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La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancada es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.
Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.
La traición es algo que duele, tanto cuando llega por parte de tu pareja como si es por parte de amigos, familiares, o quien sea.. Cuando nos traicionan fallan y abusan de nuestra confianza, produciéndonos enorme dolor.
Pero quienes traicionan también pueden acabar sufriendo el dolor de las consecuencias…
Tras romperse una relación el mundo se nos hace añicos, nos sentimos tristes, desilusionadas y tal vez traicionadas…
Pero ahí estamos, con una pequeña esperanza de que él vuelva, de que las cosas se arreglen mágicamente. Sentimos que sin él, o un hombre en nuestras vidas no podemos vivir, lo cual provoca grandes errores por nuestra parte…
La vida no es perfecta, muchas veces resultamos heridas en el corazón por relaciones y mal amores que no dieron el fruto esperado.
Cuando después de haber entregado nuestro amor nos destruyen el corazón nos entra un lógico miedo a que pueda volver a sucedernos. En ocasiones ese miedo provoca que nos perdamos cosas y oportunidades valiosas que la vida nos tiene preparadas.
Pero en la vida siempre hay que arriesgar, no se puede dejar de lado nuestro sentir por temores y miedos, hay que saber vencerlos, sólo así podremos vivir plenamente. no existen pautas de seguridad en nada en la vida, debemos aprender a tomar riegos.
Cada vez recibes más y más consejos que intentan enseñarte cómo ser feliz, cómo tener una vida plena, cómo vivir…. Pero casi nunca recibes consejos que te hablen de cómo aprender a sufrir.
Puede sonar un tanto masoquista, pero la realidad es que las vidas de todos los seres humanos no sólo se encuentran atravesadas por hechos felices sino también de capítulos oscuros que quisiéramos no recordar. Sin embargo, no nos enseñan a sobrellevar lo que nos duele.
A muchas mujeres parece que les llueven los malos amores, tanto que apenas logran salir de una relación se ven envueltas en otra peor.
Relaciones inconvenientes, amores prohibidos, parejas destructivas… Cada vez que establecen una relación acaban sintiéndose más destruidas.
Se supone que somos mujeres fuertes, que luchamos por salir adelante, pero caemos una y otra vez como niñas inocentes ante estos amores que sólo nos hacen ver cuan débiles somos ante ellos.
Muchas veces por diferentes razones, enfrentamos situaciones dolorosas, lloramos, nos desesperamos y al final, de una u otra manera encontramos solución al problema que nos agobia.
¿Pero qué pasa cuando un ser amado nos es arrebatado por la muerte? Nos encontramos frente a frente ante la impotencia, la desolación y muchas veces sentimiento de culpa. La muerte de alguien amado es algo que no elegimos, ni siquiera lo elige quien se marcha y nos encontramos así de pronto con preguntas que no tiene respuestas y si las tiene nos cuesta aceptarlas.
Cada día es el comienzo de una nueva historia en la página de nuestras vidas. Puede estar llena de alegrías y satisfacciones; de igual manera puede estar llena de lágrimas, de un dolor que desgarre el alma… La realidad es que son más las historias tristes y llenas de sentimientos encontrados, de momentos de soledad, que vivimos día a día.
La tristeza es un estado de animo desde el que sólo la persona que lo esta pasando podrá solucionarlo.
Hay momentos en nuestras vidas que pareciera que todo viene cuesta abajo, que todo es gris, y que estamos en un gran agujero negro del que no encontramos salida.
La tristeza siempre va marcada por un acontecimiento que ha sucedido recientemente en la vida.
“Tu ausencia y tu mal amor dejó heridas que aún no puedo sanar, fue tu amor tan falso que aún no sé como me quedan ganas de seguir. No supiste valorar lo que te di, hoy estás muy feliz mientras yo aún no sé como seguir sola sin ti. Cada día es una tarea tener que olvidar, aunque sé que me es imposible mientras vivas en mi corazón”.
