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Con nuestra infidelidad lo arriesgamos todo: nuestro hogar, marido y familia.
Realmente no merece la pena, y al final descubriremos que también nos llevará a necesitar arriesgarlo todo por terminar esa relación que está a punto de hacernos perderlo todo.
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Cuando un hombre nos es infiel nos sentimos despreciadas y engañadas. Preguntamos ¿y quién es ella? y automáticamente la convertimos en nuestra enemiga.
Por culpa de la amante perdimos el amor y la fidelidad de nuestra pareja. Ella le engañó.
O eso pensamos… porque realmente, la culpa no es de ella. Ambas somos victimas, ha sido el hombre quien ha fallado, quien no ha sabido cumplir sus promesas, ha sido él quien ya no nos merece. Es él quien debiera ser considerado un plato de segunda mesa, y bastante malo por cierto.
Cuando nuestra pareja nos hace la vida imposible, la convivencia se nos hace tan dura que casi desearíamos poder terminar con la relación.
Pero aun así, duele cuando descubrimos una infidelidad que amenaza con destruir nuestra relación.
¿Cómo podemos amar a quien nos hace sufrir, si el amor es dar y cuidar? Mujer, eres valiosa, y mereces más. No permitas que se te trate como menos.
¿Se puede perdonar una infidelidad? ¿Puede todo seguir igual que antes, como si nunca hubiese pasado, si hay un arrepentimiento sincero y un perdón verdadero?
Perdonar se puede perdonar… pero nada nunca será igual que antes, porque lo que antes hubo se rompió. La infidelidad supuso un cambio que no se puede borrar y sea como sea nos llevará a volver a comenzar… a solas o en pareja.
Con un martillo se puede construir, pero también se puede destruir.
De la misma forma, Internet es una herramienta que puede utilizarse bien o mal.
Si la utilizamos bien podremos aumentar nuestros conocimientos y entablar mayores y mejores amistades. Pero si la usamos mal, podemos destruir las relaciones que ya tenemos.
¿Se puede ser infiel con el pensamiento? ¿Es malo pensar en otra persona cuando se tiene pareja? ¿Si sólo son pensamientos, crees que importa?
La fidelidad es de cuerpo y es de mente. Así como también es cierto que quien en realidad ama, jamás será infiel…
Los seres humanos somos así, nos gustan las cosas difíciles, las relaciones tormentosas, nos apegamos a quien tarde o temprano nos hará sufrir, a quien si bien unos días sería capaz de entregarnos la luna, otros nos hará ver el día en blanco y negro.
Pero, ¿a qué se debe que que estamos dispuestas a jugar con nuestros sentimientos y con nuestro tiempo? ¿Por qué no nos valoramos? ¿Por qué no dejamos ese circulo vicioso que sólo nos trae sufrimiento?
Nos destroza el corazón enterarnos de que nuestra pareja nos ha sido infiel, todo se vuelve nublado y nos sentimos desoladas…
Todo pierde sentido, él no tenía porqué haber sido infiel, y si lo ha sido nuestros ojos no pueden evitar buscar a la amante, esa sucia mujer de quien deseamos vengarnos…
“No se acaba el amor con sólo decir adiós, cuanto menos te tengo más te recuerdo, quiera olvidarte, pero estás en mi mente…
Me pregunto mil veces si será verdad que algún día aprenderé a ignorarte, a no estar buscando en tu perfil qué haces, o mirando a ver quien ocupa hoy tu corazón…
Olvidar no es fácil, y aunque me hiciste daño, por algún motivo sigo buscando noticias tuyas.”
¿Quién era, Amor? -dijo él con tono de preocupación.
Mi marido… -murmuró ella poniéndose su ropa interior.
¿Y qué te dijo? -preguntó el amante exaltado.
Dijo que hoy no viene a cenar a la casa, porque estaba cenando contigo…
¿Qué nos lleva a los seres humanos a romper nuestros acuerdos de amor? ¿Para qué uno se compromete con una pareja y luego “busca afuera”? ¿Por qué nos permitimos ir tras la aventura?
