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El sueño ha terminado.
Es hora de despertar.
Él se ha ido.
Es el momento de respirar profundo, ser fuerte y empezar a vivir y disfrutar…
Porque el “show de tu vida” debe continuar.
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La vida no siempre es justa, el amor tampoco lo es.
Cuando entregas el corazón a manos llenas, cuando hay promesas de amor eterno, planes de vida juntos y todo parece ser recíproco, el dolor se vuelve indescriptible cuando todo se desmorona.
Es doloroso descubrir que lo que pensabas que era recíproco no lo era tanto, y que tú amabas mucho más… y aún amas.
Tras un divorcio o separación, ¿merece la pena intentar volver a formar un nuevo matrimonio?
¿Saldrá mejor ahora que sabemos lo que falló en la relación anterior?
Cada persona en esta situación decidirá si lo quiere volver a intentar, todos tenemos derecho a rehacer nuestras vidas. Si lo haces, ve con cuidado y cautela…
Tras la separación, al quedar solas comenzamos una nueva etapa en nuestras vidas: Una etapa que podemos dedicarnos a nosotras mismas, a disfrutar de la libertad recién recibida, a hacer cosas que alegran nuestras vidas…
Si te das cuenta, el mundo no se acaba por quedarnos solas. Otro mundo se nos abre, otro horizonte se vislumbra y nuevos modos de ser felices se nos presentan… Quedar solas no tiene porqué ser problema.
No todas las relaciones funcionan bien, ni siquiera muchas de aquellas en las que más esperanza, tiempo y esfuerzo pusimos…
No es fácil decir adiós,
menos aun cuando se ha amado plenamente.
Pero hay momentos en la vida que no queda más remedio que decir adiós y luchar por nuestra felicidad, aunque esté lejos de esa persona a la que entregamos nuestro corazón.
El 23 de junio es el Día Internacional de las Viudas.
Cuando enviudamos se nos rompe el corazón… pero aun así, nuestro corazón sigue vivo, latiendo y necesitando ser amado.
Cada mujer es diferente, algunas nunca podrán volver a enamorarse, otras necesitarán menos tiempo, pero la vida sigue y si eres una mujer viuda considerando volver a darle una oportunidad al amor, lee estos 10 consejos para viudas…
Si tu ex te traicionó, te falló, te hizo daño y se portó mal contigo es muy posible que le odies y no le puedas ni ver ni en pintura…
Es natural odiar a tu ex, especialmente si tanto mal te hizo.
Pero piensa en lo positivo, gracias a él ahora eres una mujer más fuerte, has aprendido a valorarte y ya nunca más caerías en las manos de alguien que valga tan poco como él.
Suele sucedernos que nos atamos demasiado a relaciones que ya no nos convienen, a hombres que ya nada nos aportan o merecen…
Tenemos que aprender a decir adiós, a cuidar de nuestro futuro protegiéndonos de futuros engaños y lamentos.
Decir adiós no es algo que se haga por placer, pero sí por nuestro propio bien. Saber decir adiós es saber hacerse valer.
Una mala relación la tiene cualquiera, un príncipe azul que te sale rana también…
Pero cuando siempre pasa lo mismo no es que se tenga mala suerte en el amor… es que se está siguiendo un patrón y escogiendo mal a quien entregar el corazón.
Eres mujer, fuerte, valiosa e inteligente: No caigas otra vez en lo mismo, tú puedes mejor que eso, ¡eres mujer!
Cuando los padres se divorcian, los hijos suelen quedarse con la madre que será sobre quien recaerá la mayor responsabilidad en su cuidado y educación.
En ocasiones parecerá que el padre intenta comprar el afecto de los hijos. Pero no es una competición y hay que establecer normas para no ser manipulados por los hijos.
Los padres se separan, pero los hijos siguen siendo de los dos. Ambos deben tomar decisiones y llegar a acuerdos que faciliten su crecimiento y educación.
Las mujeres amamos con intensidad, plenamente, entregando nuestro cuerpo, alma y corazón.
Tal vez por eso, por lo verdadero y profundo de nuestros sentimientos, nos duele tanto el desamor y el adiós.
Pero somos mujeres, tenemos una gran fortaleza interior que nos ayuda a superar el dolor del adiós, la traición y el desamor.