-Shoshan.
La vida cada día se nos presenta con diferentes matices: algunas veces la alegría es tanta que no sabemos ni podríamos describirla, otras veces pueden ser momentos de mucho dolor, desesperación, incertidumbre, confusión… e incesantemente buscamos respuestas. ¿A dónde se van todos esos sentimientos? ¿Existe el olvido, la resignación o un lugar en donde preservar los momentos felices?
La felicidad y el dolor son dos componentes de la vida, todos los días, y a todas horas, nos encontramos con estos sentimientos. Con el tiempo hemos aprendido a no dar demasiada importancia a aquellas cosas que no nos dan felicidad, y hemos aprendido a vivir con más motivos para ser felices que para estar todo el tiempo tristes.
Llevamos casi tres años desde que iniciamos este proyecto de Toda Mujer es Bella. Y en este tiempo, poco a poco, hemos intentado aprender a dejar atrás situaciones que un día nos hicieron mucho mal…
Muchas veces nos preguntamos si podemos ser felices a pesar de tantos sufrimientos, de tanta deslealtad por parte de aquellos que en su momento fueron parte importante en nuestras vidas…
Y vienen a nosotros los recuerdos, aquellos que tanto duelen, que ves pasar el tiempo y pensar que jamás volverás a ser feliz, o que jamás volverás a amar como lo hiciste aquella vez.
Abre tu corazón mujer amiga y dime: ¿Qué está pasando en tu alma? ¿Por qué tus pensamientos y sentimientos son tan dolorosos al saber que amaste y no fuiste correspondida, valorada, comprendida, respetada ni amada como tú lo hubieras deseado? ¡Estás sola! ¡Estás llorando! ¡Estás sufriendo!, y tu dolor se derrama por cada poro de tu piel. ¿Es inevitable e incontrolable tu torrente de lágrimas y sufrimiento? ¿No hay nada más qué hacer, ni nadie más a quien apelar para detener tan grande pesar que oprime tu corazón y enajena tu razón atormentada?
Miles de mujeres se desesperan por encontrar ayuda, consejo o algo que les ayude a olvidar no sólo el amor de quien se fue, sino también la forma tan injusta en la que fueron tratadas, se les desvaloró, y no fueron correspondidas.
Pero muchas veces son esas mismas mujeres quienes continuamente traen de vuelta los sentimientos y recuerdos del pasado que tanto necesitan olvidar.
La vida nos va poniendo momentos en que realmente nos sentimos muy solas, especialmente cuando se sufre duelos por la muerte de un ser querido, cuando se han roto los vínculos de comunicación con un ser muy amado, o cuando se terminó una relación que creíamos sería para siempre, y ya no queremos hablar de ese asunto, ni de ningún otro, con las personas que nos rodean. Especialmente cuando la separación es muy reciente, y en ese estado tan lamentable, muy cómodamente la mujer opta por aislarse y llorar su pena, sintiéndose la más miserable del mundo, con la autoestima hasta el suelo y sin ganas de ya más nada.
¿Hay algo que pueda doler más que escuchar estas palabras en boca de aquel a quien amas?
Una pareja, toda su vida parecía buena, muy unida, ambos formaban una gran pareja, de esas que ves en la calle y dices, “¡mira que existe el amor!”, todo lo que hacían era para agradarse el uno con el otro, se pensaba que era una pareja con un futuro, ella sólo hablaba de lo maravilloso que era tener ese amor.
Pero un día todo cambió.
¿Es cruel la vida contigo?
Muchas veces son nuestras propias expectativas acerca de la vida y de los demás lo que nos hace sufrir.
Esperamos que nuestra pareja nos trate de la manera que nosotros estimamos correcta, y le criticamos por no tratarnos de ese modo. Esto nos lleva a la tristeza, tal vez porque no nos dice que nos ama del modo que nosotras deseamos que lo haga, o simplemente porque al verle callado pensamos que seguramente su silencio sea porque está pensando en otra persona.
