Entradas con la etiqueta ‘mejorar’
El pasado no tiene porqué repetirse, no si aprendemos de lo sucedido y actuamos con la sabiduría que nos da la experiencia.
Puede que en el pasado nos rompiesen el corazón, nuestras relaciones no resultasen, no supiésemos mantener la llama del amor o a nos dejásemos llevar por engaños…
Pero el pasado ahí debe quedar, sólo como lección de vida. Es ahora, en el presente, cuando tenemos la posibilidad de actuar sabiamente para un futuro mejor. Hagámoslo.
Leer el resto de esta entrada »
¿Te gusta este artículo?
Recibe artículos y fotos para mujeres:
“Si pudiera escoger de entre las grandes obras de arte, escogería por mucho a la mujer, pero a aquella mujer que posee mi corazón”. -Javier Herrera.
Las mujeres son especiales, y serlo es un arte. Cada mujer es su propia creación y se rediseña cada día. Atrévete a ser tú misma, a ser arte, a ser mujer.
Como mujer en ocasiones sufres injusticias, lloras, sientes abandono, desilusión, decepción y engaños… Puedes caer y derrumbarte, pero siempre tienes la posibilidad de levantarte y seguir tirando hacia adelante, con dignidad y la cabeza bien alta.
Eso es lo que te hace especial, tu gran capacidad de recuperarte de toda oscuridad que te pudiera acontecer…
¡Nunca dejes de ser una gran mujer!
Construyamos un mundo mejor.
Es posible, podemos hacerlo.
Si aportamos nuestros pequeños granitos de arena, poco a poco iremos logrando grandes progresos.
No tengamos sólo buenas intenciones, llevémoslas a cabo. Contagiemos a las personas que nos rodean de este optimismo y poco a poco construiremos un mundo mejor, empezando por nuestros propios hogares.
“No pienso cambiar, siempre he sido así, y así se me debe querer. Si no te gusta, te aguantas”.
Debemos aceptarnos unos a otros tal como somos, no podemos pretender cambiar a los demás… pero podemos cambiarnos nosotras mismas, y debemos.
No somos piedras inmóviles, somos mujeres, tenemos capacidad de aprendizaje y de maduración. Si nos lo proponemos, siempre podemos cambiar y mejorar.
En la vida todos caminamos por una escalera invisible, cuando somos niñas nos nos damos cuenta de ello pues vamos de la mano de nuestros padres; nada nos asusta, sabemos dejarnos guiar, y nos llevan hasta el punto en el que ellos consideran que estamos preparadas para continuar subiendo por nuestra cuenta en la escalera de la vida.
De ahí en adelante, somos nosotras quienes debemos subir los peldaños por nuestra cuenta, al menos si queremos llegar a algo en la vida.
Hay personas que podríamos calificar como “inspiradoras”. Personas que nos alumbran y nos infunden ánimo o motivación con sólo ver como afrontan la vida.
¿Cuál es la diferencia entre esas personas que nos inspiran a ser mejores y el resto de personas?
Generalmente las personas tienden a mirar a otras como punto de inspiración, ¿pero por qué no aprovechar la vida, y ser tú misma también una fuente de inspiración en los demás?
Día a día cambiamos, poco a poco, de forma constante y casi sin darnos cuenta. Hoy ya no eres la mujer del ayer, has cambiado.
Pero hay momentos de la vida en los que hay que realizar cambios más grandes, tomar decisiones importantes que afectarán tu futuro, cambiar intencionadamente, cambiar porque sabes que aunque cueste es lo mejor para ti. Como mujer valiosa, fuerte e independiente que estás aprendiendo a ser, debes estar lista para el cambio.
Constantemente nos encontramos con personas que viven criticando a los demás, pareciera que no pueden decir diez palabras sin que una sea negativa, una crítica contra ti u otra persona.
Hay críticas que son constructivas, pero también es cierto que la mayor parte de las críticas que se escuchan son destructivas, o simplemente dichas sin ánimo de mejorar o contribuir, sino sólo de criticar por criticar, como si ello les diese mayor valor personal…
Algunas personas tienen la firme creencia de que el amor es una amistad con momentos románticos… pero a pesar de ello, muchas parejas no evolucionan y se quedan en la etapa del hechizo, aquella en la que todo huele a cuento de hadas.
Lo malo de los hechizos es que tarde o temprano se rompen y es entonces cuando se despejan las nubes del corazón.
El ser humano, en su afán incansable de modificar todo aquello que no le agrada del mundo y de sus semejantes sostiene la idea de que es fundamental que los demás sean quienes cambien, para que las cosas puedan mejorar.
Pero es aquí cuando surgen interrogantes como: ¿y nosotras? ¿Por qué no nos damos también esa oportunidad de cambiar? ¿Acaso nuestras conductas y actos son siempre las mejores?
En nuestras vidas hay un espejo.
Un espejo que no nos permite mentirnos a nosotras mismas, sabe cuando estamos bien o mal…
¿Qué le podríamos decir a nuestro espejo si nos ponemos de nuevo frente a él?
Es de esperar que ahora podamos decirle a nuestro espejo que somos mejores mujeres, hemos cambiado y ya no somos las mismas de antes. Ahora somos más valientes, y hemos aprendido a enfrentar los problemas…
¿Y cuál es esa verdad?
Que hay que perder
para ganar.
Suena fácil, incluso sencillo, pero no lo es. Especialmente si nuestra relación sufre de muchos percances, cuando esos mismos sueños que un día alimentaron nuestras vidas ya no están, cuando esa persona que era tu vida se fue, te ha sido infiel, o cuando tus amigos con los que compartías tus alegrías tus penas, ya se han ido, están demasiados ocupados para atenderte.

