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A veces saber controlar los celos es complicado, pero es algo que es totalmente necesario. Debemos saber controlar nuestras emociones y nuestros celos antes de que se nos salgan de control.
Una de las formas más fáciles de romper una pareja perfectamente buena es empezando a tener celos. Controlar los celos es imprescindible para mantener una relación saludable de pareja.
Hoy día se habla y proclama mucho acerca de la igualdad de sexos, tanto que pareciera que todos ya lo tenemos asimilado en la sociedad moderna.
Pero algunas mujeres no se sienten iguales, no se valoran y no saben decir “no” mientras afanadamente buscan quedar bien con todos. Parecen creer que ellas no merecen ser felices y acaban haciendo cualquier cosa por hacer feliz a los demás.Estas son las mujeres de baja autoestima.
Cuando cumplimos los 40 años sentimos que llegamos a la línea que divide la vida de una mujer en todo “lo que fue y lo que será”.
Llegar a los 40 nos da cierto pánico, “que los glaciares del Olvido me arrastren y me pierdan despiadado…” (Jorge Luis Borges).
Pero cada vez hay más mujeres que aprendemos a ser felices con la edad que tenemos.
A lo largo de la vida hay etapas en las que la palabra “amor” tiene diferentes significados, colores y matices para nosotras.
El amor es algo muy complejo y cada cual lo vive diferentemente. Para unas personas el amor debe implicar compromiso, otras piensan que si son amadas serán felices, otras piensan que es algo que dura para siempre mientras otras temen por la caducidad que pueda tener.
Y sin embargo, pese a los diferentes modos de verlo, todas queremos tener amor.
Estar enamoradas es algo que nos resulta bonito y agradable, es descubrir lo bella que es la vida, es confundir las noches con los días, es surcar los atardeceres más bellos para despertar a la vera del amanecer… ¿pero qué pasa cuando es amor no es correspondido?
Sin duda alguna, tememos al rechazo de la persona que amamos, deseamos ser felices a su lado y no separarnos ni por un instante, pero cuando no nos corresponden lo mejor que podemos hacer es ¡ACEPTARLO! Aunque nos duela, nos hiera y haga llorar.
Siempre estamos pendientes de nuestras necesidades, principalmente de nuestra necesidad de amor.
Internet nos brinda una nueva oportunidad de conocer personas, y muchas acabamos entregando el corazón por este medio. Y como en todas partes, en las ciber relaciones también hay que tomar precauciones o nos podrán romper el corazón.
Infinidad de veces solemos cargar situaciones del pasado sobre las espaldas de nuestro presente, momentos dolorosos, o tal vez recuerdos gratos pero que al evocarlos nos deja un amargo sabor en la boca.
Vivimos día tras día pensando en lo que “hubiera” sucedido “si tal o cual”, soñando “cómo sería nuestras vidas si” y repasar sobre lo que no se puede volver a reescribir sólo nos cubre de tristeza, impotencia o mal humor.
En todo el mundo no existe nadie exactamente igual a mí. Soy única y maravillosa.
Siempre tendemos a compararnos con las personas que admiramos. Intentamos imitarles, vestir como ellas, ponernos el pelo como el que ellas tienen, etc., pero eso es un error, no debiéramos intentar ser como nadie, ni siquiera intentar imitar a las celebridades que más admiramos, pues nosotras no somos esa persona, cada una somos únicas e individuales.
“No estás deprimido, estás distraído”
-Facundo Cabral.
A lo largo de la vida todos los seres humanos pasamos por una gran variedad de emociones muy diferentes unas a otras. A unas personas nos afectan las cosas de diferente modo que a otras, y según nuestra personalidad podemos ser más proclives que otras a la depresión o la tristeza… pero tendemos a confundir la tristeza con la depresión.
“Demasiado a menudo subestimamos la rapidez con que cambian nuestros sentimientos porque subestimamos nuestra propia capacidad para cambiarlos.” -David Gilbert.
Se suele decir que algunas de las características de nuestra personalidad son heredadas de los padres, pero también se piensa que a través de nuestra vida podemos aprender a controlar las emociones antes que se nos salgan de las manos. Sin embargo muchas veces nos dejamos llevar por las emociones del momento y no podemos o no queremos controlarlas.
A muchas nos ha pasado alguna vez que al comenzar una relación de pareja, las virtudes de nuestro nuevo compañero han sido exaltadas en su máxima potencia, exageradamente.
Pero según pasa el tiempo le vamos descubriendo pegas, descubrimos que no es un personaje salido de un cuento de hadas, las cosas cambian… y ahí, en ese momento comprobamos la madurez de nuestro amor.
Hasta hace poco se consideraba que una mujer soltera de 40 o más años era una “solterona”, pero los tiempos cambian y eso es cosa del pasado.
