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Padres hay muchos, la verdad es que hay de todo tipo…
Cada papá es único,
pero el nuestro es especial.
Lo cierto es que aunque puedan no ser perfectos, las hijas amamos a nuestros papás pues lo somos todo para ellos.
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La familia es tan importante en nuestras vidas que es difícil expresar hasta dónde llega su influencia y su importancia… y por qué es tan importante cuidarla, respetarla y amarla.
Ser feliz con tu familia es el mejor regalo que puedes tener en la vida.
Disfruta, cuida, respeta y ama a tu familia, es un tesoro.
Somos importantes en la vida de nuestros sobrinos, podemos actuar como madres, hermanas y amigas de ellos.
Nos encanta ser tías, está lleno de ventajas, no sólo para nosotras sino también para los sobrinos.
Lee más sobre ello…
Ser madre por primera vez es motivo de pánico y alegría.
No estamos seguras de cómo afrontaremos los retos de cuidar a nuestro bebé hasta hacerse grande. Pero…
Las mujeres nacemos con un instinto materno que es primitivo, básico y que está por encima de las modas, culturas y costumbres. Sabemos ser mamás, y podemos ser excelentes madres.
Todas hemos soñado con formar un hogar, tener hijos y vivir disfrutando de nuestros sueños hechos realidad.
Pero aunque logremos cumplir sueños, como tener hijos, nada es tan sencillo como lo habíamos soñado: La vida de una madre es estresante y agobiante, falta tiempo para todo y está llena de responsabilidades…
Somos como somos, en gran parte, gracias a nuestras madres.
Ellas son las que más han influido en nuestras vidas: en cómo vivimos, cómo percibimos el mundo… y cómo nos vemos a nosotras mismas.
Ninguna madre es perfecta (y las relaciones entre madre e hija a menudo están llenas de conflictos y tormentas), pero el AMOR entre una madre y su hija sí que es perfecto y permanece, siempre, imperturbable. ¡Amamos a nuestras madres!
Cuando la vida nos permite tener a nuestra madre o padre a nuestro lado, viviendo con nuestros hijos, es maravilloso. Ellos nos llenan de sabiduría.
Con ellos todo se envuelve en consejos y recuerdos… esos ayeres que para ellos son un tesoro y para nuestros hijos son como una fábula que los mantiene sentados escuchando atentamente…
Las hermanas juegan un rol único en nuestras vidas. Hemos crecido en el mismo hogar, hemos sido expuestas a las mismas experiencias, y ellas, nuestras hermanas, son las mujeres que mejor nos conocen.
Si las hermanas se llevan bien, todo es alegría. Sin embargo, cuando la relación se rompe, la familia entera sufre las consecuencias.
A través de los tiempos, las madres solteras han tenido que soportar insultos, críticas y prejuicios. Ellas han tenido que sobrevivir en un mundo hostil, en soledad, soportando que la sociedad las señale con el dedo y hable de ellas a la espalda.
Sin embargo, su bebé es su mayor tesoro, y ellas se vuelven fuertes. El amor que sienten hacia su hijo/a hace que todo merezca la pena.
Ser madre es maravilloso, y muchas veces rehuimos de serlo.
Ser padres es sacrificado, pero merece totalmente el esfuerzo.
Se puede ser feliz con o sin hijos, pero tenerlos es siempre motivo de alegría.
Los hijos son el motivo para seguir adelante, nos sacan sonrisas donde sólo hay tristezas; sus abrazos son la mejor sensación de una mujer, algo que sólo se experimenta cuando los tienes.
Un hijo es el sueño de toda mujer y no sabes lo especial que es hasta que lo puedes tocar… es como tocar el cielo con tus manos.
Dicen que ser padres es complicado, ¡pero ser hijos también lo es!
Los padres requieren de mucha paciencia, pero los hijos también…
Bien sabido es que los padres no son perfectos y a veces nos ahogan con sus reglas.
