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Se dice muy comúnmente que en cuanto a problemas de pareja, la peor parte siempre se la suele llevar la mujer.
Hoy día las infidelidades son tan recurrentes que parecen haberse convertido en el pan nuestro de cada día. Cada una de las dos partes tienen sus propias razones, por un lado está la esposa a quien le sobran razones para continuar en un matrimonio, y por la otra está la amante a quien le sobran razones para no dejar esa relación en la que sólo está ocupando un segundo lugar en la vida del hombre, luego está el hombre que lo único que hace es gozar de las dos mujeres que le aceptan lo que diga, lo que quiera y cuando lo quiera.
El valor de un hombre no se ve por la cantidad de mujeres que logra, sino por saber mantener enamorada a la misma durante toda la vida.
Es lógico desconfiar de tu pareja si cuando le conociste él fue amante por estar contigo engañando a su esposa. Él ya tenía dueña y fue infiel por estar contigo, ¿cómo se puede esperar fidelidad de alguien así?
Un momento de pasión compartida y desenfrenada, un momento de dejarnos llevar por lo que el cuerpo o los deseos nos llame a hacer… tan sólo un momento de pasión puede llegar a provocar una catástrofe en nuestras vidas.
Muchas personas se dejan llevar por estos sentimientos, quizás por aburrimiento, por hastío, por cambiar de rutina… muchos factores pueden influir para que se llegue a tener esos momentos, pero eso no es amor, no hay que confundir los estados de una persona…
Al trabajar fuera de casa, lo más normal es que se tenga que hacer la misma ruta cada día, pasando por los mismos sitios, las mismas casas, junto a los mismos vecinos…
Nuestras parejas, haciendo su ruta diaria para ir y volver a casa, fácilmente podrían acabar conociendo a vecinos y entablando amistades, o algo más…
Cuando hablamos de malos tratos contra una mujer, lógicamente siempre tendemos a pensar en el abuso que una mujer sufre a manos un hombre. Pero las mujeres también podemos ser violentas con las de nuestro género.
En ocasiones, podemos llegar a ser violentas con otras mujeres, aunque sea en nuestra actitud y palabra, llegando incluso a invadir la paz y armonía de su hogar y matrimonio…
Las historias se repiten a diario, algunas mujeres creen que al entregarse a un hombre se están asegurando un futuro al lado de ese hombre, se imponen ese objetivo a si mismas como si fuese un deber, especialmente cuando creen amar o cuando se creen amadas.
Pero muchas veces, ante el afán de lograr la felicidad, hay mujeres que no se percatan de un pequeño detalle: aman a un hombre casado con otra mujer que tuvo esos mismos sueños, y ese sueño roto ahora es “un amor de tres”.
¿Recuerdan a la amante? Aquél tema que una vez les traje para compartirlo con todos ustedes, aquella mujer que después de ser esposa y ser abandonada por otra mujer, se enamoró perdidamente de un amigo que dejó embarazada a su novia y se casó… sí recuerdan que ella se hizo su amante y pasaba más tiempo con él, que vivía una vida a escondidas, que después de ser esposa se convirtió en amante de su propio ex esposo, para luego volver a ser amante de un hombre casado, quien tuvo una hija con su esposa…
Ahora les contaré la continuación de esa relación que vivo muy de cerca porque es amiga mía…
Ocurre todos los días, y como a muchas mujeres, incluso las casadas, puede que te esté costando despedirte definitivamente de un hombre que pertenece a otra mujer. Seguramente nunca te mintió, desde el principio te confesó que había otra mujer en su vida, pero claro, cuando se está enamorada no es fácil decir adiós.
Pero, ¿tenemos derecho a destruir un hogar por no saber escoger un hombre sin compromisos?
El amor es el sentimiento más noble y más puro, y pese a ello, también es el sentimiento más difícil de comprender.
Muchas veces se escucha decir “me gusta estar con él/ella porque es una persona muy buena, pero no quiero enamorarme”.
