Archivo de la categoría ‘Recuerdos’
No merece la pena vivir la vida agobiándonos por las cosas. No merece la pena pasar los días resignadas, lamentándonos y despotricando… eso es desperdiciar nuestra vida.
¡Tienes que salir adelante, mujer! Y puedes hacerlo hoy mismo.
Hoy será un día maravilloso:
¡Ya es hora de que reclames tu día feliz!
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La vida está llena de momentos, unos más agradables que otros, unos más memorables que otros y unos más pasajeros que otros…
Algunos de esos momentos alcanzan la inmortalidad, pues son momentos que han sido grabados en nuestros corazones con el pincel de la incertidumbre, la duda, remordimiento, arrepentimiento, dolor o incluso rebosante felicidad.
Todos los momentos vividos son parte de nuestra vida, están para vivirlos, aceptarlos, recordarlos y olvidarlos.
No podemos cambiar el pasado, no podemos deshacer lo vivido y malvivido, no podemos volver atrás.
Pero sí podemos cambiar la forma en que vemos el pasado, podemos invertir su mal y utilizarlo para crecer, madurar y hacernos más fuertes y tomar mejores decisiones.
Nos pisotearon, pero ya no lo harán más. Nos tomaron por tontas inocentes, pero ya no lo somos. Ahora somos mejores.
Las mujeres amamos con intensidad, plenamente, entregando nuestro cuerpo, alma y corazón.
Tal vez por eso, por lo verdadero y profundo de nuestros sentimientos, nos duele tanto el desamor y el adiós.
Pero somos mujeres, tenemos una gran fortaleza interior que nos ayuda a superar el dolor del adiós, la traición y el desamor.
No es agradable saber quien es la nueva novia de tu ex.
― Tampoco lo es no saberlo.
Y es cierto que la novia actual puede ser tu mayor amenaza… pero tú también puedo ser su mayor amenaza.
¿Merece la pena saber cómo es ella? ¿Si todavía piensa en ti?
La curiosidad te llevará a comprobarlo, pero lo mejor será aprender a dejar pasar página y no preocuparte más por el pasado.
Cada vez que le recuerdas, te duele; cada vez que escuchas vuestra canción, te duele… Seguirá doliendo mientras te hundas en tus tristezas del ayer.
Cuando te parece tocar fondo, es porque llevas un tiempo recordando lo que deberías olvidar.
No es bueno ni sano vivir cada día sufriendo tus pérdidas, no serán las últimas pues es ley de vida, siempre hay algo o alguien que nos hará sufrir.
¿Todavía no has sido capaz de superar el adiós del hombre que diciéndote estar enamorado te dejó justo cuando sentías que mejor estaba la relación?
En vista de lo vivido hasta ahora, ¿crees que nunca entrarás a alguien que te quiera realmente y te haga feliz?
Es hora de vencer el dolor. Como mujer tienes más fuerza de la que crees. Tú puedes vencer y volver a ser feliz.
En la vida de toda mujer hay experiencias vividas que quisiéramos olvidar, dejar atrás y no recordar nunca más.
Errores cometidos, maltratos, traiciones… cosas que pasaron pero no se olvidan.
¡Quisiéramos olvidar, pero no podemos! No se puede borrar el pasado, sólo nos queda aceptarlo y aprender a salir adelante.
El amor no se ruega, el amor se da o no se da.
Nunca ruegues por el amor de un hombre. Por mucho que le quieras no pierdas tu dignidad, respétate como mujer valiosa que eres.
¿Y si es él quien vuelve a ti, pidiéndote perdón y una nueva oportunidad? Lo mismo: respétate, dignifícate, no eres un juguete de quita y pon, eres una mujer que merece estabilidad, un amor fiel que no va y viene.
El pasado es parte de nosotras, incluso los errores y sufrimientos del pasado lo son. Pero a veces le damos demasiada importancia al pasado y lo convertimos en nuestro eterno presente.
¿Por qué nos aferramos al sufrimiento? ¿Por qué no olvidamos? ¿Por qué nos seguimos comiendo la cabeza por el pasado?
Por mucho amor, felicidad y seguridad tengamos en nuestra pareja, a veces la relación se rompe. Lo que se siente después es tristeza, desolación, confusión y el corazón roto.
Pero de nosotras mismas depende definir nuestro futuro. Las pruebas solamente son encrucijadas en nuestro camino. Con una actitud positiva, podremos vencer los tropiezos de la vida, aprendiendo así a crecer y valorarnos más.