Los padres intentan allanar el camino de sus hijos, y ellos intentan aprender a ser libres valiéndose de si mismos…
Las madrastras tienen fama de malvadas, de pequeñas nosotras mismas las vimos así, como en el cuento de Blancanieves.
Pero la vida da muchas vueltas y un día al casarnos con un viudo o un hombre divorciado nos convertimos en madrastras, y no creemos ser tan malvadas…
¿Cómo ser una buena madrastra? 4 Consejos para madrastras…
Las mujeres tenemos derecho a escoger nuestra profesión, tenemos libertad para escoger a qué dedicar nuestro tiempo. Algunas escogemos ser madres a tiempo completo.
Merecemos esa libertad. Merecemos poder dedicarnos a nuestros hijos. No tenemos porqué avergonzarnos de estar dedicadas al presente y futuro de nuestros hijos. Ser madre a tiempo completo es un orgullo.
Hay mucho que queremos y no obtenemos de nuestros matrimonios. Nuestras relaciones de pareja no son perfectas y quisiéramos recibir más…
Pero para recibir hay que aprender a pedir, procurar que la relación sea como de amigos, en las que nos escuchamos y hablamos las cosas. Debemos dar y escuchar si queremos ser recibir y ser escuchadas. Si lo logramos disfrutaremos más de nuestra relación.
Cuando nos casamos lo hacemos enamoradas, ilusionadas, esperando disfrutar felizmente los años junto a nuestro esposo… Pero no todo es felicidad y facilidad, también hay momentos duros que nos llevan a cuestionarnos la relación.
No es realista esperar que cada día sea coser y cantar, habrá días de coser y llorar.
El amor puede perdurar, pero las fantasías se han de borrar. El amor verdadero destinado a durar se construye desde la realidad.
“El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad” (Osho).
¿Por qué nos cuesta tanto expresar cariño a quien es nuestro padre?
Hay muchos padres, y todos diferentes, unos merecen reconocimiento y otros tal vez no. Pero a nuestros padres no los escogemos, nacemos con ellos, y para ellos es este homenaje…
Ser madre no es fácil, exige mucho esfuerzo, tenemos un montón de obligaciones y apenas tenemos tiempo para nosotras mismas. Nuestros hijos son nuestra prioridad, pero aún así muchas veces no lo perciben y sienten que nos dan igual…
Tengamos cuidado de no chantajearles recordándoles todo cuanto hacemos por ellos y diciéndoles lo privilegiados que son en comparación con lo que nosotras vivimos de niñas… Acerquémonos a ellos, que se sientan amados y comprendidos. Y disfrutemos de ellos, que los hijos son nuestra mayor responsabilidad, pero también nuestra mayor alegría.
Se espera que seamos buenas mujeres y esposas, felizmente planchando la ropa del hogar, lavando los platos, limpiando la casa, cuidando de los niños, preparando la comida y muchas cosas más…
¡Pero no! Lo siento por los hombres… ¡Esa mujer perfecta no existe! Al menos no con esa macabra exigencia de perfección…
Hacemos mucho, porque somos capaces y podemos. Pero a veces trabajamos demasiado, tanto que no encontramos tiempo para nosotras mismas… eso debe cambiar, merecemos tener tiempo para nosotras mismas, y podemos encontrarlo.
“Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano”. (Miguel Ángel Asturias)
Como madres tenemos una gran responsabilidad en la vida: cuidar y preparar a nuestros hijos para ser buenas y felices personas.
Enseñémosles a nuestros hijos a a ser responsables, respetuosos, honestos y generosos… que aprendan a esforzarse para alcanzar objetivos y logros en la vida. Enseñémosles buenos valores.
Ser madre es algo especial y maravilloso.
Implica la responsabilidad por una nueva vida, fuerzas para luchar por un ser indefenso, levantarse cuando se está cansada y agotada… y no rendirse nunca.
Ser madre no es cualquier cosa, el valor de una madre es incalculable.
A ninguna persona tímida le gusta serlo, si pudiese no lo sería.
El mejor momento para superar la timidez y desarrollarse como personas confiadas y seguras de si mismas es durante la niñez.
