Entradas con la etiqueta ‘Amor’
A veces establecemos relaciones sin percatarnos de lo que nuestra pareja realmente desea. Nos ilusionamos pensando que nos ama, nos quiere, desea y que le gustaría pasar toda su vida a nuestro lado… y en otras ocasiones, parece pasar de nosotras, como buscando deshacerse de nuestra compañía hasta que luego una vez más nos vuelven a hacer creer que nos aman y quieren estar con nosotras.
Son falsas señales de humo, señales que no estamos sabiendo interpretar bien.
Cuando sientas que tu mundo está rodeado de soledad y tristeza detente un momento y piensa que en algún lugar, no sabemos donde, hay una persona afín a ti, alguien que al igual que tú sueña con encontrar a la persona correcta para pasar sus días, a quien darle amor, amistad y lealtad.
Por muy mal que lo pasemos y mucho daño que nos hayan hecho, no debemos decaer y nos daremos por vencidas pensando que siempre será así.
Muchas veces nos preguntamos porqué el amor nos hace sufrir, nos trae de cabeza y no nos permite pensar o hacer nada bien.
Pareciera que siempre entramos a un mundo de amor e ilusiones para luego sufrir por aquello que tan felices nos hizo tiempo atrás…
Cuando nos rompen el corazón una y otra vez podemos acabar pensando que no vale la pena enamorarse, pues siempre se acaba sufriendo.
Pero no es así, al menos no debiera ser así, y hay algo que puedes hacer al respecto…
Algunas personas tienen la firme creencia de que el amor es una amistad con momentos románticos… pero a pesar de ello, muchas parejas no evolucionan y se quedan en la etapa del hechizo, aquella en la que todo huele a cuento de hadas.
Lo malo de los hechizos es que tarde o temprano se rompen y es entonces cuando se despejan las nubes del corazón.
Una amiga, con tono jocoso y en medio de mis carcajadas, llama al hecho de tener relaciones sexuales “una vuelta macabra y peligrosa”. Y la verdad es que resulta serlo, cuando no somos conscientes del valor que tiene nuestro cuerpo a la hora de entregárselo a otra persona.
Dejando de lado los puntos extremadamente moralistas y viéndolo desde un punto racional, hay que reconocer que no es lo mismo tener sexo que hacer el amor.
Muchos dirán que no. Unos por pudor. Otros por convicción. Y algunos por inexperiencia…
Lo cierto es que el amor está en todas partes. A la vuelta de la esquina, en la vereda de frente, a pocos minutos de tu casa, en la avenida que nunca transitas, en la carretera plagada de camiones, y entonces… ¿por qué no podría el amor estar también en el ciber espacio? ¿En internet? ¿Puede existir el amor en un “no lugar”? O ¿será que el amor que emana de unos dedos sobre el teclado, rebota sobre el monitor y se esparce sobre quién escribe?
A lo largo de la vida hay etapas en las que la palabra “amor” tiene diferentes significados, colores y matices para nosotras.
El amor es algo muy complejo y cada cual lo vive diferentemente. Para unas personas el amor debe implicar compromiso, otras piensan que si son amadas serán felices, otras piensan que es algo que dura para siempre mientras otras temen por la caducidad que pueda tener.
Y sin embargo, pese a los diferentes modos de verlo, todas queremos tener amor.
Estar enamoradas es algo que nos resulta bonito y agradable, es descubrir lo bella que es la vida, es confundir las noches con los días, es surcar los atardeceres más bellos para despertar a la vera del amanecer… ¿pero qué pasa cuando es amor no es correspondido?
Sin duda alguna, tememos al rechazo de la persona que amamos, deseamos ser felices a su lado y no separarnos ni por un instante, pero cuando no nos corresponden lo mejor que podemos hacer es ¡ACEPTARLO! Aunque nos duela, nos hiera y haga llorar.
Siempre estamos pendientes de nuestras necesidades, principalmente de nuestra necesidad de amor.
