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A veces establecemos relaciones sin percatarnos de lo que nuestra pareja realmente desea. Nos ilusionamos pensando que nos ama, nos quiere, desea y que le gustaría pasar toda su vida a nuestro lado… y en otras ocasiones, parece pasar de nosotras, como buscando deshacerse de nuestra compañía hasta que luego una vez más nos vuelven a hacer creer que nos aman y quieren estar con nosotras.
Son falsas señales de humo, señales que no estamos sabiendo interpretar bien.
Más allá de los tópicos, los hombres no sólo se fijan en el físico, también hay cualidades de nuestra personalidad que pueden resultarles atractivos. Son cosas que cualquier mujer puede tener independientemente de su físico.
Descubre 10 atributos en la mujer que pueden serle especialmente atractivos a los hombres…
¿Quién era, Amor? -dijo él con tono de preocupación.
Mi marido… -murmuró ella poniéndose su ropa interior.
¿Y qué te dijo? -preguntó el amante exaltado.
Dijo que hoy no viene a cenar a la casa, porque estaba cenando contigo…
¿Qué nos lleva a los seres humanos a romper nuestros acuerdos de amor? ¿Para qué uno se compromete con una pareja y luego “busca afuera”? ¿Por qué nos permitimos ir tras la aventura?
Es difícil sacar adelante una relación de pareja cuando ha bajado la marea del enamoramiento, pues es allí cuando el manto de las ilusiones se desvanece ante la imponente e ineludible presencia de la realidad. Lo que antes era perfecto, ahora nos molesta, los defectos que antes eran absolutamente tolerables y adorables, se convierten en temibles excusas para ya no querer pasar mucho tiempo al lado de quien antes considerábamos como “la mitad que nos faltaba”.
Si digo Peter Pan, y te imaginas a al personaje de la novela, un niño rubio de trece años, vanidoso, travieso, de ojos claros, valiente, orgulloso; estás a salvo. Ahora bien, si lo asocias con tu pareja, es hora de cambiar de cuento.
Puesto que estamos hablando de un desorden de personalidad que afecta a los hombres que no quieren crecer, caracterizado por la presencia de inmadurez social, psicología, emocional; disfunciones sexuales, con marcadas tendencias al narcisismo, irresponsabilidad, dependencia, y rebeldía.
Es muy difícil saber cómo enamorar a un hombre, no existe la fórmula perfecta porque cada persona es un mundo y no todos hacen o piensan igual que los demás, pero trataremos de sacar las mejores conclusiones para llegar al corazón de ese hombre que nos quita el sueño.
Lo más importante es que seas tú misma, que no intentes imitar a nadie porque las imitaciones nunca son tan buenas como las originales y se acaban descubriendo.
Muchas veces nos creemos muy auto-suficientes y pensamos que no necesitamos de nada ni nadie, pero eso está lejos de la realidad…
Lo cierto es que siempre estamos necesitando a un hombre con el que se pueda hablar, queremos que nuestra pareja sea nuestro amigo y no el enemigo. Siempre necesitamos un abrazo, una sonrisa, e incluso algún regaño cuando las cosas no las estamos haciendo bien.
Se suele decir que la mujer lo soporta todo por amor, perdona una y otra vez y sigue esperando inútilmente que su pareja cambie.
Pero a veces también ocurre a la inversa: El hombre es el que inútilmente espera un cambio en su mujer, que ella se responsabilice aunque sólo sea por sus hijos y deje de lado su banal vida llena de infidelidades…
Los hombres también saben soportarlo todo por amor.
En ocasiones nos enamoramos del hombre perfecto y él de nosotras. Es algo maravilloso. Pero a veces, después de un tiempo de estar casadas con él, deja de ser ese maravilloso hombre que creímos ver.
El príncipe azul te salió rana, o lo que es peor, ahora es un hombre que ni te mira ni te trata bien, siempre discutiendo y criticando todo cuanto haces o dejas de hacer…
¿Cuántas veces te ha pasado que un hombre ha coqueteado contigo haciéndote creer que tenía interés en ti, sin que lo tuviese realmente?
Muchos coqueteos o flirteos no son indicativos de ningún interés serio, especialmente más allá de lo casual y sexual. Pero, ¿cómo saber si el hombre que anda detrás tuyo quiere algo serio o no?
La infidelidad rompe muchos hogares y matrimonios que acaban en divorcio o separación. Por culpa de la infidelidad, muchos hombres acaban marchándose del hogar que formó con su mujer, ahora su ex.
Tras su marcha queda el inevitable dolor, llanto y sufrimiento de la mujer. Pero los sentimientos son complicados, y muchas veces el hombre vuelve a la mujer con el corazón arrepentido dispuesto a probarlo todo por recuperarla. ¿Vale la pena reintentarlo?
