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No es sabio permitir que nuestra vida privada sea un libro abierto que cualquier persona pueda leer. De hecho, cuando nuestros asuntos íntimos vuelan de boca en boca, nuestras “intimidades” se vuelven baratas.
Seamos mujeres sabias: aprendamos a guardar nuestros asuntos y, de esa manera, proteger a los nuestros.
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Un hombre siempre debe cuidar, proteger y hacer sentir bella a la mujer que tiene a su lado. La mujer no es el juguete del hombre y su corazón, lejos de lastimarlo, ha de custodiarlo.
Si has sido maltratada, despreciada y te sientes poca cosa, debes provocar un giro en tu vida. Eres mujer, eres valiosa y podrías alzarte con dignidad, haciéndote respetar.
Para ello, deberás comenzar cambiando la forma en la que te ves a ti misma. ¡Eres mujer, eres digna, eres valiosa!
Todas quisiéramos tener un buen amor, enamorarnos y sentirnos amadas y deseadas.
“¿Cómo lo lograré?” preguntamos, “¿por qué ningún hombre me ama?”, “¿Qué tengo que hacer para ser querida y amada?”
Y en nuestro afán de lograr ser correspondidas aceptamos que en ocasiones nos falten el respeto y aguantamos de todo. Y eso no debiera ser así, debemos valorarnos más y no desvalorarnos para tener un poco de amor condicional.
Todas las mujeres somos diferentes, somos de diferentes colores y formas… pero todas somos muy especiales.
Somos MUJERES, seres con gran alma y corazón, luchadoras y trabajadoras; no bajamos los brazos a la primera piedra que nos tiren, al contrario, nos enfrentamos al enemigo con nuestra mejor arma: nuestra fuerza interior, nuestra DIGNIDAD de ser MUJER.
Un día decides enfrentar la realidad, pero a nadie le gusta descubrir que hemos amado a quien no se lo ha merecido nunca, que estamos en una vida equivocada, que él no es para ti y que por tu propio bien la relación debe finalizar.
Nadie tiene derecho a menospreciar el amor que hemos regalado, es natural sentir rabia al descubrir que se ha jugado con nuestros sentimientos.
Cada cierto tiempo, toda mujer debiera ponerse frente al espejo y pensar en lo que ve y siente al mirarse.
Idealmente toda mujer debería sentirse bien al mirarse al espejo, al analizar su vida y pensar en quien se ha convertido. Pero no siempre ocurre así.
Si ese es tu caso, y no te sientes orgullosa por quien eres, debes seguir leyendo, porque tu vida podría cambiar a mejor:
Ninguna mujer debería preguntarse “qué tiene ella que no tenga yo”, porque todas las mujeres somos valiosas y tenemos algo especial. Cada mujer es un mundo, y tú como mujer debes saber hacerte respetar.
Todas las mujeres tenemos algo que nadie te lo puede quitar excepto tú misma: LA DIGNIDAD, que cuando la perdemos, perdemos todo. Eso jamás lo permitas.
En muchas ocasiones, debido a nuestro temor a quedarnos solas, al apego emocional, la baja autoestima o la vana creencia de que “no encontraré a alguien más”, podemos llegar a quedarnos junto a personas que ni nos aman de forma sincera, ni nos valoran como merecemos.
Pero debemos ser mujeres fuertes, valientes, y capaces de reconocer cuando estamos perdiendo el tiempo con alguien que no nos merece.
“No se acaba el amor con sólo decir adiós, cuanto menos te tengo más te recuerdo, quiera olvidarte, pero estás en mi mente…
Me pregunto mil veces si será verdad que algún día aprenderé a ignorarte, a no estar buscando en tu perfil qué haces, o mirando a ver quien ocupa hoy tu corazón…
Olvidar no es fácil, y aunque me hiciste daño, por algún motivo sigo buscando noticias tuyas.”
En muchas ocasiones la vida nos lleva por senderos dolorosos, encontramos amores que por poco nos matan, y es porque no sabemos amar y respetarnos a nosotras mismas como persona y mujeres.
