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Todas cometemos errores, eso es parte de ser humanas.
Pero duele mucho cuando el error que cometemos es el mismo que el de antes. Cometer el mismo error duele hasta destrozarnos el alma.
Quisiéramos que la tierra nos tragara e hiciera desaparecer, pero tenemos que ser fuertes, afrontarlo, levantar cabeza y mirar hacia adelante. El pasado no se puede cambiar, el futuro sí.
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Hay veces en la vida que nos sentimos solas, olvidadas, sin nadie que nos apoye y acompañe… Días en los que desearíamos tener la oportunidad de volver a comenzar.
Ese día puede ser hoy, sólo has de decidirlo así. Confía en ti misma, como mujer tienes esa capacidad de cambiar aun con todo en contra. ¡Demuéstrale al mundo que ya no eres la misma!
El pasado no tiene porqué repetirse, no si aprendemos de lo sucedido y actuamos con la sabiduría que nos da la experiencia.
Puede que en el pasado nos rompiesen el corazón, nuestras relaciones no resultasen, no supiésemos mantener la llama del amor o a nos dejásemos llevar por engaños…
Pero el pasado ahí debe quedar, sólo como lección de vida. Es ahora, en el presente, cuando tenemos la posibilidad de actuar sabiamente para un futuro mejor. Hagámoslo.
No podemos cambiar el pasado, no podemos deshacer lo vivido y malvivido, no podemos volver atrás.
Pero sí podemos cambiar la forma en que vemos el pasado, podemos invertir su mal y utilizarlo para crecer, madurar y hacernos más fuertes y tomar mejores decisiones.
Nos pisotearon, pero ya no lo harán más. Nos tomaron por tontas inocentes, pero ya no lo somos. Ahora somos mejores.
No merece la pena vivir reprimidas recordando el pasado, las veces que nos dañaron y lo solas que nos sentimos…
Somos mujeres, si confiamos en nosotras mismas podremos salir de la soledad que que ahueca nuestro corazón.
Tenemos sobrada capacidad de levantarnos, renacer y volver a ser felices. ¡Hagámoslo, no vivamos resentidas por el pasado!
No es agradable saber quien es la nueva novia de tu ex.
― Tampoco lo es no saberlo.
Y es cierto que la novia actual puede ser tu mayor amenaza… pero tú también puedo ser su mayor amenaza.
¿Merece la pena saber cómo es ella? ¿Si todavía piensa en ti?
La curiosidad te llevará a comprobarlo, pero lo mejor será aprender a dejar pasar página y no preocuparte más por el pasado.
Cada vez que le recuerdas, te duele; cada vez que escuchas vuestra canción, te duele… Seguirá doliendo mientras te hundas en tus tristezas del ayer.
Cuando te parece tocar fondo, es porque llevas un tiempo recordando lo que deberías olvidar.
No es bueno ni sano vivir cada día sufriendo tus pérdidas, no serán las últimas pues es ley de vida, siempre hay algo o alguien que nos hará sufrir.
¿Todavía no has sido capaz de superar el adiós del hombre que diciéndote estar enamorado te dejó justo cuando sentías que mejor estaba la relación?
En vista de lo vivido hasta ahora, ¿crees que nunca entrarás a alguien que te quiera realmente y te haga feliz?
Es hora de vencer el dolor. Como mujer tienes más fuerza de la que crees. Tú puedes vencer y volver a ser feliz.
En la vida de toda mujer hay experiencias vividas que quisiéramos olvidar, dejar atrás y no recordar nunca más.
Errores cometidos, maltratos, traiciones… cosas que pasaron pero no se olvidan.
¡Quisiéramos olvidar, pero no podemos! No se puede borrar el pasado, sólo nos queda aceptarlo y aprender a salir adelante.
¡He descubierto que puedo estar orgullosa de mí misma! He cometido muchos errores a lo largo de mi vida, he vivido situaciones terribles y llorado mares…
Pero todo ello no ha sido en vano, he aprendido de mis experiencias y gracias a ello ahora soy lo que soy: Una mujer valiosa orgullosa de si misma.
El pasado es parte de nosotras, incluso los errores y sufrimientos del pasado lo son. Pero a veces le damos demasiada importancia al pasado y lo convertimos en nuestro eterno presente.
