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Por culpa de la vergüenza dejaste de hacer muchas cosas que desearías hacer.
Por culpa de la vergüenza dejaste de ir a sitios a los que desearías ir…
Por culpa de la vergüenza sacrificas mucho, demasiado.
Es hora de tomar las riendas de tu vida, eres valiosa y tienes motivos para sentirte orgullosa por quien y como eres.
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Hoy en día vivimos en una sociedad en donde la mujer juega un papel de suma importancia, ya que se dedica a múltiples obligaciones (el hogar, el trabajo, los estudios…).
Ésos son factores que, de alguna manera, nos llevan a descuidar un poco nuestra imagen, ya que dedicamos mucho tiempo a cumplir con un sinfín de responsabilidades y no apartamos tiempo para nosotras…
La lucha por mantener la eterna juventud es una de las mayores batallas de la mujer. La sociedad nos convierte en adictas, necesitando estar siempre bellas y jóvenes, midiendo nuestra valía en función de la tersura de nuestra piel.
Mejor sería madurar con dignidad y estilo. La mujer madura es más fuerte, segura e interesante y, por lo tanto, más atractiva.
Tener buena salud mental y estabilidad emocional es algo que nos hace bien, nos hace felices y más agradables para los demás.
La salud mental se refiere a cómo pensamos, sentimos y actuamos cuando nos relacionamos con otras personas y tomamos decisiones.
En este artículo, 5 consejos para conseguir estabilidad emocional con los que mejorar nuestras vidas.
La autoestima y la seguridad en nosotras mismas es nuestro mayor tesoro. Son cosas que nos fortalecen, convirtiéndonos en las personas que anhelamos ser, y a llevar la vida que queremos.
Son los cimientos que sujetan el puente sobre el que caminaremos a lo largo de nuestra vida. De ellas dependerá el éxito de nuestros proyectos y la derrota de nuestros miedos. Cultivarlas debería ser nuestro principal objetivo.
Muchas mujeres viven en tristeza y soledad, pensando que no son especiales, que nada pueden hacer por salir de sus problemas y que la vida les ha sido injusta…
Pero tú, mujer, eres un valioso tesoro. Tú mueves el mundo, eres la joya más valiosa. En tu lo más profundo de tu interior reside la fuerza y seguridad personal que necesitas para brillar como ninguna.
¿Quieres subir tu autoestima? Comienza por darle menos importancia a lo que los demás opinen y más a lo que tú sientes y piensas.
Si algo te gusta, no dejes que el comentario de nadie te desilusione y haga cambiar de opinión.
Piensa en algo positivo, una frase bonita acerca de ti misma… y repítela cada día y cada momento. Cada día será más real en ti. Eres tú quien mejor puede subir tu propia autoestima.
¿Eres una mujer curvilínea?
¿Te sientes gorda?
¿Estás frustrada con tu cuerpo?
Si es así sigue leyendo, este artículo es para ti. Tienes muchos motivos por los que estar feliz de ser tal como eres, con curvas pronunciadas.
Eres bella, y cuando tu corazón se de cuenta de ello lo reflejarán tus ojos que a su vez te hará muy atractiva ante todos los que te rodean.
Las mujeres estamos llenas de complejos, normalmente de inferioridad pero también las hay con complejo de superioridad…
Los complejos nos limitan, nos impiden disfrutar de quienes verdaderamente somos.
Intentemos evitar exponer nuestros complejos, no intentemos provocar lástima de los demás y brillemos por nuestros pensamientos positivos. Somos mujeres valiosas y podemos superar nuestros complejos.
¡Si consigo amarme a mí misma, nada me será imposible!
Todo lo lograré, pues mi autoestima no sólo me devuelve el valor que como mujer tengo, sino que también cose unas inmensas y bellas alas en mi espalda que me permiten volar a donde yo lo desee, porque simplemente quiero, puedo y lo merezco.
Merezco amarme a mí misma, ser feliz, tener seguridad y sentir libertad. ¡Prometo amarme!
Las mujeres debemos cuidarnos… por dentro y por fuera. Las dos cosas están relacionadas y se afectan la una a la otra.
(♥) Nuestro interior ha de estar bien cuidado: Amémonos, confiemos en nosotras mismas y aprendamos a sentirnos seguras, que eso se reflejará en nuestro exterior.
(♥) Nuestro exterior también ha de estar bien cuidado: No nos descuidemos, invirtamos esfuerzos en vernos bien bellas… que eso dará fuerza a nuestro interior.
