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Cuando nos casamos lo hacemos enamoradas, ilusionadas, esperando disfrutar felizmente los años junto a nuestro esposo… Pero no todo es felicidad y facilidad, también hay momentos duros que nos llevan a cuestionarnos la relación.
No es realista esperar que cada día sea coser y cantar, habrá días de coser y llorar.
El amor puede perdurar, pero las fantasías se han de borrar. El amor verdadero destinado a durar se construye desde la realidad.
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Todas hemos soñado con un príncipe azul. En un momento creímos conocerlo y le entregamos nuestro corazón…
Pero suele ocurrir, que ese primer príncipe soñado es una ilusión, un espejismo incapaz de vernos de la misma manera, como las princesas de sus vidas con las que permanecer toda la vida.
Caemos, nos engañan y también nos auto-engañamos; nos ilusionamos y nos desilusionan…
Pero como mujeres aprendemos de la experiencia, crecemos, maduramos y comenzamos a tomar mejores decisiones que nos ayudarán a encontrar un amor que nos merezca.
Tener una mala experiencia en el amor no quiere decir que todas las relaciones tengan que ser iguales. Un hombre puede haberte defraudado, incluso dos o tres… pero aunque lo parezca, no todos son iguales.
Deja atrás el miedo a que la historia se repita, eso sólo te impide crecer y disfrutar de lo bueno que la vida puede ofrecerte. Anímate a darte una nueva oportunidad, vive el presente, la vida es ahora y para disfrutarla hay que tomar riesgos.
Hay hombres con alma de asesinos. Asesinos de nuestros sentimientos, esperanzas e ilusiones. Hieren de muerte nuestros corazones inocentes, atacan nuestra autoestima y nos hacen volubles a su voluntad.
No todos los hombres son así, pero cuando tenemos a uno así en nuestras vidas hay que saber deshacerse de ellos, respetarnos a nosotras mismas y luchar por nuestra libertad y derecho a la felicidad.
Cuando el amor es sólo una tarjeta de felicitaciones.
Muchas mujeres estamos ilusionadas con el amor, con la relación que hemos logrado o que soñamos tener un día…
Otras dicen no creer en el amor, que son vanas ilusiones, que el amor no existe.
Pero, ¿por qué no creen en el amor? ¿Podrían llevar algo de razón? Y si alguien no cree en el amor, ¿en qué cree?
“Tú me puedes quitar el sueño, pero nunca podrás quitarme las ganas de seguir soñando.”
En muchos momentos de la vida, pareciera que nada tuviese sentido y que sin importar lo mucho que intentemos hacer bien las cosas, todo nos sale mal, fatal…
Lo podemos tener todo en contra, incluso a las personas que más debieran apoyarnos, pero nunca dejemos de soñar.
Los “mata ilusiones”, los desanimadores, los “tritura sueños”, los “destroza ilusiones”…
Aquellos que destruyen las ilusiones de las personas casi siempre aparentan ser personas muy “buenas”, personas que incluso tienen mucha “inteligencia social”, pero ojo, estás frente a una persona que sólo vela por si mismo, no hay nada más peligroso y nocivo para nuestras vidas que estas personas…
En el transcurso de la vida, nos vamos llenando de incontables sentimientos que nos hacen idealizar un mundo en el que sólo tiene cabida el amor y la entrega consciente.
Van pasando los años y llegamos a un punto en el que creemos tener ese mundo que hemos soñado, caminamos de la mano de la confianza, pensamos que estamos viviendo una bella realidad sin mirar nada más que a través de los ojos de nuestro ser amado… Estamos plenamente convencidas que esa es la vida que siempre soñamos tener, y sólo podemos pensar en seguir edificando esos anhelos e ilusiones que tenemos…
Hoy quiero escribirles sobre esos amores que se dan a través de la distancia, amores que se vuelven inmensos, amores fuertes que saturan el pecho de suspiros y los hace desear tener alas y volar a su encuentro para abrazarles y probar a qué saben sus besos.
