Entradas con la etiqueta ‘amantes’
Con nuestra infidelidad lo arriesgamos todo: nuestro hogar, marido y familia.
Realmente no merece la pena, y al final descubriremos que también nos llevará a necesitar arriesgarlo todo por terminar esa relación que está a punto de hacernos perderlo todo.
Leer el resto de esta entrada »
¿Te gusta este artículo?
Recibe artículos y fotos para mujeres:
Las mujeres que son amantes de hombres casados sienten que tienen una misión: rescatar a sus enamorados de las garras de una feroz mujer que no les aprecia ni deja vivir en paz.
Si el hombre aún no ha dejado a su esposa y familia, es por no hacerles daño, porque la esposa le chantajea, no ha llegado el momento propicio y hace falta algo más de tiempo…
Mujeres: los hombres no necesitan ser rescatados de su hogar.
Un hombre casado no es tu futuro.
Hay amores que tenemos que esconder, que no podemos compartir y lucir con los demás… son los amores prohibidos.
Esos amores se viven apasionadamente, con la emoción inicial de la clandestinidad, pero que al final nos traen amargura, silencios y lágrimas. Te asaltan las dudas, preguntas sin respuestas, ¿vale la pena sufrir por aquel amor que no nos pertenece? ¿Vale la pena tanta pena?
Eres mujer, eres valiosa y no un plato de segunda mesa.
Por mucho que te enamore la mirada de un buen hombre, si resulta que él tiene mujer, déjale, vete y huye. No mereces el desprecio de ser amada en ratos libres, cuando no sea visto y cuando a él le venga bien.
Una mujer que se sabe valorar sabrá hacerse valorar. Tú eres valiosa, una mujer, un premio y no un mero entretenimiento.
Para una mujer que vive un amor prohibido, estas fechas no son alegres, al contrario, son muy tristes.
Se viven de forma solitaria, mientras los demás ríen y se juntan con las familias y personas queridas. Para ellas la Navidad implica soledad, tristeza y muchas lágrimas. Quisieran tener a su amor a su lado, pero no es posible porque pertenece a otro lugar y tiene compromisos familiares de los que no puede rehuir.
No era nuestra intención, pero sobre el corazón no se manda… y a veces ocurre que de repente nos damos cuenta de que somos amantes.
¿Por qué nos permitimos ser la amante de un hombre casado? ¿O estando casadas nosotras mismas, por qué nos enamoramos de otro?
Somos mujeres, somos valiosas y merecemos algo mucho mejor que el juego de los amantes.
Ser amante de alguien en el sentido coloquial de la palabra implica relación secreta, encuentros furtivos, sentimientos encontrados, vínculos prohibidos, y al final de todo, soledad.
A veces las mujeres cometemos el peor de los errores, ser amante de nuestro ex. De aquel hombre que un día nos dejó y ahora tiene a otra.
Los amores ocultos son amores inoportunos. Surgen en la monotonía y aburrimiento de la rutina de pareja, cuando ya no hay besos de buenos días ni salidas románticas por la noche. Surgen cuando estamos agotadas de trabajar en casa y nos sentimos ignoradas.
Surgen porque algo nos falta, y lo encontramos afuera. Pero, ¿merece la pena un amor oculto? ¿Qué sentido tiene tener una aventura? ¿Acaso mejora en algo nuestra situación? Yo creo que no…
Las estadísticas acerca de la infidelidad son cada día más altas, la realidad es espantosamente triste, no sólo para la esposa que muchas veces ignora el engaño del esposo, sino también para la mujer que se aventura en una relación con un hombre casado.
El sufrimiento no se limita sólo a las esposas y a los hijos legítimos, también afecta de una manera directa a la amante, quien al momento de iniciar una relación, cometió el gran “pecado” de enamorarse o pensar que se enamoró del hombre que con zalamerías supo conquistarla.
El amor de amantes es algo muy común hoy día, el amor de dos personas que se aman pese a tener una relación formal con otra persona a quien juraron fidelidad…
Pero la vida da muchas vueltas, y a veces se enamoran casi sin darse cuenta. Las mujeres siempre estamos entregando amor, nos enamoramos, y a veces el amor llega así, como una menos se espera.
