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¿Sientes que la vida se te hace cuesta arriba? ¿Las cosas que deseas se te resisten? ¿Las dificultades te acechan en cada esquina? ¿Ya no tienes ganas de soñar?
La vida puede parecer muy complicada. Está llena de momentos felices, pero también de imprevistos, decepciones, incertidumbre, finales tristes… situaciones que nos roban esa alegría que siempre nos acaba pareciendo breve y pasajera.
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No merece la pena vivir la vida agobiándonos por las cosas. No merece la pena pasar los días resignadas, lamentándonos y despotricando… eso es desperdiciar nuestra vida.
¡Tienes que salir adelante, mujer! Y puedes hacerlo hoy mismo.
Hoy será un día maravilloso:
¡Ya es hora de que reclames tu día feliz!
¿Por qué se ponen tristes las mujeres?
Todos conocemos a alguna mujer que parece vivir continuamente en tristeza, sin poder levantar cabeza, en depresión…
Para encontrar soluciones primero es necesario encontrar los motivos. En este artículo encontrarás 8 de las más típicas razones por las que las mujeres están tristes.
Algunas mujeres no necesitan mucho para ser felices; son de esencia alegre y tienen una sonrisa que enamora con sólo verlas…
Pero también hay mujeres que viven encerradas en sí mismas, siempre serias, con comentarios negativos, quejas y tristezas…
Podríamos llamarlas “mujeres amargadas”. No seas una de ellas, no merece la pena. Eres mujer, eres valiosa y no tienes porqué vivir pensando en cosas negativas, eso te hace mal.
La vida no siempre es justa, el amor tampoco lo es.
Cuando entregas el corazón a manos llenas, cuando hay promesas de amor eterno, planes de vida juntos y todo parece ser recíproco, el dolor se vuelve indescriptible cuando todo se desmorona.
Es doloroso descubrir que lo que pensabas que era recíproco no lo era tanto, y que tú amabas mucho más… y aún amas.
Todas cometemos errores, eso es parte de ser humanas.
Pero duele mucho cuando el error que cometemos es el mismo que el de antes. Cometer el mismo error duele hasta destrozarnos el alma.
Quisiéramos que la tierra nos tragara e hiciera desaparecer, pero tenemos que ser fuertes, afrontarlo, levantar cabeza y mirar hacia adelante. El pasado no se puede cambiar, el futuro sí.
La vida casi nunca es como quisiéramos, está llena de desilusiones, decepciones, traiciones y nuevos problemas que llegan cada día.
Podemos vivir enojadas, recordando en cada momento el infortunio de nuestras vidas, y tendríamos justificación para pensar así.
Pero con un enojo constante no podremos ser felices, y ¿qué mas da que no todo sea como quisiéramos? Dejemos el desánimo de lado y vivamos la vida en plenitud.
El 23 de junio es el Día Internacional de las Viudas.
Cuando enviudamos se nos rompe el corazón… pero aun así, nuestro corazón sigue vivo, latiendo y necesitando ser amado.
Cada mujer es diferente, algunas nunca podrán volver a enamorarse, otras necesitarán menos tiempo, pero la vida sigue y si eres una mujer viuda considerando volver a darle una oportunidad al amor, lee estos 10 consejos para viudas…
Si tu ex te traicionó, te falló, te hizo daño y se portó mal contigo es muy posible que le odies y no le puedas ni ver ni en pintura…
Es natural odiar a tu ex, especialmente si tanto mal te hizo.
Pero piensa en lo positivo, gracias a él ahora eres una mujer más fuerte, has aprendido a valorarte y ya nunca más caerías en las manos de alguien que valga tan poco como él.
Cada persona pasamos por los duelos de nuestra vida de forma personal, individual y diferente.
Ya sea un duelo por la muerte de un ser querido, un duelo por quien simplemente se fue rompiendo nuestro corazón o una amistad perdida… nuestro dolor es personal, sería difícil pensar que alguien pudiera sentir lo mismo…
No obstante, todo duelo es superable. Podemos superar los duelos de nuestras vidas. Sin los duelos no seríamos capaces de darle tanto valor y amor a lo que ahora tenemos.
Es cierto, hay días que parece que no salga el sol, días tristes y lúgubres… Parece que nada nos pueda hacer sonreír, todo nos da la espalda, nada nos sale bien…
Pero tú como mujer eres demasiado valiosa como para desperdiciar tus días entre llantos y lamentos. Sólo se vive una vez, que sea con una sonrisa en el rostro, una esperanza en el corazón y unos ojos que vean lo bueno que la vida sí nos ofrece.
Lo hemos escuchado, lo hemos pronunciado, lo hemos creído o lo creemos ahora… es frecuente escuchar “ya no creo en el amor”.