Internet nos brinda una nueva oportunidad de conocer personas, y muchas acabamos entregando el corazón por este medio. Y como en todas partes, en las ciber relaciones también hay que tomar precauciones o nos podrán romper el corazón.
A muchas nos ha pasado alguna vez que al comenzar una relación de pareja, las virtudes de nuestro nuevo compañero han sido exaltadas en su máxima potencia, exageradamente.
Pero según pasa el tiempo le vamos descubriendo pegas, descubrimos que no es un personaje salido de un cuento de hadas, las cosas cambian… y ahí, en ese momento comprobamos la madurez de nuestro amor.
Todas queremos ser amadas incondicionalmente, que por encima de cualquier error, fracaso o triste suceso se nos siga amando. Necesitamos amor y deseamos que el amor sea incondicional, como el que nosotras mismas decimos tener.
Pero, ¿es posible realmente el amor incondicional o es un valor abstracto e inalcanzable? ¿Alguien ama sin condición alguna? ¿Sin esperar nada a cambio, ni siquiera algo de amor?
Frecuentemente, cuando se considera establecer una nueva relación se toma bajo consideración el poder adquisitivo de quien podría ser parte del futuro matrimonio.
Puede parecer rudo, pero por lo general toda persona quiere asegurarse antes de comprometerse que podrán vivir cómodamente, o al menos, que no sufrirán por escasez de medios.
Hay palabras que nos rompen el corazón:
• “Ya no te amo”.
• “Lo nuestro se acabó”.
• “Ya no eres parte de mi vida”.
• “Yo nunca te he querido”.
Nunca estaremos preparadas para escuchar palabras fuertes como estas. Acaban con nuestra paz y convierten nuestra vida en un infierno. Nos rompen el corazón.
Nada dura para siempre, todo absolutamente todo se puede romper si no ponemos cuidado en evitarlo.
Todo, incluso las relaciones y el amor se puede romper. Por eso siempre estamos temiendo perder algo, por eso a veces sentimos una punzada en el corazón que nos alerta de un problema… Debemos ser luchadoras, poner todas nuestras fuerzas en preservar lo que amamos, evitar que se rompa…
Muchas veces caminamos por la vida sin darnos cuenta de la tristeza que llevamos dentro de nosotras; queremos huir, estar lejos, no pensar porque eso nos vuelve a una realidad que no queremos o no deseamos vivir…
Pero hay que ser fuertes y decididas, ponerse ante un espejo y buscar los motivos por los que estamos decaídas, porqué ya no estamos contentas y qué fue lo que nos llevó al punto en el que ahora ya no estamos felices con nosotras mismas.
Se dice que el amor más auténtico y verdadero es el que se da libremente y sin condiciones… Pero pese a que suena muy bonito decirlo, es una utopía y algo que realmente no es tan bueno como suena.
Cuando somos buenas con alguien, esperamos ser tratadas de la misma manera. Cuando amamos a alguien, esperamos que esa persona también nos ame. Y es que, pese a lo mal que pudiera sonar, el amor con condiciones puede ser bueno.
Cuando encontramos el amor de pareja, el amor está presente en cada cosa que hacemos o pensamos. Cuando ese mismo amor se va, el dolor que se siente está presente en todo cuanto hacemos y pensamos.
Al enamorarnos nunca pensamos que un día ese amor nos dejará abatidas, sin esperanza y desilusionadas… pero sucede. ¿Cómo afrontar esos momentos?
Muchas veces nos creemos muy auto-suficientes y pensamos que no necesitamos de nada ni nadie, pero eso está lejos de la realidad…
Lo cierto es que siempre estamos necesitando a un hombre con el que se pueda hablar, queremos que nuestra pareja sea nuestro amigo y no el enemigo. Siempre necesitamos un abrazo, una sonrisa, e incluso algún regaño cuando las cosas no las estamos haciendo bien.