Constantemente nos encontramos con mujeres que recurren a frases comunes como:
“No puedo olvidarlo”, “No puedo sacarlo de mi corazón”, “No puedo borrarlo de mi pensamiento”, “No puedo evitarlo, su recuerdo me duele”, “No puedo dejar de pensar en él, imposible apartarlo de mi alma”, “Lo sigo amando a pesar de todo”, etc.
Y lo que es peor…
“Parece que cuando todo deja de tener importancia nos invade un dolor indescriptible y es necesario aprender a olvidar” (Shos)
Muchas veces nos rompen el corazón, pero no por amar demasiado, sino por el desamor. Y aquí está la clave: podríamos morir de amor, claro está que en sentido figurado… Al seguir leyendo este articulo te darás cuenta porqué te lo digo.
En las arenas milenarias del alma, de donde emana el profundo aroma de cielo, donde el murmullo del mar de la inspiración se escucha claro, cuando se piensa alto, donde el canto de la ilusión se matiza en llanto, donde duelen los latidos del corazón porque se ama, donde el sol nace cada día, aunque parezca nublado, allí queremos guardar los secretos del sentir, del querer, del desear, del exigir y del soñar.
No importa cuál es el motivo que te ha llevado a vivir o sobrevivir en esa casa habitada por el dolor, la angustia, la desesperación, el llanto incontrolable, el autocastigo, las violaciones y mil cosas más que te hacen sentir como una cucaracha y como un ser incapaz de seguir habitando este mundo… porque no hay un sólo lugar del planeta donde tu dolor encaje con la alegría del resto del mundo, nadie te entiende y nadie sufre lo que tú estás sufriendo, eso lo sabes muy bien.
No se encuentra en ninguna biblioteca, diccionario, vocabulario o libro alguno, las palabras exactas para describir el dolor que nos invade cuando perdemos a un ser amado.
La muerte de alguien querido que es parte vital en nuestro diario vivir, es el alfa y el omega en nuestra vida, se detiene la historia y empieza una nueva etapa sin ese alguien.
¿Sabían ustedes amigas queridas que la palabra “melancolía” tiene su origen desde la Grecia primitiva?
Y qué curioso parece esto, pero un médico de aquella época llamado “Hipócrates” la asoció al humor negro y a la bilis que se produce en el hígado, derivada de la amargura y el dolor. Más tarde en el año de 1725 aparece otro personaje, Sir Richard Blackmore (médico británico), quien le da el nombre de: “depresión” como se le conoce hoy día en el área de la psiquiatría científica actual.
No, el amor no es cruel; lo cruel son las circunstancias en que se vive el amor.
No se deja de amar a una persona por los defectos que tiene. Muchas veces son esas mismas cosas horribles del ser amado lo que nos mantiene enamoradas. Tratar de buscar el olvido es cuestión de tiempo, no se borra el amor con una sola pincelada, menos aún si ha sido tu gran amor. Lo peor de todo esto son los recuerdos, las cosas que se han vivido junto a ese ser; eso sí que duele y cuesta mucho tiempo dejar de pensar en ello. Olvidar es imposible, los grandes amores no se olvidan siempre están allí esperando a que escuches alguna canción, algún olor, para que todo te vuelva a la mente y vuelva tu corazón a sufrir.
Hoy dejamos todas nuestras cosas de lado, para arropar a Doral, nuestra compañera del equipo de Toda Mujer es Bella que en el día de hoy se despide de su querida hermana Eva.
El Señor ha querido llevársela, y no hay palabras que en este momento podamos decir que hagan menor el dolor que se siente.
Sólo aquellos que hemos perdido un ser querido, sabemos realmente que no tiene consuelo. Nosotras las mujeres todas, sin distinción, sólo debemos unir nuestros corazones, nuestras manos, y en una oración pedirle al Señor paz para nuestra querida Doral y su familia, mientras pasan estos momentos tan horribles, de perder un ser amado.
