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Hay mujeres que a lo máximo que aspiran es a tener y mantener a un hombre a su lado.
Otras mujeres, cada vez más, nos atrevemos a querer más, a desear más, y a soñar con más.
Y hemos descubierto que la mujer puede lograr todo aquello que se proponga.
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A veces tenemos ideas obsoletas acerca de lo que podemos hacer las mujeres, qué es apropiado y qué no, qué podemos pretender y qué no…
Pocos hoy en día niegan “que tenemos los mismos derechos”, pero en la práctica aún estamos luchando por hacer uso de esos derechos, o nos encontramos defendiendo el motivo por el que lo hacemos…
Con el paso del tiempo se ha llegado a la conclusión que los hombres se inclinan más hacia las mujeres que son de carácter fuerte, las que no se dejan dominar, las “independientes”.
¡Las encuestas no mienten! ¡Por lo visto la mujer sumisa y obediente (o la que vive encerrada esperando al marido) no satisface los requisitos de la mayoría de los hombres!
Se acabaron los tiempos en los que los hombres lograban recluirnos entre las paredes del hogar, sólo destinadas a cocinar, servir en el hogar, estar al cuidado de los hijos y al capricho del hombre.
Esos tiempos pasaron, no por compasión a nosotras sino por méritos propios.
La mujer moderna ha demostrado estar a la altura de todo cuanto se proponga. El hogar, la oficina o cualquier lugar: Si una mujer quiere, puede, pues está sobradamente capacitada.
Todas las mujeres somos diferentes, somos de diferentes colores y formas… pero todas somos muy especiales.
Somos MUJERES, seres con gran alma y corazón, luchadoras y trabajadoras; no bajamos los brazos a la primera piedra que nos tiren, al contrario, nos enfrentamos al enemigo con nuestra mejor arma: nuestra fuerza interior, nuestra DIGNIDAD de ser MUJER.
No es fácil hablar de dinero con la pareja o el esposo, pero hay que hacerlo.
A la mujer no se le debe esconder las finanzas del hogar, tiene derecho a conocerlo y tomar parte de las decisiones de ello. Es importante que los dos tengan las cuentas claras, conocer las finanzas del hogar, cuánto dinero entra y sale y las prioridades que ambos tendrán a la hora de disponer del dinero.
Muchas mujeres preguntan dónde han quedado los principios de igualdad entre hombres y mujeres…
En sus casas, familias y trabajos las mujeres siguen enfrentando discriminación por el hecho de ser mujer. Se espera de nosotras que seamos obedientes y serviciales, se nos entrena para ser sumisas y aceptar las faltas del hombre… ¡Aún queda mucho por avanzar!
Hay una máxima en la comunicación que establece que “es imposible no comunicar”.
Por mucho que nos quedemos calladas, siempre estamos diciendo algo. El silencio habla, nuestra vergüenza habla, nuestros gestos corporales y rostro habla… y a veces no dice lo que realmente sentimos. ¿Por qué callar? ¿Por qué no decir lo que sentimos y creemos?
Desde siempre ha existido la idea de que el hombre es el sexo fuerte, el que todo lo puede. Al hombre se le ha enseñado a ser “mejor que la mujer”, y de forma consciente o no, se le ha enseñado a vivir en una constante competencia con la mujer, dentro y fuera del hogar, “porque es él quien lleva los pantalones”, y muy difícilmente acepta que la mujer es tan capaz o más que él en los diferentes terrenos de la vida diaria.
El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. En dicha fecha, muchas mujeres reciben una rosa o un regalito… a otras se les dice que son maravillosas simplemente por ser mujeres.
¿De verdad es este el modo de celebrar el Día de la Mujer? ¿Eres consciente de que aún nos queda a las mujeres mucho que progresar para realmente celebrar el día de la mujer?
Amor + Belleza + Ternura
+ Tolerancia + Perdón
= ¡UNA MUJER!