Nueve de cada diez hogares se ven afectados por la infidelidad.
Estadísticamente, la probabilidad de que tu hombre te sea infiel en algún momento es alto, muy alto. ¿Por qué son infieles los hombres? ¿Qué buscan? ¿Y qué hay de aquellos que sí son fieles? ¿Por qué lo son? ¿Son normales? En este artículo analizaremos la infidelidad del hombre…
Hay hombres que no nos convienen…
Al inicio de una relación nos resulta difícil detectar si la persona con quien empezamos a salir es un hombre abusivo o incluso un maltratador; esto suele ser porque en las primeras citas él logra esconder su verdadera personalidad, y se presenta como una persona muy calmada. Es después de un tiempo, algunas veces corto, que se da a conocer tal cual es.
Y muchas veces la mujer prefiere ignorar las señales o piensa ilusamente que la persona en cuestión podría cambiar…
Desde siempre ha existido la idea de que el hombre es el sexo fuerte, el que todo lo puede. Al hombre se le ha enseñado a ser “mejor que la mujer”, y de forma consciente o no, se le ha enseñado a vivir en una constante competencia con la mujer, dentro y fuera del hogar, “porque es él quien lleva los pantalones”, y muy difícilmente acepta que la mujer es tan capaz o más que él en los diferentes terrenos de la vida diaria.
¿Quien no quiere tener un buen amor y mantenerlo con el tiempo?
¿Y lograr que haga lo que quieres que haga por ti?
En este artículo encontrarás 20 consejos para lograr que tu hombre haga lo que quieras que haga.
Lograr que un hombre haga lo que una desea no es tan difícil como pudiéramos pensar. Seguramente ya descubrieses algunas técnicas, y aquí encontrarás algunas más…
Muchas veces nos cuesta mucho mantener relaciones profundas con los demás, especialmente aquellas que requieren compromiso.
Cuando esto nos ocurre, supone un problema no sólo para nosotras mismas sino también para nuestra pareja y quienes nos rodean.
Cuando tenemos miedo al compromiso y profundizar la relación es posible que la relación acabe fracasando y haciéndonos sentir mal por el sentimiento de culpabilidad…
La palabra nos fue dada para decir lo que queremos, las voz nos fue dada para ser escuchadas, y de una u otra manera, se nos han dado las facultades para hacernos entender, pero, ¿somos entendidas? O a lo mejor la pregunta sería: ¿nos hacemos entender?
Los labios se mueven, sonidos salen de ellos, podríamos jurar que estamos hablando perfectamente claro, pero muchas veces los hombres no nos captan lo que queremos decir.
Al trabajar fuera de casa, lo más normal es que se tenga que hacer la misma ruta cada día, pasando por los mismos sitios, las mismas casas, junto a los mismos vecinos…
Nuestras parejas, haciendo su ruta diaria para ir y volver a casa, fácilmente podrían acabar conociendo a vecinos y entablando amistades, o algo más…
Cuando pensamos en formar una pareja, pensamos que el hombre que escojamos será quien nos de seguridad, no sólo en lo económico, sino también en lo emocional, ha sido siempre como un tabú, que el hombre y la mujer sean de la misma edad o unos años mayor de parte del hombre.
Se dice muy comúnmente que la edad en el amor no importa, ¿pero se piensa igual cuando es la mujer la que es mayor?
Parece que siempre seamos las mujeres las que nos quejamos de que no se nos ha valorado, que suframos injusticias, abusos y maltratos… ¿Pero qué pasa con los hombres que se encuentran en la misma situación?
Sabemos que como humanos, los principios, valores y todo sentimiento no le pertenece sólo a la mujer, siempre he dicho que las lágrimas y el dolor no son privilegios femeninos, no están reservados sólo a las mujeres, como tampoco está reservado sólo para la mujer el maltrato físico y psicológico.
| ¿Cuál es el mejor ejemplar, diseñado para la mujer? Es el hombre que hasta sin querer, del amor nos da sus frutos. |
Con sus tantos atributos llena nuestras expectativas, colmando de fuerzas vivas nuestra sagrada paciencia. |
Los tiempos cambian, los gustos también. Hay mujeres de todo tipo y con diferentes modos de ver la vida y de pensar.
¿Cómo hace un hombre para llamar la atención de una mujer con fines románticos?
¿Funciona aún lo de regalar flores y chocolates a una mujer con la que nunca se ha cruzado palabra? No.
Al hombre siempre se le ha enseñado desde la cuna que para ser hombre no debe llorar, no debe mostrar sus sentimientos porque eso de llorar es cosa de las mujeres y el hacerlo le convierte en un afeminado perdiendo con ello su “hombría”.
Este hecho provoca, entonces, que los sentimientos se repriman desde la infancia, pero puede tener dos resultados en la etapa adulta:
(1) llegar a ser adultos rebeldes, violentos, autoritarios, prepotentes, faltos de afecto… o (2) convertirse en adultos que sirvan de marionetas de los demás…
Vivimos en una sociedad machista, donde desde la cuna siempre se le ha enseñado al varón que expresar sus emociones es cosa de mujeres y que los “machos” no lloran. Se les inculca que solamente le pertenece a la mujer el mostrar sus sentimientos porque de otra manera está siendo débil o perdiendo su hombría.
Pareciera que el llorar es algo exclusivamente de las mujeres. Sin embargo, nos olvidamos que ese niño, ese hombre tiene sentimientos y emociones como cualquier otra persona. Es un ser humano y nadie puede cambiar eso.
Las experiencias de un hombre con las mujeres, desde su punto de vista, para disfrutar leyendo, y reflexionar.
Una historia diferente, los hombres también tienen palabra:
Nací en los sesentas, década en el que se incrementó el ansia de la mujer por liberarse, sin embargo ¿cómo puede un niño inmerso en una sociedad machista abstraerse de ella?, así que por consecuencia algunas ideas machistas fueron aprendidas por mí…
“La mentira nos hace felices, mientras la verdad nos hace desgraciadas”.
¿Será que por eso preferimos ignorar las señales de la infidelidad de nuestra pareja?
En el mismo momento que escogemos pareja, nos hacemos el propósito de llevar una vida tranquila, honesta y sin mentiras, nuestro mundo, pequeño mundo está establecido, protegemos nuestro hogar y lo encerramos en una burbuja de cristal para que nadie lo dañe. ¿Pero qué pasa cuando empezamos a tener señales de cambio?
Este tema, pretende abrir surcos profundos a la reflexión, caminos nobles hacia el entendimiento y brindar una fuente de aprendizaje, que al compartirla con todas ustedes de manera franca, gentil y respetuosa, también nos brinde a todas, la oportunidad de aportar sugerencias a quien las pida, enseñar a quien no sabe, y de expresar (sobre todo), los más profundos sentimientos del alma, que aquí entre mujeres, nos es más fácil, más sencillo y más cómodo.
Reunir el perfil que este artículo requiere, tanto en su magnitud y alcance, como en su validez, seriedad y bases sólidas, no sería posible sin la opinión directa de todas ustedes amigas lectoras. Y atendiendo a vuestras solicitudes, nos permitimos traer este tema a nuestra casita virtual, avalado también por los resultados de algunas otras encuestas realizadas aquí, coincidiendo fielmente con las usuarias de este sitio en que el 95% de los hombres del mundo son unos adorables mentirosos profesionales y ahora veremos sus motivos.
Cuando hablamos de conservar la virginidad, siempre pensamos en la mujer. Pero cuando hablamos de la promiscuidad parece carecer de importancia o gravedad si se trata de los hombres.
Por naturaleza el hombre es más inquieto, que un hombre sea virgen carece de importancia, tanto así que casi pareciese que es deshonroso para él (al contrario que la mujer) continuar virgen. Su primera experiencia sexual carece de la importancia que tiene para la mujer, porque el hombre cuantas más experiencias más varonil y hombre se sentirá. El hombre no se suele avergonzar por ello, sino todo lo contrario, suele enorgullecerse de sus numerosas experiencias sexuales, tanto que muchas veces tiene que inventarlas para impresionar más.
Cuando se habla de infidelidad, se piensa siempre en el “corazón roto” de la parte engañada, muchas veces los hogares se disuelven porque una de las dos partes no puede aceptar, que su esposo/a haya puesto sus ojos en otra persona, ¿pero qué pasa cuando esa falta es perdonada y el ofensor se queda en el hogar? Más aún, ¿Qué pasa cuando la parte infiel (generalmente hombres) se queda haciendo una doble vida?
En algunos casos, la amante se disputa la atención de él, y la esposa lucha para no perderla, se vuelven contendientes donde el “premio final” es el hombre, le colocan cada una por su parte en bandeja de plata, los mejores cuidados y tolerancia al macho en cuestión en un intento de demostrarle que con “ella” estará mejor.
Todas las mujeres, deseamos encontrar el amor verdadero:
Soñamos con encontrar al hombre que llene nuestras expectativas, buscamos el hombre caballero, romántico, que nos demuestre que nos ama, que nos diga las palabras que se queden grabadas, no sólo en la mente, sino también en el corazón.
Muchas veces la impaciencia o el miedo a la soledad puede llevar a una mujer a fijarse en la persona equivocada, llegando a creerse mentiras y “verdades a medias”. La mujer muchas veces llega a creer todo cuanto el hombre le cuenta cuando le escuchan decir “te amo”.
Aún no comprendo porqué a las mujeres, cuando tienen pareja, se les niega el derecho de tener un buen amigo varón, cosa que no tiene nada que ver con el amor.
Un amigo que es aquella persona con la que te puedes sentir libre, a quien le puedes contar todas tus cosas y atreverte a ser tu misma sin disfraces, porque es tu amigo, tu confidente, un ángel de la guarda.
Historia de un hombre maltratado,
desde el punto de vista de la hija:
Soy hija de un hombre maravilloso que fue abusado secretamente. Comparto esta historia con el dolor de mis propios ojos de mi temprana niñez, y lo comparto ahora en mi condición de mujer joven.
Compartíamos un hogar en donde no existía la abundancia, pero no carecíamos de las necesidades básicas que fueron suministrados por un único ingreso económico: el de mi padre. Aún así, la vida era cómoda…
No sé si han dado cuenta amigas queridas, lo común que es entre las parejas, la famosa frasesita “Dame una prueba de tu amor”, principalmente por parte del hombre que cuando quiere conseguir un objetivo específico de la mujer, se adelanta y directamente pide ser “convencido” de que realmente le aman, y por supuesto la mujer tan acostumbrada como está a convencer, allá va de babas y sin protestar a demostrarlo.
Se dice comúnmente que la edad es sólo un número en un documento, pero cuando se trata de la diferencia de edades en una pareja, aunque no lo queramos aceptar, esta diferencia existe, especialmente cuando la diferencia es de muchos años.
Cuánto es mucho? Nosotras las mujeres en gran parte de nuestra vida, lo hacemos todo o casi todo, movidas por el amor…
Parece mentira pero esta situación no disminuye, al contrario, cada vez es más frecuente que nuestro amor resulte ser un hombre casado.
Siempre que nos reunimos con amigas nos hacemos esas preguntas “¿Por qué te gusta ese chico si es casado?”
Nunca se tiene respuesta certera, pero creo que algunas lo hacen porque implica la falta de compromiso.
Hola mis amigas:
Según los estudios que he leído, las mujeres somos las que más leemos los sms de nuestras parejas, y es verdad porque somos más celosas, estamos pendientes quien envía todos esos mensajes y por qué motivos.
¿Tenemos razón?
Claro, porque hoy en día la infidelidad es como el pan de cada día…
Artículo de: Maritsa
Amigas: Les comento que hoy en la oficina, nos dieron nuestras terapias mercantiles. Mi labor son las ventas, y mi jefe debe ver la forma de motivarnos para que la producción sea más representativa y más significativa por lo que nos preguntó: ¿Creen ustedes que el dinero compra el amor?
“¡No quiero eso!”
“¡No me gusta cómo te vistes!”
“¿Dónde has estado?”
¡Cuantas veces habremos escuchado esas palabras!
Vamos a nuestra historia:
Yo era muy feliz, tenía una vida propia, trabajo, independencia, todo parecía irme muy bien, en todos los sentidos, me había criado con unos padres sencillos pero feliz, los domingos era día de reunirse con la familia, mis hermanos, entonces nada parecía hacerme daño.
Se sabe amigas queridas que la fruta madura, solita se cae del árbol, y así como al árbol que tiene más frutos es al que más pedradas se le tira, pues no tendría nada de raro ver que entre tanta pedrada recibida, cayeran también al suelo algunas frutillas verdes o comúnmente conocidas como: “tiernitas”.
Me refiero enfáticamente al estatus de la mujer en general frente a las miradas, deseos y pasiones desmedidas del hombre que se siente el más macho en el tiempo y a través de todos los tiempos.
Cuando hablamos de abusar, lo primero que viene a nuestra mente son los niños, los ancianos y las mujeres, principalmente estas últimas ¿verdad amigas?
Entonces, vamos a enfocar nuestro tema de hoy, precisamente en esa “causa” que se guarda tan celosamente por el ser humano en general. Hoy vamos a ser valientes y la llamaremos por su nombre, me refiero al “Abuso cobarde”.
Hace unos días tratamos el tema de lo que hablábamos las mujeres, y el resultado es que las mujeres hablamos de lo hombres, alguna otra cosa como de los niños… para una vez más volver al tema de los hombres.
Bueno les contaré algo que les va a asombrar, leyendo y conversando con amigas y amigos, he descubierto que los hombres no hablan de nosotras.
Mi vida era tranquila con mi esposo, un hombre trabajador, todos los fines de semanas llevábamos a los niños al parque. Teníamos un amor estupendo, una vida tranquila, él era todo para mí, no me importaba lavar ajenos, tener que preparar comidas para otras personas, éramos felices, hasta que un día llegó con un PC.
Desde ese día ya no se acostaba, se pasaba noches enteras chateando y mirando pornografía.