No es agradable saber quien es la nueva novia de tu ex.
― Tampoco lo es no saberlo.
Y es cierto que la novia actual puede ser tu mayor amenaza… pero tú también puedo ser su mayor amenaza.
¿Merece la pena saber cómo es ella? ¿Si todavía piensa en ti?
La curiosidad te llevará a comprobarlo, pero lo mejor será aprender a dejar pasar página y no preocuparte más por el pasado.
Te casaste llena de ilusiones y al principio parecían cumplirse… Incluso lograste tener hijos que te llenan de orgullo.
Pero con el tiempo, la relación con tu esposo se enfrió y otro hombre apareció volviendo a hacerte sentir joven y llena de vida. A uno le hiciste promesas, al otro le debes tu felicidad.
¿A quién de los dos amarás finalmente?
No, el amor no debería doler, lo que duele es el olvido, ese largo pasillo que debemos cruzar para lograr que nuestra vida vuelva a tener equilibrio.
Olvidar un amor nunca ha sido una tarea fácil, pero tampoco es algo imposible de lograr.
Podemos lograr dejar atrás todo aquello que nos hace mal, aprender de la experiencia, madurar y crecer como mujeres que ya no se dejan llevar por las circunstancias.
No todas las relaciones de pareja tienen el final deseado, muchas veces la relación se rompe dejándonos un sabor agridulce.
Al romperse la relación sufrimos, lloramos y quisiéramos borrarlo de nuestra historia… Pero podemos hacer mejor que eso, las mujeres tenemos la capacidad de reflexionar y aprender de lo vivido para seguir madurando en el amor y en aquello que más nos conviene para nuestro futuro.
Él te dejó, echándote en cara todos los defectos que tienes, diciéndote que en realidad fue por tu culpa que el amor terminó.
Y así te sentiste, culpable, basura y defectuosa.
Pero adivina qué: todas las personas tenemos defectos, no hay nadie perfecto. El problema no eras tú, el problema es que él no te complementaba.
Un día decides enfrentar la realidad, pero a nadie le gusta descubrir que hemos amado a quien no se lo ha merecido nunca, que estamos en una vida equivocada, que él no es para ti y que por tu propio bien la relación debe finalizar.
Nadie tiene derecho a menospreciar el amor que hemos regalado, es natural sentir rabia al descubrir que se ha jugado con nuestros sentimientos.
Hay esperas que se vuelven interminables, los minutos se convierten en horas, días y a veces incluso semanas…
Hay hombres que sólo te buscan cuando te necesitan, cuando creen que no hay nada mejor. Hombres a los que les gustas pero no interesas. Se aprovechan de ti, de tu inocencia y de que no te sepas hacer respetar.
El amor no se ruega, el amor se da o no se da.
Nunca ruegues por el amor de un hombre. Por mucho que le quieras no pierdas tu dignidad, respétate como mujer valiosa que eres.
¿Y si es él quien vuelve a ti, pidiéndote perdón y una nueva oportunidad? Lo mismo: respétate, dignifícate, no eres un juguete de quita y pon, eres una mujer que merece estabilidad, un amor fiel que no va y viene.
Los seres humanos somos así, nos gustan las cosas difíciles, las relaciones tormentosas, nos apegamos a quien tarde o temprano nos hará sufrir, a quien si bien unos días sería capaz de entregarnos la luna, otros nos hará ver el día en blanco y negro.
Pero, ¿a qué se debe que que estamos dispuestas a jugar con nuestros sentimientos y con nuestro tiempo? ¿Por qué no nos valoramos? ¿Por qué no dejamos ese circulo vicioso que sólo nos trae sufrimiento?
Ser amante de alguien en el sentido coloquial de la palabra implica relación secreta, encuentros furtivos, sentimientos encontrados, vínculos prohibidos, y al final de todo, soledad.
A veces las mujeres cometemos el peor de los errores, ser amante de nuestro ex. De aquel hombre que un día nos dejó y ahora tiene a otra.
Cuando se tiene la pareja perfecta para una misma, cuando junto a él se ha formado con años de dedicación y amor una familia, cuando se tiene la seguridad de estar con la persona correcta, de tener amor, felicidad y fidelidad… una infidelidad es devastadora.