Pasamos mucho tiempo en el lugar del trabajo, tanto que muchas veces es normal pasar más tiempo en el trabajo que en nuestro propio hogar. Pasamos más tiempo con los compañeros de trabajo que con nuestros propios familiares…
¡Muchas veces nos enamoramos en el trabajo! Igualmente, muchas veces nos rompen el corazón en el trabajo…
El amor no se puede matar, es un sentimiento, algo que se lleva muy dentro del corazón pero que no se ve, sólo se siente y se vive. Ese es el motivo por el que cuando alguien nos destroza la vida llegamos a sentir que nos falta el aire para respirar, el corazón se nos paraliza y no somos capaces de creer que podrá llegar un nuevo día en el que a quien tanto amas no le tengas más a tu lado. Lo que se siente es una impotencia tota y un dolor incontenible.
Ante tanto dolor, matar al amor se nos vuelve indispensable.
¿Cuántas veces durante nuestra vida hemos experimentado ese hermoso sentimiento de estar enamoradas? Conocemos a alguien y nos sentimos fuertemente atraídas por ese alguien, nuestro estado emocional es de alegría, pensamos en las cualidades de esa persona y hasta llegamos a idealizar a esa persona… ¿es amor o enamoramiento?
Siempre que terminamos una relación nos preguntamos si algún día ese dolor que sentimos podrá marcharse.
Terminar una relación es doloroso, tanto que nos preguntamos si algún día seremos capaces de volver a enamorarnos, si nos lo permitiremos a nosotras mismas, o si realmente llegaremos a volver a confiar en un hombre…
Salir adelante con el corazón herido no es tarea fácil.
El amor es puro, sincero, y dicen que incluso “ciego”. A veces esa ceguera nos impide ver aspectos de nuestra pareja hasta que ya es demasiado tarde. Muchas veces no nos percatamos de que estamos siendo utilizadas.
En realidad, tanto hombres como mujeres son utilizados a diario, haciéndoles creer que son amados, para lograr un fin mayor…
Los humanos siempre estamos necesitados de amor, caricias y mimos. Estamos hechos para vivir en armonía, en compañía, y sobretodo recibiendo afectos.
Si nos fijamos, siempre estamos buscando con quien hablar, con quien compartir alguna vivencia ¿por qué se piensan que se inventaron las redes sociales? Ahora es lo que nos llena la vida, nos hacen reír, llorar y establecer nuevas amistades. A través de un monitor vamos haciendo nuestra vida social, tanto que hasta me atrevo a afirmar que más del 60% de las personas pasan más tiempo hablando con personas extrañas que las que viven a su alrededor.
Durante todos los tiempos, hombres y mujeres hemos necesitado del amor, esa palabra secreta y mágica que rige nuestra vida, esa necesidad imperiosa de amar y ser amados, tratamos de encontrarle sentido a todo lo que nos rodea, poniendo el amor en primera fila…
Tal parece que ante cualquier duda, inquietud o necesidad buscamos una explicación y encontramos la respuesta en el amor, ¿pero realmente encontramos la respuesta? ¿Sabemos realmente qué es el amor y dónde habita?
Tanto dentro como fuera de Internet hay personas sin escrúpulos que buscan sacar provecho de nuestra inocencia y entrega de amor.
Si puede sucedernos en la vida real, ¡cuánto más en internet!
Por ello debemos aprender a detectar las pistas y a actuar cautelosamente cuando nos enamoramos por internet.
¿Buscas a tu alma gemela?
¿Ya te diste por vencida en la búsqueda de esa persona con la que soñaste tanto tiempo?
¿Estás desilusionada con las relaciones que mantienes hoy por hoy?
Muchas veces perdemos la esperanza de encontrar al príncipe azul, a ese hombre maravilloso con quien querremos compartir la vida, y nos involucramos en relaciones tóxicas, relaciones que nos hacen daño y en realidad sólo están alejándonos más de nuestra felicidad…
El mes puede llamarse febrero, agosto, o diciembre… es igual, el amor siempre será lo más importante de todo, siempre será el lenguaje universal de todo humano, el amor es lo que le da categoría al día y a la noche.
