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Vivimos en un mundo “globalizado”, hoy día podemos tomar un avión o un tren y viajar miles de kilómetros… podemos sentarnos en nuestro cuarto frente a la pantalla del pc, y conocer a alguien en el lado opuesto del mundo…
Unas veces por internet, otras veces por trabajo, estudios, o lo que sea: hoy día es común tener un amor en la distancia. ¿Pero cómo se sobrelleva?
En este artículo algunos pequeños consejos para lograr que una relación en la distancia pueda funcionar.
¿Estás casada, de novia, o empezando una relación? Hoy hablaremos del lado maravilloso del amor. El amor es realmente maravilloso, el amor debe hacer que te sientas FELIZ.
Puedes tener tus altibajos, pero a mi manera muy personal de ver las cosas, esos momentos deben ser pocos y de fácil solución… porque cuando amamos y somos amadas, el amor se encarga de arreglar, de manera casi mágica, las piezas en su lugar…
Llegó febrero, “el mes del amor”, y el día de San Valentín ya casi está por llegar, y en nosotras, las mujeres, se nos despiertan los sentimientos del amor, a veces alegres, otras veces tristes…
San Valentín no pasa desapercibido para nadie, y menos para nosotras.
Las celebraciones San Valentín se remontan a muchos años atrás cuando la celebración era de un festival de fertilidad para los amantes de la era antigua….
Para el amor no existe condición social, religión ni estrato social; es una necesidad, un sentimiento del que ni ricos ni pobres podemos prescindir. Estamos siempre a la espera del milagro del amor, llega o creemos encontrarlo en cualquier momento, así sin proponérnoslo, sin buscarlo nos llega muchas veces con todas nuestras expectativas: “guapo, inteligente, emprendedor, tiene dinero y lo que es mejor aún: me ama”.
Si recibes amor de niño, repartirás amor toda tu vida…
El cariño es la fuerza más influyente en la formación de nuestra vida orgánica, emotiva y espiritual.
Cuando se está en una relación amorosa todo nos hace felices, todo es alegría, y supone una linda etapa de nuestra vida… pero ¿qué pasa si esa persona que amas es de otra?
En casos así, todo se complica, hace falta retomar nuestras vidas, ver si el camino que hemos tomado es el adecuado, si lo que estamos haciendo es lo correcto y si es lo que no hará felices en nuestra vida.
Cuando pasamos por una decepción amorosa, un engaño, una traición, nos cuesta volver a confiar en las personas, y más si de amor se trata; en gran parte nos condenamos a la soledad por temor a vivir lo ya vivido.
Se dice que muchas veces tenemos que conocer a la persona equivocada para encontrar la felicidad. Con las malas experiencias aprendemos estrategias que pondremos en práctica en nuestro caminar. Y aunque no entendemos el por qué tenemos que sufrir, cierto es que maduramos mentalmente y aprendemos a crear resistencia emocional ante los problemas de la vida.
Siempre pensé que era el hombre que soñaba, caballero, atento y así me fui enamorando de ti, llegando a entregarte lo mejor de mi vida. Sólo vivía para ti, tus sueños fueron mis sueños y así dejé de ser yo para ser tú. Contigo no fui ni “yo” ni “nosotros”, simplemente fui “tú”.
¡Qué bonito es ver una pareja de ancianos juntos de la mano!
Siempre se les mira y admira porque a pesar de los muchos años se les puede ver juntos y caminando por la vida. Son matrimonios eternos, esos que hoy en día ya es difícil encontrar.
Hoy día siempre estamos dando prioridad a cosas banales, nos despreocupamos de lo que realmente importa: la buena convivencia.
Me temo que esto ocurre a menudo: Tienes un amigo, valioso, bueno, sincero, muy entregado a la amistad, te llena de atenciones, siempre está cuando lo necesitas, te aferras a él cuando sientes que te llega la soledad… pero él tiene una novia con la cual pasa sus horas libres, aunque está contigo cuando tú le llamas…
Muchas mujeres, cuando se enamoran quedan prendadas de ese ser que le ha conquistado de manera maravillosa con sus detalles de amor. La mujer llega a perder los sentidos, hasta el punto de no querer mirar más allá de su vida, solamente embriagada de amor, entregada, sumisa, satisfaciendo hasta el más mínimo capricho de la persona que ama…
Pues sí, es posible. Tal vez no tanto como “absoluta”, ¡pero sí la vida feliz que mereces!