Les contaré una historia real de dos seres que se conocieron un día por Internet y se enamoraron perdidamente, luchando contra todo y contra todos para conservar ese sentimiento que nació y se volvió gigante, como esa ola que abraza la arena y le llena de fresca sensación…
Las cosas malas nunca llegan solas, siempre viene una tras la otra. No sabría explicar la razón por la que es así, pero hay que salir de eso cuanto antes, y afrontar los hechos. De nada nos sirve quedarnos en la cama lamentando lo que no fue o lo que pudo ser…
Creo que la más cruel soledad es aquella que llega cuando alguien que se ha amado mucho se marcha para no volver nunca más. Puede que sea porque se ha ido al cielo, con nuestro Señor. Es posible que sea cierto eso de que nos hace falta muchas vendas de amor con las que intentar sanar esas heridas, o al menos, que con ayuda de Dios ya no duela tanto el recordar. Lo más duro se vive cuando te despiertas y sabes que no puedes llamarle, ni decirle nada, que se fue y no volverá más.
Muchas veces nos hacemos el propósito de lograr algo, construimos sueños, los maduramos, y las mujeres somos tan intrépidas que hasta nos lanzamos seguras de lograr lo que queremos, y cuando no lo logramos sentimos que se nos viene el mundo encima para aplastarnos.
Si bien es cierto, que algunos sueños son irrealizables o inalcanzables, se requiere de nuestra firmeza y determinación para poder reconocerlo y aceptarlo. Por sí solos, algunos sueños jamás podrán ver la luz del sol por nuestros ojos, tenemos que forjarlos, no sólo construirlos con la imaginación.
Amores imposibles, amores platónicos, amores inalcanzables amigas queridas, hoy en día ya no constituyen una novedad, sino una “epidemia”. Una epidemia para la cual aún no se ha inventado un remedio eficaz, ni vacuna efectiva alguna, y por lo tanto tendremos que seguir sufriendo las consecuencias y estragos de tener un corazón terco y mal educado, y hasta vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con ese problema que ya en pleno siglo XXI, está considerado como uno de los Fenómenos de tipo Social que más índices o tasas de suicidios está causando por todas las latitudes de nuestro mundo.
Cuando vives en ese hogar tranquilo, sin escasez, trabajas a la par con tu pareja, aportando en la misma cantidad que él, tu mundo gira en torno a tus hijos y tu esposo, llegas cada día a casa con la ilusión de preparar esos alimentos, de compartir tus horas libres con ellos, los amas de tal manera que sientes que tu felicidad está completa.
Pero un día, él decide marcharse al extranjero diciéndote que lo hace pensando en darles una vida mejor, un buen futuro para esos hijos que van creciendo.
¿Dónde quedó la luz de tus ojos mujer? ¿Hacia donde huyó tu sonrisa de miel? ¿De qué o de quién se esconden los latidos profundos de tu cálido corazón?, ¿Por qué ya no cantas como lo hacen los pájaros al amanecer?
¿Por qué callas, sufres y lloras paloma herida por las corrientes de la vida? ¿No quieres mirar más hacia la colina por donde salen diariamente para ti, los rayos del sol?

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
En la vida hay muchos tipos de amores, y no es verdad que sólo se ama una vez. Muchas veces pensamos que estamos enamoradas, y pasa cada vez que alguien nos interesa, creemos que será nuestro amor para toda la vida; pero cuando nos traiciona sentimos que no era la persona que soñábamos.
Hay amores tan destructivos que hacen que dejes todo a un lado para ir detrás de ellos y cuando te das cuenta ya es muy tarde, te encuentras en un país lejano, sin parientes, y lo peor de todo, sin dinero y llorando por aquel amor que pensaste que era el que esperabas.
Mis reinas queridas:
El tema de hoy lo enfocaremos justo en el blanco de cada corazón de mujer, que a pesar de nutrirse con variada literatura de superación personal, como lo es la de ésta su casita virtual de TodaMujeresBella.com, se sienten estancadas o en retroceso en sus múltiples problemas a los que se vienen enfrentando con sus parejas, con sus hijos, con sus familias, con sus vecinos, con sus amigos, y también en sus centros laborales desde donde algunas amigas nos leen y amablemente nos comparten sus experiencias.
Era una de esas tantas veces que discutíamos
sobre cosas sin importancia, hablábamos de trivialidades, y así nos debatíamos en banalidades.
Siempre a la espera de la ansiada hora para salir a mi trabajo, tú para el tuyo donde pasarán las horas estrepitosamente, y tú, inmutable sentado en la oficina mirando tras la ventana la cotidiana vida, sin hacer nada por cambiar la misma rutina.
Tú preocupándote de leer el periódico para ver el deporte, primero el baseball, luego todos los demás, aunque ni lo entiendas, es sólo costumbre como toda tu vida que se basa en costumbres.