Cuenta una fábula infantil que “el rey Midas, dominado por su ambición, pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro”, no está escrito, pero a la mujer le fue dado el don de convertir en amor todo lo que toca, le pone una sonrisa a la tristeza, y combate el dolor con su presencia…
Toda mujer, sin excepción alguna, debe, desde muy joven, tener la capacidad de aprender a manejar su dinero. Puede ser mediante salarios, propinas de los padres, o lo que sea… pero desde aproximadamente los 16 años (dependiendo mucho de nuestra madurez), una mujer ya puede trabajar por horas, medios tiempos, vacaciones o tiempo libre.
¿Eres económicamente dependiente? Muchas mujeres no viven una vida digna, respetable, satisfactoria o LIBRE porque dependen económicamente de su pareja.
Cuando hablamos de conservar la virginidad, siempre pensamos en la mujer. Pero cuando hablamos de la promiscuidad parece carecer de importancia o gravedad si se trata de los hombres.
Por naturaleza el hombre es más inquieto, que un hombre sea virgen carece de importancia, tanto así que casi pareciese que es deshonroso para él (al contrario que la mujer) continuar virgen. Su primera experiencia sexual carece de la importancia que tiene para la mujer, porque el hombre cuantas más experiencias más varonil y hombre se sentirá. El hombre no se suele avergonzar por ello, sino todo lo contrario, suele enorgullecerse de sus numerosas experiencias sexuales, tanto que muchas veces tiene que inventarlas para impresionar más.
Estamos viviendo aquí y ahora, tiempos de desesperanza, de crisis económica global, de carestía, de alza constante al costo de la vida, de explosión demográfica, de crisis de valores, de enfermedades, de desabasto de muchas cosas, de contaminación y guerras bacteriológicas como la actual epidemia mundial de “Influenza Humana”, que está azotando fuertemente a muchos países del planeta tierra, causando estragos físicos y psicológicos en sus moradores…
En el basto mundo de las debilidades humanas, surge la mujer sublime, tierna, afable y amorosa, como un prospecto de quebrantos, lágrimas, penas y sufrimientos porque no la toman en cuenta, porque la limitan, porque la condenan a mil exigencias, porque la utilizan, la humillan, la manipulan, la aprovechan, la maltratan, la sacrifican y la crucifican sin ninguna piedad. ¡Y vaya, cuántas generaciones de mujeres vienen recibiendo la misma herencia milenaria!
Aunque parezca increíble, la vida está en incesante movimiento, renovando constantemente todas las cosas y a todas las personas: Los árboles mudan sus hojas, sus flores y sus frutos, el año cambia de estaciones, la semana cambia de dias, el día cambia sus horas, y las horas se multiplican en minutos, segundos y fracciones de segundos. Sale el sol y torna donde todas las mañanas vuelve a salir. La bebé que emerge del vientre materno, de pronto se hizo toda una mujer y a su vez aprendió a transformar sus propias impresiones, ¡Todo se da por ley de orden natural! y se da de manera coordinada con el medio ambiente y sus elementos naturales, los contextos socioculturales y el lenguaje que nos permite expresar nuestros más profundos sentimientos, pensamientos y emociones, de manera gradual, tal como lo hace la naturaleza que no procede con apresuramientos.
Desde siempre la mujer ha sido enseñada a obedecer y a ser sumisa.
Hasta hace muy poco era típico enseñarles a las niñas mayores de la familia a cuidar de sus hermanitos mas pequeños, a estar cerca de la madre, a aprender los oficios y a servir a los hombres de la casa.
La mujer aprendió a realizar tareas, tanto las delicadas como las tareas más rudas. Aprendió a almidonar los cuellos y los puños de las camisas, a bordar, a tejer y a hacer maravillas con las manos, pero todo se reducía al pequeño mundo de las cuatro paredes de su casa, aprendió a tratar con cosas de gente grande, muchas veces a ayudar en pequeños negocios, en consecuencia, también aprendió a contribuir a los ingresos de la casa.