En nuestro diario batallar por una vida tranquila estamos siempre tratando de encontrar nuestra alma gemela. En la desesperación y deseo, queremos que la persona que escogemos para compartir el resto de nuestra vida comparta con nosotras tanto los buenos momentos como los malos…
La vida cada día se nos presenta con diferentes matices: algunas veces la alegría es tanta que no sabemos ni podríamos describirla, otras veces pueden ser momentos de mucho dolor, desesperación, incertidumbre, confusión… e incesantemente buscamos respuestas. ¿A dónde se van todos esos sentimientos? ¿Existe el olvido, la resignación o un lugar en donde preservar los momentos felices?
Muchas veces las mujeres pensamos que con amar es suficiente, que con entregar nuestro corazón y sentimientos es suficiente…
Sin embargo con el paso del tiempo nos damos cuenta de que se van agotando los deseos de entregarnos sexualmente, nos cuesta hacer el amor entregándonos plenamente, y acabamos haciéndolo simplemente porque el cuerpo así lo desea, porque nuestra pareja lo pide, y por cumplir con uno más de nuestros deberes de esposa, al igual que también tenemos que lavar, planchar o preparar la comida aún cuando no nos apetece.
Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.
Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo. Leer el resto de esta entrada »
Se casó enamorada, entregada a la vida del hogar, sin pensar muchas veces en ella misma, siempre pendiente de su esposo y de los dos hijos que procreó en ese matrimonio, con el paso del tiempo su vida cambió de manera radical, ya no se le veía como la mujer enamorada, ya no sonreía ni se sentía feliz y esa alcoba se convirtió en una cárcel de cuatro paredes que le ahogaban, que le hacían sentir deseos de escapar muy lejos.
Todos se ríen de ti, murmuran cosas a tus espaldas, te toman por loca… y todo porque te enamoraste por Internet de alguien en un país lejano.
No te toman en serio, y se preguntan cómo puedes haber sido tan tonta como por amar a algo o alguien que aparece en ese aparato. Te insinúan que seguramente te están engañando y riendo de ti, o que igual quieren sacar provecho de ti engañando a una inocente mujer como tú.
¡Seguro que es un viejo hombre barrigón, sin dinero, sin trabajo, un asesino quizá… y no ese hombre apuesto que te hace creer que es!
Ocurre todos los días, y como a muchas mujeres, incluso las casadas, puede que te esté costando despedirte definitivamente de un hombre que pertenece a otra mujer. Seguramente nunca te mintió, desde el principio te confesó que había otra mujer en su vida, pero claro, cuando se está enamorada no es fácil decir adiós.
Pero, ¿tenemos derecho a destruir un hogar por no saber escoger un hombre sin compromisos?
Hay momentos en que las manos de la mujer enamorada en la distancia, tiemblan al escribir sus cartas que atravesarán los océanos del mundo, y ella se quedará allí en su rinconcito natal como una novia blanca, sintiendo que un muro le aprisiona la garganta, desgarrándola hasta el último aullido. Son cartas y mensajes salidos del alma que volarán en las alas de la imaginación y de la ilusión más pura a muchos kilómetros de distancia geográfica y en los que quisiera ella meter su corazón para volar hacia el ser amado.
Cuando la mujer está situada en determinada etapa de la vida, fuera ya de su momento primaveral en sus ciclos de vida y que los primeros retos de su mocedad, ya se han quedado en el ayer, ¡Cuánto duele recordarlos!, sobre todo cuando fue hermoso lo vivido y que no quisiéramos soltar, ni dejar ir nunca esos recuerdos.