Los valores y principios aplicables a la fidelidad y la infidelidad son para los hombres y mujeres por igual.
Generalmente, cuando se habla de la infidelidad se piensa en el hombre, olvidando que para que haya un hombre infiel tiene que haber también una mujer infiel.
Si bien el hombre suele ocupar el centro de las altas estadísticas de infidelidad, la mujer también puede caer en la infidelidad.
Nueve de cada diez hogares se ven afectados por la infidelidad.
Estadísticamente, la probabilidad de que tu hombre te sea infiel en algún momento es alto, muy alto. ¿Por qué son infieles los hombres? ¿Qué buscan? ¿Y qué hay de aquellos que sí son fieles? ¿Por qué lo son? ¿Son normales? En este artículo analizaremos la infidelidad del hombre…
Al trabajar fuera de casa, lo más normal es que se tenga que hacer la misma ruta cada día, pasando por los mismos sitios, las mismas casas, junto a los mismos vecinos…
Nuestras parejas, haciendo su ruta diaria para ir y volver a casa, fácilmente podrían acabar conociendo a vecinos y entablando amistades, o algo más…
Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo.
- Ernesto Cardenal
Siempre pensamos que nuestras historias son únicas e irrepetibles, mas no es así, cada persona va arrastrando sus vivencias, nadie es totalmente desdichada y nadie es completamente feliz…
Difícilmente se nos pasa un día sin escuchar alguna queja de infidelidad, y dicen que cada hogar es un mundo. Pues si de “mundos” se trata, cuidamos celosamente el nuestro para que nadie nos lo dañe. No queremos sufrir ninguna infidelidad en nuestras vidas.
¿Por qué entonces permitimos que entre un extraño en nuestro mundo?
“La confianza es difícil de obtener, fácil de perder”
Cuando formamos una relación se supone que es para toda la vida, queremos que nos amen, nos respeten y sobretodo exigimos fidelidad, porque esto es un punto fundamental para una relación: la confianza y la fidelidad.
Cuando las personas se enamoran también se sienten con el derecho de hacer como una posesión su amor, cada uno sólo le pertenece a esa persona y punto, cualquier tercero es un peligro y hay que cuidarse de ello.
¡Cuántas veces hemos culpado a los hombres de todas nuestras desdichas y sufrimientos! Muchas veces nos hemos dejado llevar por la amargura y resentimiento lamentándonos de ellos, sin detenernos un instante a pensar si somos nosotras quienes estamos fallando en algo…
Sé que la vida para muchas mujeres a veces es injusta, que la mayoría de las infidelidades provienen del hombre, pero de igual manera la mujer en muchas ocasiones ha caído en la infidelidad, quizás por la falta de atención de la pareja o como ha sucedido en muchos casos por llegar a enamorarse de tal manera que no le importa para nada el saberse unida a otra persona en los lazos del amor.
“La mentira nos hace felices, mientras la verdad nos hace desgraciadas”.
¿Será que por eso preferimos ignorar las señales de la infidelidad de nuestra pareja?
En el mismo momento que escogemos pareja, nos hacemos el propósito de llevar una vida tranquila, honesta y sin mentiras, nuestro mundo, pequeño mundo está establecido, protegemos nuestro hogar y lo encerramos en una burbuja de cristal para que nadie lo dañe. ¿Pero qué pasa cuando empezamos a tener señales de cambio?
Este tema, pretende abrir surcos profundos a la reflexión, caminos nobles hacia el entendimiento y brindar una fuente de aprendizaje, que al compartirla con todas ustedes de manera franca, gentil y respetuosa, también nos brinde a todas, la oportunidad de aportar sugerencias a quien las pida, enseñar a quien no sabe, y de expresar (sobre todo), los más profundos sentimientos del alma, que aquí entre mujeres, nos es más fácil, más sencillo y más cómodo.
