría por incompatibilidad de caracteres, falta de atención, cariño y respeto, por consumo de drogas de sus parejas, por alcoholismo del esposo, por irresponsabilidad, por violencia y maltrato intrafamiliar, o por mil motivos más los divorcios se dan de manera voluntaria o necesaria y con carácter irrevocable.
En el basto mundo de las debilidades humanas, surge la mujer sublime, tierna, afable y amorosa, como un prospecto de quebrantos, lágrimas, penas y sufrimientos porque no la toman en cuenta, porque la limitan, porque la condenan a mil exigencias, porque la utilizan, la humillan, la manipulan, la aprovechan, la maltratan, la sacrifican y la crucifican sin ninguna piedad. ¡Y vaya, cuántas generaciones de mujeres vienen recibiendo la misma herencia milenaria!
Hay momentos en que las manos de la mujer enamorada en la distancia, tiemblan al escribir sus cartas que atravesarán los océanos del mundo, y ella se quedará allí en su rinconcito natal como una novia blanca, sintiendo que un muro le aprisiona la garganta, desgarrándola hasta el último aullido. Son cartas y mensajes salidos del alma que volarán en las alas de la imaginación y de la ilusión más pura a muchos kilómetros de distancia geográfica y en los que quisiera ella meter su corazón para volar hacia el ser amado.
A menudo las mujeres nos sentimos frustradas por la gran cantidad de cosas que hemos deseado en la vida que no se cumplieron. ¿Cuántos sueños rotos se han acumulado en tu corazón, mujer?: Tener un gran amor, tener un cuerpo escultural, una cara hermosa, unos tobillos sexys, un guarda-ropa lleno, lociones, zapatos, un buen trabajo, un coche del año, muchas amigas, unos padres buena onda, una suegra comprensiva, etc.
En Semana Santa rememoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesús “El Nazareno”. No podemos dejar de hacer una mención especial, sobre todo porque se trata de nuestro Señor Jesucristo, llamado también “El Cristo del Amor”. Y el amor es algo que le vincula mucho con nosotras, las mujeres. La Mujer es toda Amor y que ante las vicisitudes, resurge gloriosamente de las caídas así como lo hizo nuestro Padre Celestial. Simbollizamos así en nosotras su propia resurrección transformada en esperanza ante las dificultades, y de su amor… ¡Una promesa eterna!
La obesidad no es sólo un problema de estética, sino que además compromete la salud causando complicaciones como la hipertensión, diabetes, cardiopatías y accidentes cerebro vasculares, por citar las más importantes y frecuentes. Por lo tanto; es evidente que la obesidad se ha convertido en los últimos años, en un problema de salud pública, que afecta tanto a la mujer como al hombre de todos los países desarrollados y tambien a aquellos en vías de desarrollo.
Algunas personas aseguran que irremediable, al enamorarse van directo al sufrimiento, pues se piensa que “el amor produce dolor” porque ciega la razón —así dicen.
Pero otras personas opinan todo lo contrario: Dicen que el amor es la chispa de la vida, que es la esencia de la alegría, de la esperanza, del optimismo, de la voluntad, y por supuesto de la felicidad.
Aunque parezca increíble, la vida está en incesante movimiento, renovando constantemente todas las cosas y a todas las personas: Los árboles mudan sus hojas, sus flores y sus frutos, el año cambia de estaciones, la semana cambia de dias, el día cambia sus horas, y las horas se multiplican en minutos, segundos y fracciones de segundos. Sale el sol y torna donde todas las mañanas vuelve a salir. La bebé que emerge del vientre materno, de pronto se hizo toda una mujer y a su vez aprendió a transformar sus propias impresiones, ¡Todo se da por ley de orden natural! y se da de manera coordinada con el medio ambiente y sus elementos naturales, los contextos socioculturales y el lenguaje que nos permite expresar nuestros más profundos sentimientos, pensamientos y emociones, de manera gradual, tal como lo hace la naturaleza que no procede con apresuramientos.
No es difícil encontrar mujeres que constantemente se quejan de que en casa no se les considera, no se les entiende ni se les atiende, y sufren de grandes dolores emocionales, atraviesan períodos de tremendas crisis de llanto y enorme sensibilidad, sintiéndose desamparadas en su alma, y huérfanas de afecto, y quien padece de desamparo emocional, seguro que se convertirá en una víctima más de la neurosis afectiva, ya que no hay cursos de educación intensiva para el amor.
