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La vida está llena de dificultades, decisiones incómodas que debemos tomar, escollos, conflictos e inconvenientes…
Es necesario saber reaccionar a tiempo, saber identificar esos obstáculos y realizar cambios y decisiones antes de que sea demasiado tarde.
Las decisiones hay que tomarlas antes de que los pequeños problemas se hagan grandes.
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Según avanzamos en la vida nos enfrentamos a nuevas cosas que se espera de nosotras… vernos flacas, bonitas, jóvenes, aceptar infidelidades, callarnos cuando quisiéramos gritar, casarnos y mucho más…
¿Por qué las aceptamos como tal? ¿Por qué decimos “tengo que…” cuando no son cosas que libremente escogimos?
Eres mujer, eres sobradamente capaz de libremente escoger aquello que debas hacer y ser, hazlo.
Comenzó el año, con nuevas ilusiones, nuevas expectativas, nuevas resoluciones y nuevas metas personales.
Puede ser un año especial, o sólo un año más que añadir a la lista. Puede ser un año de objetivos alcanzados o un año más de estancamiento personal. Hay cosas que pueden influir este año, pero al final todo depende de nosotras mismas.
Faltan pocos días para la llegada de una fecha muy especial: el día en el que iniciamos un nuevo año.
El nuevo año nos alcanzará estemos preparadas o no, es algo que no se puede evitar, un nuevo año está por llegar.
¿Por qué no prepararnos para recibir el año a modo que sea un buen año, provechoso y con metas alcanzadas?
Podemos, sigue leyendo…
Día a día cambiamos, poco a poco, de forma constante y casi sin darnos cuenta. Hoy ya no eres la mujer del ayer, has cambiado.
Pero hay momentos de la vida en los que hay que realizar cambios más grandes, tomar decisiones importantes que afectarán tu futuro, cambiar intencionadamente, cambiar porque sabes que aunque cueste es lo mejor para ti. Como mujer valiosa, fuerte e independiente que estás aprendiendo a ser, debes estar lista para el cambio.
Cuando tomamos una decisión pensamos que es la mejor opción que tenemos en el momento. Confiamos que es lo mejor para nosotras.
Pero las decisiones caducan, porque con el paso del tiempo, con el cambio de circunstancias y con nuestra propia madurez podemos ir descubriendo mejores opciones a la decisión que habíamos tomado. Somos mujeres, somos valiosas… y podemos cambiar nuestras decisiones.
A veces pretendemos ser más veloces que la luz y nos apresuramos en alcanzar nuestros sueños sin ser capaces de disfrutar de nada pues nos puede más la impaciencia por lograrlos.
Queremos paz en nuestra vida y nos impacientamos por alcanzarla, tanto que se nos olvida detenernos y pensar en nosotras mismas. Es importante luchar por alcanzar lo que queremos, pero es un problema cuando lo queremos ya mismo pues nos impacientamos. No tenemos paciencia y queremos paciencia, pero paradójicamente la queremos inmediatamente.
Ser un poco indecisa no es malo, siempre es bueno comparar, mirar y pensar antes de tomar decisiones importantes en tu vida. Todos tenemos algo de indecisión en algún momento de nuestras vida, y muchas veces la falta de opciones no nos deja escoger.
Pero decidir es importante. Debemos ser capaces de tomar nuestras propias decisiones…
Hemos sido criadas en una sociedad de convencionalismos, se nos han inculcado valores y principios de acuerdo a como nuestros padres pensaron que era “lo mejor”, fuimos instruidas para obedecer y muchas veces acatar ordenes de nuestros superiores, ya sea en jerarquías, edad o simplemente a quienes se supone que son la cabeza de nuestros hogar.
Muchas veces, cuando la mujer descubre que está embarazada y no se siente preparada para ello, se siente demasiado joven, o siente que de algún modo manchará el buen nombre de su familia, el aborto se convierte en una opción: ¿La vida o el honor?
¿Un aborto para evitar problemas y continuar adelante adelante como si nada hubiese pasado, o asumir el embarazo como una responsabilidad ante la vida del bebé que ya se está gestando?
La vida es una constante toma de decisiones, sin darnos cuenta estamos diciendo y decidiendo cómo será nuestro día, desde el mismo momento que abrimos los ojos estamos proyectando lo que haremos y en qué orden.
“Me levanto, tomo un baño, les doy desayuno a los niños, los llevo a la escuela, voy a la cita con el médico y cuando regrese hago esa llamada por teléfono tan importante que no hice ayer, mientras decido qué prepararé en la cocina…”


