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Una mujer segura es una mujer atractiva, poderosa y capaz de realizar los sueños de su corazón. ¿Quién no quisiera tener seguridad y confianza en sí misma?
Para lograrlo, lo mejor que puedes hacer, es hacer lo que a ti te gusta, intentar realizar tus sueños y en especial, ser fiel a ti misma.
A medida que lo hagas serás más feliz y tendrás más seguridad en ti misma y en tu valor como mujer.
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Toda mujer es bella, fuerte, valiente y especialmente valiosa.
Pero muchas veces esas virtudes se esconden, opacadas por las duras experiencias de la vida.
Si te sientes triste, sola o poca cosa, busca en tu interior y encontrarás una luz que te dará valor, iluminará tu camino y te dará seguridad para confiar más en ti misma.
Eres mujer, eres valiosa, eres luz. Deja brillar tu luz interior.
En la confianza el amor crece y se fortalece, pero cuando adolecemos de ella, nuestro compromiso sentimental se debilita y el amor acaba pereciendo.
Puede que en un pasado sufriésemos, fuésemos engañadas y nos rompieran el corazón… pero hoy es un nuevo día y si tu pareja no es la del ayer, confía en él. Tú te mereces algo especial: un amor en el que la confianza abunda.
Para amar hay que dar libertad, dejar que actúe según sus sentimientos, sin acosarlo, sin andar detrás de cada cosa que hace.
Si lo haces le aburres, si ves o sientes que siempre tienes que estar acosándolo es muy posible que esa persona no sea para ti.
Una mujer que ama y da libertad es una mujer segura.
¡He descubierto que puedo estar orgullosa de mí misma! He cometido muchos errores a lo largo de mi vida, he vivido situaciones terribles y llorado mares…
Pero todo ello no ha sido en vano, he aprendido de mis experiencias y gracias a ello ahora soy lo que soy: Una mujer valiosa orgullosa de si misma.
Si tu esposo o novio te pide la clave de tu email o cuenta de facebook, se lo das, ¿verdad que sí? Claro, porque ello es prueba de amor, confianza y fidelidad.
¡Falso! No te creas esas manipulaciones y haz valer tu privacidad. Tanto tú como tu pareja tenéis derecho a la privacidad y eso es algo que debe respetarse.
Muchas veces caminamos por la vida sin darnos cuenta de la tristeza que llevamos dentro de nosotras; queremos huir, estar lejos, no pensar porque eso nos vuelve a una realidad que no queremos o no deseamos vivir…
Pero hay que ser fuertes y decididas, ponerse ante un espejo y buscar los motivos por los que estamos decaídas, porqué ya no estamos contentas y qué fue lo que nos llevó al punto en el que ahora ya no estamos felices con nosotras mismas.
Por lo general las mujeres somos inseguras, siempre nos encontramos a nosotras mismas defectos en todo, no nos valoramos y nos sentimos emocionalmente carentes… Piensen y verán que los hombres tienen muchos defectos incluso físicos, pero tienen un ego que les llega al cielo ¿por qué somos tan crueles con nosotras mismas?
“Confianza” es una palabra muy usada en nuestro lenguaje, no importa en qué clase social vivamos. Y dependemos de ella en gran manera. Para nuestro desarrollo emocional y mental, la confianza es muy importante.
Cuando vamos al médico porque nos sentimos enfermos y comenzamos a decirle los síntomas que tenemos, lo hacemos en la confianza de que nos curará. Cuando compramos productos por el Internet, tenemos la confianza de que recibiremos lo que hemos comprado y así, sucesivamente, podríamos seguir mencionando ejemplos…
“La libertad es más sabrosa que un pedazo de pan. Porque con libertad consigues tu pan, pero con un pan facilitado caes en la esclavitud.”
Lo mismo sucede con la vida, si quieres libertad para hacer las cosas no esperes depender de nadie, la libertad comienza cuando tú misma te forjas un camino, cuando luchas por tus ideales, por tener un trabajo tuyo propio y cuando dejas de esperar que las cosas te las regalen, eso es depender y elimina todos tus derechos.
