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Con nuestra infidelidad lo arriesgamos todo: nuestro hogar, marido y familia.
Realmente no merece la pena, y al final descubriremos que también nos llevará a necesitar arriesgarlo todo por terminar esa relación que está a punto de hacernos perderlo todo.
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Algunas mujeres siempre acabamos junto a hombres que no nos convienen ni a nosotras mismas ni a nadie. Hombres destructores que no nos respetan.
No todos los hombres son así, pero todos los hombres que hemos tenido han jugado con nosotras. Somos como un imán para ellos. Si queremos encontrar algo mejor, tenemos que aprender a amarnos y valorarnos más a nosotras mismas.
Ser madre es maravilloso, y muchas veces rehuimos de serlo.
Ser padres es sacrificado, pero merece totalmente el esfuerzo.
Se puede ser feliz con o sin hijos, pero tenerlos es siempre motivo de alegría.
La vida no siempre es justa, el amor tampoco lo es.
Cuando entregas el corazón a manos llenas, cuando hay promesas de amor eterno, planes de vida juntos y todo parece ser recíproco, el dolor se vuelve indescriptible cuando todo se desmorona.
Es doloroso descubrir que lo que pensabas que era recíproco no lo era tanto, y que tú amabas mucho más… y aún amas.
¿Podemos permitirnos ser abuelas y a la vez enamorarnos como unas colegiadas?
¿Es el amor algo que debamos sacrificar a partir de cierta edad, en pos de guardar la compostura y cumplir con el rol social que la familia espera de nosotras?
¿Prejuzgamos a nuestros mayores haciéndoles sentir incómodos con la posibilidad de volver a enamorarse?
¡No a la violencia contra la mujer! Aun con todos los avances sociales que hemos realizado las mujeres en el último siglo, la violencia de género es el pan nuestro de cada día.
Unas sufren maltrato en sus carnes, otras son emocionalmente maltratadas hasta no ser dueñas de si mismas… Denuncia la violencia de género, declárate en contra.
Muchas mujeres viven en tristeza y soledad, pensando que no son especiales, que nada pueden hacer por salir de sus problemas y que la vida les ha sido injusta…
Pero tú, mujer, eres un valioso tesoro. Tú mueves el mundo, eres la joya más valiosa. En tu lo más profundo de tu interior reside la fuerza y seguridad personal que necesitas para brillar como ninguna.
Es posible vivir apasionadamente, resurgir a la originalidad y ser autenticas en todos los aspectos de nuestra vida.
Seamos las portadoras de veracidad en nuestras emociones, sentimientos y acciones de nuestra vida.
Podemos vivir apasionadamente si somos auténticas y verdaderas con nosotras mismas y aquellos que nos rodean.
La vida está llena de dificultades, decisiones incómodas que debemos tomar, escollos, conflictos e inconvenientes…
Es necesario saber reaccionar a tiempo, saber identificar esos obstáculos y realizar cambios y decisiones antes de que sea demasiado tarde.
Las decisiones hay que tomarlas antes de que los pequeños problemas se hagan grandes.
Los hijos son el motivo para seguir adelante, nos sacan sonrisas donde sólo hay tristezas; sus abrazos son la mejor sensación de una mujer, algo que sólo se experimenta cuando los tienes.
Un hijo es el sueño de toda mujer y no sabes lo especial que es hasta que lo puedes tocar… es como tocar el cielo con tus manos.
Cuando amas, apoyar a tu pareja es algo que haces con naturalidad e ilusión, porque tus sueños son los suyos, y los suyos son tuyos.
Necesitamos el apoyo de nuestras parejas, compartir ilusiones, esperanzas y anhelos…
Si en verdad nos amamos buscaremos la felicidad de nuestra pareja, y él la nuestra.
La vida está llena de cosas que nos estresan, y pareciese que cada día encontramos algún nuevo motivo para sentir estrés. ¿Verdad que sí?
Tenemos que aprender a controlar nuestras emociones, especialmente aquellas que nos producen baja autoestima.
¿Por qué estresarnos intentando agradar siempre a los demás?
Para ser fuertes, respetadas y admiradas, vayamos siempre con la verdad por delante.
Pero con cuidado, no utilicemos la verdad para dañar a los demás (hay cosas que aunque sean ciertas sólo se dicen para dañar).
Seamos mujeres hermosas por dentro y por fuera. Que nuestras vidas se envuelvan de verdad y honestidad, y dondequiera que vayamos, busquemos transmitir alegría, fuerza y paz.