La mujer de nuestro mundo amigas queridas, tan capacitada y preparada física y emocionalmente como está para enfrentar los más grandes retos de dolor, de estudio, de trabajo, de análisis, de esfuerzos y súper-esfuerzos constantes, y repetidos con tantos sacrificios, va minando su existencia poco a poco y dejándola al servicio del amor que siente por el hombre, la va fraccionando en mil pedacitos de su hermoso y poderoso corazón, y va dejando en cada corazón que le rodea, muchos trocitos de su alma sin pedir nada a cambio.
Muchas veces la vida nos pone frente a frente con gente que a la primera impresión nos parecen personas amargadas y con actitudes no aceptables, muchas veces nos dejamos llevar por las apariencias, muy pocas veces nos detenemos a pensar o a tratar de comprender, qué es lo que se esconde atrás de esa personalidad que muchas veces es sólo un mecanismo de defensa o de protección.
Generalmente en la mayoría de los casos de rompimientos sentimentales, el hombre se va muy a gusto, y la mujer se queda atrapada en un mar de lágrimas, dolor, tristeza, impotencia, rabia, desesperación y unas ganas de gritarle: “¿Porqué me haces esto? ¿Por qué lastimas mi corazón que es tuyo?”
Y en el caso de los amigos y amigas a quienes les das la mano y se toman con todo y pié, qué difícil es pararles el alto y decirles: “Hey, no abuses de la confianza que yo he depositado en ti, aprende a respetarme, soy tu amiga, no tu tonta”
En la vida hay muchas situaciones de dolor, sufrimiento, incertidumbre, desesperación e impotencia atroz, y todas ellas muy diferentes. Es difícil buscar respuestas: Hay amores que mueren y que en la mayoría de los casos, nadie sabe a dónde se van, ni en qué cementerio de la vida yacen, ni cuál fue el motivo real de que se hayan extinguido.
No todos los días son iguales, muchas veces nos levantamos con mucho ánimo, otras veces simplemente no queremos ni levantarnos, nos da pereza empezar un nuevo día…
Tenemos demasiados problemas, nos sentimos cansadas, tan agobiadas de nuestra realidad que preferimos huir y hacer como que no pasa nada, y que todo está bien en nuestras vidas.
Cuantas veces hemos pensado en ese amor que se ha tenido, y por motivos que muchas veces no comprendemos, no pudo ser,
o no resultó.
Esta es la historia real de una amiga:
Tu amor era lo más importante para mí, te conocí a través de Internet, ¡y cuántas horas lindas pasamos entre chat y chat, postales, regalos que nos enviábamos y que nos hacían muy felices!
Todas mis noches y mis días eran para ti, todas esas ilusiones las soñamos juntos, planificando un hogar y una vida común. Todo era un bello sueño de amor. Yo lejos de ti, con un continente que nos separaba, pero no nos importaba porque eramos el uno para el otro.
No hay nada más difícil que despertar cada mañana recordando que quien tanto has amado se ha ido para siempre. No sabes cómo enfrentar la soledad, no sabes qué pasará con tu vida, pues nunca te esperas que de la noche a la mañana puedas perder a quien tanto amas.
Éramos muy felices, nuestras charlas eran de grandes y pequeñas cosas, todo parecía tener importancia para ti, y me lo transmitías. Tenías bondad para todo aquel que te necesitaba, hoy es muy triste saber que ya no estás, y empiezas por etapas a ver la vida junto a esa persona que tanto se amó.
Muchas veces nos hacemos el propósito de lograr algo, construimos sueños, los maduramos, y las mujeres somos tan intrépidas que hasta nos lanzamos seguras de lograr lo que queremos, y cuando no lo logramos sentimos que se nos viene el mundo encima para aplastarnos.