Cuando la mujer está situada en determinada etapa de la vida, fuera ya de su momento primaveral en sus ciclos de vida y que los primeros retos de su mocedad, ya se han quedado en el ayer, ¡Cuánto duele recordarlos!, sobre todo cuando fue hermoso lo vivido y que no quisiéramos soltar, ni dejar ir nunca esos recuerdos.
Pero es bueno recordar que cada etapa va marcando nuevas pautas, nuevas rutas y nuevos caminos en la vida de todo ser humano, trayendo consigo también nuevas perspectivas y nuevas oportunidades de conocer nuevos amores, quizá ya no tan impulsivos ni tan fugaces como cuando se atravesaba por el período de la pubertad y la adolescencia, pero sí amores para amarse de manera más responsable y más madura.
Entre la variedad de roles de género que por naturaleza humana y por derecho propio le corresponden privilegiadamente a la mujer de nuestro mundo, no sólo encontramos a la doctora o la enfermera personal de casa, sino la que, además de curar raspones en las rodillas, también alivia y cura las heridas del corazón de nuestros hijos, hermanos, esposos, familiares y seres humanos en general por vocación.
Mujer, ¿tienes un botiquín de primeros auxilios en casa?
En el basto mundo de las posibilidades, no caben las excusas ni los pretextos para que alguien diga que tiene mala suerte, o que el destino es injusto y que por eso le ha ido, o le está yendo tan mal en esta vida. Podemos encontrar también allí, un abanico hermoso de oportunidades, que nos sirvan de detonantes para seleccionar un nuevo estilo de vida y ejercer nuestros derechos más apremiantes de proyección ante los demás.
En este mundo tradicionalista en que nos ha tocado vivir, encontramos que nunca como hasta ahora, había sido tan difícil ser mujer y cumplir todos los roles que nos han sido asignados por la naturaleza humana, sin tener que estresarnos tanto. Encontramos que todo a nuestro alrededor está mal, y que no sabemos qué va a pasar al día siguiente: “Ya no alcanzan para nada los dineros”, “La vida parece ir más de prisa”, “No tenemos tiempo para nosotras mismas”, “Cada día hay más quehaceres y más exigencias, mayores retos y más reclamos” “La publicidad bombardea nuestros hogares a través de la radio, la prensa y la televisión”, “Los gobiernos nos tienen hasta la coronilla con sus impuestos” y “Las cosas cuestan cada día más” etc.
El estatus de la mujer ha entrado hoy en día al mundo de las clasificaciones exigentes por parte del hombre, especialmente de aquél seleccionista, cuando se trata de buscar pareja estable, y con más razón si esa búsqueda es a través de Internet sólo para pasar un rato agradable.
En algunos sitios de Internet, y también en el mundo del cine, prensa, radio, televisión, etc. se acostumbra a menudo clasificar las preferencias de sus programas con etiquetas…
La mujer por naturaleza es una romántica y una soñadora incorregible. Gusta de hacer castillos en el aire y colgarse de las nubes del cielo para hacer piruetas que ni ella misma se imaginaba con cuánto éxito llegaría a darle vida a sus sueños más hermosos en el Don de ser mujer.
Pero hay sueños que suelen ser y resultar demasiado costosos, un precio que no todas las mujeres del mundo están dispuestas a pagar y mucho menos cuando el amor propio va de por medio y les es lastimado.
La mujer ocupa dentro de la naturaleza, el punto central como reina universal, no solamente de la especie humana sino de todo aquello que contenga belleza, ternura, amor.
Ahí donde está la mujer, hay belleza. Donde no está la mujer, hay tristeza. Ahí, donde está la mujer hay amor, donde ella falta hay dolor. Quien quiera comprobar estas cosas visite una casa de hombres solos y encontrará el vacío de la mujer, extrañará de inmediato su presencia.
Qué triste le resulta a la mujer cuando la vida siempre sigue igual. Hacerse parte de la cotidiana mecanicidad, con su rutina insípida y aburridora que no convence a la mujer, ni hace feliz a nadie, llevando a todos juntos al barranco del caos, de la desocupación social, de la crisis de valores, de la falta de iniciativas, de la limitación de nuevos bríos, de la falta de equilibrio cuerpo-mente, que hacen presa fácil a cualquiera (no sólo a la mujer), de caer en grandes crisis emocionales, crisis de amor, crisis de afecto, de aceptación, de displacer, crisis de salud física y psíquica, etc., porque para ella la vida siempre es y siempre seguirá… igual.
