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Muchos hombres se han preguntado alguna vez en la vida: ¿Pero qué quieren las mujeres? No como pregunta reflexiva para satisfacer a su compañera, sino más bien como una pregunta retórica que ahonda en la insatisfacción femenina y que convierte al hombre como mártir en la relación de pareja.
Pero… ¿Qué quieren las mujeres?
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Algunas mujeres siempre acabamos junto a hombres que no nos convienen ni a nosotras mismas ni a nadie. Hombres destructores que no nos respetan.
No todos los hombres son así, pero todos los hombres que hemos tenido han jugado con nosotras. Somos como un imán para ellos. Si queremos encontrar algo mejor, tenemos que aprender a amarnos y valorarnos más a nosotras mismas.
Existen hombres que son maltratados por sus mujeres, hombres sometidos por su pareja, hombres que sufren el maltrato psicológico y en ocasiones incluso físico, en manos de la mujer. Esos hombres no son un mito: existen.
Y no es que esos hombres no debieran existir… lo que no debiera existir es el maltrato que sufren, ni ellos ni ellas. El maltrato y el abuso, venga por parte de quien venga, está mal y hay que detenerlo.
Los hombres y mujeres somos diferentes, en algunas cosas mucho, casi demasiado…
¿Quién entiende a los hombres? A veces parecen unos incomprensibles insensibles. Y no es que todos ellos sean iguales, pero no hay quien los entienda.
Tal vez eso les haga especiales y complementarios para nosotras. No podemos pretender comprenderles, pero sí intentar aceptar las diferencias.
¿Es posible ser “sólo amigos”, entre hombres y mujeres?
¿Puede realmente, un hombre y una mujer, ser amigos? ¿Por cuanto tiempo?
Las críticas nunca faltan, las dudas y escepticismo siempre estará en boca de todos… pero hay hombres y mujeres que son sólo muy buenos amigos.
Los miedos son los miedos.
Una le puede temer a las cucarachas, a insectos, a los murciélagos (yo les he temido) pero cuando se habla de vestidos blancos, anillos, compromiso, altares y bodas una buena parte de los hombres sufre de pánico, terror y miedo.
Tanto así que puede que desaparezcan… ¿Por qué le tienen tanto miedo al matrimonio?
¿Estás harta de que tu pareja siempre está pendiente de su madre? ¿Llama a su mamá para saber su opinión cada vez que tiene que tomar una decisión?
¿Siempre te echa en cara que su madre cocina mejor que tú? ¿Plancha mejor que tú?
Puede que tu marido, novio tenga “mamitis”, una epidemia que está asolando la población masculina.
Los hombres son como niños: inseguros, caprichosos, requieren de atención, aprobación, seguridad y confianza en el arte del amor.
Parecen seguros, comienzan a coquetear con nosotras, parecen mostrar interés, y de repente parecen cambiar de opinión volviéndose indiferentes.
¿Quién los entiende? ¿A qué juegan?
Miles de veces he escuchado en boca de mujeres y en la mía propia por supuesto, la creencia totalizadora “los hombres son todos iguales”.
Millones de veces hemos sido víctimas de su pronunciada carga emocional: Los hombres son todos iguales.
¿Son realmente iguales? Y si lo son, qué dice eso de nosotras las mujeres?
Una mirada hacia los prejuicios que nos separan.
• Ellos son: Infieles, mentirosos, vagos, indiferentes, apáticos y más…
• Ellas son: Difíciles de entender, posesivas, celosas, histéricas…
Tanto los hombres como las mujeres tenemos prejuicios el uno acerca del otro, y eso puede estar jugando en nuestra contra, haciendo que nuestra relación sea más complicada de lo que debiera ser…
Más allá de los tópicos, los hombres no sólo se fijan en el físico, también hay cualidades de nuestra personalidad que pueden resultarles atractivos. Son cosas que cualquier mujer puede tener independientemente de su físico.
Descubre 10 atributos en la mujer que pueden serle especialmente atractivos a los hombres…
Hoy día los divorcios y las separaciones son casi tan comunes como las bodas. Puede que sean muchos los factores que influyen sobre estos hechos, pero hay algo que casi todos tienen en común: Los pequeños y románticos detalles del principio de la relación fueron olvidados al menos por una de las partes, asumiendo que el amor era obvio y ya no necesitaba expresarse tanto como antes.