Nos rompen el corazón, nos traicionan, nos fallan, juegan con nosotras o nos quieren por intereses… y perdemos la fe en el amor.
Pero el amor sí existe, unas veces se rompe o se entrega a la persona equivocada… pero si de momento nos rehúye, puede que algún día lo vivamos también.
Eres mujer, eres valiosa y entregas amor en abundancia.
Si no recibes amor, si estás quedando en el olvido, si ya no eres apreciada, si todo son críticas hacia ti y si todo quedó en promesas incumplidas que el viento se llevó… entonces recibes menos de lo que mereces y necesitas.
Nadie que te haga sentir mal te merece.
Hay etapas de la vida que son duras, difíciles y malas… Todo parece ir de mal en peor, todo se desmorona y nada nos sale bien…
Pero en el momento menos esperado, todo puede cambiar, un pequeño rayo de sol llega a nuestras vidas, ilumina nuestro corazón y encontramos las fuerzas para superar los problemas que a diario nos asaltan…
Somos valiosas, somos fuertes y podemos salir victoriosas ante las adversidades de la vida. ¡Así somos mujeres!
No, el amor no debería doler, lo que duele es el olvido, ese largo pasillo que debemos cruzar para lograr que nuestra vida vuelva a tener equilibrio.
Olvidar un amor nunca ha sido una tarea fácil, pero tampoco es algo imposible de lograr.
Podemos lograr dejar atrás todo aquello que nos hace mal, aprender de la experiencia, madurar y crecer como mujeres que ya no se dejan llevar por las circunstancias.
Nos cegamos por amor, muchas veces siendo incapaces de ver los fallos de nuestra pareja, justificándole y perdonándole una y otra vez.
Pero quien nos lastima no nos ama. Si un hombre te ama de verdad, no te hará daño alguno.
Si te lastima no te aferres a él, reivindica tu derecho a la felicidad, al amor verdadero, y déjale, que quien te daña no sabe valorarte y no te merece.
¿Todavía no has sido capaz de superar el adiós del hombre que diciéndote estar enamorado te dejó justo cuando sentías que mejor estaba la relación?
En vista de lo vivido hasta ahora, ¿crees que nunca entrarás a alguien que te quiera realmente y te haga feliz?
Es hora de vencer el dolor. Como mujer tienes más fuerza de la que crees. Tú puedes vencer y volver a ser feliz.
A veces sentimos que ya nada vale la pena, no encontramos una razón para vivir, tenemos un dolor tan grande que nos desgarra el alma, no encontramos sentido a nada, nos refugiamos en las lágrimas, en el encierro, nos aislamos, guardamos resentimientos, y llenamos nuestro corazón de odio… ¿Y qué logramos con esto?
-Sólo denigrarnos, que piensen que no valemos y que no podemos salir adelante por nosotras mismas-
El corazón se rompe, a veces por amor, otras veces por sueños no cumplidos o muchos más motivos…
Los pedazos de nuestro corazón quedan esparcidos por el suelo, roto, destruido y hecho añicos…
Duele, pero podemos agacharnos y recoger los pedazos de nuestro corazón… pegarlos de nuevo, recomenzar y luchar por un mañana mejor, un futuro en el que nuestro corazón encuentre la paz y la felicidad.
Lloraré… porque sentir dolor no se puede evitar, tarde o temprano la vida me tratará mal.
Pero sabré superarlo… porque soy mujer, soy única, soy valiosa y no merezco menos.
Puedo tener amor, puedo tener felicidad. Confío en mí, me acepto tal como soy. Yo sé que hay días en los que lágrimas derramaré, pero darán comienzo a un nuevo amanecer.
Cuando el dolor llega a nuestras vidas, lo hace con sufrimiento, lágrimas, tristeza y fantasmas del pasado…
Quisiéramos no tener que sufrir nunca, pero el dolor es inevitable, es parte de la vida. Y aunque no nos guste, también trae cosas positivas a nuestra vida: oportunidad de cambios, crecimiento y de disfrutar de mayores victorias.
Cuántas veces nos sentimos heridas por algo o aquello que alguien dijo de nosotras… Cuántas veces lloramos por aquello que quisimos decir o hacer y no fuimos capaces de enfrentar estas tensas situaciones que la vida nos impone…
A veces la vida es dura, pero si la sentimos cruel quizás debiéramos mirar hacia dentro de nosotras mismas. Las mujeres tenemos capacidad de sobra para ser fuertes, reponernos y decidir ser felices a pesar de todo. Yo decido ser feliz, tú también puedes hacerlo.
¿Cuántas lágrimas has derramado por él? ¿Cuántas mentiras soportaste? ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para retener su amor?
No hay mujer que en algún punto de la vida no fuera victima del amor, de traiciones masculinas, humillación, algún tipo de violencia, indiferencia o frialdad…
Ninguna mujer que ha tenido relaciones amorosas con un caballero, ha logrado escapar impune al roce del romance.