Si bien es cierto, que algunos sueños son irrealizables o inalcanzables, se requiere de nuestra firmeza y determinación para poder reconocerlo y aceptarlo. Por sí solos, algunos sueños jamás podrán ver la luz del sol por nuestros ojos, tenemos que forjarlos, no sólo construirlos con la imaginación.
Hay una película muy linda donde la valentía y el coraje de una mujer es una prueba fehaciente que a través de los años las mujeres hemos sabido ser fuertes ante la adversidad y nunca nos caemos, y si lo hacemos luego nos levantamos y seguimos luchando por nuestros sueños, familias, o por lo que haga falta.
Mi tema es… ¿Qué se ha llevado el viento?
Es prudente y oportuno amigas queridas, tratar un tema que nunca hemos tocado ni con la punta del pensamiento en nuestra casita virtual. Me refiero enfáticamente a la palabra: “Masoquismo” y créanme, si de mujeres se trata, “ese señor” (el masoquismo), es el invitado especial en la vida de algunas chicas y no tan chicas, es el primero que entra a su casa y el último en salir.
Todas hemos vivido o conocido de una historia de infidelidad.
Historias en las que aún amando con todo nuestro ser, dando todo lo que un ser humano puede dar, jamás olvidando un cumpleaños ni fecha importante, siempre atentas y enteramente entregadas, se sufre de una infidelidad.
Entonces nos preguntamos:
¿qué falló en mí que buscó otro amor?
Son preguntas que no tienen respuestas porque sólo el corazón de la otra persona puede darlas a conocer, y eso no ocurrirá.
Qué curioso resulta pensar, que cuando se trata de hablar o recordar el pasado, las mujeres lo sentimos como un imán que nos atrae poderosamente, que nos atrapa, y que nos seduce con tantos recuerdos, aunque éstos, no sean a veces demasiado gratos.
Pero eso precisamente es lo que nos parece más interesante, que demos vueltas en círculo vicioso a los recuerdos, que demos rienda suelta a la imaginación girando libre por todas las paredes de la mente y del alma.
Muchas veces pasamos por situaciones tan malas que sólo quisiéramos despertar y descubrir que todo fue un mal sueño, ¿verdad?
El dolor es muy grande cuando se ha querido tanto, cuando se ha vivido grandes emociones, cuando soñamos que todo era para siempre porque nunca en nuestras bocas estuvo la palabra “adiós”…
La mujer de ayer, de hoy y de todos lo tiempos amigas queridas, se ha preparado desde el mismo momento de su nacimiento para ser la mejor esposa, la mejor amante, la mejor amiga, la mejor compañera, consejera y protectora, la mejor madre, la abuela más comprensiva y la mejor hija o hermana, en materia del amor se hace experta y también se ha capacitado para ser la mejor maestra, profesora, instructora o facilitadora, o como quiera que le queramos llamar, para dar a sus seres queridos, la más alta y refinada calidad de sus sentimientos.

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
El corazón de la mujer, es la zona más emotiva de todo su cuerpo, y la parte más elevada de todo su ser.
El alma de nosotras las mujeres es tan frágil y entregadamente fiel, porque está compuesta de sentimientos cálidos y tibios como los rayos matutinos. Sin embargo, puede que ni aún así, el hombre (hay excepciones), sea capaz de verlo claro ni pensar tan alto, como lo puede lograr una mujer que va por la vida, remendando con los hilos de ternura, su propio corazón.
Cuando algo se rompe dentro de nosotras no se nota de forma inmediata, puede doler, pero con los días se hace mucho peor.
Esto nos pasa a cualquier nivel, por ejemplo, si de pronto una amiga se va de tu vida, una amiga con quien compartías muchos temas, muchas noches de chat, y muchas confidencias… no pienses que te dolerá sólo al principio, nada de eso, te dolerá mucho más con el pasar de los días.
“¡Ya no puedo más, me estoy muriendo de dolor!”
Esta frase tan común hoy en día entre las mujeres del mundo, pareciera haberse convertido en un orgulloso lamento a la insensatez. Y voy a invitar a todas nuestras amigas a escarbar un poquito en nuestro interior:
¿Por qué se sufre tanto por amor? ¿Por qué lloramos tanto las mujeres y nos destrozamos abrazadas a la impotencia, a la soledad, al desaliento, al abandono y al dolor cuando alguien nos rechaza, nos engaña, nos traiciona, nos humilla, nos manipula o nos hiere de alguna manera?
Hay veces en la vida en las que tenemos muchísimas preguntas para todo cuanto nos ocurre, pero las respuestas nunca llegan cuando las deseamos, llegan cuando menos se nos las esperamos…
Hoy les traigo una historia real, de una valiente mujer que supo enfrentar la infidelidad de aquel a quien creyó cuando le prometió serle fiel toda la vida.
En la vida hay muchos tipos de amores, y no es verdad que sólo se ama una vez. Muchas veces pensamos que estamos enamoradas, y pasa cada vez que alguien nos interesa, creemos que será nuestro amor para toda la vida; pero cuando nos traiciona sentimos que no era la persona que soñábamos.
Hay amores tan destructivos que hacen que dejes todo a un lado para ir detrás de ellos y cuando te das cuenta ya es muy tarde, te encuentras en un país lejano, sin parientes, y lo peor de todo, sin dinero y llorando por aquel amor que pensaste que era el que esperabas.
En ocasiones necesitamos sanar nuestras heridas del pasado, saber perdonar y perdonarnos nosotras mismas por los errores cometidos…
porque mientras no hagamos eso no vamos a poder construir una nueva vida.
Muchas veces nos han herido, muchas veces nosotras mismas hemos herido a alguien cercano a nuestra vida, y es ahí donde debemos canalizar todas nuestras fuerzas, en ser una persona diferente, una persona capaz de dejar atrás el pasado y de volver a comenzar.
“Una suave caricia me ha tocado el corazón;
— es tu recuerdo —
siempre vuelves cuando pienso
que ya te has ido de mi vida,
de mi historia… pero no, no es así,
siempre estás allí en las puertas de mi corazón que aún piensa en ti.”
Muchas veces en vano tratamos de olvidar a quien tanto se amó, pero nos resulta imposible pues siempre está en nuestra mente y realmente no queremos dejarlo ir. Es algo que duele mucho por las muchas cosas que hemos vivido, por cada cosa que llegamos a planear…
Nos encontramos solas, ¿qué podemos hacer para que nuestra vida continúe?
Amigas queridas:
Hoy vamos a tratar un tema que ya lo hemos expuesto de otras maneras en otros artículos de TodaMujerEsBella, sin embargo; ante la imperiosa necesidad de algunas mujeres por dejar el pasado atrás, vamos a manejarlo ahora con pinzas y bisturí.
Nos han llegado cartas muy tristes ante la rabia, la impotencia y desesperación por desterrar y sacar las espinas que aún duelen, pues a pesar de intentar sacar los recuerdos dolorosos que llevan esas mujeres en el alma, siguen padeciendo de melancolía, de añoranza, de tristeza, de soledad, dolor y lágrimas. Pareciera que el infortunio o el destino se ha ensañado y no quiere soltar el corazón de sus presas.
Hemos visto a través de algunos temas, por no decir en la mayoría, que casi todas las mujeres nos aferramos a un amor que ha quedado atrás, no queremos soltar los recuerdos, nos seguimos aferrando a ellos como si fueran una reliquia milenaria, aunque nos duelan. Y es precisamente en este presente tema, en que vamos a ahondar un poco en ello, para ver de qué manera podemos ayudarnos a aliviar un poco nuestro dolor de ese amor que ya no tenemos a nuestro lado.