El día en que aprendamos a amar con medidas y a respetarnos, esta historia no les podría ocurrir…
Hay muchas relaciones de pareja y matrimonio en las que el respeto a la mujer no existe, son tantas que también podría ser tu caso o la de alguien que conoces.
Quien no te valora, no te merece. Eso es algo que toda mujer y persona debiera tener en mente. Y el respeto empieza por una misma, que se te valore o no depende de ti.
Muchas mujeres tienen miedo a la soledad, miedo a quedar solas, y por esa razón llegan a soportar muchas cosas incómodas y difíciles de digerir. Hay muchas historias tristes de las mujeres que aguantan de todo por miedo a la soledad, a que les digan “si yo nunca te he querido”… Se aguantan muchas palabras hirientes que van quedando en el corazón sin poder olvidarse nunca. Mujeres que soportan despertar junto a alguien que ya no ama, que le ha hecho daño, que le ha engañado con la primera que se cruzó en el camino, que no la respeta en casa, el hogar, ni en ningún sitio.
Abre tu corazón mujer amiga y dime: ¿Qué está pasando en tu alma? ¿Por qué tus pensamientos y sentimientos son tan dolorosos al saber que amaste y no fuiste correspondida, valorada, comprendida, respetada ni amada como tú lo hubieras deseado? ¡Estás sola! ¡Estás llorando! ¡Estás sufriendo!, y tu dolor se derrama por cada poro de tu piel. ¿Es inevitable e incontrolable tu torrente de lágrimas y sufrimiento? ¿No hay nada más qué hacer, ni nadie más a quien apelar para detener tan grande pesar que oprime tu corazón y enajena tu razón atormentada?
En esta vida todas las mujeres tenemos tendencias muy marcadas a la búsqueda de motivos especiales para cultivar los sentimientos y los sentimentalismos.
Nos volvemos unas verdaderas madonas, atrevidas y expertas en materia de afectos, no hay quien se atreva a competir con nosotras, porque anticipadamente se sabría un vencido.
Somos especialistas en refinar los detalles, las ternuras, los besos y los apapachos a nuestro ser amado, y hasta con copia al sindicato: El de las mujeres “cariñosas”, para que nadie diga que no dejamos constancia y que al amor lo vivimos sin testigos, y hasta de honor.
Constantemente nos encontramos con mujeres que recurren a frases comunes como:
“No puedo olvidarlo”, “No puedo sacarlo de mi corazón”, “No puedo borrarlo de mi pensamiento”, “No puedo evitarlo, su recuerdo me duele”, “No puedo dejar de pensar en él, imposible apartarlo de mi alma”, “Lo sigo amando a pesar de todo”, etc.
Y lo que es peor…
Desde siempre la mujer ha sido enseñada a obedecer y a ser sumisa.
Hasta hace muy poco era típico enseñarles a las niñas mayores de la familia a cuidar de sus hermanitos mas pequeños, a estar cerca de la madre, a aprender los oficios y a servir a los hombres de la casa.
La mujer aprendió a realizar tareas, tanto las delicadas como las tareas más rudas. Aprendió a almidonar los cuellos y los puños de las camisas, a bordar, a tejer y a hacer maravillas con las manos, pero todo se reducía al pequeño mundo de las cuatro paredes de su casa, aprendió a tratar con cosas de gente grande, muchas veces a ayudar en pequeños negocios, en consecuencia, también aprendió a contribuir a los ingresos de la casa.
La mujer por naturaleza es una romántica y una soñadora incorregible. Gusta de hacer castillos en el aire y colgarse de las nubes del cielo para hacer piruetas que ni ella misma se imaginaba con cuánto éxito llegaría a darle vida a sus sueños más hermosos en el Don de ser mujer.
Pero hay sueños que suelen ser y resultar demasiado costosos, un precio que no todas las mujeres del mundo están dispuestas a pagar y mucho menos cuando el amor propio va de por medio y les es lastimado.
La vida pasa, y cada vez que se te va un día, ese día ya no vuelve nunca más…
Por nuestro propio bien es necesario ir concluyendo etapas de nuestras vidas. Hubo un tiempo en el que eras niña y tuviste que pasar a la siguiente etapa. Quizás no te gustaba mucho hacerte mayor, pero si permaneces con ese deseo de ser eternamente joven, vivirías frustrada porque eso es imposible, hay que saber dejar pasar los años y tomar el tiempo que viene de la mejor forma posible.