Ahora sólo es reflejo de que eres una mujer selectiva, y está bien visto. Otro motivo para ser soltera a esta edad es haber salido de un divorcio. Pero sea como sea, a los 40 años y más también se puede iniciar relaciones de amor.
Todas queremos ser amadas incondicionalmente, que por encima de cualquier error, fracaso o triste suceso se nos siga amando. Necesitamos amor y deseamos que el amor sea incondicional, como el que nosotras mismas decimos tener.
Pero, ¿es posible realmente el amor incondicional o es un valor abstracto e inalcanzable? ¿Alguien ama sin condición alguna? ¿Sin esperar nada a cambio, ni siquiera algo de amor?
Después del divorcio o separación, la mujer casi siempre piensa en cómo recuperar su felicidad, pero piensa en ello creyendo que la felicidad vendrá acompañada de una nueva relación.
Y es que muy difícilmente se termina una relación estando la mujer feliz con su pareja, por el contrario suele encontrarse infeliz, agobiada y triste por todo lo que ha supuesto la ruptura. Siendo así, después del divorcio llega la hora de buscar de nuevo la felicidad.
¿Cómo saber si estás con la persona correcta? ¿Cómo saber si tu relación es buena o dañina?
Todas esperamos encontrarnos en una buena relación de pareja, una que nos haga bien, que tenga futuro y sea sana para los dos…
En este artículo estudiaremos 10 cosas que nos indican que estamos en una buena relación, una que nos conviene.
Nacemos solos y morimos solos; aunque haya un festín a nuestro alrededor en esos momentos, el proceso de iniciar o partir es plenamente personal, íntimo y solitario.
Comenzamos a escribir nuestra historia siendo protagonistas y así la terminamos; la pluma propia es la que deja la impronta de nuestra existencia. Ser y no ser, es un acto solitario y particular. Una luz que se enciende o apaga, con absoluta independencia contextual, y con arbitraria indiferencia. Sin embargo, desde el momento en que asomamos a la vida comenzamos a experimentar el contacto con otras personas, los padres, los hermanos, los pares.
“Ningún ser humano es tan rico que no necesite de un buen amigo y ninguno es tan pobre que no lo pueda tener”.
Todos en esta vida necesitamos de un buen amigo, con algunas personas llegamos a ser tan buenos amigos que podríamos decir que más que amistad es “hermandad”, podemos llegar a conocernos tan bien que pensamos que la amistad puede sobrevivir cualquier discusión y cualquier cosa. Pero a veces estas amistades se rompen por discusiones tontas y sin importancia.
No es fácil vivir en pareja, a veces apenas soportamos la sola presencia de nuestro amor, pero a la vez nos gusta llegar a casa y saber que estaremos con él.
Nos gusta que nos mimen, que podamos sentarnos juntos, hablar de nuestras cosas, de hacer planes… pero también nos gusta estar solas, sin hablar, sólo llegar a casa y tumbarnos en la cama, mirar la tv y no tener rollos en nuestras vidas.
Todos tenemos miedos:
Los niños le tienen miedo a los monstruos imaginarios, la oscuridad y los ruidos extraños… Los adultos también tenemos miedo, a veces a la soledad, otras veces del compromiso, a los riesgos de emprender una nueva vida o negocio…
Los temores y los miedos son algo normal en la vida de toda persona, pero a algunos esos miedos nos impiden progresar en la vida y necesitamos aprender a enfrentar nuestros temores.
Hoy día los divorcios y las separaciones son casi tan comunes como las bodas. Puede que sean muchos los factores que influyen sobre estos hechos, pero hay algo que casi todos tienen en común: Los pequeños y románticos detalles del principio de la relación fueron olvidados al menos por una de las partes, asumiendo que el amor era obvio y ya no necesitaba expresarse tanto como antes.
En la vida hay dos clases de personas, las que miran la vida con esperanza y las que lo hacen con pesimismo.
Una cosa es ser realistas en la vida, conocer nuestros límites, y otra muy diferente es imponernos límites por nuestro pesimismo, “realismo”, y desencanto con lo vivido.
Es mejor ser y estar junto a los primeros, personas que sueñan y son capaces de luchar por sus sueños y metas en la vida.
Frecuentemente, cuando se considera establecer una nueva relación se toma bajo consideración el poder adquisitivo de quien podría ser parte del futuro matrimonio.
Puede parecer rudo, pero por lo general toda persona quiere asegurarse antes de comprometerse que podrán vivir cómodamente, o al menos, que no sufrirán por escasez de medios.
Queremos lo mejor, y siempre lo estamos buscando… Queremos el mejor trabajo, el mejor amor, las mejores amistades, y eso está bien, es bueno porque nos lleva a progresar en la vida.
Pero no es sano desear lo que no tenemos cuando ello nos lleva a no poder conciliar el sueño y a no apreciar las cosas que sí tenemos.