Imaginemos que por un día, nadie, absolutamente nadie tenderá las camas en casa, nadie preparará el desayuno, la comida, ni la cena, no se asearán las áreas comunes como: La sala, el comedor, la cocina o el baño…
Nadie atenderá el hogar, nadie se encargará de los niños, nadie remojará el jardín, nadie se preocupará por saber si el lechero o el panadero o el carnicero o el verdulero tocó a nuestra puerta…
El amor es la causa más maravillosa de este mundo amigas queridas, de eso ni duda cabe. El amor mueve montañas como la ilusión de una mujer y su fe. Se convierte en un poderoso detonante para generar fuerzas extraordinarias que también pueden llegar a mover al mundo entero. Basta con asomarnos al mundo particular de cada uno de los enamorados: Una sonrisa, un beso, una mirada, una flor, un detalle… bastan para poner a cada uno “fuera de órbita” (como se estila decir), para pisar sobre una alfombra mágica de nubes con aroma a pétalos de rosa. Entonces con justa razón se podría decir que una mujer enamorada es capaz de llevar hasta el cielo a su hombre y de amarlo, abrazarlo y protegerlo con su hermosa sábana de estrellas.
Decía una ancianita venerable hace ya algunos años, que la mujer que no sabe decorar su cocina, no es una buena artesana, ni es una completa mujer en el sentido más completo de la palabra.
Y tenía mucha razón, porque hoy en día, el 70% de las cocinas de los hogares del mundo, parecen estar en huelga permanente.
Existe una costumbre muy arraigada en algunos seres humanos, que siempre están en búsqueda de sus preferencias, excusas y pretextos para entregar el amor.
Algunas personas son apáticas y patéticas, otras son selectivas, otras son oportunistas, algunas otras son más atrevidas y se arriesgan con el primer amor que encuentran en su vida, pero otras no aceptan tan fácilmente al amor cuando se presenta de forma real y verdadera.
¡Ya no creen en el amor!
En las arenas milenarias del alma, de donde emana el profundo aroma de cielo, donde el murmullo del mar de la inspiración se escucha claro, cuando se piensa alto, donde el canto de la ilusión se matiza en llanto, donde duelen los latidos del corazón porque se ama, donde el sol nace cada día, aunque parezca nublado, allí queremos guardar los secretos del sentir, del querer, del desear, del exigir y del soñar.
Estamos ya en el mes de febrero, el mes del amor en todo pensamiento y en todo corazón humano, o al menos en aquellos corazones que quieren y pueden celebrar al amor en toda la extensión de la palabra, sobre la faz de la tierra.
Estaba pensando qué afortunado es el señor cupido, que se pasea de norte a sur, de oriente a poniente y tiene sus rinconcitos propios y muy preferidos por las cuatro latitudes del mundo: “Su hogar”
Antes que nada amigas, es bueno reconocer que el amor es la causa, motivo, sentido o razón más maravillosa que un ser humano puede tener para vivir.
Sin una ilusión que revolucione todos los sentidos internos, la vida no sabe igual. Necesitamos (nos guste o no), un detonante que nos haga latir fuerte el corazón, que nos sacuda todito el tapete de la existencia (como se estila decir), y sea capaz de encender todas las luces dentro de alma.
Los sueños son el elemento más emocionante que existe en la vida, sobre todo los sueños de la mujer.
No importa cuánto dinero o posición social tengas, nada inyectará mayor adrenalina a tu vida que un gran sueño. Ninguna de nosotras debiera negarse o privarse de este gran privilegio que Dios otorgó a la humanidad en general.
Sorprendida y francamente muy intrigada, recibí una llamada telefónica del novio de una buena amiga:
“Quisiera tu consejo, pues un asunto con mi novia me trae loco, no consigo dormir, el apetito se me ha ido, no me puedo concentrar en lo que hago, todo se me olvida… ¡Con nada la puedo hacer feliz! Su complejidad me confunde, me molesta que sea tan desconfiada, tan celosa y tan posesiva, y de plano no puedo entender qué carajos quiere de mí…”