15 pasos para aprender a amarme y aceptarme tal como soy. Tengo que abrazar a la mujer que soy, amarme, valorarme y respetarme. Debo dejar atrás mis miedos e inseguridades, yo soy mujer, soy especial, podré hacerlo.
Hoy he abierto los ojos para verme ante el espejo de un modo que desconocía:
Soy maravillosa, soy bella tal cual como soy.
De hoy en adelante prometo cuidarme, protegerme, valorarme y por fin, lo que tanto necesitaba: amarme, así como siempre debió ser y como siempre será, porque yo y sólo yo, soy el verdadero amor de mi vida.
Todas quisiéramos tener un buen amor, enamorarnos y sentirnos amadas y deseadas.
“¿Cómo lo lograré?” preguntamos, “¿por qué ningún hombre me ama?”, “¿Qué tengo que hacer para ser querida y amada?”
Y en nuestro afán de lograr ser correspondidas aceptamos que en ocasiones nos falten el respeto y aguantamos de todo. Y eso no debiera ser así, debemos valorarnos más y no desvalorarnos para tener un poco de amor condicional.
La Mayoría de las Mujeres crecimos con la creencia de que el hombre todo lo puede y la mujer no, que por ser mujer somos mas débiles o más tontas. No hay nada mas erróneo en el mundo que eso.
Y da igual que tengas rollitos, unos kilos de más o no te sientas físicamente agraciada… porque tú eres única, especial, una mujer bella. Si te aprendes a querer y valorarte a ti misma, los demás también lo harán.
Somos mujeres, somos valiosas y no tenemos porqué avergonzarnos de quienes somos. Hemos cometido errores, como todas las personas las cometen… pero seguimos adelante y perseveramos, podemos estar orgullosas de ello.
No privemos al mundo de conocer lo valiosas que somos… tampoco seamos soberbias, pero no hay razón para la timidez.
Las mujeres guapas, con cuerpos perfectos no son las que más amor consiguen… apenas son las que tienen ventaja a la hora de crear primeras impresiones.
La belleza que realmente logra conquistar corazones es la belleza interior, la que reluce cuando una mujer se respeta y ama a si misma sin necesidad de compararse con las demás.
La belleza que realmente importa es asequible por todas las mujeres, nace en el interior y se refleja allí donde va.
Todas las mujeres somos diferentes, somos de diferentes colores y formas… pero todas somos muy especiales.
Somos MUJERES, seres con gran alma y corazón, luchadoras y trabajadoras; no bajamos los brazos a la primera piedra que nos tiren, al contrario, nos enfrentamos al enemigo con nuestra mejor arma: nuestra fuerza interior, nuestra DIGNIDAD de ser MUJER.
Como mujer vales mucho… pero si estás junto al hombre equivocado, puede que no lo tengas presente o lo olvides.
Hay hombres que pueden ser buenos para ti, pero si estás enamorada de un hombre que no te acepta tal como eres, que constantemente exige y espera cambios en ti, en tu forma de vestir o pensar… entonces algo está mal, debes ponerte en alerta, valorarte y buscar algo mejor para ti misma. ¡Porque mereces mejor!
Tenemos una gran necesidad de sentirnos bien y trabajar en nuestra autoestima…
Podrás conocer muchas revistas y miles de libros, incluso te informarás acerca de la autoestima por muchos medios… Pero mírate mujer: la respuesta a tu necesidad está dentro de ti misma.
Debes conocerte desde tu interior, descubrir cuan valiosa eres, amarte y aceptarte. Todo comienza por ti, por tu interior.
Si no somos verdaderamente amadas por nuestras parejas, no seremos tratadas como merecemos. Quien no te ama se hace la victima, todo te reprocha, te hace sentirte mal y te chantajea.
¿Por qué seguimos aguantando relaciones así? ¿Es que no tenemos autoestima? Basta ya de darlo todo por quien no lo merece.
Todas queremos ser bellas.
Pero alcanzar la belleza es una utopía, pues siempre cambia de paradero aunque mantenga rasgos universales como la simetría de los rasgos, el color de ojos, la textura del cabello, la estatura y el grosor de los labios entre otros.
La belleza es como una mariposa que revolotea y no se queda quieta; cuando adquiriste la talla soñada, un grano atrevido reposa en tus mejillas, o el sol hace estragos en tu piel, el estrés debilita tu cabello; y en fin; siempre se acerca pero nunca parece quedarse.
Cada cierto tiempo, toda mujer debiera ponerse frente al espejo y pensar en lo que ve y siente al mirarse.
Idealmente toda mujer debería sentirse bien al mirarse al espejo, al analizar su vida y pensar en quien se ha convertido. Pero no siempre ocurre así.