¿Por qué nos aferramos al sufrimiento? ¿Por qué no olvidamos? ¿Por qué nos seguimos comiendo la cabeza por el pasado?
Nos hacen daño pero no es fácil dejar de amar. Aun así, aprendemos a reponernos y salir adelante, incluso perdonando a quien nos lastimó.
Pero perdonar no es sinónimo de regresar. El perdonar significa que dejamos ir nuestros dolores, pero no contiene una cláusula de permanencia que nos obligue a regresar con nuestros verdugos.
A veces nos proponemos dejar el pasado atrás para volver a empezar en la vida y el amor, pero no es fácil: hagamos lo que hagamos ese pasado está más presente que nunca… ¿por qué ocurre esto?
Porque estamos poniendo demasiada energía en dejarlo atrás, lo cual nos lleva a revivirlo permanentemente.
En lugar de olvidar sólo conseguimos vivir el pasado de nuevo.
Naufragamos en un mar de recuerdos que ya no queremos tener en la cabeza, el tiempo pasa y pasa pero nosotras seguimos amarradas a una balsa que no tiene dirección ni sentido…
Y así nos vamos perdiendo en la inmensa oscuridad de la noche, porque cada faro que encontramos en lugar de llevarnos a tierra firme, sólo nos engaña y nos guía a rocosos puertos…
No es fácil dejar ir a alguien de nuestras vidas, y mucho menos de nuestros corazones, recuerdos y pensamientos.
Incluso después de la separación, seguimos pensando en ellos, visitando sus muros en el facebook, intentando saber algo de ellos, preguntándonos cómo sería si las cosas hubiesen sido diferente…
¡Pues ya basta! Esa actitud debe cambiar, ¡ya no más!
Hay días en los que amanecemos con todas las penas y nostalgias del mundo, extrañando tiempo pasados, tiempos que antes fueron importantes pero que quedaron en sólo eso: “instantes“.
La vida está llena de esos pequeños momentos. Los guardamos y atesoramos en una mágica caja que contiene todas nuestras emociones y sentimientos vividos. En los días tristes las sacamos y revivimos con el corazón. En unas ocasiones nos producen melancolías, otras sin embargo pueden darnos fuerza para el día que afrontamos.
Aprender a vivir el día a día es un arte, siempre estamos tratando de vivir todas las cosas al mismo tiempo, las penas, las alegrías, las tristezas, la felicidad y el amor.
Y por cada día que vivimos con todas esas mochilas que tanto nos pesan, dejamos de disfrutar la vida, la cual se supone deberíamos vivir en plenitud y en armonía. Ese día del que debiéramos disfrutar es HOY.
¿Siempre hay que perdonar? ¿Por qué perdonar a alguien que no merece recibir perdón? ¿Hay que perdonar?
El perdón es algo que se debe ofrecer libre y voluntariamente, pero perdonar no sólo le hace bien a quien recibe el perdón, el perdón es especialmente bueno para quien es capaz de dejar atrás los rencores del pasado…
Cuando nos enamoramos pensamos que hemos encontrado el amor verdadero, nuestra media naranja, la persona perfecta para nosotras…
Pero a veces las cosas se tuercen y la relación se rompe y tenemos que aprender a olvidar, a dejarle ir, a dejar de pensar en él, y a buscar nuestra propia felicidad en otro lado. ¿Pero, cómo?
¿Quien eras tú antes de estar con el hombre que compartes tu vida? ¿Cómo eras? ¿Tenerle te ha ayudado a ganar confianza en ti misma para emprender los proyectos y sueños que tenías? ¿O has sacrificado tu propia forma de ser para adaptarte a él?
Preguntas así debieras hacernos, no para deprimirnos y amargarnos, sino para motivarnos a cambiar, mejorar y progresar como mujeres valiosas que somos.
El olvido es difícil…
si no imposible.
Las mujeres somos humanas, personas, y como tales no podemos simplemente pulsar un botón y borrar de nuestra memoria y corazón todo lo vivido.
Pero sí podemos hacer algo al respecto… como dejar de recordar.
En nuestra vida hay etapas que han sido muy dolorosas, recuerdos pasados que no se van de nuestras vidas, heridas que aún no sanan porque seguimos pensando en el ayer… y eso nos nos deja avanzar.