La mujer ocupa dentro de la naturaleza, el punto central como reina universal, no solamente de la especie humana sino de todo aquello que contenga belleza, ternura, amor.
Ahí donde está la mujer, hay belleza. Donde no está la mujer, hay tristeza. Ahí, donde está la mujer hay amor, donde ella falta hay dolor. Quien quiera comprobar estas cosas visite una casa de hombres solos y encontrará el vacío de la mujer, extrañará de inmediato su presencia.
Imaginemos que por un día, nadie, absolutamente nadie tenderá las camas en casa, nadie preparará el desayuno, la comida, ni la cena, no se asearán las áreas comunes como: La sala, el comedor, la cocina o el baño…
Nadie atenderá el hogar, nadie se encargará de los niños, nadie remojará el jardín, nadie se preocupará por saber si el lechero o el panadero o el carnicero o el verdulero tocó a nuestra puerta…
Los estilos de vida y cualidades de todas las culturas del mundo son perlas preciosas en el hilo de la humanidad, pero vemos que algunas perlas del collar, están más dañadas que otras, o mejor dicho más gastadas que otras.
¿Por qué?
Por el uso inadecuado que cada persona les da, de acuerdo a sus expectativas, a sus creencias, a sus necesidades, emociones y valores.
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
No sé si han dado cuenta amigas queridas, lo común que es entre las parejas, la famosa frasesita “Dame una prueba de tu amor”, principalmente por parte del hombre que cuando quiere conseguir un objetivo específico de la mujer, se adelanta y directamente pide ser “convencido” de que realmente le aman, y por supuesto la mujer tan acostumbrada como está a convencer, allá va de babas y sin protestar a demostrarlo.
La mujer desde tiempos pasados se sometía a los caprichos y órdenes del varón, desde que nacía la tenían predestinada a ser ama de casa, madre y esposa sumisa, enseñándole las labores del hogar, tiempos aquéllos en que no existía la equidad de género, parecía que nacer dentro del sexo femenino era sinónimo de obediencia, sumisión y sobre todo el bajar la
cabeza ante el macho que ordenaba.
La mecánica de nuestras vidas en sus diferentes manifestaciones amigas queridas, está llevando a la mujer a una situación de verdadera desesperación, confusión y caos, obligándola a tomar determinaciones de emergencia con resultados igualmente negativos.
La vida moderna nos exige cambios es cierto, pero estos cambios nos están llevando muy de prisa hacia la competencia social, y es urgente aprender a sentir hondo y a pensar claro sobre cuáles son nuestras responsabilidades y dónde terminan los compromisos que tenemos con los demás.
El 8 de Marzo es nuestro día,
el día de lo más bello de la creación,
es nuestro día…
el Día de la Mujer.
¿Qué es una mujer?
Una mujer es lo más cercano a Dios, nos ha dado tantas bendiciones,
como la de ser madres, abuelas,
esposas e hijas.
Tanto mujeres como hombres que se esfuerzan por las causas de las mujeres, conmemoran a lo largo de todo el mundo el gran esfuerzo que éstas realizaron y siguen realizando para alcanzar la igualdad, justicia, paz y desarrollo.
Amigas queridas:
Hoy trataremos otro de esos temitas que suelen etiquetarse como “crudos”, pero reales, en el sentido de que la mujer en su mayoría de los casos, se queja del machismo desmedido o del poderío de su pareja, y que no le resulta nada fácil entender ni reconocer los motivos y causas originarias para que este fenómeno de tipo social (el machismo), esté tan de moda en todos, o casi todos los países del mundo.
Hermosa reflexión acerca de la mujer valiosa, de Gabriel García Márquez:
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo… es aquella que con tan solo una sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Trataremos en esta ocasión mis amigas queridas, un tema realmente urgente y muy delicado por cierto, ya que implica hablar claro, directo y decididamente sobre todos esos factores que influyen poderosamente en el concepto de:
La mujer, el género débil.