“Aquél día que me confesó que no me amaba, pero que siempre sería para él su ‘chiquitita’.
Sentí que me aplastaba el cielo con la tierra y que había quedado suspendida entre el cielo y el infierno. No podía creer que el amor de mi vida me estuviera hablando así, después de que dejé todo por él y le di mi vida entera. Me sentí fulminada, no se puede seguir viviendo cuando la sangre se congela en tus venas y el corazón deja de latir.”
Mis amigas del alma, hoy quiero invitarlas a la más profunda de todas las reflexiones con este artículo que pretende llegar (como bálsamo que alivia), al centro más emotivo de todas ustedes: ¡Vuestro corazón de mujer!
Sabemos que las infidelidades y rupturas sentimentales están al orden del día, se presentan en paquetes muy dolorosos y que cuando a una mujer se le acumulan los sueños rotos y las quimeras en el alma, sus horas se vuelven grises y sus días más estresantes, depresivos, dolorosos, y que los síndromes de abstinencia se hacen más agudos y causan estragos severos en su organismo…
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
Generalmente en la mayoría de los casos de rompimientos sentimentales, el hombre se va muy a gusto, y la mujer se queda atrapada en un mar de lágrimas, dolor, tristeza, impotencia, rabia, desesperación y unas ganas de gritarle: “¿Porqué me haces esto? ¿Por qué lastimas mi corazón que es tuyo?”
Y en el caso de los amigos y amigas a quienes les das la mano y se toman con todo y pié, qué difícil es pararles el alto y decirles: “Hey, no abuses de la confianza que yo he depositado en ti, aprende a respetarme, soy tu amiga, no tu tonta”
En verdad amigas queridas, que la mujer moderna no está dispuesta a sacrificarse por nada ni por nadie que no sea para obtener (sea como sea), su propia satisfacción personal.
Es una especie de egoísmo bien inducido, que no parece tener antecedentes ni principios básicos de moralidad ni buen juicio.
Dice un dicho muy gastado por allí amigas queridas: “Amar, cuán bello es amar”, y tiene razón, porque amar es la causa o razón más poderosa que tendría una mujer para armar mil formas de querer y hasta de inventarse amores de necia fantasía y montarlos en castillos construidos en el aire, rodeados de hermosos jardines de ilusión, pero…
No importando cuán efímero sea el momento, hay mujeres que les gusta vivir dentro de esa burbuja tan frágil, endeble, delicada, riesgosa y a la vez peligrosa para atreverse a forjar sueños de cristal que pueden romperse en mil pedazos en cualquier momento.
La mujer de ayer, de hoy y de todos lo tiempos amigas queridas, se ha preparado desde el mismo momento de su nacimiento para ser la mejor esposa, la mejor amante, la mejor amiga, la mejor compañera, consejera y protectora, la mejor madre, la abuela más comprensiva y la mejor hija o hermana, en materia del amor se hace experta y también se ha capacitado para ser la mejor maestra, profesora, instructora o facilitadora, o como quiera que le queramos llamar, para dar a sus seres queridos, la más alta y refinada calidad de sus sentimientos.

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
Este tema se me antoja un poco cómico, empezando por el titulo que nos han sugerido infinidad de veces, pero como que no cabe mucho en la aceptación de miles de mujeres que sabiéndose nobles y hermosas, tienen que terminar con la etiqueta de “tonta” colgada del cuello.
La vida moderna por supuesto es atrapante en sus múltiples manifestaciones, principalmente si de ejercer los roles femeninos se trata. Y hablar de bondad, inmediatamente se vincula a la mujer en su máximo esplendor.
Queridas amigas:
Este temita vamos a dirigirlo a todas aquellas mujeres del mundo que de alguna u otra manera sufren toda clase de atropellos, injusticias y humillaciones llenas de crueldad, encasillamientos y devaluaciones por parte de sus novios o maridos que tienen hijos con otra mujer, e incluso… hasta es ésta misma mujer quien se da el lujo muchas veces de pisotearles y maltratarles su dignidad.