Como madres, si observamos rasgos de retraimiento, cobardía, inseguridad y timidez desarrollándose en nuestros hijos, debemos saber que aún estamos a tiempo de ayudarles a formar su personalidad y abandonar esa timidez que podría marcar sus vidas negativamente.
Cuando los padres se divorcian, los hijos suelen quedarse con la madre que será sobre quien recaerá la mayor responsabilidad en su cuidado y educación.
En ocasiones parecerá que el padre intenta comprar el afecto de los hijos. Pero no es una competición y hay que establecer normas para no ser manipulados por los hijos.
Los padres se separan, pero los hijos siguen siendo de los dos. Ambos deben tomar decisiones y llegar a acuerdos que faciliten su crecimiento y educación.
No nos faltan motivos de estrés, si la vida de toda mujer ya de por si está llena de preocupaciones, mucho más lo está la de una madre.
A los hijos les afecta el estrés de los padres, también lo viven a su modo, incluso cuando ese estrés es por darles una mejor vida.
Intentemos ser conscientes de como influimos en ellos, de qué piensan y porqué actúan como lo hacen. Dediquémosles tiempo, son nuestros hijos, lo merecen.
Las suegras no son los seres terroríficos que solemos creer.
Pese a la mala fama que tienen, sólo son madres que desean lo mejor para sus hijos, al igual que nosotras.
Si tenemos una buena actitud con ellas podremos descubrir que no son tan malas como las pintan y podemos llegar a llevarnos bien con ellas.
Tarde o temprano a toda la madre le ocurre: Los hijos crecen y emprenden vuelo, marchando y dejándolas solas.
La casa queda silenciosa, vacía, y la soledad se palpa en el ambiente.
Pero no es hora de entristecerse, es la hora de pensar en nosotras mismas, nuestros sueños y proyectos. Una oportunidad de redescubrir que ser mujer no es sólo ser madre, y que hay mucho más por delante, mucho más por disfrutar.
Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, tienen mayor experiencia y saben más lo que les conviene o no…
Pero a veces los padres protegen demasiado a sus hijos, les imponen demasiadas prohibiciones lo cual provoca más rebeldía. Incluso cuando así logran controlarles, pueden llegar a inhibir su crecimiento hacia la madurez e independencia personal.
No se es familia sólo por los lazos sanguíneos. La familia es más que eso, es algo que se lleva en el corazón.
Madres, padres, hijos, hijas, hermanos y hermanas… todos debemos amarnos y sentirnos bien unos con otros. Para vivir en familia hay que sentirse familia, y eso parte del corazón y del amor.
Una madre no es cualquier cosa, no es algo que se puede dejar de lado.
Nuestras madres muchas veces nos sacan de nuestras casillas hasta el punto de que provocamos que estén tristes por como las tratamos. Creemos que ya somos demasiado grandes para escuchar sus consejos, pues lo que a ellas les pasó a nosotras no nos ocurrirá. Pero hoy día las madres ya no son las de antes, las madres de hoy son tanto o más modernas que nosotras, y están al día de todo.
Cierto es… que el ser madre es una de la experiencias más maravillosas que hay en esta vida, pero no es menos cierto que cuando los hijos crecen y ves la posibilidad de que un día cercano se vayan de tu lado, el corazón se te pone chiquitico y deseas que tus hijos volvieran a ser los bebés que comían, vestían, e iban donde y cuando tú decías… ¿verdad que es así amiga?
¡Y lo siguiente son los nietos!
Muy a menudo nos enfocamos en la problemática familiar, en los problemas dentro de nuestro hogar, en el esposo que maltrata o la esposa y descuida el hogar, en los hijos que están creciendo, su educación sus necesidades, nuestro trabajo…
¿Y qué hay de nuestros propios padres? Incluso cuando están en nuestro hogar, muchas veces tenemos a los abuelos olvidados.
Antiguamente los padres eran más estrictos en la educación de sus hijos, y por lo general, niños y jóvenes se comportaban con mayor recato… más que nada por temor y miedo a las reprimendas.