Y en muchos casos, no es porque no les guste la idea de amar y ser amadas… sino más bien porque ya están en otra relación.
Cuando se habla de infidelidad, se piensa siempre en el “corazón roto” de la parte engañada, muchas veces los hogares se disuelven porque una de las dos partes no puede aceptar, que su esposo/a haya puesto sus ojos en otra persona, ¿pero qué pasa cuando esa falta es perdonada y el ofensor se queda en el hogar? Más aún, ¿Qué pasa cuando la parte infiel (generalmente hombres) se queda haciendo una doble vida?
En algunos casos, la amante se disputa la atención de él, y la esposa lucha para no perderla, se vuelven contendientes donde el “premio final” es el hombre, le colocan cada una por su parte en bandeja de plata, los mejores cuidados y tolerancia al macho en cuestión en un intento de demostrarle que con “ella” estará mejor.
Todas las mujeres, deseamos encontrar el amor verdadero:
Soñamos con encontrar al hombre que llene nuestras expectativas, buscamos el hombre caballero, romántico, que nos demuestre que nos ama, que nos diga las palabras que se queden grabadas, no sólo en la mente, sino también en el corazón.
Muchas veces la impaciencia o el miedo a la soledad puede llevar a una mujer a fijarse en la persona equivocada, llegando a creerse mentiras y “verdades a medias”. La mujer muchas veces llega a creer todo cuanto el hombre le cuenta cuando le escuchan decir “te amo”.
Muchas veces nuestros ojos se posan en alguien que no nos conviene pero cuando nos damos cuenta muchas veces ya es tarde, estamos enamoradas.
El corazón tiene razones que la razón no entiende, porque nos empeñamos en dañar nuestras vidas, conformándonos con ser amantes.
¿Tan poco valor nos damos, o es que no tenemos derecho a ser felices?
Hola mis amigas, cada día vemos y escuchamos la frase “soy casada y tengo un amante” o viceversa.
Cuando estás casada y por los motivos que sean dejaste de ser feliz con esa persona que escogiste para pasar el resto de tu vida, y las cosas no salieron como pensabas, tu soledad y la tristeza pueden llevarte a una amarga vida… Te encontraste con un amante, ese que siempre espera, es paciente, te comprende, te ama, y te dice todas las cosas que tú deseas oír. Vuelve a salir el sol en tu vida, ya tus días están llenos de colores y mil mariposas están rodando en tu estómago. Te sientes enamorada.
Amigas queridas:
Ha llegado el momento en que tratemos abiertamente un tema super-espinoso, con el cual, seguramente muchas mujeres del mundo se reflejarán fielmente, y a través del mismo, se descubrirán partícipes de ese “Rinconcito del mundo” llamado: “Paraíso Prohibido” y tristemente célebres o no, estas mujercitas han aprendido a ser valientes, a ser señaladas por la sociedad, a buscar su felicidad por los caminos más insospechados que jamás imaginaron atravesar en toda su vida, pero que la vida misma en su cotidianidad las ha colocado allí; para hacer propio un trocito de vida ajena, que ellas saben perfectamente que no les pertenece totalmente por derecho humano, pero que las circunstancias no les ha brindado otro modo de existencia.
Hoy vamos a tratar un tema muy evidenciado y discutido en la actual sociedad, donde algunas mujeres se sienten orgullosas de ser “Las esposas” y otras mujeres se muestran inconformes con sólo pensar que están usurpando un lugar que por derecho civil no les corresponde legalmente, pero que definitivamente ni una ni otra tendrían razón en determinadas circunstancias para enorgullecerse ni molestarse, según como vamos a enfocar nuestro artículo de hoy.
Una historia muy común:
Un día cualquiera una mujer sumida en la soledad de su vida, un marido pasivo, un marido que nunca más le dijo “te amo” y sólo estaba como un adorno de casa…
Un día ella se encuentra con un señor que la llena de amor, de caricias perdidas, y ella cansada del maltrato de su marido y sus infidelidades se enamora y se entrega a los brazos de este señor.