Reunir el perfil que este artículo requiere, tanto en su magnitud y alcance, como en su validez, seriedad y bases sólidas, no sería posible sin la opinión directa de todas ustedes amigas lectoras. Y atendiendo a vuestras solicitudes, nos permitimos traer este tema a nuestra casita virtual, avalado también por los resultados de algunas otras encuestas realizadas aquí, coincidiendo fielmente con las usuarias de este sitio en que el 95% de los hombres del mundo son unos adorables mentirosos profesionales y ahora veremos sus motivos.
Muchas veces confundimos nuestras obligaciones y deberes con la rutina.
La mujer suele cansarse de ser la “muñequita de aparador”; el esposo le da todo (en lo material) pero eso no es suficiente para ella cuando ya no se siente mirada como mujer, o eso es lo que ella piensa porque ya no es besada tan apasionadamente como cuando se casaron.
Qué difícil e increíble nos parece a veces, tener que entender que las cosas pasan en la vida por una poderosa razón de Dios, y no sólo por un capricho de nuestra naturaleza interior y humana de mujer. Que todo en la vida tiene una razón de ser, que no existe la casualidad sino la causalidad, y que ni una sola hoja de un árbol se mueve en este mundo sin la voluntad de Dios, y que para Él no existe la palabra IMPOSIBILIDAD mientras que para nosotros los seres humanos hay miles de imposibilidades porque a todo le ponemos límites.
El amor es el sentimiento más hermoso, nos enamoramos porque el humano está siempre necesitado de amar y ser amado, necesitamos pertenecer y que nos pertenezca, ¿pero qué pasa cuando el amor se convierte en dependencia?
¿Qué pasa cuando no podemos dejar ir, cuando no nos resigamos a perder?
La dependencia es como una droga, no importa de lo que se trate, puede ser persona o cosa, el hecho es que no podemos o no queremos vivir sin ello.
Los valores y los principios son una mezcla de virtudes y cualidades que van de la mano y con nosotros por el resto de nuestra vida.
Vamos por la vida, tratando de poner en práctica lo que hemos aprendido, sin embargo en muchas de las situaciones se nos hace difícil tomar decisiones.
Por la razón que sea, hay cosas y eventos en la vida que no sólo son difíciles de aceptar, sino también difíciles de salir de ellas (incluso cuando sabemos que están en juego cosas importantes).
Es una muy difícil pregunta, y dar una respuesta acertada mucho más aun.
El amor desde que nacemos está siempre en nuestras vidas.
Fuimos creados por amor y para dar amor.
Con el paso de los años adquirimos diferentes experiencias, cuando somos adolescentes creemos sinceramente que “ese chico tan guapo y tan simpático es y será siempre el amor de nuestra vida”…
El corazón de mujer tiene gran capacidad: ama intensamente, perdona una y otra vez, miles de veces… por amor disculpa los defectos y malos hábitos de su pareja, incluso puede llegar a culparse de las infidelidades del hombre, de su falta de atención y descuidos… Las cosas que el corazón de la mujer es capaz de soportar son innumerables.
Pero, ¿qué pasa cuando es la mujer quien está enamorada de la persona equivocada, y se aferra a él a pesar de saber que es un hombre casado?
Muchas veces nuestros ojos se posan en alguien que no nos conviene pero cuando nos damos cuenta muchas veces ya es tarde, estamos enamoradas.
El corazón tiene razones que la razón no entiende, porque nos empeñamos en dañar nuestras vidas, conformándonos con ser amantes.
¿Tan poco valor nos damos, o es que no tenemos derecho a ser felices?
Hoy leeremos una carta:
No porque nos alejemos el uno del otro significa que te olvidase, para bien o para mal formas parte de mi vida, de mis recuerdos, estás en mis cosas a pesar del tiempo que nos perdimos tú y yo…
Nuestro amor era un amor maravilloso, juntos tejíamos los sueños de una historia de amor, nada podría alejarme de ti o tú de mí.
Hoy les traigo una historia muy conmovedora de una mujer que ha sufrido mucho:
Se casó muy joven, tuvo dos hijos maravillosos, pero por cosas de la vida tuvo que quedarse sola con ellos y se le cerraron las puertas de su hogar y familia.