Toda persona, no importa la edad, condición física o social, necesita relacionarse con los demás.
Contar con apoyo es algo que nos hace bien, pero también puede suponer motivos de conflicto y desacuerdo que provoquen sentimientos negativos tales como el rencor, el orgullo o dar el primer paso para una reconciliación, cuando esta es posible.
Hace días fui al salón de belleza y mientras el peluquero hacía su trabajo, yo comencé a hojear una revista femenina. Un artículo me llamó la atención, hablaba de la liberación femenina y de la “infelicidad” que hoy sienten las mujeres a pesar de tenerlo “todo”.
La ciencia ha demostrado que en la actualidad los hombres son más felices que las mujeres, “el ser más felices” significa que los hombres lo están siendo, mientras que la mayoría de las mujeres no lo son.
“Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, una vida bien usada causa una dulce muerte.” (Leonardo Da Vinci)
Todos los días y en diferentes situaciones, nos encontramos con personas que tienen más que nosotras o por lo menos eso es lo que pensamos. Nos dejamos llevar por lo que vemos y escuchamos, calificamos inmediatamente a personas de “afortunadas, inteligentes y de mucho estudio” llegando a desvalorizar lo que nosotras mismas tenemos, a compararnos continuamente con los demás y producirnos sufrimiento, ansiedad y muchas veces incluso angustia.
Hay palabras que nos rompen el corazón:
• “Ya no te amo”.
• “Lo nuestro se acabó”.
• “Ya no eres parte de mi vida”.
• “Yo nunca te he querido”.
Nunca estaremos preparadas para escuchar palabras fuertes como estas. Acaban con nuestra paz y convierten nuestra vida en un infierno. Nos rompen el corazón.
Nada dura para siempre, todo absolutamente todo se puede romper si no ponemos cuidado en evitarlo.
Todo, incluso las relaciones y el amor se puede romper. Por eso siempre estamos temiendo perder algo, por eso a veces sentimos una punzada en el corazón que nos alerta de un problema… Debemos ser luchadoras, poner todas nuestras fuerzas en preservar lo que amamos, evitar que se rompa…
Muchas veces caminamos por la vida sin darnos cuenta de la tristeza que llevamos dentro de nosotras; queremos huir, estar lejos, no pensar porque eso nos vuelve a una realidad que no queremos o no deseamos vivir…
Pero hay que ser fuertes y decididas, ponerse ante un espejo y buscar los motivos por los que estamos decaídas, porqué ya no estamos contentas y qué fue lo que nos llevó al punto en el que ahora ya no estamos felices con nosotras mismas.
A lo largo de toda la vida, siempre estamos buscando la aprobación de los demás. Buscamos la aprobación de quienes nos rodean para nuestro cuerpo, nuestra forma de vestir, de hablar, y hacer las cosas…
Nuestros complejos son fruto de la aprobación o desaprobación que hemos sentido de las personas que nos han rodeado a lo largo de nuestras vidas: nuestros amigos, compañeros de trabajo, estudio, colegio y especialmente de nuestra familia.
A muchas mujeres parece que les llueven los malos amores, tanto que apenas logran salir de una relación se ven envueltas en otra peor.
Relaciones inconvenientes, amores prohibidos, parejas destructivas… Cada vez que establecen una relación acaban sintiéndose más destruidas.
Se supone que somos mujeres fuertes, que luchamos por salir adelante, pero caemos una y otra vez como niñas inocentes ante estos amores que sólo nos hacen ver cuan débiles somos ante ellos.
La vida está llena de experiencias y vivencias, tanto positivas como negativas. En nuestro corazón se aloja todo cuanto vivimos con pasión, lo bueno y lo malo. A veces las cosas malas que nos han pasado ocupan demasiado sitio en nuestro corazón.
Pero hay esperanza, pues al igual que en nuestros hogares, la limpieza y el orden es posible, y nuestro corazón también requiere de dicho cuidado. Si aprendemos a desechar lo malo podremos disfrutar al fin de cada día que vivimos…
Cuando nos sentimos solas somos muy vulnerables. Nadie desea estar sola, y sentir que nadie la ama. Es duro sentirse sola.
Por querer dejar de estar solas, por desear evitar la soledad y por vernos acompañadas podemos cometer enormes errores. Uno de ellos es el de engañarnos a nosotras mismas haciéndonos creer que el hombre que nos pretende o con quien estamos nos quiere y nos ama pese a todas las cosas que nos indiquen lo contrario.
Es muy difícil saber cómo enamorar a un hombre, no existe la fórmula perfecta porque cada persona es un mundo y no todos hacen o piensan igual que los demás, pero trataremos de sacar las mejores conclusiones para llegar al corazón de ese hombre que nos quita el sueño.
Lo más importante es que seas tú misma, que no intentes imitar a nadie porque las imitaciones nunca son tan buenas como las originales y se acaban descubriendo.