La mejor manera de superar el dolor del pasado no es tratando de olvidar, estar a punta de llantos y mala vida, sino al contrario… es mejor saber enfrentar lo que causó tanto desastre en nuestras vidas.
Si llegamos a un consenso, diríamos que revivir una relación pasada cuando se ha sufrido y se han tenido malas experiencias, en la mayoría de los casos no es recomendable.
Sin embargo, en honor a nosotras mismas, muchas veces debemos darnos el “lujo” de mirar atrás para poder reconocer con certeza qué es lo que en realidad estamos sintiendo.
No es fácil romper con el pasado, porque lo pasado forma parte del quienes somos hoy. Pero hay veces que el pasado nos persigue y nos condiciona en el presente como no debiera hacerlo.
Como cuando una relación termina mal… que intentamos olvidarlo pero no lo logramos, puede incluso estar haciéndonos pensar que siempre será así, que siempre nos irá mal…
Pero como mujeres no podemos ser tan débiles, debemos aprender a romper con el pasado para saber avanzar en la vida.
La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancada es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.
Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.
Hay veces en las que nos preguntamos el porqué no conseguimos dejar de amar a alguien que nos ha hecho daño. Toda la magia que una vez existió entre los dos se ha esfumado, y hemos pasado de “querer amar” a “querer dejar de amar”, pero no lo logramos.
Pareciera que siempre estamos apostando nuestro amor y nuestros sentimientos en una ruleta rusa que siempre nos premia con la desdicha, el desprecio y el desamor… Todo ello por amar sin pedir nada a cambio.
Muchas veces nos preguntamos porqué el amor nos hace sufrir, nos trae de cabeza y no nos permite pensar o hacer nada bien.
Pareciera que siempre entramos a un mundo de amor e ilusiones para luego sufrir por aquello que tan felices nos hizo tiempo atrás…
Cuando nos rompen el corazón una y otra vez podemos acabar pensando que no vale la pena enamorarse, pues siempre se acaba sufriendo.
Pero no es así, al menos no debiera ser así, y hay algo que puedes hacer al respecto…
A lo largo de nuestras vidas vamos acumulando muchas cosas, penas, alegrías, tristezas, nostalgias y amores que un día fueron todo en nuestra vida y hoy por las razones que sean han quedado en sólo eso: recuerdos.
Esas mochilas con las que vamos cargando todos los días hacen que todo pese más de lo debido, por lo que convendría descargarnos de muchas de esas frustraciones y desamores para que caminemos por la vida sin tanto peso.
Nuestros amores del ayer siempre están presentes en nuestro vivir diario y si nos damos cuenta, cuanto peor estamos más pensamos en nuestro amor del pasado.
Cuando lo pasamos mal siempre tienden a regresar a nuestra memoria los tiempos que estuvimos con ese romance. Sin darnos cuenta acabamos idealizando demasiado ese pasado y a ese hombre del pasado. Pueden haber pasado 20, 30 o más, y seguimos recordándolo más y más…
Cuando estamos descontentas con lo que hacemos o tenemos siempre tendemos a recordar el pasado, aquellos momentos del pasado en los que nuestra vida era mejor, era feliz, o en la que las cosas simplemente funcionaban como debe ser…
En el pasado siempre encontramos los mejores momentos, las mejores oportunidades (algunas que perdimos), mejores relaciones, hombres, amistades… ¡Ay, cómo deseamos poder volver atrás!
“En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable.” (Diego Marchi)
Todo ser humano guarda algún secreto dentro de su corazón y lo guarda de forma hermética.
Son secretos de esos que no se revelan nunca, que nunca contamos ni contaremos… secretos que nos acompañarán a la tumba.
Muchas personas tienen una capacidad especial de recordar todo tipo de situaciones, quizás sólo les cueste recordar que a veces es bueno olvidar.