Vivimos en un mundo “globalizado”, hoy día podemos tomar un avión o un tren y viajar miles de kilómetros… podemos sentarnos en nuestro cuarto frente a la pantalla del pc, y conocer a alguien en el lado opuesto del mundo…
Unas veces por internet, otras veces por trabajo, estudios, o lo que sea: hoy día es común tener un amor en la distancia. ¿Pero cómo se sobrelleva?
En este artículo algunos pequeños consejos para lograr que una relación en la distancia pueda funcionar.
¿Estás casada, de novia, o empezando una relación? Hoy hablaremos del lado maravilloso del amor. El amor es realmente maravilloso, el amor debe hacer que te sientas FELIZ.
Puedes tener tus altibajos, pero a mi manera muy personal de ver las cosas, esos momentos deben ser pocos y de fácil solución… porque cuando amamos y somos amadas, el amor se encarga de arreglar, de manera casi mágica, las piezas en su lugar…
Llegó febrero, “el mes del amor”, y el día de San Valentín ya casi está por llegar, y en nosotras, las mujeres, se nos despiertan los sentimientos del amor, a veces alegres, otras veces tristes…
San Valentín no pasa desapercibido para nadie, y menos para nosotras.
Las celebraciones San Valentín se remontan a muchos años atrás cuando la celebración era de un festival de fertilidad para los amantes de la era antigua….
Para el amor no existe condición social, religión ni estrato social; es una necesidad, un sentimiento del que ni ricos ni pobres podemos prescindir. Estamos siempre a la espera del milagro del amor, llega o creemos encontrarlo en cualquier momento, así sin proponérnoslo, sin buscarlo nos llega muchas veces con todas nuestras expectativas: “guapo, inteligente, emprendedor, tiene dinero y lo que es mejor aún: me ama”.
Si recibes amor de niño, repartirás amor toda tu vida…
El cariño es la fuerza más influyente en la formación de nuestra vida orgánica, emotiva y espiritual.
Cuando se está en una relación amorosa todo nos hace felices, todo es alegría, y supone una linda etapa de nuestra vida… pero ¿qué pasa si esa persona que amas es de otra?
En casos así, todo se complica, hace falta retomar nuestras vidas, ver si el camino que hemos tomado es el adecuado, si lo que estamos haciendo es lo correcto y si es lo que no hará felices en nuestra vida.
Cuando pasamos por una decepción amorosa, un engaño, una traición, nos cuesta volver a confiar en las personas, y más si de amor se trata; en gran parte nos condenamos a la soledad por temor a vivir lo ya vivido.
Se dice que muchas veces tenemos que conocer a la persona equivocada para encontrar la felicidad. Con las malas experiencias aprendemos estrategias que pondremos en práctica en nuestro caminar. Y aunque no entendemos el por qué tenemos que sufrir, cierto es que maduramos mentalmente y aprendemos a crear resistencia emocional ante los problemas de la vida.
Siempre pensé que era el hombre que soñaba, caballero, atento y así me fui enamorando de ti, llegando a entregarte lo mejor de mi vida. Sólo vivía para ti, tus sueños fueron mis sueños y así dejé de ser yo para ser tú. Contigo no fui ni “yo” ni “nosotros”, simplemente fui “tú”.
¡Qué bonito es ver una pareja de ancianos juntos de la mano!
Siempre se les mira y admira porque a pesar de los muchos años se les puede ver juntos y caminando por la vida. Son matrimonios eternos, esos que hoy en día ya es difícil encontrar.
Hoy día siempre estamos dando prioridad a cosas banales, nos despreocupamos de lo que realmente importa: la buena convivencia.