Era una mujer muy trabajadora, que por más que trabajase no le alcanzaba para nada. Tuvo que ir a una casa de esas donde los hombres pagan para conocer damas, pero como recepcionista y señora de la limpieza. Trabajó diligentemente, de forma honrada y honesta, pues sus hijos eran su razón de vivir.
Parece mentira pero esta situación no disminuye, al contrario, cada vez es más frecuente que nuestro amor resulte ser un hombre casado.
Siempre que nos reunimos con amigas nos hacemos esas preguntas “¿Por qué te gusta ese chico si es casado?”
Nunca se tiene respuesta certera, pero creo que algunas lo hacen porque implica la falta de compromiso.
Hola mis amigas:
Según los estudios que he leído, las mujeres somos las que más leemos los sms de nuestras parejas, y es verdad porque somos más celosas, estamos pendientes quien envía todos esos mensajes y por qué motivos.
¿Tenemos razón?
Claro, porque hoy en día la infidelidad es como el pan de cada día…
Esta es la historia real de una maravillosa mujer, su matrimonio, y su experiencia. Felizmente casada, con una hija, buena situación económica, gozaba de un amor envidiable desde su juventud:
Yo estaba muy enamorada de mi pareja, juntos tuvimos una hija, y aunque él siempre tenía que ir de un lado a otro y yo también trabajaba, nuestra vida era más o menos normal.
Podía confiar ciegamente en él, lo era todo para mí. Siempre tenía el detalle de llegar a casa a la hora justa, nunca había lugar a dudas en nuestra relación, la palabra “infidelidad” no estaba en nuestra boca.
Pero un día algo cambió y la felicidad se transformó en un mar de lágrimas.
Todas hemos vivido o conocido de una historia de infidelidad.
Historias en las que aún amando con todo nuestro ser, dando todo lo que un ser humano puede dar, jamás olvidando un cumpleaños ni fecha importante, siempre atentas y enteramente entregadas, se sufre de una infidelidad.
Entonces nos preguntamos:
¿qué falló en mí que buscó otro amor?
Son preguntas que no tienen respuestas porque sólo el corazón de la otra persona puede darlas a conocer, y eso no ocurrirá.
Ella es una mujer entregada a su familia y trabajo, es maestra de primaria, su vida transcurría feliz con sus dos hijos, su esposo a quien ayudaba para que se superara apoyándolo tanto económica como moralmente en sus estudios, con el paso del tiempo decidieron regresar a su ciudad natal. 
Ambos consiguieron trabajo en la misma ciudad, viajando todos los días una hora mientras sus niños se quedaban a cargo de la abuela materna, el estudiando los sábados, su trabajo como era por etapas a veces viajaba con ella, otras tantas se quedaba en su trabajo ya que le tocaban guardias, su trabajo consistía en el área de seguridad pública, ella impartiendo clases en una escuela primaria.
Una mujer joven, bella, con un matrimonio que se rompió al poco tiempo de casados, enamorada completamente de su esposo, casi dos años de matrimonio en el que no pudo ella concebir un hijo sometiéndose a mil y un tratamientos de fertilidad para así tener esa familia con la que soñaba intensamente.
Su esposo, un hombre profesional que viaja durante la semana a su lugar de trabajo estando con ella solamente los fines de semana, le fue envolviendo el entorno al grado tal de empezar a vivir una aventura con una mujer que trabajaba con él, enamorándose de ella de tal manera que decide dejar a su esposa y quedarse con ella.
Hay veces en la vida en las que tenemos muchísimas preguntas para todo cuanto nos ocurre, pero las respuestas nunca llegan cuando las deseamos, llegan cuando menos se nos las esperamos…
Hoy les traigo una historia real, de una valiente mujer que supo enfrentar la infidelidad de aquel a quien creyó cuando le prometió serle fiel toda la vida.