Si ese es tu caso, y no te sientes orgullosa por quien eres, debes seguir leyendo, porque tu vida podría cambiar a mejor:
¡Tú eres importante!
Tal vez pienses que el mundo podría seguir igual sin ti, que no has hecho ni harás nunca una diferencia significativa en este mundo, pero no es así… Eres importante, y sin ti muchas cosas serían diferentes.
Cada cosa que haces, sientes o piensas tiene un efecto en las personas que están a tu alrededor. Y como mujer valiente y valiosa que eres, esa influencia puede ser positiva. ¡Claro que sí!
¿Qué nos hace valiosas a las mujeres?
Hay quien pensaría que una mujer de valor es aquella por la que los hombres babean en la calle, aquella que va de última moda, luce joyas, tiene un cuerpo escultural y tiene hombres de dinero pretendiéndola.
Pero las mujeres de valor no somos así. Damos más importancia a lo que perdura y no se devalúa: nuestro interior. Sabemos que cuidándolo seremos más valiosas cada año que pasa.
Hay una máxima en la comunicación que establece que “es imposible no comunicar”.
Por mucho que nos quedemos calladas, siempre estamos diciendo algo. El silencio habla, nuestra vergüenza habla, nuestros gestos corporales y rostro habla… y a veces no dice lo que realmente sentimos. ¿Por qué callar? ¿Por qué no decir lo que sentimos y creemos?
Es increíble como puede pasar el tiempo sin apenas darte cuenta, sin percibir los cambios que hay en tu vida: Te casas, tienes hijos, tu esposo ha cambiado complemente contigo y tú has dejado de ser la chiquilla con la que él se casó, aquella que siempre estaba linda, arreglada, con las manos y pies recién pintadas, sin tanto estrés encima de la casa el trabajo los chicos.
Las cosas pueden cambiar tanto como para que no sientas orgullo de ser mujer, y más bien lo veas como una carga que has de llevar sobre ti. Pero eso no debiera ser así.
Ninguna mujer debería preguntarse “qué tiene ella que no tenga yo”, porque todas las mujeres somos valiosas y tenemos algo especial. Cada mujer es un mundo, y tú como mujer debes saber hacerte respetar.
Todas las mujeres tenemos algo que nadie te lo puede quitar excepto tú misma: LA DIGNIDAD, que cuando la perdemos, perdemos todo. Eso jamás lo permitas.
La palabra autoestima es una palabra casi de moda.
Si lees un libro de autoayuda, encuentras la palabra; si tienes problemas con tu pareja y lloras por él, alguien te va a decir que tienes que reforzar tu autoestima; si compras una revista fémina encontrarás una lista de consejos infalibles para desarrollarla; y para no ser menos, en esta columna, leerás acerca de la autoestima…
Si alguien de quien nos hemos enamorado locamente nos ignora y no sabe apreciarnos… ¡él se lo pierde!
No debemos dejar que nuestra autoestima se destruya por alguien así, debemos aprender a confiar más en nosotras mismas, aceptarnos tal como somos (sin cuerpos perfectos u otras falencias). Sólo así aprenderemos a ser felices.
Nos han inculcado una “vergüenza crónica por nuestro cuerpo”, nos sometemos a pensamientos perfeccionistas en los que se le rinde culto al cuerpo y nos vemos vulnerables si no poseemos una figura que despierte todas las miradas.
Pero lo cierto es que no tenemos que parecernos a las modelos de televisión y tampoco tenemos que seguir las pautas sociales que nos dicen el cómo lucir.
Revistas, televisión, publicidad, internet… en todos lados, miremos por donde miremos, hay mujeres mucho más bonitas que nosotras.
Cuerpos imposibles, cutis más suaves y perfectas que de bebés… ¿Cómo pueden haber mujeres tan afortunadas?
Se trata de la belleza comercial, la que nos venden pero nunca lograremos tener porque no es real.
Crecer y envejecer es inevitable, queramos o no, todas las mujeres lo acabamos haciendo tarde o temprano. No se puede escoger no envejecer, no tenemos opción.
Madurar sí es opcional, es algo que depende de nosotras mismas. Tenemos en nosotras mismas el poder de crecer en conocimientos, madurez y sabiduría… y no eso es algo que podemos hacer desde ya mismo.
¿Haces las cosas porque quieres, o porque los demás esperan que las hagas? ¿Las haces como piensas mejor, o como te dicen? ¿Vistes como quieres, o como agrada a los ojos de los demás? ¿Dices lo que sientes, o lo que pueda impresionar a los demás?