Me temo que esto ocurre a menudo: Tienes un amigo, valioso, bueno, sincero, muy entregado a la amistad, te llena de atenciones, siempre está cuando lo necesitas, te aferras a él cuando sientes que te llega la soledad… pero él tiene una novia con la cual pasa sus horas libres, aunque está contigo cuando tú le llamas…
Muchas mujeres, cuando se enamoran quedan prendadas de ese ser que le ha conquistado de manera maravillosa con sus detalles de amor. La mujer llega a perder los sentidos, hasta el punto de no querer mirar más allá de su vida, solamente embriagada de amor, entregada, sumisa, satisfaciendo hasta el más mínimo capricho de la persona que ama…
Pues sí, es posible. Tal vez no tanto como “absoluta”, ¡pero sí la vida feliz que mereces!
En nuestro diario batallar por una vida tranquila estamos siempre tratando de encontrar nuestra alma gemela. En la desesperación y deseo, queremos que la persona que escogemos para compartir el resto de nuestra vida comparta con nosotras tanto los buenos momentos como los malos…
La vida cada día se nos presenta con diferentes matices: algunas veces la alegría es tanta que no sabemos ni podríamos describirla, otras veces pueden ser momentos de mucho dolor, desesperación, incertidumbre, confusión… e incesantemente buscamos respuestas. ¿A dónde se van todos esos sentimientos? ¿Existe el olvido, la resignación o un lugar en donde preservar los momentos felices?
Muchas veces las mujeres pensamos que con amar es suficiente, que con entregar nuestro corazón y sentimientos es suficiente…
Sin embargo con el paso del tiempo nos damos cuenta de que se van agotando los deseos de entregarnos sexualmente, nos cuesta hacer el amor entregándonos plenamente, y acabamos haciéndolo simplemente porque el cuerpo así lo desea, porque nuestra pareja lo pide, y por cumplir con uno más de nuestros deberes de esposa, al igual que también tenemos que lavar, planchar o preparar la comida aún cuando no nos apetece.
Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.
Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo. Leer el resto de esta entrada »
Se casó enamorada, entregada a la vida del hogar, sin pensar muchas veces en ella misma, siempre pendiente de su esposo y de los dos hijos que procreó en ese matrimonio, con el paso del tiempo su vida cambió de manera radical, ya no se le veía como la mujer enamorada, ya no sonreía ni se sentía feliz y esa alcoba se convirtió en una cárcel de cuatro paredes que le ahogaban, que le hacían sentir deseos de escapar muy lejos.
Todos se ríen de ti, murmuran cosas a tus espaldas, te toman por loca… y todo porque te enamoraste por Internet de alguien en un país lejano.
No te toman en serio, y se preguntan cómo puedes haber sido tan tonta como por amar a algo o alguien que aparece en ese aparato. Te insinúan que seguramente te están engañando y riendo de ti, o que igual quieren sacar provecho de ti engañando a una inocente mujer como tú.
¡Seguro que es un viejo hombre barrigón, sin dinero, sin trabajo, un asesino quizá… y no ese hombre apuesto que te hace creer que es!
Ocurre todos los días, y como a muchas mujeres, incluso las casadas, puede que te esté costando despedirte definitivamente de un hombre que pertenece a otra mujer. Seguramente nunca te mintió, desde el principio te confesó que había otra mujer en su vida, pero claro, cuando se está enamorada no es fácil decir adiós.
Pero, ¿tenemos derecho a destruir un hogar por no saber escoger un hombre sin compromisos?
Hay momentos en que las manos de la mujer enamorada en la distancia, tiemblan al escribir sus cartas que atravesarán los océanos del mundo, y ella se quedará allí en su rinconcito natal como una novia blanca, sintiendo que un muro le aprisiona la garganta, desgarrándola hasta el último aullido. Son cartas y mensajes salidos del alma que volarán en las alas de la imaginación y de la ilusión más pura a muchos kilómetros de distancia geográfica y en los que quisiera ella meter su corazón para volar hacia el ser amado.