A veces pretendemos ser más veloces que la luz y nos apresuramos en alcanzar nuestros sueños sin ser capaces de disfrutar de nada pues nos puede más la impaciencia por lograrlos.
Queremos paz en nuestra vida y nos impacientamos por alcanzarla, tanto que se nos olvida detenernos y pensar en nosotras mismas. Es importante luchar por alcanzar lo que queremos, pero es un problema cuando lo queremos ya mismo pues nos impacientamos. No tenemos paciencia y queremos paciencia, pero paradójicamente la queremos inmediatamente.
Se puede ser feliz incluso en las circunstancias más difíciles y dolorosas de la vida.
Puede haberte dejado tu pareja, tu marido, el padre de tus hijos, puedes haber perdido el trabajo, sufrido un accidente… y en medio de todas estas cosas negativas podrías ser feliz.
Todos tenemos en nuestras manos una brújula, la cual podemos manejar para llegar al destino que deseemos.
Se dice que el amor más auténtico y verdadero es el que se da libremente y sin condiciones… Pero pese a que suena muy bonito decirlo, es una utopía y algo que realmente no es tan bueno como suena.
Cuando somos buenas con alguien, esperamos ser tratadas de la misma manera. Cuando amamos a alguien, esperamos que esa persona también nos ame. Y es que, pese a lo mal que pudiera sonar, el amor con condiciones puede ser bueno.
El valor de un hombre no se ve por la cantidad de mujeres que logra, sino por saber mantener enamorada a la misma durante toda la vida.
Es lógico desconfiar de tu pareja si cuando le conociste él fue amante por estar contigo engañando a su esposa. Él ya tenía dueña y fue infiel por estar contigo, ¿cómo se puede esperar fidelidad de alguien así?
Cuando encontramos el amor de pareja, el amor está presente en cada cosa que hacemos o pensamos. Cuando ese mismo amor se va, el dolor que se siente está presente en todo cuanto hacemos y pensamos.
Al enamorarnos nunca pensamos que un día ese amor nos dejará abatidas, sin esperanza y desilusionadas… pero sucede. ¿Cómo afrontar esos momentos?
Nunca te dejes engañar, sólo porque los hombres te lloren y supliquen no quiere decir que vayan a cambiar. No creas todo lo que te dicen cuando están alterados y “arrepentidos”, es común en ellos actuar así para manipular tus sentimientos.
Muchas veces estamos con alguien que nos ha hecho daño y traicionado porque a pesar de todo dice que nos ama. Pero no debemos dejarnos engañar, quien ha hecho algo para perder nuestra confianza seguramente no nos ama como merecemos. Puede que la necesidad y dependencia el uno del otro y la confusión provocada en los momentos de inestabilidad nos hagan pensar que es amor en lugar de lo que es realmente: costumbre.
A veces los hijos son muy desagradecidos con sus padres, incluso en su etapa de adultos cuando debieran tener mayor capacidad de apreciar lo que sus padres supusieron para ellos.
Bien es cierto que hay padres que no han sido ejemplares, pero incluso los mejores padres, los que más han sacrificado por sus hijos, los que más han luchado por darles oportunidades que ellos mismos no tuvieron… también pueden tener hijos muy ingratos.
Durante más de 10 días las mujeres lectoras de Toda Mujer es Bella han estado participando en una hermosa actividad: escribir cartas para la madre.
Cuatro de estas cartas han sido seleccionadas para publicarse como postales en las Postales Shoshan.
Estas cartas las puedes enviar desde hoy mismo… entra a verlas.
Muchas veces nos creemos muy auto-suficientes y pensamos que no necesitamos de nada ni nadie, pero eso está lejos de la realidad…
Lo cierto es que siempre estamos necesitando a un hombre con el que se pueda hablar, queremos que nuestra pareja sea nuestro amigo y no el enemigo. Siempre necesitamos un abrazo, una sonrisa, e incluso algún regaño cuando las cosas no las estamos haciendo bien.
El mayor tesoro del mundo es poseer una madre, su amor es una gran riqueza de valor incomparable.
Todos nuestros amores podrían llegar a ser “ex” pero nunca se podrá tener una “ex-madre”. La madre es ese ser que lo entrega todo por amor, por su hogar, por sus hijos y nietos. Cuando la madre aún está ahí contigo, es una suerte tenerla, pues la clase de amor que entrega es el más puro que podrás encontrar jamás.
Un “día horrible”, es el resultado de tu valoración de los hechos que hoy han transcurrido en tu vida.
Un “buen día” también: es el resultado de la valoración positiva de lo que has vivido hoy.
Aprendiendo a controlar nuestra propia mente podemos cambiar las cosas para mejor, no sólo en nuestro interior sino también en el mundo que nos rodea.