Cuando todo va mal, cuando todo sale mal, cuando no hay esperanza y hemos dejado de soñar… es el momento de preguntarnos qué podemos hacer para cambiar nuestra situación:
Tenemos que recuperar nuestra autoestima, volver a soñar, liberarnos de nuestros miedos y luchar por aquello que nos devuelva la felicidad y ganas de vivir.
Desde pequeñas nos han enseñado que las mujeres para ser felices y vivir en plenitud necesitamos de un hombre a nuestro lado.
Nos presionan por emparejarnos. Sacrificamos sueños, carreras, aficiones y trabajos por estar con ese hombre que viene a nuestro rescate…
¿Y si realmente no necesitamos ser rescatadas? ¿Y si nos responsabilizamos nosotras mismas de nuestra propia vida y futuro?
Dicen que ser padres es complicado, ¡pero ser hijos también lo es!
Los padres requieren de mucha paciencia, pero los hijos también…
Bien sabido es que los padres no son perfectos y a veces nos ahogan con sus reglas.
Los padres intentan allanar el camino de sus hijos, y ellos intentan aprender a ser libres valiéndose de si mismos…
Cuando nos subestimamos y pensamos que no merecemos algo, nos estamos poniendo barreras a nosotras mismas.
Cuando pensamos que no somos lo suficientemente buenas para algo o alguien, nos estamos estampando contra un muro que nosotras mismas construimos.
Eres mujer, eres valiosa y en esta vida merece la pena arriesgarse por lo soñado.
Se acabaron los tiempos en los que los hombres lograban recluirnos entre las paredes del hogar, sólo destinadas a cocinar, servir en el hogar, estar al cuidado de los hijos y al capricho del hombre.
Esos tiempos pasaron, no por compasión a nosotras sino por méritos propios.
La mujer moderna ha demostrado estar a la altura de todo cuanto se proponga. El hogar, la oficina o cualquier lugar: Si una mujer quiere, puede, pues está sobradamente capacitada.
¿Quieres subir tu autoestima? Comienza por darle menos importancia a lo que los demás opinen y más a lo que tú sientes y piensas.
Si algo te gusta, no dejes que el comentario de nadie te desilusione y haga cambiar de opinión.
Piensa en algo positivo, una frase bonita acerca de ti misma… y repítela cada día y cada momento. Cada día será más real en ti. Eres tú quien mejor puede subir tu propia autoestima.
¿Qué es lo que ves cuanto te miras al espejo?
Más allá de tus ojos mira tu interior: Eres una mujer valiosa, ojalá puedas verlo.
Supera tus miedos, atrévete a mirarte al espejo, a descubrir lo mucho que has avanzado en la vida a pesar de todas las dificultades que has tenido que afrontar. Y atrévete también a mirar aquello que aún has de cambiar en tu interior.
Una mujer organizada logra lucirse mejor porque encuentra tiempo para dedicarse a si misma, a su cuidado y belleza.
Aun con un hogar que cuidar y limpiar, aun con responsabilidades, hijos y mucho quehacer… una mujer que se organiza bien se ve bien.
Mereces tener tiempo para ti misma. Organízate para tenerlo.
Cuando estamos solas tendemos a un error común: pensar que cuando llegue el día en que encontremos amor, al fin podremos ser felices.
Nada ni nadie podrá llenar el vacío de nuestro corazón si no somos capaces de llenarlo nosotras mismas.
Ámate a ti misma, busca la felicidad en ti misma, no en los demás. Tú felicidad no depende de ningún príncipe, depende de ti misma.
Las madrastras tienen fama de malvadas, de pequeñas nosotras mismas las vimos así, como en el cuento de Blancanieves.
Pero la vida da muchas vueltas y un día al casarnos con un viudo o un hombre divorciado nos convertimos en madrastras, y no creemos ser tan malvadas…
¿Cómo ser una buena madrastra? 4 Consejos para madrastras…
Las mujeres tenemos visión para cambiar las cosas a mejor, traer mejoras al entorno que nos rodea. Pero no podemos pretender cambiarlo todo, al menos no de golpe o acabaremos agotadas y derrotadas.
Tenemos que escoger bien aquello por lo que queremos luchar. Ir poco a poco, batalla a batalla, así podremos lograr lo que nos propongamos.
Hay formas de maltrato que son evidentes, pues dejan huella física en el cuerpo de la mujer.
Otras son menos evidentes y mucho más sutiles. No son tan conocidos ni tan repudiados. Son los abusos que consisten en golpes al corazón, a la integridad de mujer, a las emociones. Maltrato psicológico emocional. Igualmente repudiable y muy grave.
A veces nos complicamos demasiado la vida, le damos demasiadas vueltas a las cuestiones que nos preocupan, pensamos demasiado y asfixiamos nuestro corazón.