Si nos pusiéramos a analizar despacio la forma en que se desarrolla nuestra vida, podríamos encontrar muchas razones para llorar sin control o para quejarnos y lamentarnos de noche y de día.
La vida diariamente nos coloca frente a situaciones que para nosotras o tienen arreglo: sueños rotos, amores frustrados, distancias, amores imposibles y la soledad por no encontrar amor. ¿Por qué lloramos?
En muchas ocasiones de la vida nos ponemos una doble cara para no demostrar lo que realmente sentimos, el dolor que anida en nuestro corazón y apenas nos deja respirar.
Nuestro rostro es como el espejo para los demás, por lo que siempre estamos intentando guardar las apariencias.
Tenemos que hablar con una sonrisa cuando en nuestro interior lo único que realmente deseamos es estar llorando en nuestra casa…
No en vano dicen que en esta vida todo tiene solución menos la muerte. Cuando muere un ser que amamos profundamente sentimos un dolor que nos traspasa el alma y nuestro corazón se rompe en incontables pedacitos de frustración al perder para siempre a aquella persona tan especial que acariciaba nuestro ser con cada mirada.
¿Siempre hay que perdonar? ¿Por qué perdonar a alguien que no merece recibir perdón? ¿Hay que perdonar?
El perdón es algo que se debe ofrecer libre y voluntariamente, pero perdonar no sólo le hace bien a quien recibe el perdón, el perdón es especialmente bueno para quien es capaz de dejar atrás los rencores del pasado…
Siempre hay algún punto de la vida en el que recibimos golpes bajos, momentos en los que sentimos que se nos rompe el corazón.
Pero las mujeres, aunque aparentamos debilidad, somos fuertes, y nuestro corazón también.
Nuestro corazón no muere por un mal amor, y hasta el fin de nuestros días siempre tendrá la oportunidad de seguir brillando y amando como un corazón valioso.
Cuando llega la muerte de un ser amado, alguien cercano que es muy especial para nosotras… ¿cómo se puede superar la ausencia tan grande que deja en nuestras vidas y corazones?
No logramos olvidar, dejar de llorar y evitar pensar en cómo serían las cosas si no se hubiese ido… ¿Cómo se supera tan grande vacío?
La vida no es perfecta, muchas veces resultamos heridas en el corazón por relaciones y mal amores que no dieron el fruto esperado.
Cuando después de haber entregado nuestro amor nos destruyen el corazón nos entra un lógico miedo a que pueda volver a sucedernos. En ocasiones ese miedo provoca que nos perdamos cosas y oportunidades valiosas que la vida nos tiene preparadas.
Pero en la vida siempre hay que arriesgar, no se puede dejar de lado nuestro sentir por temores y miedos, hay que saber vencerlos, sólo así podremos vivir plenamente. no existen pautas de seguridad en nada en la vida, debemos aprender a tomar riegos.
Siempre manifestamos cierta contrariedad cuando nos llaman perdedoras, tanto que llegamos al punto de tomar dicha palabra como un insulto o una ofensa y es natural pues a nadie le gusta sentirse derrotada o fracasada.
Pero entre las múltiples paradojas de la vida, encontramos que perder no necesariamente tiene acepciones derrotistas y que a veces nos puede resultar altamente constructivo y enriquecedor para nuestras vidas.
Cada vez recibes más y más consejos que intentan enseñarte cómo ser feliz, cómo tener una vida plena, cómo vivir…. Pero casi nunca recibes consejos que te hablen de cómo aprender a sufrir.
Puede sonar un tanto masoquista, pero la realidad es que las vidas de todos los seres humanos no sólo se encuentran atravesadas por hechos felices sino también de capítulos oscuros que quisiéramos no recordar. Sin embargo, no nos enseñan a sobrellevar lo que nos duele.
Estar enamoradas es algo que nos resulta bonito y agradable, es descubrir lo bella que es la vida, es confundir las noches con los días, es surcar los atardeceres más bellos para despertar a la vera del amanecer… ¿pero qué pasa cuando es amor no es correspondido?
Sin duda alguna, tememos al rechazo de la persona que amamos, deseamos ser felices a su lado y no separarnos ni por un instante, pero cuando no nos corresponden lo mejor que podemos hacer es ¡ACEPTARLO! Aunque nos duela, nos hiera y haga llorar.
“No estás deprimido, estás distraído”
-Facundo Cabral.
A lo largo de la vida todos los seres humanos pasamos por una gran variedad de emociones muy diferentes unas a otras. A unas personas nos afectan las cosas de diferente modo que a otras, y según nuestra personalidad podemos ser más proclives que otras a la depresión o la tristeza… pero tendemos a confundir la tristeza con la depresión.