Pero es bueno recordar que cada etapa va marcando nuevas pautas, nuevas rutas y nuevos caminos en la vida de todo ser humano, trayendo consigo también nuevas perspectivas y nuevas oportunidades de conocer nuevos amores, quizá ya no tan impulsivos ni tan fugaces como cuando se atravesaba por el período de la pubertad y la adolescencia, pero sí amores para amarse de manera más responsable y más madura.
“Parece que cuando todo deja de tener importancia nos invade un dolor indescriptible y es necesario aprender a olvidar” (Shos)
Muchas veces nos rompen el corazón, pero no por amar demasiado, sino por el desamor. Y aquí está la clave: podríamos morir de amor, claro está que en sentido figurado… Al seguir leyendo este articulo te darás cuenta porqué te lo digo.
Siempre hemos tenido la convicción y los sueños de saber que cuando nos llegue el amor éste será por siempre y para siempre.
Vivimos en ese mundo en el que esperamos conocer a ese príncipe azul, al cual le entregaremos todo nuestro amor y nos amará de tal manera que tornarán nuestra vida en un hermoso cuento de hadas…
No existe en este mundo un ser humano que no desee tener un bello hogar, una esposa amorosa y unos hijos hermosos, salud y sobre todo amor.
Desde que tenemos uso de razón, nos dan la oportunidad muchas veces de elegir nuestro destino, primero forjándonos un futuro, creando un mañana para nosotras mismas. Luego con el paso del tiempo y la llegada del amor a nuestras vidas soñamos con tener nuestro hogar, nuestra familia propia para cuidarla, protegerla, entregarle todo ese caudal de sueños y sentimientos que tenemos dentro de nuestro corazón.
Es una muy difícil pregunta, y dar una respuesta acertada mucho más aun.
El amor desde que nacemos está siempre en nuestras vidas.
Fuimos creados por amor y para dar amor.
Con el paso de los años adquirimos diferentes experiencias, cuando somos adolescentes creemos sinceramente que “ese chico tan guapo y tan simpático es y será siempre el amor de nuestra vida”…
La mujer por naturaleza es una romántica y una soñadora incorregible. Gusta de hacer castillos en el aire y colgarse de las nubes del cielo para hacer piruetas que ni ella misma se imaginaba con cuánto éxito llegaría a darle vida a sus sueños más hermosos en el Don de ser mujer.
Pero hay sueños que suelen ser y resultar demasiado costosos, un precio que no todas las mujeres del mundo están dispuestas a pagar y mucho menos cuando el amor propio va de por medio y les es lastimado.
El amor es la causa más maravillosa de este mundo amigas queridas, de eso ni duda cabe. El amor mueve montañas como la ilusión de una mujer y su fe. Se convierte en un poderoso detonante para generar fuerzas extraordinarias que también pueden llegar a mover al mundo entero. Basta con asomarnos al mundo particular de cada uno de los enamorados: Una sonrisa, un beso, una mirada, una flor, un detalle… bastan para poner a cada uno “fuera de órbita” (como se estila decir), para pisar sobre una alfombra mágica de nubes con aroma a pétalos de rosa. Entonces con justa razón se podría decir que una mujer enamorada es capaz de llevar hasta el cielo a su hombre y de amarlo, abrazarlo y protegerlo con su hermosa sábana de estrellas.
En estos días el amor está por todos lados: En las tiendas, en los centros comerciales, en las plazas, en los parques, etc.
A muchas personas les duelen estas fechas, por dolores pasados, por amores perdidos en el tiempo, heridas que no han cerrado… mucho dolor causan estas fechas.
Y la pregunta siempre viene a la mente: ¿Cómo se recupera un corazón herido?
Existe una costumbre muy arraigada en algunos seres humanos, que siempre están en búsqueda de sus preferencias, excusas y pretextos para entregar el amor.
Algunas personas son apáticas y patéticas, otras son selectivas, otras son oportunistas, algunas otras son más atrevidas y se arriesgan con el primer amor que encuentran en su vida, pero otras no aceptan tan fácilmente al amor cuando se presenta de forma real y verdadera.
¡Ya no creen en el amor!