Lo que importa es lo que sientes: deja atrás el pasado y suelta los errores del ayer; ahora puedes ser feliz con lo mucho o lo poco que tienes. Es tu decisión, pero nunca es mala decisión escoger vivir con alegría.
La amistad no sólo es el arte dar, sino también el de recibir.
Puede que tengamos alguna “amiga” que sólo nos quiera por intereses… pero si nosotras damos lo mejor de nosotras, y ellas no, entonces, a la hora de la verdad, no podremos considerarnos buenas amigas.
No podemos esperar recibir siempre de nuestros amigos, también tenemos que darles lo mejor de nosotras mismas. La amistad sincera es recíproca, damos y recibimos.
Las mujeres que son amantes de hombres casados sienten que tienen una misión: rescatar a sus enamorados de las garras de una feroz mujer que no les aprecia ni deja vivir en paz.
Si el hombre aún no ha dejado a su esposa y familia, es por no hacerles daño, porque la esposa le chantajea, no ha llegado el momento propicio y hace falta algo más de tiempo…
Mujeres: los hombres no necesitan ser rescatados de su hogar.
Un hombre casado no es tu futuro.
Muchas veces damos importancia a las cosas incorrectas. A veces parecemos creer o insinuar que quien tiene pareja es una persona más completa que las que no. Que nosotras, si estamos solas, no estamos realizadas como mujeres y valemos menos.
El valor que tú tienes viene de ti misma, no de los demás. Aunque estés sola eres valiosa, eres capaz y eres una gran mujer. Tú, tal como eres, puedes ser una mujer completa.
Las mujeres tenemos derecho a escoger nuestra profesión, tenemos libertad para escoger a qué dedicar nuestro tiempo. Algunas escogemos ser madres a tiempo completo.
Merecemos esa libertad. Merecemos poder dedicarnos a nuestros hijos. No tenemos porqué avergonzarnos de estar dedicadas al presente y futuro de nuestros hijos. Ser madre a tiempo completo es un orgullo.
El amor que nos tenemos a nosotras mismas se refleja en el cuidado que nos damos. Cuando aprendemos a amarnos y a aceptarnos tal como somos, nos damos cuenta de que somos merecedoras de un poco de cariño y cuidado personal.
Una mujer que se ama, cuida de si misma. Cuidemos nuestro cuerpo, corazón, entorno y relaciones. Nos lo merecemos.
Si queremos tener éxito en la vida, en el trabajo y en el amor… ¡tenemos que aprender a ser mujeres efectivas!
Tenemos derecho de luchar por lo que queremos y merecemos alcanzar nuestros anhelos, pero eso se alcanza con las buenas costumbres y hábitos. Como mujeres efectivas podremos lograrlo.
Y como mujeres, tenemos capacidad de sobra para ser efectivas, ¡seámoslo!
Todas cometemos errores, eso es parte de ser humanas.
Pero duele mucho cuando el error que cometemos es el mismo que el de antes. Cometer el mismo error duele hasta destrozarnos el alma.
Quisiéramos que la tierra nos tragara e hiciera desaparecer, pero tenemos que ser fuertes, afrontarlo, levantar cabeza y mirar hacia adelante. El pasado no se puede cambiar, el futuro sí.
La vida está llena de momentos, unos más agradables que otros, unos más memorables que otros y unos más pasajeros que otros…
Algunos de esos momentos alcanzan la inmortalidad, pues son momentos que han sido grabados en nuestros corazones con el pincel de la incertidumbre, la duda, remordimiento, arrepentimiento, dolor o incluso rebosante felicidad.
Todos los momentos vividos son parte de nuestra vida, están para vivirlos, aceptarlos, recordarlos y olvidarlos.
Hay veces en la vida que nos sentimos solas, olvidadas, sin nadie que nos apoye y acompañe… Días en los que desearíamos tener la oportunidad de volver a comenzar.
Ese día puede ser hoy, sólo has de decidirlo así. Confía en ti misma, como mujer tienes esa capacidad de cambiar aun con todo en contra. ¡Demuéstrale al mundo que ya no eres la misma!
Si siendo una inocente niña recibiste maltrato por parte de tus padres corres un gran riesgo de acabar impartiendo el mismo trato sobre tus hijos.
Ahora eres una mujer adulta, tienes capacidad de diferenciar entre lo que está bien y mal, los buenos métodos de educación y los que generan secuelas de por vida.
En tus manos está romper con tradición familiar del maltrato en la infancia. No castigues a tus hijos con maltrato, piensa bien lo que haces antes de reaccionar contra ellos. Son inocentes, son niños.



