A veces nos proponemos dejar el pasado atrás para volver a empezar en la vida y el amor, pero no es fácil: hagamos lo que hagamos ese pasado está más presente que nunca… ¿por qué ocurre esto?
Porque estamos poniendo demasiada energía en dejarlo atrás, lo cual nos lleva a revivirlo permanentemente.
En lugar de olvidar sólo conseguimos vivir el pasado de nuevo.
Naufragamos en un mar de recuerdos que ya no queremos tener en la cabeza, el tiempo pasa y pasa pero nosotras seguimos amarradas a una balsa que no tiene dirección ni sentido…
Y así nos vamos perdiendo en la inmensa oscuridad de la noche, porque cada faro que encontramos en lugar de llevarnos a tierra firme, sólo nos engaña y nos guía a rocosos puertos…
No es fácil dejar ir a alguien de nuestras vidas, y mucho menos de nuestros corazones, recuerdos y pensamientos.
Incluso después de la separación, seguimos pensando en ellos, visitando sus muros en el facebook, intentando saber algo de ellos, preguntándonos cómo sería si las cosas hubiesen sido diferente…
¡Pues ya basta! Esa actitud debe cambiar, ¡ya no más!
Hay días en los que amanecemos con todas las penas y nostalgias del mundo, extrañando tiempo pasados, tiempos que antes fueron importantes pero que quedaron en sólo eso: “instantes“.
La vida está llena de esos pequeños momentos. Los guardamos y atesoramos en una mágica caja que contiene todas nuestras emociones y sentimientos vividos. En los días tristes las sacamos y revivimos con el corazón. En unas ocasiones nos producen melancolías, otras sin embargo pueden darnos fuerza para el día que afrontamos.
No en vano dicen que en esta vida todo tiene solución menos la muerte. Cuando muere un ser que amamos profundamente sentimos un dolor que nos traspasa el alma y nuestro corazón se rompe en incontables pedacitos de frustración al perder para siempre a aquella persona tan especial que acariciaba nuestro ser con cada mirada.
Duele, pero en ocasiones no queda más remedio que decir adiós.
Unas veces nos despedimos de un amor, otras de un familiar o una amistad especial…
Decir adiós no es sencillo, y es especialmente difícil cuando la persona que se ha marchado de nuestro lado era un ser querido.
Pero debemos saber decir adiós, aceptar el final, y saber continuar pese al dolor de nuestro corazón.
“No se acaba el amor con sólo decir adiós, cuanto menos te tengo más te recuerdo, quiera olvidarte, pero estás en mi mente…
Me pregunto mil veces si será verdad que algún día aprenderé a ignorarte, a no estar buscando en tu perfil qué haces, o mirando a ver quien ocupa hoy tu corazón…
Olvidar no es fácil, y aunque me hiciste daño, por algún motivo sigo buscando noticias tuyas.”
Cuando llega la muerte de un ser amado, alguien cercano que es muy especial para nosotras… ¿cómo se puede superar la ausencia tan grande que deja en nuestras vidas y corazones?
No logramos olvidar, dejar de llorar y evitar pensar en cómo serían las cosas si no se hubiese ido… ¿Cómo se supera tan grande vacío?
El olvido es difícil…
si no imposible.
Las mujeres somos humanas, personas, y como tales no podemos simplemente pulsar un botón y borrar de nuestra memoria y corazón todo lo vivido.
Pero sí podemos hacer algo al respecto… como dejar de recordar.
En nuestra vida hay etapas que han sido muy dolorosas, recuerdos pasados que no se van de nuestras vidas, heridas que aún no sanan porque seguimos pensando en el ayer… y eso nos nos deja avanzar.
La mejor manera de superar el dolor del pasado no es tratando de olvidar, estar a punta de llantos y mala vida, sino al contrario… es mejor saber enfrentar lo que causó tanto desastre en nuestras vidas.
En muchas ocasiones la vida nos lleva por senderos dolorosos, encontramos amores que por poco nos matan, y es porque no sabemos amar y respetarnos a nosotras mismas como persona y mujeres.
El día en que aprendamos a amar con medidas y a respetarnos, esta historia no les podría ocurrir…
Si llegamos a un consenso, diríamos que revivir una relación pasada cuando se ha sufrido y se han tenido malas experiencias, en la mayoría de los casos no es recomendable.
Sin embargo, en honor a nosotras mismas, muchas veces debemos darnos el “lujo” de mirar atrás para poder reconocer con certeza qué es lo que en realidad estamos sintiendo.
No es fácil romper con el pasado, porque lo pasado forma parte del quienes somos hoy. Pero hay veces que el pasado nos persigue y nos condiciona en el presente como no debiera hacerlo.