Frecuentemente, cuando se considera establecer una nueva relación se toma bajo consideración el poder adquisitivo de quien podría ser parte del futuro matrimonio.
Puede parecer rudo, pero por lo general toda persona quiere asegurarse antes de comprometerse que podrán vivir cómodamente, o al menos, que no sufrirán por escasez de medios.
Es muy difícil saber cómo enamorar a un hombre, no existe la fórmula perfecta porque cada persona es un mundo y no todos hacen o piensan igual que los demás, pero trataremos de sacar las mejores conclusiones para llegar al corazón de ese hombre que nos quita el sueño.
Lo más importante es que seas tú misma, que no intentes imitar a nadie porque las imitaciones nunca son tan buenas como las originales y se acaban descubriendo.
Muchas veces nos creemos muy auto-suficientes y pensamos que no necesitamos de nada ni nadie, pero eso está lejos de la realidad…
Lo cierto es que siempre estamos necesitando a un hombre con el que se pueda hablar, queremos que nuestra pareja sea nuestro amigo y no el enemigo. Siempre necesitamos un abrazo, una sonrisa, e incluso algún regaño cuando las cosas no las estamos haciendo bien.
Se suele decir que la mujer lo soporta todo por amor, perdona una y otra vez y sigue esperando inútilmente que su pareja cambie.
Pero a veces también ocurre a la inversa: El hombre es el que inútilmente espera un cambio en su mujer, que ella se responsabilice aunque sólo sea por sus hijos y deje de lado su banal vida llena de infidelidades…
Los hombres también saben soportarlo todo por amor.
En ocasiones nos enamoramos del hombre perfecto y él de nosotras. Es algo maravilloso. Pero a veces, después de un tiempo de estar casadas con él, deja de ser ese maravilloso hombre que creímos ver.
El príncipe azul te salió rana, o lo que es peor, ahora es un hombre que ni te mira ni te trata bien, siempre discutiendo y criticando todo cuanto haces o dejas de hacer…
¿Cuántas veces te ha pasado que un hombre ha coqueteado contigo haciéndote creer que tenía interés en ti, sin que lo tuviese realmente?
Muchos coqueteos o flirteos no son indicativos de ningún interés serio, especialmente más allá de lo casual y sexual. Pero, ¿cómo saber si el hombre que anda detrás tuyo quiere algo serio o no?
Nueve de cada diez hogares se ven afectados por la infidelidad.
Estadísticamente, la probabilidad de que tu hombre te sea infiel en algún momento es alto, muy alto. ¿Por qué son infieles los hombres? ¿Qué buscan? ¿Y qué hay de aquellos que sí son fieles? ¿Por qué lo son? ¿Son normales? En este artículo analizaremos la infidelidad del hombre…
Hay hombres que no nos convienen…
Al inicio de una relación nos resulta difícil detectar si la persona con quien empezamos a salir es un hombre abusivo o incluso un maltratador; esto suele ser porque en las primeras citas él logra esconder su verdadera personalidad, y se presenta como una persona muy calmada. Es después de un tiempo, algunas veces corto, que se da a conocer tal cual es.
Y muchas veces la mujer prefiere ignorar las señales o piensa ilusamente que la persona en cuestión podría cambiar…
Desde siempre ha existido la idea de que el hombre es el sexo fuerte, el que todo lo puede. Al hombre se le ha enseñado a ser “mejor que la mujer”, y de forma consciente o no, se le ha enseñado a vivir en una constante competencia con la mujer, dentro y fuera del hogar, “porque es él quien lleva los pantalones”, y muy difícilmente acepta que la mujer es tan capaz o más que él en los diferentes terrenos de la vida diaria.
La palabra nos fue dada para decir lo que queremos, las voz nos fue dada para ser escuchadas, y de una u otra manera, se nos han dado las facultades para hacernos entender, pero, ¿somos entendidas? O a lo mejor la pregunta sería: ¿nos hacemos entender?
Los labios se mueven, sonidos salen de ellos, podríamos jurar que estamos hablando perfectamente claro, pero muchas veces los hombres no nos captan lo que queremos decir.