Cuando llega una infidelidad que no fuiste capaz de intuir, no comprendes nada, te sientes impotente, devastada e incapaz de comprenderlo “¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuanto tiempo? ¿Cómo pudo disimularlo? ¿Cómo no me di cuenta? ¿Qué hice? ¿Qué no hice? ¿Tendré algo de culpa?” ¡Confusión, devastación!
Nos hacen daño pero no es fácil dejar de amar. Aun así, aprendemos a reponernos y salir adelante, incluso perdonando a quien nos lastimó.
Pero perdonar no es sinónimo de regresar. El perdonar significa que dejamos ir nuestros dolores, pero no contiene una cláusula de permanencia que nos obligue a regresar con nuestros verdugos.
Todo está bien, su ternura te llena de amor y te hace subir a las nubes con un simple “te quiero”…
Pero llega el día del dolor del silencio… de acostarse sin dar un beso de buenas noches. Sientes que tu pareja está a tu lado, pero ausente, lejano.
Y un día de repente escuchas las palabras que jamás hubieses querido escuchar: “Ya no te quiero”.
Cuando iniciamos una relación de pareja empezamos a imaginarnos como será nuestro futuro al lado de esa persona: hacemos planes, volamos por los años hasta la vejez y soñamos con que el sentimiento que hoy habita en nuestro corazón nunca muera.
Pero a veces el sueño se termina y ese amor que adornaba el jardín de nuestra alma con las más frondosas flores se marchita, y lo que antes era un espléndido jardín ahora no es más que un conjunto de flores muertas.
A lo largo de la vida, son incontables las veces que tenemos que enfrentarnos a situaciones difíciles, como lo es una ruptura sentimental.
Romper con la persona que amamos o hemos amado no es fácil, es doloroso, incómodo, y nos destroza el corazón.
¿Cómo hacer para terminar bien una relación? ¿Cómo evitar que duela más de lo estrictamente necesario?
Cuando sientes que estás perdiendo a tu pareja, sientes un gran dolor que te impide ver las cosas con claridad. Te sientes angustiada, rechazada, despreciada y traicionada. Duele sentir que el amor de tu vida te está dejando atrás.
Es doloroso escucharle negarlo, diciendo que estás loca, que eres una celosa sin razón… y más cuando sabes que no es así.
Ninguna mujer debería preguntarse “qué tiene ella que no tenga yo”, porque todas las mujeres somos valiosas y tenemos algo especial. Cada mujer es un mundo, y tú como mujer debes saber hacerte respetar.
Todas las mujeres tenemos algo que nadie te lo puede quitar excepto tú misma: LA DIGNIDAD, que cuando la perdemos, perdemos todo. Eso jamás lo permitas.
A veces se nos olvida que cuando nos enamoramos, en el paquete también nos incluyen una cláusula de libertad que asevera que él también puede ser feliz sin nosotras, que tiene el derecho de dejar de amarnos si así lo desease, y que las decisiones de nuestra pareja han de ser respetadas.
Sin duda, es difícil asimilar que el hombre a quien amamos ya no quiera volar a nuestro lado y esté anhelando abrir su espacio a otros destinos en los que no nos encontramos nosotras, por lo menos de la forma en que quisiéramos. Pero sucede.
Cuando se ha formado una familia una separación o divorcio no es sólo cosa de las dos personas sentimentalmente involucradas.
Los niños también cuentan, también sufren, y también tienen que afrontar el dolor de la separación de sus padres. Una madre ha de recuperarse de la ruptura, pero también ha de velar para que los niños también lo hagan.
Duele, pero en ocasiones no queda más remedio que decir adiós.
Unas veces nos despedimos de un amor, otras de un familiar o una amistad especial…
Decir adiós no es sencillo, y es especialmente difícil cuando la persona que se ha marchado de nuestro lado era un ser querido.
Pero debemos saber decir adiós, aceptar el final, y saber continuar pese al dolor de nuestro corazón.