Como cuando una relación termina mal… que intentamos olvidarlo pero no lo logramos, puede incluso estar haciéndonos pensar que siempre será así, que siempre nos irá mal…
Pero como mujeres no podemos ser tan débiles, debemos aprender a romper con el pasado para saber avanzar en la vida.
La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancada es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.
Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.
Hay veces en las que nos preguntamos el porqué no conseguimos dejar de amar a alguien que nos ha hecho daño. Toda la magia que una vez existió entre los dos se ha esfumado, y hemos pasado de “querer amar” a “querer dejar de amar”, pero no lo logramos.
Pareciera que siempre estamos apostando nuestro amor y nuestros sentimientos en una ruleta rusa que siempre nos premia con la desdicha, el desprecio y el desamor… Todo ello por amar sin pedir nada a cambio.
Muchas veces nos preguntamos porqué el amor nos hace sufrir, nos trae de cabeza y no nos permite pensar o hacer nada bien.
Pareciera que siempre entramos a un mundo de amor e ilusiones para luego sufrir por aquello que tan felices nos hizo tiempo atrás…
Cuando nos rompen el corazón una y otra vez podemos acabar pensando que no vale la pena enamorarse, pues siempre se acaba sufriendo.
Pero no es así, al menos no debiera ser así, y hay algo que puedes hacer al respecto…
A lo largo de nuestras vidas vamos acumulando muchas cosas, penas, alegrías, tristezas, nostalgias y amores que un día fueron todo en nuestra vida y hoy por las razones que sean han quedado en sólo eso: recuerdos.
Esas mochilas con las que vamos cargando todos los días hacen que todo pese más de lo debido, por lo que convendría descargarnos de muchas de esas frustraciones y desamores para que caminemos por la vida sin tanto peso.
Infinidad de veces solemos cargar situaciones del pasado sobre las espaldas de nuestro presente, momentos dolorosos, o tal vez recuerdos gratos pero que al evocarlos nos deja un amargo sabor en la boca.
Vivimos día tras día pensando en lo que “hubiera” sucedido “si tal o cual”, soñando “cómo sería nuestras vidas si” y repasar sobre lo que no se puede volver a reescribir sólo nos cubre de tristeza, impotencia o mal humor.
Todos tenemos miedos:
Los niños le tienen miedo a los monstruos imaginarios, la oscuridad y los ruidos extraños… Los adultos también tenemos miedo, a veces a la soledad, otras veces del compromiso, a los riesgos de emprender una nueva vida o negocio…
Los temores y los miedos son algo normal en la vida de toda persona, pero a algunos esos miedos nos impiden progresar en la vida y necesitamos aprender a enfrentar nuestros temores.
Hay palabras que nos rompen el corazón:
• “Ya no te amo”.
• “Lo nuestro se acabó”.
• “Ya no eres parte de mi vida”.
• “Yo nunca te he querido”.
Nunca estaremos preparadas para escuchar palabras fuertes como estas. Acaban con nuestra paz y convierten nuestra vida en un infierno. Nos rompen el corazón.
A muchas mujeres parece que les llueven los malos amores, tanto que apenas logran salir de una relación se ven envueltas en otra peor.
Relaciones inconvenientes, amores prohibidos, parejas destructivas… Cada vez que establecen una relación acaban sintiéndose más destruidas.
Se supone que somos mujeres fuertes, que luchamos por salir adelante, pero caemos una y otra vez como niñas inocentes ante estos amores que sólo nos hacen ver cuan débiles somos ante ellos.
La vida está llena de experiencias y vivencias, tanto positivas como negativas. En nuestro corazón se aloja todo cuanto vivimos con pasión, lo bueno y lo malo. A veces las cosas malas que nos han pasado ocupan demasiado sitio en nuestro corazón.
Pero hay esperanza, pues al igual que en nuestros hogares, la limpieza y el orden es posible, y nuestro corazón también requiere de dicho cuidado. Si aprendemos a desechar lo malo podremos disfrutar al fin de cada día que vivimos…
Cuando encontramos el amor de pareja, el amor está presente en cada cosa que hacemos o pensamos. Cuando ese mismo amor se va, el dolor que se siente está presente en todo cuanto hacemos y pensamos.
Al enamorarnos nunca pensamos que un día ese amor nos dejará abatidas, sin esperanza y desilusionadas… pero sucede. ¿Cómo afrontar esos momentos?
Nuestros amores del ayer siempre están presentes en nuestro vivir diario y si nos damos cuenta, cuanto peor estamos más pensamos en nuestro amor del pasado.