“La confianza es difícil de obtener, fácil de perder”
Cuando formamos una relación se supone que es para toda la vida, queremos que nos amen, nos respeten y sobretodo exigimos fidelidad, porque esto es un punto fundamental para una relación: la confianza y la fidelidad.
Cuando las personas se enamoran también se sienten con el derecho de hacer como una posesión su amor, cada uno sólo le pertenece a esa persona y punto, cualquier tercero es un peligro y hay que cuidarse de ello.
La sociedad ha sido construida y reinventada muchas a veces a conveniencia. Por lo general, tanto los niveles sociales como reglamentos que rigen la sociedad han sido constituidos por el hombre, muchas veces basados en interpretaciones a los mandatos de la biblia así como en convicciones y principios que hemos heredado de nuestros antepasados, no porque nosotros lo escogiésemos, sino porque nos es pasada de generación en generación.
Nos enseñan a las mujeres a ser valientes, pero valientes para soportar lo que se nos venga, valientes para perdonar y valientes para aguantar.
“La noche me mira tras la ventana, vestida de luces, escarcha y algarabía. Mi alma en la penumbra, se pregunta: ¿Dónde estás ángel del alma mía, que estampas en el recuerdo, el aroma de la añoranza? y en la bruma se sambuye tenue y sutil el laberinto que esconde, mi tristeza que esta noche me arropa en el negro crespón, adornado de estrellas, diamantinas y perlas, resbalando por mis mejillas, es la brisa de mis ojos… ¡agonía! Y allá en el fondo, el corazón contesta: ¡Qué sola estás mujer, con tantas luces en tu alma!”.
En la vida de toda mujer, sólo hay dos cosas importantes: Lo que ya ha hecho y lo que todavía no ha hecho. Y en esta tónica vamos a considerar nuestro tema de hoy, como marco de referencia.
No sé si a ustedes les ha sucedido que alguien de pronto pregunta: “Hola, cómo estás ¿Qué has hecho?” y la otra contesta inmediatamente: “Pues nada, todo bien gracias” ¿Cómo que nada? Wow… ¡Qué sorprendente respuesta! ¿Hacemos un inventario por favor?
Generalmente en la mayoría de los casos de rompimientos sentimentales, el hombre se va muy a gusto, y la mujer se queda atrapada en un mar de lágrimas, dolor, tristeza, impotencia, rabia, desesperación y unas ganas de gritarle: “¿Porqué me haces esto? ¿Por qué lastimas mi corazón que es tuyo?”
Y en el caso de los amigos y amigas a quienes les das la mano y se toman con todo y pié, qué difícil es pararles el alto y decirles: “Hey, no abuses de la confianza que yo he depositado en ti, aprende a respetarme, soy tu amiga, no tu tonta”
Amigas, siempre pensamos en la otra (o la amante) como la quita maridos, la intrusa, ¿verdad? y mencionarla a muchas hasta se nos enrosca la nariz y ponemos cara de enojo,
aunque es bien sabido por nosotras, que también los hombres tienen la culpa por andar de locos, sabiendo que tienen un compromiso en su vida. Andan de ojo alegre buscando a quien mirar o conquistar, como si fueran unos lindos adolescentes en busca del primer amor, qué ridículos ¿no? y luego las esposas tendemos a desquitarnos con la rival, gritándole groserías y obviando la responsabilidad del marido infiel.
Ella es una mujer entregada a su familia y trabajo, es maestra de primaria, su vida transcurría feliz con sus dos hijos, su esposo a quien ayudaba para que se superara apoyándolo tanto económica como moralmente en sus estudios, con el paso del tiempo decidieron regresar a su ciudad natal. 
Ambos consiguieron trabajo en la misma ciudad, viajando todos los días una hora mientras sus niños se quedaban a cargo de la abuela materna, el estudiando los sábados, su trabajo como era por etapas a veces viajaba con ella, otras tantas se quedaba en su trabajo ya que le tocaban guardias, su trabajo consistía en el área de seguridad pública, ella impartiendo clases en una escuela primaria.