Cuando nos enamoramos pensamos que hemos encontrado el amor verdadero, nuestra media naranja, la persona perfecta para nosotras…
Pero a veces las cosas se tuercen y la relación se rompe y tenemos que aprender a olvidar, a dejarle ir, a dejar de pensar en él, y a buscar nuestra propia felicidad en otro lado. ¿Pero, cómo?
Quién no tenga en su haber amoroso, un amor imposible, no es digna de pertenecer a los cuentos de hadas que el Sr. Amor ha ofrecido durante tantas décadas.
Un imposible; busca en tu caja de recuerdos, ahí debe existir un nombre escrito en un papel cualquiera, una margarita deshojada, un deseo escondido en celofanes; o un momento; tal vez esté más cerca de lo que crees; y tu gran amor imposible es: TU PAREJA.
En muchas ocasiones, debido a nuestro temor a quedarnos solas, al apego emocional, la baja autoestima o la vana creencia de que “no encontraré a alguien más”, podemos llegar a quedarnos junto a personas que ni nos aman de forma sincera, ni nos valoran como merecemos.
Pero debemos ser mujeres fuertes, valientes, y capaces de reconocer cuando estamos perdiendo el tiempo con alguien que no nos merece.
Siempre hay algún punto de la vida en el que recibimos golpes bajos, momentos en los que sentimos que se nos rompe el corazón.
Pero las mujeres, aunque aparentamos debilidad, somos fuertes, y nuestro corazón también.
Nuestro corazón no muere por un mal amor, y hasta el fin de nuestros días siempre tendrá la oportunidad de seguir brillando y amando como un corazón valioso.
A menudo las mujeres suelen soportar toda serie de abuso o maltrato de esos seres que dicen amar porque tienen la creencia de que sin ellos no podrán seguir viviendo.
Gritos, menosprecio, frialdad, traiciones, mentiras, infidelidades, indiferencia, abuso sexual, psicológico, económico, son algunos de los precios que están dispuestas a pagar para que el hombre amado siga a su lado.
Es fácil decir que no merece la pena sufrir así por ningún hombre, ¿pero qué se puede hacer cuando nos dejan de amar?
En nuestra vida hay etapas que han sido muy dolorosas, recuerdos pasados que no se van de nuestras vidas, heridas que aún no sanan porque seguimos pensando en el ayer… y eso nos nos deja avanzar.
La mejor manera de superar el dolor del pasado no es tratando de olvidar, estar a punta de llantos y mala vida, sino al contrario… es mejor saber enfrentar lo que causó tanto desastre en nuestras vidas.
Si llegamos a un consenso, diríamos que revivir una relación pasada cuando se ha sufrido y se han tenido malas experiencias, en la mayoría de los casos no es recomendable.
Sin embargo, en honor a nosotras mismas, muchas veces debemos darnos el “lujo” de mirar atrás para poder reconocer con certeza qué es lo que en realidad estamos sintiendo.
Tras romperse una relación el mundo se nos hace añicos, nos sentimos tristes, desilusionadas y tal vez traicionadas…
Pero ahí estamos, con una pequeña esperanza de que él vuelva, de que las cosas se arreglen mágicamente. Sentimos que sin él, o un hombre en nuestras vidas no podemos vivir, lo cual provoca grandes errores por nuestra parte…
Después del divorcio o separación, la mujer casi siempre piensa en cómo recuperar su felicidad, pero piensa en ello creyendo que la felicidad vendrá acompañada de una nueva relación.
Y es que muy difícilmente se termina una relación estando la mujer feliz con su pareja, por el contrario suele encontrarse infeliz, agobiada y triste por todo lo que ha supuesto la ruptura. Siendo así, después del divorcio llega la hora de buscar de nuevo la felicidad.
Nacemos solos y morimos solos; aunque haya un festín a nuestro alrededor en esos momentos, el proceso de iniciar o partir es plenamente personal, íntimo y solitario.
Comenzamos a escribir nuestra historia siendo protagonistas y así la terminamos; la pluma propia es la que deja la impronta de nuestra existencia. Ser y no ser, es un acto solitario y particular. Una luz que se enciende o apaga, con absoluta independencia contextual, y con arbitraria indiferencia. Sin embargo, desde el momento en que asomamos a la vida comenzamos a experimentar el contacto con otras personas, los padres, los hermanos, los pares.