¿Respondes con lo que te gustaría ser, o con lo que realmente eres?
Desde siempre, para “ser bella” hay que ser como los demás dicen que debemos ser.
Los gustos y los cánones de belleza siempre van cambiando, en algún momento de nuestra reciente historia se exigió tener grandes curvas marcadas, guitarras femeninas; luego delgadas hasta los huesos, y otras pulposas con implantes exagerados en los pechos y el trasero.
Para aprender a amar a los demás empecé por amarme a mí misma, a aceptar que soy como soy, y a confiar que mis decisiones son las correctas.
Para ello me apoyo en mis aciertos, acepto el amor que se me da y acepto las críticas, porque soy una mujer dispuesta a estar en este mundo y a aprender a vivir en él, estoy aquí por alguna razón y trato de ser coherente con mis propias ideas y convicciones.
¿Cuántas veces te ha pasado que la gente te dice que te ves sexy, guapa, delgada, pero tú sólo ves lo contrario en el espejo? Y lejos de que sea un trastorno vinculado con la bulimia o la anorexia, tú te sientes sin energía, desarreglada, falta de gracia, y hasta con kilos de más.
Es que nuestro cuerpo es el carruaje o tarjeta de presentación que tenemos para transitar por el mundo. Pero cuando nuestro mundo interior no está acomodado, el desorden se proyecta en la imagen que vemos y damos.
A veces establecemos relaciones sin percatarnos de lo que nuestra pareja realmente desea. Nos ilusionamos pensando que nos ama, nos quiere, desea y que le gustaría pasar toda su vida a nuestro lado… y en otras ocasiones, parece pasar de nosotras, como buscando deshacerse de nuestra compañía hasta que luego una vez más nos vuelven a hacer creer que nos aman y quieren estar con nosotras.
Son falsas señales de humo, señales que no estamos sabiendo interpretar bien.
La gente suele sentir vergüenza por muchas cosas: Por el físico, por la educación, por la forma de vestir, por la forma de hablar, las acciones de otras personas, e incluso por las propias de una misma.
Muchas veces decimos “me da vergüenza ajena tal cosa”, y eso es algo que está en nuestra esencia.
Cuando cumplimos los 40 años sentimos que llegamos a la línea que divide la vida de una mujer en todo “lo que fue y lo que será”.
Llegar a los 40 nos da cierto pánico, “que los glaciares del Olvido me arrastren y me pierdan despiadado…” (Jorge Luis Borges).
Pero cada vez hay más mujeres que aprendemos a ser felices con la edad que tenemos.
En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí. Soy única y maravillosa.
Siempre tendemos a compararnos con las personas que admiramos. Intentamos imitarles, vestir como ellas, ponernos el pelo como el que ellas tienen, etc., pero eso es un error, no debiéramos intentar ser como nadie, ni siquiera intentar imitar a las celebridades que más admiramos, pues nosotras no somos esa persona, cada una somos únicas e individuales.
Hay muchas relaciones de pareja y matrimonio en las que el respeto a la mujer no existe, son tantas que también podría ser tu caso o la de alguien que conoces.
Quien no te valora, no te merece. Eso es algo que toda mujer y persona debiera tener en mente. Y el respeto empieza por una misma, que se te valore o no depende de ti.
“Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, una vida bien usada causa una dulce muerte.” (Leonardo Da Vinci)
Todos los días y en diferentes situaciones, nos encontramos con personas que tienen más que nosotras o por lo menos eso es lo que pensamos. Nos dejamos llevar por lo que vemos y escuchamos, calificamos inmediatamente a personas de “afortunadas, inteligentes y de mucho estudio” llegando a desvalorizar lo que nosotras mismas tenemos, a compararnos continuamente con los demás y producirnos sufrimiento, ansiedad y muchas veces incluso angustia.
A lo largo de toda la vida, siempre estamos buscando la aprobación de los demás. Buscamos la aprobación de quienes nos rodean para nuestro cuerpo, nuestra forma de vestir, de hablar, y hacer las cosas…
Nuestros complejos son fruto de la aprobación o desaprobación que hemos sentido de las personas que nos han rodeado a lo largo de nuestras vidas: nuestros amigos, compañeros de trabajo, estudio, colegio y especialmente de nuestra familia.
Por lo general las mujeres somos inseguras, siempre nos encontramos a nosotras mismas defectos en todo, no nos valoramos y nos sentimos emocionalmente carentes… Piensen y verán que los hombres tienen muchos defectos incluso físicos, pero tienen un ego que les llega al cielo ¿por qué somos tan crueles con nosotras mismas?