Cuando pensamos en formar una pareja, pensamos que el hombre que escojamos será quien nos de seguridad, no sólo en lo económico, sino también en lo emocional, ha sido siempre como un tabú, que el hombre y la mujer sean de la misma edad o unos años mayor de parte del hombre.
Se dice muy comúnmente que la edad en el amor no importa, ¿pero se piensa igual cuando es la mujer la que es mayor?
Parece que siempre seamos las mujeres las que nos quejamos de que no se nos ha valorado, que suframos injusticias, abusos y maltratos… ¿Pero qué pasa con los hombres que se encuentran en la misma situación?
Sabemos que como humanos, los principios, valores y todo sentimiento no le pertenece sólo a la mujer, siempre he dicho que las lágrimas y el dolor no son privilegios femeninos, no están reservados sólo a las mujeres, como tampoco está reservado sólo para la mujer el maltrato físico y psicológico.
| ¿Cuál es el mejor ejemplar, diseñado para la mujer? Es el hombre que hasta sin querer, del amor nos da sus frutos. |
Con sus tantos atributos llena nuestras expectativas, colmando de fuerzas vivas nuestra sagrada paciencia. |
Los tiempos cambian, los gustos también. Hay mujeres de todo tipo y con diferentes modos de ver la vida y de pensar.
¿Cómo hace un hombre para llamar la atención de una mujer con fines románticos?
¿Funciona aún lo de regalar flores y chocolates a una mujer con la que nunca se ha cruzado palabra? No.
Vivimos en una sociedad machista, donde desde la cuna siempre se le ha enseñado al varón que expresar sus emociones es cosa de mujeres y que los “machos” no lloran. Se les inculca que solamente le pertenece a la mujer el mostrar sus sentimientos porque de otra manera está siendo débil o perdiendo su hombría.
Pareciera que el llorar es algo exclusivamente de las mujeres. Sin embargo, nos olvidamos que ese niño, ese hombre tiene sentimientos y emociones como cualquier otra persona. Es un ser humano y nadie puede cambiar eso.
Las experiencias de un hombre con las mujeres, desde su punto de vista, para disfrutar leyendo, y reflexionar.
Una historia diferente, los hombres también tienen palabra:
Nací en los sesentas, década en el que se incrementó el ansia de la mujer por liberarse, sin embargo ¿cómo puede un niño inmerso en una sociedad machista abstraerse de ella?, así que por consecuencia algunas ideas machistas fueron aprendidas por mí…
“La mentira nos hace felices, mientras la verdad nos hace desgraciadas”.
¿Será que por eso preferimos ignorar las señales de la infidelidad de nuestra pareja?
En el mismo momento que escogemos pareja, nos hacemos el propósito de llevar una vida tranquila, honesta y sin mentiras, nuestro mundo, pequeño mundo está establecido, protegemos nuestro hogar y lo encerramos en una burbuja de cristal para que nadie lo dañe. ¿Pero qué pasa cuando empezamos a tener señales de cambio?
Reunir el perfil que este artículo requiere, tanto en su magnitud y alcance, como en su validez, seriedad y bases sólidas, no sería posible sin la opinión directa de todas ustedes amigas lectoras. Y atendiendo a vuestras solicitudes, nos permitimos traer este tema a nuestra casita virtual, avalado también por los resultados de algunas otras encuestas realizadas aquí, coincidiendo fielmente con las usuarias de este sitio en que el 95% de los hombres del mundo son unos adorables mentirosos profesionales y ahora veremos sus motivos.
Cuando hablamos de conservar la virginidad, siempre pensamos en la mujer. Pero cuando hablamos de la promiscuidad parece carecer de importancia o gravedad si se trata de los hombres.
Por naturaleza el hombre es más inquieto, que un hombre sea virgen carece de importancia, tanto así que casi pareciese que es deshonroso para él (al contrario que la mujer) continuar virgen. Su primera experiencia sexual carece de la importancia que tiene para la mujer, porque el hombre cuantas más experiencias más varonil y hombre se sentirá. El hombre no se suele avergonzar por ello, sino todo lo contrario, suele enorgullecerse de sus numerosas experiencias sexuales, tanto que muchas veces tiene que inventarlas para impresionar más.
Cuando se habla de infidelidad, se piensa siempre en el “corazón roto” de la parte engañada, muchas veces los hogares se disuelven porque una de las dos partes no puede aceptar, que su esposo/a haya puesto sus ojos en otra persona, ¿pero qué pasa cuando esa falta es perdonada y el ofensor se queda en el hogar? Más aún, ¿Qué pasa cuando la parte infiel (generalmente hombres) se queda haciendo una doble vida?
En algunos casos, la amante se disputa la atención de él, y la esposa lucha para no perderla, se vuelven contendientes donde el “premio final” es el hombre, le colocan cada una por su parte en bandeja de plata, los mejores cuidados y tolerancia al macho en cuestión en un intento de demostrarle que con “ella” estará mejor.
Aún no comprendo porqué a las mujeres, cuando tienen pareja, se les niega el derecho de tener un buen amigo varón, cosa que no tiene nada que ver con el amor.
Un amigo que es aquella persona con la que te puedes sentir libre, a quien le puedes contar todas tus cosas y atreverte a ser tu misma sin disfraces, porque es tu amigo, tu confidente, un ángel de la guarda.
Sorprendida y francamente muy intrigada, recibí una llamada telefónica del novio de una buena amiga:
“Quisiera tu consejo, pues un asunto con mi novia me trae loco, no consigo dormir, el apetito se me ha ido, no me puedo concentrar en lo que hago, todo se me olvida… ¡Con nada la puedo hacer feliz! Su complejidad me confunde, me molesta que sea tan desconfiada, tan celosa y tan posesiva, y de plano no puedo entender qué carajos quiere de mí…”
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
No siempre la vida van a ser amarguras, tristezas y malos momentos…
No siempre estaremos hablando de que los hombres nos mienten, que no se les puede creer nada, etc.
Deberíamos darles a los hombres un voto de confianza. Juzguen ustedes mismas las imágenes y verán cómo en ocasiones nuestros pobres hombres se sacrifican en pos de nuestro bienestar, para darnos una mejor vida.
Se sabe amigas queridas que la fruta madura, solita se cae del árbol, y así como al árbol que tiene más frutos es al que más pedradas se le tira, pues no tendría nada de raro ver que entre tanta pedrada recibida, cayeran también al suelo algunas frutillas verdes o comúnmente conocidas como: “tiernitas”.
Me refiero enfáticamente al estatus de la mujer en general frente a las miradas, deseos y pasiones desmedidas del hombre que se siente el más macho en el tiempo y a través de todos los tiempos.
Hace unos días tratamos el tema de lo que hablábamos las mujeres, y el resultado es que las mujeres hablamos de lo hombres, alguna otra cosa como de los niños… para una vez más volver al tema de los hombres.
Bueno les contaré algo que les va a asombrar, leyendo y conversando con amigas y amigos, he descubierto que los hombres no hablan de nosotras.
¿Cuál es el mejor ejemplar,
diseñado para la mujer?
Es el hombre que hasta sin querer,
del amor nos da sus frutos.
Con sus tantos atributos
llenan nuestras espectativas
colmando de fuerza viva
nuestra sagrada paciencia.
Tenemos variadas especies
el poeta amante y soñador
que con sus letras de amor
nos llenan de su efervescencia.
Tenemos también el osado
que nos invita a bailar,
el cansado y el callado
que nos hace adivinar.
Hola mis amigas:
Dicen que los hombres son cazadores por naturaleza, aquí va una historia a ver que opinan:
Llevo muchos años con una pareja y siempre le he perdonado en silencio el poco respeto que tiene hacia mí.
Cuando vamos a un restaurante a cenar no para de mirar a las mujeres que están a nuestro lado. Cuando vamos por la calle no deja de poner su mirada en el trasero o los pechos de alguna chica, y eso me hace sentir muy mal, no me siento atractiva, me siento muy mal. No digo nada porque ya estoy cansada de pelearme con él.
¿Hay que expresar lo que una siente por el otro cuando éste no tiene el menor interés?
Hola amigas, aquí vamos al ataque de nuevo…
Ay, los hombres me saldrán odiando por esto…
Es de noche, estoy mirando la TV, a mi lado mi compañero está mirando sus partidos, sus programas que nunca coinciden con los míos…
Me hace la pregunta del día, “¿cómo has estado?”.
Y sin esperar a que le cuente lo que me pasa, me dice, “¡Ah, que bueno, hoy es el día del partido de mi equipo favorito!”