En las arenas milenarias del alma, de donde emana el profundo aroma de cielo, donde el murmullo del mar de la inspiración se escucha claro, cuando se piensa alto, donde el canto de la ilusión se matiza en llanto, donde duelen los latidos del corazón porque se ama, donde el sol nace cada día, aunque parezca nublado, allí queremos guardar los secretos del sentir, del querer, del desear, del exigir y del soñar.
Nos merecemos TODO
y no partes del otro.
Alguien que SUME
y no que reste en nuestra vida.
Todos vamos por la vida buscando la felicidad, pero muchas veces por miedo nos quedamos estancadas en la vida con una relación que nada bueno nos trae. Insistimos tanto en estar acompañadas que no vemos que muchas veces sólo nos dan migajas de amor, cariño o amistad.
Estamos ya en el mes de febrero, el mes del amor en todo pensamiento y en todo corazón humano, o al menos en aquellos corazones que quieren y pueden celebrar al amor en toda la extensión de la palabra, sobre la faz de la tierra.
Estaba pensando qué afortunado es el señor cupido, que se pasea de norte a sur, de oriente a poniente y tiene sus rinconcitos propios y muy preferidos por las cuatro latitudes del mundo: “Su hogar”
Cuando hay una reunión familiar o de amigos, pareciese que muchas veces no podemos ser cariñosos con nuestra pareja, con nuestros padres, hijos, y decir a quienes nos rodean “te quiero”.
Nunca deberíamos dejar de decir cuánto nos importan sus cosas, estar más tiempo con nuestros hijos, interesarnos por sus cosas aunque sean “cosas de niños”, deberíamos escucharlos más detenidamente pues nunca se sabe cuando podemos aprender de alguien, ya sea mayor o menor que nosotros, todo el mundo tiene algo que decir.
Antes que nada amigas, es bueno reconocer que el amor es la causa, motivo, sentido o razón más maravillosa que un ser humano puede tener para vivir.
Sin una ilusión que revolucione todos los sentidos internos, la vida no sabe igual. Necesitamos (nos guste o no), un detonante que nos haga latir fuerte el corazón, que nos sacuda todito el tapete de la existencia (como se estila decir), y sea capaz de encender todas las luces dentro de alma.
Hoy quiero escribirles sobre esos amores que se dan a través de la distancia, amores que se vuelven inmensos, amores fuertes que saturan el pecho de suspiros y los hace desear tener alas y volar a su encuentro para abrazarles y probar a qué saben sus besos.
Les contaré una historia real de dos seres que se conocieron un día por Internet y se enamoraron perdidamente, luchando contra todo y contra todos para conservar ese sentimiento que nació y se volvió gigante, como esa ola que abraza la arena y le llena de fresca sensación…
“Sin compromiso”, la frase suena liberadora en cualquier contexto, y en cuestiones “amorosas” se vuelve una tentación a la que a muchos no les da pena sucumbir, los amigo-vios con derechos, los “Frees” o los amigos con derecho son la muestra.
Mientras, los príncipes azules, los novios empalagosos y los esposos tradicionales están en peligro de extinción, en la era donde “hasta que la muerte los separe” suena a demasiado…
Se invita cordialmente y de todo corazón a las mujeres usuarias todas de nuestra casita virtual, a un curso intensivo de AMOR que tendrá lugar durante estos últimos tres días que le restan al año 2008, que se llevará a cabo en nuestros hogares, en nuestros trabajos, al lado de los seres que nos rodean, sin horarios exclusivos, ni cuotas previas de inscripción.
Un gran amor está en todas nuestras cosas, en nuestra mente, y lo peor: vive en nuestro corazón. Es muy difícil olvidar un amor, pero podemos dejar de extrañar con el tiempo y lograr hacer cosas que pensábamos que ya no volveríamos a hacer.
Es bonito cuando se viven esos amores maravillosos, pero también muy tormentoso cuando llega la hora de recapitular y volver a comenzar nuestra vida. No podemos arrastrar un pasado toda la vida, hay que salir adelante por nosotras mismas o por nuestras familias.
El amor no tiene formas, no tiene tiempos, no tiene limites, cuando llega no importa donde te encuentres se aloja en ti y sólo debes saber cómo retenerlo y cuidarlo.
Nunca sabemos qué nos depara el día, y un día de esos en el que todo te sale mal, en el que no estás contenta con tu vida, sin pensarlo ni saber porqué encendemos el computador, nos metemos en una sala de chat, algo muy inocente de primera… y sin sin querer o sin pensar en ello, nos vemos envueltas en las redes del amor.
Es claro de entender que la mujer profundamente enamorada es experta para sumir sus pensamientos, sentimientos y emociones, dentro del caldero de su exceso de pasiones, deseos ocultos y necias fantasías. Entonces ocurre que a mayor presión, el agua hierve a mayor temperatura y sube la calentura, o mejor dicho: Sube la fiebre por tanto amar. ¿Cierto?
Cuando comenzamos una relación de amor pensamos que nuestra pareja no nos hará sufrir, todo es amor y ternura, y sólo estamos pensando en esos instantes iniciales que compartimos.
Pero nos olvidamos de que hemos sufrido mil penas de amor por causa de alguien que antes pensamos que era nuestro amor eterno…
No, el amor no es cruel; lo cruel son las circunstancias en que se vive el amor.
No se deja de amar a una persona por los defectos que tiene. Muchas veces son esas mismas cosas horribles del ser amado lo que nos mantiene enamoradas. Tratar de buscar el olvido es cuestión de tiempo, no se borra el amor con una sola pincelada, menos aún si ha sido tu gran amor. Lo peor de todo esto son los recuerdos, las cosas que se han vivido junto a ese ser; eso sí que duele y cuesta mucho tiempo dejar de pensar en ello. Olvidar es imposible, los grandes amores no se olvidan siempre están allí esperando a que escuches alguna canción, algún olor, para que todo te vuelva a la mente y vuelva tu corazón a sufrir.
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
Dicen que no hay nada más triste ni más doloroso en esta vida, que alimentar resentimientos en el alma y llevar en el pecho de mujer, un corazón herido.
Bien; pues vamos a ver cómo sucede este fenómeno tan común en las mujeres, tan personal e íntimo en el ser humano en general, y el por qué duelen tanto las heridas en el corazón que lo único que ha hecho es amar, pero termina por aprender a veces hasta a odiar de tanto amar.
No sé si han dado cuenta amigas queridas, lo común que es entre las parejas, la famosa frasesita “Dame una prueba de tu amor”, principalmente por parte del hombre que cuando quiere conseguir un objetivo específico de la mujer, se adelanta y directamente pide ser “convencido” de que realmente le aman, y por supuesto la mujer tan acostumbrada como está a convencer, allá va de babas y sin protestar a demostrarlo.
Muchas personas se piensan que están enamoradas y aman a su pareja, hacen muchas locuras en nombre del amor, sufren hasta lo indecible, y tratan de mantener una relación que en el fondo del corazón no es lo que se sueña. Y es que creen que ese amor es lo único de valor que tienen.
Permitan que les comente algo:
Cuando estás enamorada es verdad que se da el todo por el todo, pero cuantas de nosotras sabemos que muchas veces ese “amor” no es otra cosa que un “enamoramiento”, se confunde mucho ese concepto en la hora del amor.
La lucha por encontrar el verdadero amor no se termina nunca, estamos siempre a la espera del milagro del amor y un día, así sin proponérnoslo, sin buscarlo nos llega con todos sus accesorios: Es guapo, inteligente, emprendedor, tiene dinero y lo que es mejor, me ama.
¿Y qué acerca del hombre que compra sentimientos…?
Siempre queremos creer las mentiras que nos dicen, hasta el punto de que nos convencemos de que nos dicen la verdad.
A pesar de todo lo que nos dicen, siempre vamos hacer lo que nosotras queramos, aunque todos estemos hablando o diciendo que no es lo que le conviene.
Esto nos ocurre especialmente en el amor, así como en el amor por Internet…
Si estás enamorada de una persona que está lejos de ti, ¿por qué tienes que ser tú la que vaya a su encuentro?