Hola mis amigas…
Hoy hablaremos de un tema que seguramente a todas, o casi todas, hemos padecido en alguna ocasión: cuando alguien nos rompe el corazón…
La historia:
Yo pensaba que siempre los malos amores era algo que a otros les podía tocar, pero no a mí. Siempre he sido muy segura de mí misma, soy una mujer educada con mucho mundo, y puedo escoger a quien yo quiera… ¿A mí un mal amor? No, jamás. A mí nunca me pasaría algo así.
Hola mis amigas…
Hoy hablaré de un tema que le está afectando a una querida compañera nuestra que dice estar confundida y cansada pues como mujer debe cumplir con todas las funciones que tiene como madre y esposa sin estar enamorada de su pareja, sino de otro.
Hola mis amigas….
He leído muchísimas historias sobre este tema, muchas de ustedes están pasando por estos momentos tan amargos…
Bueno vamos a la historia de hoy:
Lo conocí cuando un día me metí en Internet, yo muy seria, sólo pretendía “hacer amigos”.
De pronto alguien me decía cosas lindas, cosas que hace tiempo nadie me las decía, pasaron los meses y esa persona ya no era sólo de Internet, era una persona en mi teléfono, en mis correos, era ya parte de mi vida…
Pero había un problema:
Era casado, y yo también.
Vamos a tratar hoy amigas queridas, un tema interesante que nos llevará a recordar algunos aspectos importantes que toda mujer debe tomar en cuenta
antes de anticiparse a asumir el papel de víctimas, en vez de victimarias.
Me estoy refiriendo enfáticamente a los “Pre-Juicios”, que son pensamientos y supuestos anticipados a los hechos, pero con un trasfondo delicado, que de manera imprudente o deliberada, algunas mujeres se atreven a remarcar como una SENTENCIA, adjudicándolos como hechos reales, sin tener elementos suficientes para rebatirlos, ni pruebas contundentes con las cuales puedan demostrar aquello que están “carburando” en la cochambrosa madeja de hilazas enredadas de la mente. ¿Por qué no decirlo así?… Total… ¿qué más da?, si de alguna manera tenemos que decirlo.
Hola mis amigas, hoy les contaré una historia basada en la experiencia de una amiga nuestra:
Hace mucho tiempo tenía un buen amor (o eso creía yo)… él llegaba del trabajo y yo le servía como siempre. Tenía todo lo que necesitaba, nada le faltaba. Yo no tenía necesidad de trabajar y estaba totalmente dedicada a las tareas del hogar.
Hola mis amigas..
Esta historia es algo que sucede más a menudo de lo que se piensa: cuando encuentras a tu pareja y empieza el juego del amor todo nos parece muy lindo, nos sentimos plenas, estamos contentas con nuestras vidas…
Pero el tiempo pasa y ese “ser tan maravilloso” ya no es lo que tu habías pensado, es un ser egoísta, poco colaborador en la casa, se pasa el día con sus amigos, o muchas horas en Internet sabe Dios en qué asuntos…
Hola mis amigas:
Dicen que los hombres son cazadores por naturaleza, aquí va una historia a ver que opinan:
Llevo muchos años con una pareja y siempre le he perdonado en silencio el poco respeto que tiene hacia mí.
Cuando vamos a un restaurante a cenar no para de mirar a las mujeres que están a nuestro lado. Cuando vamos por la calle no deja de poner su mirada en el trasero o los pechos de alguna chica, y eso me hace sentir muy mal, no me siento atractiva, me siento muy mal. No digo nada porque ya estoy cansada de pelearme con él.
Hoy vamos a tratar un tema muy evidenciado y discutido en la actual sociedad, donde algunas mujeres se sienten orgullosas de ser “Las esposas” y otras mujeres se muestran inconformes con sólo pensar que están usurpando un lugar que por derecho civil no les corresponde legalmente, pero que definitivamente ni una ni otra tendrían razón en determinadas circunstancias para enorgullecerse ni molestarse, según como vamos a enfocar nuestro artículo de hoy.