La mujer, considerada como el “género débil”, ha sido etiquetada por las sociedades machistas, precisamente como: “Un Sujeto Pasivo”, o “Sexo Débil”.
¿Por qué los seres humanos somos tan racistas? Porque nos creemos diferentes a nuestros pares. ¿Por nuestro color de piel?
Me llena de tristeza ver como personas (generalmente chicos jóvenes) golpean a unas chicas indefensas, sólo por ser emigrantes en su país desarrollado al que seguramente llegaron buscando una mejor vida para su familia…
Les contaré de una situación común para cualquier mujer, sé que a muchas les caerá como agua para chocolate:
Te llevas bien con tu pareja, hasta que claro… aparecen las cuentas.
Entonces vienen las preguntas y nosotras comenzamos a mentir…
“Mmmm ¿ese vestido es nuevo?” -pregunta él.
Nosotras con cara de sorpresa: “¿¿NUEVO?? ¡Pero si lo tengo desde hace ya mucho tiempo! Lo que pasa es que no te enteras…”
(Obviamente mentira, hace apenas unas horas que lo traemos de la tienda).
Queridas amigas:
Este temita vamos a dirigirlo a todas aquellas mujeres del mundo que de alguna u otra manera sufren toda clase de atropellos, injusticias y humillaciones llenas de crueldad, encasillamientos y devaluaciones por parte de sus novios o maridos que tienen hijos con otra mujer, e incluso… hasta es ésta misma mujer quien se da el lujo muchas veces de pisotearles y maltratarles su dignidad.
Amigas queridas:
Hoy trataremos un tema interesante que nos colocará seguramente a varias de nosotras, en el banquillo de las mujeres acusadas.
Y para empezar, hemos de asegurar con toda franqueza, que estamos viviendo en la época o Era de la velocidad. El mundo actual se debate entre los múltiples problemas sociales, económicos, políticos, raciales, territoriales, contaminación, globalización, aumento de la explosión demográfica, etc., sin ninguna esperanza de poder algún día llegar a la tan anhelada solución de la multifacética problemática mundial, que coloca a la mujer en un papel muy importante y difícil, pero no menos oportuno y grato de tener, gracias a Dios y a ese movimiento constante de la rueda mecánica de la vida, la gran capacidad de poder conocer y reconocer todo aquello de lo que somos capaces de lograr, aún y a pesar de tantas vicisitudes en el marco de la encomienda de “ser mujer”.
Amigas queridas, hoy vamos a tratar un temita en el que seguramente algunas se identificarán más que otras, ya que no todas las mujeres son conflictivas, pero algunas otras sí están “conflictadas” en todas las paredes y techos de su existencia.
Y hablando de conflictos, ¿quién no los ha tenido alguna vez?. Suena fea esta palabrita que no me gusta mucho, pero no hay remedio, tenemos que mencionarla así, por su nombre de pila.
Un saludo especial a todas las mujeres en nuestro día, el Día Internacional de la Mujer (8 de Marzo).
Es una enorme alegría tenerlas aquí.
Nuestro jardín está formada por numerosas y bellísimas flores, cada mujer que participa en este lugar. Sigamos regando el jardín con presencia y participación. Estoy segura que el jardín seguirá creciendo y haciéndose cada día más bello.
Bueno; hoy hablaremos de la edad.
Si un hombre de edad avanzada, se enamora de una chica 20 o más años de diferencia, nadie dice nada, nadie se escandaliza, al contrario lo vemos como algo muy normal, ¿Realmente será, o debe ser así?
Ah, pero en cambio, si una mujer joven se enamora de alguien mucho más mayor, o incluso de alguien más joven que ella, inmediatamente decimos todas:







