Entradas con la etiqueta ‘Autoestima’
Cuando el hombre se marcha de nuestras vidas (o cuando sentimos que se ha marchado de nuestro lado aunque aún conviva con nosotras) a las mujeres nos baja la autoestima, comenzamos a vernos feas y como poca cosa…
Pero la vida no se detiene ante estas circunstancias adversas, con nuestra pareja o sin él, con o sin su apoyo, con o sin su amor… tenemos que aprender a levantarnos del suelo y salir adelante.
¿Qué soy capaz de hacer por mí, y para mí misma? ¿Cuánto me amo a mi misma? ¿Cuánto me aprecio a mi misma?
Muy pocas veces nos hacemos preguntas así. Y nuestra pareja muy rara vez nos dice lo que nos aprecia, ama y sería capaz de hacer por nosotras… Eso sí, frecuentemente se dan los casos en los que nos hace sentir que no estamos a su “nivel”. Parece mentira, pero en pleno siglo XXI aún no se dan cuenta de que la mujer es tan capaz como el hombre y sirve para mucho más que preparar la comida y pasar la escoba por la casa.
Cada día se nos presenta con un diferente matiz, algunos días nos sentimos capaces de bebernos el mundo de un sorbo, otros en cambio, sólo queremos quedarnos en casa, escondidas de la vista del mundo, nos sentimos abatidas e incapaces de empezar nuevas tareas o simplemente las tareas del día, porque nos sentimos feas y con nuestra autoestima por los suelos…
Si te son familiares algunas de las siguientes frases, preocúpate, pues algunas somos nuestras peores enemigas:
“Estoy muy gorda”, “esta ropa no me queda bien”, “No, con ese color ni hablar… ¡me veo fatal!”, “No tengo tiempo para nada…”, “¿Tener un momento para mí misma? Ni hablar, ¡estoy llena de trabajo!”, “¡Qué tonta que soy!”, “Si fuera más bonita…”, “Tengo miedo a salir de mi zona cómoda”, “Sin él… cómo sobreviviré?”, “No sirvo para esas cosas”, “No, no estoy preparada”, “Soy fea…”
El valor que tiene una mujer comienza por ella misma, no por los demás. Antes de esperar que los demás nos aprecien debemos empezar por amarnos a nosotras mismas. Sólo si sabemos valorar y amarnos a nosotras mismas podremos dar amor a los demás.
Apreciarnos a nosotras mismas y reconocer nuestra valía debiera ser lo más natural del mundo, pero las mujeres tenemos tendencia a tener pensamientos destructivos acerca de nosotras mismas, con lo cual no logramos hacemos valer…
En nuestras vidas hay un espejo.
Un espejo que no nos permite mentirnos a nosotras mismas, sabe cuando estamos bien o mal…
¿Qué le podríamos decir a nuestro espejo si nos ponemos de nuevo frente a él?
Es de esperar que ahora podamos decirle a nuestro espejo que somos mejores mujeres, hemos cambiado y ya no somos las mismas de antes. Ahora somos más valientes, y hemos aprendido a enfrentar los problemas…
Todos los días son diferentes, y es una suerte que sea así, porque si todos los días fuesen iguales nuestra vida se tornaría monótona y aburrida…
A veces podemos sentirnos con dudas, desanimadas, preocupadas, tristes, indecisas y es en esos momentos cuando debemos echar mano de todo nuestro arsenal de auto-motivación emocional.
“Mi ex me había dejado, yo quedé totalmente sola y dolida por su traición… Pero de pronto apareció él, el hombre que vino a llenar mi inmensa soledad.
Él es lo que tanto necesitaba. Ahora sólo le pido a Dios que nada nos separe, me da miedo pensar que algún día ya no estuviese junto a mí.”
¿Te es un sentimiento familiar?
Tu vida es lo que más importa.
Las mujeres tenemos muchas obligaciones y en todos lados. De todas nuestras tareas y obligaciones cotidianas, una de las más difíciles y complicadas son las adquiridas en nuestro hogar. Constantemente estamos cuidando de que todo marche bien, pensamos en todo y en todos, pero con ello dejamos a un lado a la persona más importante, descuidándola o acostumbrándola a conformarse con poco o con nada, sabiendo que si esa persona está feliz y satisfecha, todos en su entorno lo serán. Esa persona eres tú.
Cuenta la leyenda:
“Narciso era un joven de gran belleza a quien todos admiraban, pero él, lleno de vanidad y orgullo, despreciaba y rechazaba a todos sus amantes.” El mito de Narciso se convirtió en una metáfora del amor desmesurado hacia uno mismo.
Diariamente nos encontramos con personas que se creen muy importantes, se sienten indispensables en todo sentido, se sienten mejores en todo y creen estar por encima de cualquier persona, incluso de sus familiares o su propia pareja.
Cuando estás en una relación, a veces se da el caso en que tu pareja pueda “sincerarse” contigo, contándote el tipo de mujeres que le atraen. Puede que sea más delgada, más inteligente, más mona que tú… Te habla de los atributos físicos que le atraen, algunos diferentes a los que tú tienes. Si esto es algo ocurre en tu relación actual, y escuchas a tu pareja hablar de estas cosas, tu pareja no te conviene, es una persona destructiva para ti.
Las mujeres muchas veces tenemos miedo a desear ser felices, y a la propia palabra “felicidad”.
Tras esa palabra se encierran las llaves de todas nuestras penas, nostalgias y tristezas…
Miedo nos da la felicidad, y siempre tendemos a decir que no existe, que son trozos de nuestras, y es la verdad… nadie tiene la felicidad garantizada, pero tú puedes hacer que eso cambie.
Cuando decidimos unir nuestra vida con la de quien ocupa todo nuestro corazón y con quien hemos hecho planes, pensamos que será un amor para toda la vida. ¿Pero qué entendemos por eso de “toda la vida”?
Creemos que pasaremos toda la vida juntos, compartiéndolo todo hasta llegar a viejos… pero los años tienen muchos efectos y también consecuencias.
¿Qué pasa cuando el amor se desgasta? La rutina puede matar el amor, ¿cómo hacer para no caer en la rutina?
Cuántas veces la mujer se queda sumida en el dolor de haber perdido a un gran amor y cuántas veces se ha preguntado en las noches llenas de soledad qué fue lo que sucedió y en qué falló la relación, sin detenerse un instante a reflexionar si pudo haber sido culpa de su pareja al esperar demasiado a ella, o si acaso no supo valorarla pese a que ella le daba todo de sí misma, incluso más que de lo que el daba a cambio o merecía…
La depresión es un mal que aqueja a muchas personas en estos tiempos que se viven y nadie está exento de padecerla alguna vez.
Muchas personas que padecen depresión no recurren a un especialista para tratarla, otras en cambio se someten a psicoterapias que las ayudan a reducir los problemas y desgastes que este le ocasiona…
Muchas mujeres tienen miedo a la soledad, miedo a quedar solas, y por esa razón llegan a soportar muchas cosas incómodas y difíciles de digerir. Hay muchas historias tristes de las mujeres que aguantan de todo por miedo a la soledad, a que les digan “si yo nunca te he querido”… Se aguantan muchas palabras hirientes que van quedando en el corazón sin poder olvidarse nunca. Mujeres que soportan despertar junto a alguien que ya no ama, que le ha hecho daño, que le ha engañado con la primera que se cruzó en el camino, que no la respeta en casa, el hogar, ni en ningún sitio.
Evitar el sufrimiento y aprender a vivir sin sufrir no es tarea fácil, pero si te planteas que tu vida debe hacer cambios creo que te podrá interesar leer estos consejos para dejar de sufrir y pasarlo mal.
Lo primero que debes hacer es mirarte fijamente en un espejo y proponerte hacer las cosas bien, verás que nada es imposible, hasta el dolor más profundo se puede ir reparando poco a poco, y reconstruirte debe ser tu principal objetivo y prioridad más urgente.
Una de las cosas más tristes en esta vida es perder la fe, la autoestima, el valor, la confianza, el respeto y la seguridad en sí mismas, y no será difícil imaginar que miles de mujeres al perder a un amor, también pierden su falta de interés en continuar luchando por su crecimiento interior y su progreso íntimo.
Mujeres hay que después de una separación sentimental, se les apaga el motor de la vida, ya no tienen ganas de salir, de arreglarse, de tratar con otras personas, de volver a empezar desde cero radical y ni de levantarse…
En esta vida todas las mujeres tenemos tendencias muy marcadas a la búsqueda de motivos especiales para cultivar los sentimientos y los sentimentalismos.
Nos volvemos unas verdaderas madonas, atrevidas y expertas en materia de afectos, no hay quien se atreva a competir con nosotras, porque anticipadamente se sabría un vencido.
Somos especialistas en refinar los detalles, las ternuras, los besos y los apapachos a nuestro ser amado, y hasta con copia al sindicato: El de las mujeres “cariñosas”, para que nadie diga que no dejamos constancia y que al amor lo vivimos sin testigos, y hasta de honor.
En el basto mundo de las posibilidades, no caben las excusas ni los pretextos para que alguien diga que tiene mala suerte, o que el destino es injusto y que por eso le ha ido, o le está yendo tan mal en esta vida. Podemos encontrar también allí, un abanico hermoso de oportunidades, que nos sirvan de detonantes para seleccionar un nuevo estilo de vida y ejercer nuestros derechos más apremiantes de proyección ante los demás.
Qué triste le resulta a la mujer cuando la vida siempre sigue igual. Hacerse parte de la cotidiana mecanicidad, con su rutina insípida y aburridora que no convence a la mujer, ni hace feliz a nadie, llevando a todos juntos al barranco del caos, de la desocupación social, de la crisis de valores, de la falta de iniciativas, de la limitación de nuevos bríos, de la falta de equilibrio cuerpo-mente, que hacen presa fácil a cualquiera (no sólo a la mujer), de caer en grandes crisis emocionales, crisis de amor, crisis de afecto, de aceptación, de displacer, crisis de salud física y psíquica, etc., porque para ella la vida siempre es y siempre seguirá… igual.
Nos merecemos TODO
y no partes del otro.
Alguien que SUME
y no que reste en nuestra vida.
Todos vamos por la vida buscando la felicidad, pero muchas veces por miedo nos quedamos estancadas en la vida con una relación que nada bueno nos trae. Insistimos tanto en estar acompañadas que no vemos que muchas veces sólo nos dan migajas de amor, cariño o amistad.
Ya es casi fin de año, y como es costumbre nos volvemos a mirar en nuestro espejo:
20 preguntas para hacernos ante nuestro espejo que nos ayudarán a identificar cuánto hemos cambiado, cómo hemos evolucionado, o si seguimos siendo las mismas mujeres temerosas y tristes de hace un año atrás…
¿Te atreves?
En la vida de toda mujer, sólo hay dos cosas importantes: Lo que ya ha hecho y lo que todavía no ha hecho. Y en esta tónica vamos a considerar nuestro tema de hoy, como marco de referencia.
No sé si a ustedes les ha sucedido que alguien de pronto pregunta: “Hola, cómo estás ¿Qué has hecho?” y la otra contesta inmediatamente: “Pues nada, todo bien gracias” ¿Cómo que nada? Wow… ¡Qué sorprendente respuesta! ¿Hacemos un inventario por favor?
Todas hemos soñado cambiar algo de nuestro cuerpo, algo que no nos tiene contentas, que nos miramos en un espejo y no nos gusta… He estado reflexionando sobre este tema y les daré mi punto de vista:
Antes de tomar una decisión tan drástica como esta hay que pensar muchas cosas. Es verdad que muchas de estas cirugías podrán cambiar algunas partes externas de nuestro cuerpo, muchas veces nos dará más seguridad al momento de estar con alguien, tener un cuerpo armonioso es el sueño de toda mujer, y porqué no decirlo, también de muchos hombres.
Nos hemos mirado varias veces en nuestro espejo, hoy me pregunto qué ha cambiado en nosotras…
- Hemos avanzado.
- Hemos retrocedido.
- Somos más felices.
- Tenemos lo que deseábamos.
- Nuestra vida marcha como queríamos.
- Hemos superado el dolor, la ausencia…
Mírate y ve lo que hay dentro de ti, si todos los consejos que se dan te han servido para llenar tu vida…
“Aprendí a quererte, fui confiando poco a poco en ti; secaste mis lágrimas, tus palabras fueron bálsamos a mi dolor, me consolaste, me sonreíste,
me abrazaste, me acariciaste las mejillas y también el alma con tus palabras, dijiste amarme y que por eso me comprendías, me hiciste sentir protegida y me sentí tan segura y resguardada a tu lado, ¿por qué hubiera podido dudar dudar de tu cariño?, si en tus brazos encontré el lugar más cálido y seguro de este mundo para mi, había tanta ternura en tu mirada que me refugié en ti, como si yo fuera una paloma desamparada y herida, curaste mis alas rotas, por ti aprendí de nuevo a volar, contigo conocí la libertad para volver a amar. ¿Cómo creer que todo fue un engaño otra vez, una falsedad y una asquerosa mentira? ¿Cómo confiar nuevamente en otro hombre? ¡Imposible! ¿Verdad?”
¡Cuántas veces nos hemos sentido frustradas
por sentir que nuestra pareja o nuestro entorno nos hace sentir que somos poca cosa, que no valemos nada y que no estamos a la altura de las circunstancias!
Así es, muchas veces son nuestras propias parejas que nos hacen sentir que no somos nada, no recibimos ni una palabra de aliento por su parte, ni siquiera un gracias.
Hey amigas, acá estamos de nuevo con este temita que quizá a muchas mujeres no les agradaría mucho el título por el adjetivo calificativo usado, pero no hay remedio, tenemos que consignarlo así; tal como es y sin más preámbulos, entremos ahora a la parte medular de la vida de todas aquellas “cabronas suertudas”, que a parte, no se engorilan tan fácilmente, jajaja.
El término de “cabrona” es regionalista cien por ciento y malsonante, pero tambien indica o muestra a una cabra grande, ¡aaah…! pero una cabra que en el buen sentido de la palabra, también implica o apunta hacia un animal de sexo femenino de cuatro patas, con cola y cuernos (jaja, estoy hablando en serio, por favor no se asocie de otra manera que no es, no procede y no corresponde).
La palabra “confianza” amigas queridas, nos invita por sí sola, a la más profunda de todas la reflexiones. Se podría considerar que es un sinónimo de fe, de esperanza, de creencia en algo o en alguien (sea una cosa, o una persona), sin embargo no significa lo mismo, pero nos representa vivamente el deseo, o la necesidad de creer en algo o en alguien, y más si se trata de enfrentar momentos críticos en la vida.
Al término “fe” se le conocen varios significados, aunque todos derivan de la misma idea original: Sabiduría, también confianza, virtud, fidelidad, esperanza y por último, hasta “creencia”. La fe por lo tanto, es el conocimiento de la realidad, entonces tener fe es un sinónimo de confianza.
¿Te has dado cuenta que mientras más llenamos nuestro armario más vacías nos sentimos?
Amigas, creo que este tema no es de una sola mujer, es muy común que las mujeres tendamos a comprar mucho y sentirnos más solas cuanto más tengamos, ¿y qué tiene que ver lo uno con lo otro? Mucho, te lo explicaré:
Siempre nos estamos sintiendo solas, con mucha depresiones, ¿y qué hacemos para compensar nuestra depresión? Salir a los centros comerciales a comprar lo que sea, lo más inútil, muchas veces no nos hace falta pero lo compramos porque sentimos la sensación de que eso llena nuestra vida.
Se preguntarán el porqué de este título, bien, a través de mi vida, de los altibajos vividos, he llegado a conocer diversidad de seres que están envueltos en sus diferentes problemas, íntimos quizás, pero que se notan en su mirada, en su hablar, en su sonreír cansado, se nota en la manera en que su cuerpo responde al contacto, se nota en esas manos que húmedas se encuentran al tomárselas en un cálido saludo.
Estoy consciente que en estos tiempo vivimos en un constante estrés, la vida misma nos lleva en un continuo vaivén cual remolino constante que nos abraza, muchas veces no sabemos qué rumbo tomar, no sabemos qué actitud tomar, cómo responder ante los sucesos diarios o el futuro mismo.

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
La actuación en las conductas humanas de la mujer moderna,
puede ser para ella como una conquista, un logro, o un santo oficio, aunque esto no tenga nada que ver con la santa inquisición amigas queridas, pero… ¿Qué hay de sus vidas personales?
Mujeres hay muchísimas en el mundo, para las cuales el poder no ha sido nunca su objetivo primordial, pero sí la aventura preciosa de saber gobernar los sentimientos de su vida.
¿Alguna vez te has preguntado por qué te enamoras de quien no debieras?
¿Por qué te atraen aquellas personas que no te convienen y que incluso pueden hacerte daño?
Las mujeres que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes e inaccesibles, suelen acabar junto a hombres que no les convienen y por ello sufrir mucho de amor.
En muchas ocasiones la mujer en sus sueños, ilusiones, fantasías y anhelos, suele etiquetar sus sentimientos en el más elevado de todos los ideales de este mundo. Le pone nombres, lo viste de besos, de suspiros, de caricias voluptuosas, le habla tiernamente en la voz de su silencio, lo arropa y lo protege deliciosamente con las alas amorosas de su corazón que quisiera volar como ninfa en los cielos y fusionarse a las esporas del viento terrenal, como una margarita silvestre, sin hojas y sin tallos, sin ataduras, ni desventuras. Con inocencia pura, sin celos ni recelos o desconfianzas que rompan el encanto de su regazo sublime de mujer. Pura, bella y virginal en su hábitat natural paradisíaco de sueños… ensueños y dulces quimeras.
Aunque sea difícil afrontarlo y pueda doler un poquito en las paredes del alma femenina, debemos entender y comprender que la mayoría de las veces, somos nosotras las mujeres, quienes le damos más importancia a las palabras ajenas de la que realmente tienen. Veamos por qué, entremos a la parte medular y más emotiva del presente tópico.
Hoy tenemos una reflexión de
Gabriel García Márquez:
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo… es aquella que con tan solo una sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Hola mis amigas,
Estamos a finales de Noviembre, falta muy poco para la Navidad, y quisiera proponer algo a todas las que entran esta página que ha sido creada para ustedes con todo mi cariño.
¿Recuerdan el espejo?
Pues hoy nos miraremos de nuevo, pero cuando hablo de mirarnos, hablo de quedarnos un rato ante el espejo hasta ver realmente bien qué se refleja en nosotras…
Les contaré de una situación común para cualquier mujer, sé que a muchas les caerá como agua para chocolate:
Te llevas bien con tu pareja, hasta que claro… aparecen las cuentas.
Entonces vienen las preguntas y nosotras comenzamos a mentir…
“Mmmm ¿ese vestido es nuevo?” -pregunta él.
Nosotras con cara de sorpresa: “¿¿NUEVO?? ¡Pero si lo tengo desde hace ya mucho tiempo! Lo que pasa es que no te enteras…”
(Obviamente mentira, hace apenas unas horas que lo traemos de la tienda).
Artículo de: Sheila Morataya-Fleishman.
Cuántas veces antes de salir a una fiesta te has mirado y repetido: “si tan sólo tuviese las piernas más delgadas… si mi cabello fuese más lacio o no fuese tan crespo… si mis manos no fuesen tan huesudas… si mi pecho fuese más grande o más pequeño… Si mi trasero fuese más firme, si mi nariz no fuese tan grande… ¡Que fea me veo!“
Y así, sintiéndote disgustada has salido a la calle envuelta en una falsa seguridad, pues en tu interior realmente te sientes frustrada e insegura con tu cuerpo. Andas pensando: “Hay muchísimas mujeres mucho más bonitas que yo, y que además poseen una personalidad mucho más interesante que la mía…”
Hola mis amigas…
En la vida hay que tomar muchas decisiones, algunas no son tan buenas, otras la tomamos porque pensamos que no hay otra solución.
Pero siempre estamos pendiente de lo que dirán los demás…
Por ejemplo:
Si estoy enamorada de una persona menor es motivo para tener algo de vergüenza, y no contarlo por miedo a las descalificaciones. Nunca faltan los moralistas que te dan sus clases de moral, y lo único que hacen es hacerte sentir peor…
Queridas amigas:
Este temita vamos a dirigirlo a todas aquellas mujeres del mundo que de alguna u otra manera sufren toda clase de atropellos, injusticias y humillaciones llenas de crueldad, encasillamientos y devaluaciones por parte de sus novios o maridos que tienen hijos con otra mujer, e incluso… hasta es ésta misma mujer quien se da el lujo muchas veces de pisotearles y maltratarles su dignidad.
Hola amigas.
Quería mostrarles este vídeo para reafirmar lo que les estoy diciendo desde que empezamos esta pagina:
Es muy importante creer en nosotras mismas, aceptarnos, y ser felices con lo que Dios nos ha dado.
Muchas veces al despertarnos nos encontramos feas y llenas de defectos… pero no es así.
Artículo de BK:
Hoy me siento fea. ¡No, qué va! Fea no, ¡horrorosa, espantosa, terrible! Y es que me ponga lo que me ponga me veo gorda como un elefante, y tengo la cara como pozole. ¡Y apenas ayer pensaba que no estaba tan mal!… pero hoy amanecí hecha un auténtico monumento a lo grotesco, un adefesio, ¡un asco!
La mayoría de las mujeres sabemos lo que es tener un día de esos: hagamos lo que hagamos nos sentimos irremediablemente feas.
¿Pero qué pasó? Anoche te metiste entre las sábanas bella y radiante, y esta mañana te miras como si te hubiera pasado una aplanadora encima. Te sientes sencillamente espantosa. Claro que sí eres la del espejo, ves tu misma cara… ¿por qué este cambiazo?
Hola mis amigas…
Han pasado algunos meses desde que nos miramos en este espejo…
En ese tiempo el espejo nos habló de muchas maneras, provocó muchas lágrimas derramadas, muchos amores quedaron atrás, muchos recuerdos que aún duelen… y sobretodo, ahora vuelve el espejo preguntándonos: ¿Cuánto hemos cambiado desde entonces?
Me gustaría que vuelvas a mirarte y busques muy dentro tuyo. Analiza si en algo mejoró tu vida o aún quedan muchas heridas por cerrar.
¿Te han servidos los consejos?, ¿crees amiga, que puedes seguir creciendo como persona?
Empezaremos este tema tan interesante, amigas queridas, recordando aquello que dicen que todos al nacer traemos una “torta bajo el brazo”…¡Qué afortunados somos!, pero conforme vamos creciendo, no vemos la famosa “torta” por ningún lado, y en cambio vamos descubriéndonos muchos defectos físicos y psicológicos que cambiaríamos al tiro, si pudiéramos hacerlo.
A ver: Veamos ésto detenidamente:
Me llegó este estupendo artículo que sería bueno compartir entre nosotras:

Aunque los poetas llevan miles de años escribiendo sobre el mal de amores, cuando te ocurre a ti, lo sientes como si ninguna otra persona en el mundo se hubiera sentido jamás del mismo modo. Si te estás recuperando de una experiencia de este tipo, hay cosas que puedes hacer para aliviar el sufrimiento.
¿Por qué siempre estamos dispuestas a sufrir las injusticias que hacen con nosotras?
Parece que tenemos tan baja nuestra autoestima que pensamos que no valemos nada, que nos hacen un favor con ser nuestros amigos y acabamos aguantando todo lo malo que hacen con nosotras…
Empezaré con una historia como la de cualquier otra…
Les invito a vernos en este espejo a ver cómo nos vemos cada día que pasa.
Hoy, en este momento me dice esto…
A mí me dice…
Que los años son años y no por eso soy una “carroza”, al contrario, al mirar el espejo veo que he sabido superar muchos obstáculos en mi vida, que me levanto con ojeras, duermo poco, y como a fuera de hora.
Y eso al final pasa factura, me siento cansada; pero también al mirarme me siento muy afortunada de poder tener vida, algunos talentos, y poder ayudar a muchas personas que necesitan de la palabra.