Se dice muy comúnmente que en cuanto a problemas de pareja, la peor parte siempre se la suele llevar la mujer.
Hoy día las infidelidades son tan recurrentes que parecen haberse convertido en el pan nuestro de cada día. Cada una de las dos partes tienen sus propias razones, por un lado está la esposa a quien le sobran razones para continuar en un matrimonio, y por la otra está la amante a quien le sobran razones para no dejar esa relación en la que sólo está ocupando un segundo lugar en la vida del hombre, luego está el hombre que lo único que hace es gozar de las dos mujeres que le aceptan lo que diga, lo que quiera y cuando lo quiera.
El valor de un hombre no se ve por la cantidad de mujeres que logra, sino por saber mantener enamorada a la misma durante toda la vida.
Es lógico desconfiar de tu pareja si cuando le conociste él fue amante por estar contigo engañando a su esposa. Él ya tenía dueña y fue infiel por estar contigo, ¿cómo se puede esperar fidelidad de alguien así?
Un momento de pasión compartida y desenfrenada, un momento de dejarnos llevar por lo que el cuerpo o los deseos nos llame a hacer… tan sólo un momento de pasión puede llegar a provocar una catástrofe en nuestras vidas.
Muchas personas se dejan llevar por estos sentimientos, quizás por aburrimiento, por hastío, por cambiar de rutina… muchos factores pueden influir para que se llegue a tener esos momentos, pero eso no es amor, no hay que confundir los estados de una persona…
Al trabajar fuera de casa, lo más normal es que se tenga que hacer la misma ruta cada día, pasando por los mismos sitios, las mismas casas, junto a los mismos vecinos…
Nuestras parejas, haciendo su ruta diaria para ir y volver a casa, fácilmente podrían acabar conociendo a vecinos y entablando amistades, o algo más…
Cuando hablamos de malos tratos contra una mujer, lógicamente siempre tendemos a pensar en el abuso que una mujer sufre a manos un hombre. Pero las mujeres también podemos ser violentas con las de nuestro género.
En ocasiones, podemos llegar a ser violentas con otras mujeres, aunque sea en nuestra actitud y palabra, llegando incluso a invadir la paz y armonía de su hogar y matrimonio…
Las historias se repiten a diario, algunas mujeres creen que al entregarse a un hombre se están asegurando un futuro al lado de ese hombre, se imponen ese objetivo a si mismas como si fuese un deber, especialmente cuando creen amar o cuando se creen amadas.
Pero muchas veces, ante el afán de lograr la felicidad, hay mujeres que no se percatan de un pequeño detalle: aman a un hombre casado con otra mujer que tuvo esos mismos sueños, y ese sueño roto ahora es “un amor de tres”.
¿Recuerdan a la amante? Aquél tema que una vez les traje para compartirlo con todos ustedes, aquella mujer que después de ser esposa y ser abandonada por otra mujer, se enamoró perdidamente de un amigo que dejó embarazada a su novia y se casó… sí recuerdan que ella se hizo su amante y pasaba más tiempo con él, que vivía una vida a escondidas, que después de ser esposa se convirtió en amante de su propio ex esposo, para luego volver a ser amante de un hombre casado, quien tuvo una hija con su esposa…
Ahora les contaré la continuación de esa relación que vivo muy de cerca porque es amiga mía…
Ocurre todos los días, y como a muchas mujeres, incluso las casadas, puede que te esté costando despedirte definitivamente de un hombre que pertenece a otra mujer. Seguramente nunca te mintió, desde el principio te confesó que había otra mujer en su vida, pero claro, cuando se está enamorada no es fácil decir adiós.
Pero, ¿tenemos derecho a destruir un hogar por no saber escoger un hombre sin compromisos?
El amor es el sentimiento más noble y más puro, y pese a ello, también es el sentimiento más difícil de comprender.
Muchas veces se escucha decir “me gusta estar con él/ella porque es una persona muy buena, pero no quiero enamorarme”.
Y en muchos casos, no es porque no les guste la idea de amar y ser amadas… sino más bien porque ya están en otra relación.