Cuando vives en esa soledad compartida,
donde tu vida gira alrededor de tu familia, tu hogar, tus hijos, tu vida es un poco triste, vacía, sientes que necesitas ese “algo” que te haga salir de la rutina…
En una de esas salidas al súper, te encuentras a alguien, quien entabla contigo una pequeña charla, sobre los niños, el hogar, te agrada esa persona e intercambias comentarios sobre las cosas cotidianas de la vida…

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
Hemos visto en temas anteriores, la gran cantidad de mujeres que tienen que enfrentarse a la vida con el corazón roto en mil pedazos, sobando sus dolores y lamiendo sus heridas como gatitas maltratadas, lastimadas, arrojadas a los callejones de su vida como si fueran unas… “cosas inservibles”, despreciadas, engañadas, traicionadas, abandonadas a su triste suerte… ¿Triste suerte, dije?… ¡No, qué va!, y ahora veremos amigas queridas que es todo lo contrario.
Cuando encuentras a alguien en la vida, una amiga, le vas entregando esa confianza de comentarle algunas cosas, te vas adentrando en esa amistad lentamente y la envuelves en el núcleo y entorno de tu vida misma.
Sientes que encuentras a la persona ideal hasta el grado de tomarla como apoyo en todo lo que rige ese entorno tuyo, sabes que puedes confiar plenamente en su persona pues su forma de ser contigo te lo demuestra a cada momento, confías de tal manera que vas dejando en sus manos parte de lo que vas construyendo con el paso del tiempo y sabiendo los mil y un trabajos que te va costando todo esto.
Lograr nuestra paz interior en días tan revueltos es difícil, requiere mucho trabajo y disciplina… pero es muy necesario.
Para poder seguir adelante con nuestras vidas debemos aceptar aquellas dificultades que la vida nos presenta y encontrar soluciones a nuestros problemas, es decir, debemos tratar de tener esa paz, ese minuto con nosotras mismas.
Vamos a tratar hoy amigas queridas, un tema interesante que nos llevará a recordar algunos aspectos importantes que toda mujer debe tomar en cuenta
antes de anticiparse a asumir el papel de víctimas, en vez de victimarias.
Me estoy refiriendo enfáticamente a los “Pre-Juicios”, que son pensamientos y supuestos anticipados a los hechos, pero con un trasfondo delicado, que de manera imprudente o deliberada, algunas mujeres se atreven a remarcar como una SENTENCIA, adjudicándolos como hechos reales, sin tener elementos suficientes para rebatirlos, ni pruebas contundentes con las cuales puedan demostrar aquello que están “carburando” en la cochambrosa madeja de hilazas enredadas de la mente. ¿Por qué no decirlo así?… Total… ¿qué más da?, si de alguna manera tenemos que decirlo.
Artículo de: Sheila Morataya-Fleishman.
Cuántas veces antes de salir a una fiesta te has mirado y repetido: “si tan sólo tuviese las piernas más delgadas… si mi cabello fuese más lacio o no fuese tan crespo… si mis manos no fuesen tan huesudas… si mi pecho fuese más grande o más pequeño… Si mi trasero fuese más firme, si mi nariz no fuese tan grande… ¡Que fea me veo!“
Y así, sintiéndote disgustada has salido a la calle envuelta en una falsa seguridad, pues en tu interior realmente te sientes frustrada e insegura con tu cuerpo. Andas pensando: “Hay muchísimas mujeres mucho más bonitas que yo, y que además poseen una personalidad mucho más interesante que la mía…”
No puedes seguir pensando que no eres lo suficientemente buena para hacer algo, para conseguir estar con aquel chico que tanto te gusta o, simplemente, para hacer la comida de fin de semana con tus amigos. Se acabó, debes empezar a pensar que tú también puedes realizar tus metas por difíciles y complicadas que parezcan. Echa mano de estos consejos y ponlos en práctica. Leer el resto de esta entrada »