Cuando lo pasamos mal siempre tienden a regresar a nuestra memoria los tiempos que estuvimos con ese romance. Sin darnos cuenta acabamos idealizando demasiado ese pasado y a ese hombre del pasado. Pueden haber pasado 20, 30 o más, y seguimos recordándolo más y más…
Cuando estamos descontentas con lo que hacemos o tenemos siempre tendemos a recordar el pasado, aquellos momentos del pasado en los que nuestra vida era mejor, era feliz, o en la que las cosas simplemente funcionaban como debe ser…
En el pasado siempre encontramos los mejores momentos, las mejores oportunidades (algunas que perdimos), mejores relaciones, hombres, amistades… ¡Ay, cómo deseamos poder volver atrás!
Muchas veces hemos tenido que aceptar el adiós de alguien muy querido; quizás para irse a otro país, cambiar de ciudad o simplemente porque ha decidido seguir haciendo su vida sin ti.
Cuando una persona querida nos dice “adiós” se nos rompe el corazón y nos embarga la tristeza.
¿Qué hacer cuando nos dicen “adiós”? ¿Cómo superar su marcha? ¿Y si no es buena idea?
Constantemente escuchamos a hombres y mujeres lamentarse por lo que se perdió y lo que se fue…
Entre lágrimas y lamentos, tratan de convencerse a si mismos que vale la pena esperar, porque no pueden aceptar que si se fueron sus parejas es porque el amor se fracturó, se escapó por la ventana de la irresponsabilidad y la falsedad. ¿Por qué la mujer no trata de borrar de su mente las frases que le hacen pensar que todo volverá a ser como antes?
“Recordar es volver a vivir” es un dicho muy popular…
Después de ruptura sentimental, es hermoso traer a nuestra mente cosas que en su momento nos hicieron felices…
¿A quien no le gustaría volver a vivir los momentos maravillosos del ayer? ¿Pero qué pasa cuando ese gran amor, que en un tiempo fue maravilloso, nos hace sufrir en las últimas fases de su existencia?
Muchas personas tienen una capacidad especial de recordar todo tipo de situaciones, quizás sólo les cueste recordar que a veces es bueno olvidar.
Por otro lado, hay muchas personas muy distraídas y olvidadizas, y aunque en ocasiones haga gracia cómo olvidan ciertas cosas, a veces tanto olvido sólo trae dolor de cabeza para quienes le rodean. Puede que una esposa deje pasar que su marido olvidó su cumpleaños, pero olvidar el día de su boda ya es algo mucho más grave…
Desde tiempos memorables, la música ha servido de fondo para muchos acontecimientos de nuestra vida:
Nuestra madre nos arrulló con canciones de cuna y en la escuela nos enseñaron canciones de príncipes encantados y hadas maravillosas. Durante nuestra adolescencia nuestros sueños y ensueños fueron enmarcados por las primeras canciones románticas y con ellas empezamos a estar conscientes de que el amor algún día llegaría a nuestra vida…
La tristeza es un estado de ánimo desde el que sólo la persona que lo esta pasando podrá solucionarlo.
Hay momentos en nuestras vidas que pareciera que todo viene cuesta abajo, que todo es gris, y que estamos en un gran agujero negro del que no encontramos salida.
La tristeza siempre va marcada por un acontecimiento que ha sucedido recientemente en la vida.
“Tu ausencia y tu mal amor dejó heridas que aún no puedo sanar, fue tu amor tan falso que aún no sé como me quedan ganas de seguir. No supiste valorar lo que te di, hoy estás muy feliz mientras yo aún no sé como seguir sola sin ti. Cada día es una tarea tener que olvidar, aunque sé que me es imposible mientras vivas en mi corazón”.
-Shoshan.
La vida de la mujer se basa en ilusiones y proyectos, por ejemplo, ser esposa y madre entre otros. La mujer se prepara profesionalmente, como ama de casa, se prepara mentalmente para ser madre y lo logra, le fabrica al hijo un mundo de ensueños y hasta se prepara para ser abuela, ¿pero se prepara la mujer para la irreparable y dolorosa pérdida de un hijo?
La felicidad nos alcanza cuando nos enamoramos: Estamos tan felices que todo nos parece bonito, no pensamos en nada más, sólo en nuestro amor, ese ser especial que ocupa todo nuestro espacio. Incluso respiramos por él, todo lo hacemos por ese amor. Estando enamoradas no hay mañanas que amanezcan mal, sólo rebosantes de felicidad.
Pero la vida no es perfecta, y a veces tanta felicidad tiene un trágico final. Un final del que debemos saber recuperarnos…








