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¿Qué sucede cuando muere tu pareja? ¿En qué lugar nos deja el vacío del marido que ya no está con nosotras?
¿Cómo podemos reponernos al dolor de la gran pérdida? ¿Qué hacer con el amor trunco instalado en nuestro corazón?
¿Volver a empezar será una posibilidad para nosotras?
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No en vano dicen que en esta vida todo tiene solución menos la muerte. Cuando muere un ser que amamos profundamente sentimos un dolor que nos traspasa el alma y nuestro corazón se rompe en incontables pedacitos de frustración al perder para siempre a aquella persona tan especial que acariciaba nuestro ser con cada mirada.
Cuando llega la muerte de un ser amado, alguien cercano que es muy especial para nosotras… ¿cómo se puede superar la ausencia tan grande que deja en nuestras vidas y corazones?
No logramos olvidar, dejar de llorar y evitar pensar en cómo serían las cosas si no se hubiese ido… ¿Cómo se supera tan grande vacío?
Muchas veces por diferentes razones, enfrentamos situaciones dolorosas, lloramos, nos desesperamos y al final, de una u otra manera encontramos solución al problema que nos agobia.
¿Pero qué pasa cuando un ser amado nos es arrebatado por la muerte? Nos encontramos frente a frente ante la impotencia, la desolación y muchas veces sentimiento de culpa. La muerte de alguien amado es algo que no elegimos, ni siquiera lo elige quien se marcha y nos encontramos así de pronto con preguntas que no tiene respuestas y si las tiene nos cuesta aceptarlas.
La tristeza es un estado de ánimo desde el que sólo la persona que lo esta pasando podrá solucionarlo.
Hay momentos en nuestras vidas que pareciera que todo viene cuesta abajo, que todo es gris, y que estamos en un gran agujero negro del que no encontramos salida.
La tristeza siempre va marcada por un acontecimiento que ha sucedido recientemente en la vida.
La vida de la mujer se basa en ilusiones y proyectos, por ejemplo, ser esposa y madre entre otros. La mujer se prepara profesionalmente, como ama de casa, se prepara mentalmente para ser madre y lo logra, le fabrica al hijo un mundo de ensueños y hasta se prepara para ser abuela, ¿pero se prepara la mujer para la irreparable y dolorosa pérdida de un hijo?
La pérdida de un ser amado marca huellas indelebles que quedan para siempre en el corazón. Cuando la pérdida es por divorcio tenemos que atravesar una etapa de duelo y recuperación, existen libros de “expertos” cada cual con nombres sofisticados y textos estudiados, que en cierta forma ayudan a que al final volvamos a ser “felices”, y hasta puede que nos enamoremos de nuevo y todo queda olvidado y hasta perdonado…
¿Pero qué pasa cuando la separación de alguien cercano a nosotros es provocado por la muerte?
No se encuentra en ninguna biblioteca, diccionario, vocabulario o libro alguno, las palabras exactas para describir el dolor que nos invade cuando perdemos a un ser amado.
La muerte de alguien querido que es parte vital en nuestro diario vivir, es el alfa y el omega en nuestra vida, se detiene la historia y empieza una nueva etapa sin ese alguien.
Cuando perdemos algo en nuestras vidas, sea por el motivo que sea, queda un gran vacío, queda una especie de dolor en el pecho que es muy difícil de sacar.
A eso le llamamos sentimientos, algo capaz de sacarnos llantos de la nada, y no queda más que llorar y llorar. Es la única manera que nuestro dolor se va limpiando y vamos sanando por dentro…
Hoy dejamos todas nuestras cosas de lado, para arropar a Doral, nuestra compañera del equipo de Toda Mujer es Bella que en el día de hoy se despide de su querida hermana Eva.
El Señor ha querido llevársela, y no hay palabras que en este momento podamos decir que hagan menor el dolor que se siente.
Sólo aquellos que hemos perdido un ser querido, sabemos realmente que no tiene consuelo. Nosotras las mujeres todas, sin distinción, sólo debemos unir nuestros corazones, nuestras manos, y en una oración pedirle al Señor paz para nuestra querida Doral y su familia, mientras pasan estos momentos tan horribles, de perder un ser amado.
No hay nada más difícil que despertar cada mañana recordando que quien tanto has amado se ha ido para siempre. No sabes cómo enfrentar la soledad, no sabes qué pasará con tu vida, pues nunca te esperas que de la noche a la mañana puedas perder a quien tanto amas.
Éramos muy felices, nuestras charlas eran de grandes y pequeñas cosas, todo parecía tener importancia para ti, y me lo transmitías. Tenías bondad para todo aquel que te necesitaba, hoy es muy triste saber que ya no estás, y empiezas por etapas a ver la vida junto a esa persona que tanto se amó.
Maritsa escribe:
Hoy murió una de mis compañeras en edad madura joven, nadie supo que padecía de cáncer por muchos años, ni su propia madre. Su único hijo de 17 años se enteró que estaba en la fase terminal hace dos meses, cuando la internaron.
Estuvo un mes semi-consciente en el hospital, cuando por fin se decidió a hablar sobre su muerte con el hijo. Pero ¿cómo explicarle que tenía que dejarlo solo? ya que nunca contó con su padre ni con nadie de la familia.
Desde Toda Mujer es Bella nos unimos a la pena que embarga el corazón de una “Amanecer Cautiva del Amor“, una consejera, activa, y valiosa colaboradora de este sitio. En un terrible accidente ha fallecido su querida hermana.
Nos unimos a tu dolor y al dolor de toda tu familia.
Sabemos que son momentos muy difíciles para ti como mujer, es tu carne y tu sangre, y sabemos que duele la inesperada partida de un ser querido. No hay palabras humanas para describirte nuestro profundo pesar.
No existe manera alguna de describir la magnitud del dolor que se siente tras la muerte de un ser querido y más aún cuando éste es tu hijo.
Se inicia así un período de mucha tristeza y que vive varias etapas que terminan por sanar el alma, pero no borrar la pena.
La muerte de un hijo debe ser una de las experiencias más devastadoras que una madre puede vivir y existen muy pocas posibilidades que logre salir adelante con mucha facilidad. Pareciera que entre madre e hijo jamás se cortara el cordón umbilical y la conexión fuera permanente, entonces al irse uno, se siente como si se desmembrara una parte de sí.