¿Cómo educar, hoy día, a los hijos? ¿Se les puede pegar y castigar y dar palizas? ¿En qué y por qué se considera que hemos avanzado en nuestros métodos de enseñanza para el hogar? Sigue leyendo…
A las madres la etapa de adolescencia de nuestros hijos nos suele dar muchos quebraderos de cabeza… porque en esta etapa están creciendo, cuestionando todo cuanto se les enseñó, definiéndose como personas, y comenzando a independizarse.
Todo ello es algo que marcará su vida, esperemos que para bien…
Cada vez somos más las mujeres que debemos trabajar para contribuir a la economía de la casa…
Entre el cuidado del hogar, los niños y el trabajo casi no tenemos tiempo para más (y lo mismo le sucede al hombre esposo con sus horas extra de trabajo). Así es muy fácil acabar descuidando el tiempo que nos dedicamos el uno al otro, el tiempo de relación de pareja, el romanticismo y el amor… y no debemos descuidar eso.
Hoy día, en estos tiempos modernos, las relaciones sexuales fuera o antes del matrimonio ya no están vistas como algo prohibido. Para los jóvenes de hoy día, el sexo es algo normal y no ven necesario solidificar una relación por medio del matrimonio para disfrutar del sexo.
Hay inconvenientes que esto puede traer, pero también hay algo que podemos hacer al respecto, especialmente los padres…
A veces los hijos son muy desagradecidos con sus padres, incluso en su etapa de adultos cuando debieran tener mayor capacidad de apreciar lo que sus padres supusieron para ellos.
Bien es cierto que hay padres que no han sido ejemplares, pero incluso los mejores padres, los que más han sacrificado por sus hijos, los que más han luchado por darles oportunidades que ellos mismos no tuvieron… también pueden tener hijos muy ingratos.
El mayor tesoro del mundo es poseer una madre, su amor es una gran riqueza de valor incomparable.
Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.
Ya viene la “m” de mayo, “m” de mujeres y “m” de madres…
El mes de mayo que se acerca es uno de los meses más hermosos y de más colorido… en este mes de mayo celebramos el día de la madre.
Y como cada año en estas fechas, convocamos un nuevo concurso de Cartas del Día de la Madre, en el que estás invitada a participar.
Concurso FINALIZADO. [ VER RESULTADOS ]
Quizás nunca has considerado la posibilidad de dormir en camas separadas, quizás incluso sólo de pensarlo te asuste o te resulte ofensivo… pero dormir en camas separadas podría salvar tu matrimonio.
Si durmiendo en camas separadas se logra mejor descanso las cosas irán mucho mejor entre los dos el resto del día, pudiendo tener mucha mejor actitud y fuerzas para luchar por lo realmente importante: el amor y bien de pareja.
En ocasiones nos enamoramos del hombre perfecto y él de nosotras. Es algo maravilloso. Pero a veces, después de un tiempo de estar casadas con él, deja de ser ese maravilloso hombre que creímos ver.
El príncipe azul te salió rana, o lo que es peor, ahora es un hombre que ni te mira ni te trata bien, siempre discutiendo y criticando todo cuanto haces o dejas de hacer…
Cuando nos unimos a alguien (ya sea en matrimonio o pareja de hecho) tendemos a pensar en casi todo menos en los suegros. Pero los suegros vienen indirectamente incluidos en la relación.
A veces no queda más remedio que tener una relación muy cercana con ellos, incluso puede que uno o ambos tengan que vivir en la casa de los suegros durante un tiempo…
La separación de dos personas que han convivido en pareja, compartiendo una vida, siendo el complemento el uno del otro, genera diferentes tipos de reacciones; el divorcio es una de las cosas que más impactan en la vida de una persona ya sea hombre o mujer. Dependiendo de quien de los dos solicita la separación, uno puede tener un sentimiento profundo de culpa, mientras el otro se entumece ante la posibilidad de una separación, que a lo mejor la esperaba, pero no la deseaba.