Toda persona, no importa la edad, condición física o social, necesita relacionarse con los demás.
Contar con apoyo es algo que nos hace bien, pero también puede suponer motivos de conflicto y desacuerdo que provoquen sentimientos negativos tales como el rencor, el orgullo o dar el primer paso para una reconciliación, cuando esta es posible.
Nada dura para siempre, todo absolutamente todo se puede romper si no ponemos cuidado en evitarlo.
Todo, incluso las relaciones y el amor se puede romper. Por eso siempre estamos temiendo perder algo, por eso a veces sentimos una punzada en el corazón que nos alerta de un problema… Debemos ser luchadoras, poner todas nuestras fuerzas en preservar lo que amamos, evitar que se rompa…
La vida está llena de experiencias y vivencias, tanto positivas como negativas. En nuestro corazón se aloja todo cuanto vivimos con pasión, lo bueno y lo malo. A veces las cosas malas que nos han pasado ocupan demasiado sitio en nuestro corazón.
Pero hay esperanza, pues al igual que en nuestros hogares, la limpieza y el orden es posible, y nuestro corazón también requiere de dicho cuidado. Si aprendemos a desechar lo malo podremos disfrutar al fin de cada día que vivimos…
En ocasiones nos enamoramos del hombre perfecto y él de nosotras. Es algo maravilloso. Pero a veces, después de un tiempo de estar casadas con él, deja de ser ese maravilloso hombre que creímos ver.
El príncipe azul te salió rana, o lo que es peor, ahora es un hombre que ni te mira ni te trata bien, siempre discutiendo y criticando todo cuanto haces o dejas de hacer…
El amor no se puede matar, es un sentimiento, algo que se lleva muy dentro del corazón pero que no se ve, sólo se siente y se vive. Ese es el motivo por el que cuando alguien nos destroza la vida llegamos a sentir que nos falta el aire para respirar, el corazón se nos paraliza y no somos capaces de creer que podrá llegar un nuevo día en el que a quien tanto amas no le tengas más a tu lado. Lo que se siente es una impotencia tota y un dolor incontenible.
Ante tanto dolor, matar al amor se nos vuelve indispensable.
“Hay tristezas que son como las cascadas de los ríos, se deslizan suaves y bajan por tu vida sin detenerse ante los obstáculos para luego desembocar en las playas de tu futura alegría.” (Anónimo)
En nuestros corazones siempre existirá la tristeza, así como existe la alegría; ambas se deben vivir en su momento determinado; No existe la una sin la otra, sólo así sabremos apreciar las cosas buenas que la vida nos da y que muchas veces por orgullo dejamos pasar.
La vida nos coloca frente a diferentes situaciones, algunas de las cuales son dolorosas y provocadas por personas en quienes hemos puesto nuestra confianza, cariño, respeto, y en ocasiones incluso el amor más puro y verdadero que nuestro corazón es capaz de dar.
A veces esas personas en las que hemos confiado se portan mal con nosotras, terriblemente mal. Y en ese momento sólo pensamos en la venganza, la dulce venganza.
Muchas veces por diferentes razones, enfrentamos situaciones dolorosas, lloramos, nos desesperamos y al final, de una u otra manera encontramos solución al problema que nos agobia.
¿Pero qué pasa cuando un ser amado nos es arrebatado por la muerte? Nos encontramos frente a frente ante la impotencia, la desolación y muchas veces sentimiento de culpa. La muerte de alguien amado es algo que no elegimos, ni siquiera lo elige quien se marcha y nos encontramos así de pronto con preguntas que no tiene respuestas y si las tiene nos cuesta aceptarlas.
La tristeza es un estado de ánimo desde el que sólo la persona que lo esta pasando podrá solucionarlo.
Hay momentos en nuestras vidas que pareciera que todo viene cuesta abajo, que todo es gris, y que estamos en un gran agujero negro del que no encontramos salida.
La tristeza siempre va marcada por un acontecimiento que ha sucedido recientemente en la vida.
La vida de la mujer se basa en ilusiones y proyectos, por ejemplo, ser esposa y madre entre otros. La mujer se prepara profesionalmente, como ama de casa, se prepara mentalmente para ser madre y lo logra, le fabrica al hijo un mundo de ensueños y hasta se prepara para ser abuela, ¿pero se prepara la mujer para la irreparable y dolorosa pérdida de un hijo?
Me temo que esto ocurre a menudo: Tienes un amigo, valioso, bueno, sincero, muy entregado a la amistad, te llena de atenciones, siempre está cuando lo necesitas, te aferras a él cuando sientes que te llega la soledad… pero él tiene una novia con la cual pasa sus horas libres, aunque está contigo cuando tú le llamas…