Cuando se habla de infidelidad, se piensa siempre en el “corazón roto” de la parte engañada, muchas veces los hogares se disuelven porque una de las dos partes no puede aceptar, que su esposo/a haya puesto sus ojos en otra persona, ¿pero qué pasa cuando esa falta es perdonada y el ofensor se queda en el hogar? Más aún, ¿Qué pasa cuando la parte infiel (generalmente hombres) se queda haciendo una doble vida?
En algunos casos, la amante se disputa la atención de él, y la esposa lucha para no perderla, se vuelven contendientes donde el “premio final” es el hombre, le colocan cada una por su parte en bandeja de plata, los mejores cuidados y tolerancia al macho en cuestión en un intento de demostrarle que con “ella” estará mejor.
Es una muy difícil pregunta, y dar una respuesta acertada mucho más aun.
El amor desde que nacemos está siempre en nuestras vidas.
Fuimos creados por amor y para dar amor.
Con el paso de los años adquirimos diferentes experiencias, cuando somos adolescentes creemos sinceramente que “ese chico tan guapo y tan simpático es y será siempre el amor de nuestra vida”…
Todas las mujeres, deseamos encontrar el amor verdadero:
Soñamos con encontrar al hombre que llene nuestras expectativas, buscamos el hombre caballero, romántico, que nos demuestre que nos ama, que nos diga las palabras que se queden grabadas, no sólo en la mente, sino también en el corazón.
Muchas veces la impaciencia o el miedo a la soledad puede llevar a una mujer a fijarse en la persona equivocada, llegando a creerse mentiras y “verdades a medias”. La mujer muchas veces llega a creer todo cuanto el hombre le cuenta cuando le escuchan decir “te amo”.
Muchas veces nuestros ojos se posan en alguien que no nos conviene pero cuando nos damos cuenta muchas veces ya es tarde, estamos enamoradas.
El corazón tiene razones que la razón no entiende, porque nos empeñamos en dañar nuestras vidas, conformándonos con ser amantes.
¿Tan poco valor nos damos, o es que no tenemos derecho a ser felices?
Hola mis amigas, cada día vemos y escuchamos la frase “soy casada y tengo un amante” o viceversa.
Cuando estás casada y por los motivos que sean dejaste de ser feliz con esa persona que escogiste para pasar el resto de tu vida, y las cosas no salieron como pensabas, tu soledad y la tristeza pueden llevarte a una amarga vida… Te encontraste con un amante, ese que siempre espera, es paciente, te comprende, te ama, y te dice todas las cosas que tú deseas oír. Vuelve a salir el sol en tu vida, ya tus días están llenos de colores y mil mariposas están rodando en tu estómago. Te sientes enamorada.
Amigas queridas:
Ha llegado el momento en que tratemos abiertamente un tema super-espinoso, con el cual, seguramente muchas mujeres del mundo se reflejarán fielmente, y a través del mismo, se descubrirán partícipes de ese “Rinconcito del mundo” llamado: “Paraíso Prohibido” y tristemente célebres o no, estas mujercitas han aprendido a ser valientes, a ser señaladas por la sociedad, a buscar su felicidad por los caminos más insospechados que jamás imaginaron atravesar en toda su vida, pero que la vida misma en su cotidianidad las ha colocado allí; para hacer propio un trocito de vida ajena, que ellas saben perfectamente que no les pertenece totalmente por derecho humano, pero que las circunstancias no les ha brindado otro modo de existencia.
Hoy vamos a tratar un tema muy evidenciado y discutido en la actual sociedad, donde algunas mujeres se sienten orgullosas de ser “Las esposas” y otras mujeres se muestran inconformes con sólo pensar que están usurpando un lugar que por derecho civil no les corresponde legalmente, pero que definitivamente ni una ni otra tendrían razón en determinadas circunstancias para enorgullecerse ni molestarse, según como vamos a enfocar nuestro artículo de hoy.
Una historia muy común:
Un día cualquiera una mujer sumida en la soledad de su vida, un marido pasivo, un marido que nunca más le dijo “te amo” y sólo estaba como un adorno de casa…
Un día ella se encuentra con un señor que la llena de amor, de caricias perdidas, y ella cansada del maltrato de su marido y sus infidelidades se enamora y se entrega a los brazos de este señor.