Por otro lado, hay muchas personas muy distraídas y olvidadizas, y aunque en ocasiones haga gracia cómo olvidan ciertas cosas, a veces tanto olvido sólo trae dolor de cabeza para quienes le rodean. Puede que una esposa deje pasar que su marido olvidó su cumpleaños, pero olvidar el día de su boda ya es algo mucho más grave…
La felicidad nos alcanza cuando nos enamoramos: Estamos tan felices que todo nos parece bonito, no pensamos en nada más, sólo en nuestro amor, ese ser especial que ocupa todo nuestro espacio. Incluso respiramos por él, todo lo hacemos por ese amor. Estando enamoradas no hay mañanas que amanezcan mal, sólo rebosantes de felicidad.
Pero la vida no es perfecta, y a veces tanta felicidad tiene un trágico final. Un final del que debemos saber recuperarnos…
El pasado está presente en tu mente, y a veces también en tu corazón.
El pasado como aquél amor que un día viviste en forma tan rápida, aquél amor que aunque breve te llenó de incontables momentos bellos y selló tu vida para siempre, mismo que por azares del destino perdiste y hoy te empeñas en recordar…
La felicidad y el dolor son dos componentes de la vida, todos los días, y a todas horas, nos encontramos con estos sentimientos. Con el tiempo hemos aprendido a no dar demasiada importancia a aquellas cosas que no nos dan felicidad, y hemos aprendido a vivir con más motivos para ser felices que para estar todo el tiempo tristes.
Llevamos casi tres años desde que iniciamos este proyecto de Toda Mujer es Bella. Y en este tiempo, poco a poco, hemos intentado aprender a dejar atrás situaciones que un día nos hicieron mucho mal…
Miles de mujeres se desesperan por encontrar ayuda, consejo o algo que les ayude a olvidar no sólo el amor de quien se fue, sino también la forma tan injusta en la que fueron tratadas, se les desvaloró, y no fueron correspondidas.
Pero muchas veces son esas mismas mujeres quienes continuamente traen de vuelta los sentimientos y recuerdos del pasado que tanto necesitan olvidar.
¿Y cuál es esa verdad?
Que hay que perder
para ganar.
Suena fácil, incluso sencillo, pero no lo es. Especialmente si nuestra relación sufre de muchos percances, cuando esos mismos sueños que un día alimentaron nuestras vidas ya no están, cuando esa persona que era tu vida se fue, te ha sido infiel, o cuando tus amigos con los que compartías tus alegrías tus penas, ya se han ido, están demasiados ocupados para atenderte.
Se casó enamorada, entregada a la vida del hogar, sin pensar muchas veces en ella misma, siempre pendiente de su esposo y de los dos hijos que procreó en ese matrimonio, con el paso del tiempo su vida cambió de manera radical, ya no se le veía como la mujer enamorada, ya no sonreía ni se sentía feliz y esa alcoba se convirtió en una cárcel de cuatro paredes que le ahogaban, que le hacían sentir deseos de escapar muy lejos.
En algunos momentos de nuestras vidas hemos escrito sentimientos y vivencias de aquello que nos ha ocurrido en la vida. Quizás escribimos de algo que nos marcó profundamente, y que aún después de muchos años lo seguimos pensando, añorando, y recordando.
Creo que hace bien escribir, sacar fuera todo aquello que muchas veces callamos por no poder habla. El tiempo ha pasado, esos tiempos que vienen a tu mente ya son parte del pasado, y ahora podrías escribir de ello. Plasmar por escrito aquello que tu corazón necesita soltar de algún modo.
Cada vez son más las personas que se unen a las redes sociales para reunirse con sus amigos y familiares. Estas redes sociales también están sirviendo para hacer nuevas amistades. Las redes sociales (facebook, hi5, myspace y más) también nos brindan la oportunidad de contactar personas que hace mucho que dejaron de ser parte de nuestras vidas, en muchos casos, contactar con personas de las que no hemos tenido ninguna noticia en años…
Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?
Cuando vivimos envueltas en el ayer, en ese pasado que tanto nos lastimó, nos olvidamos de que en la vida existen cosas bellas, momentos bellos, olvidamos que aún podemos encontrar un mundo de ilusiones con tan sólo despertar a esa vida que se nos ha vuelto monótona y vacía. Esa vida en la que vivimos quejándonos del pasado, que todavía por decisión propia nos empeñamos en retener en nuestra mente y corazón.
Muchas veces, nos empeñamos en no dejar ir el pasado, lo llevamos con nosotras a donde quiera que vayamos, lo tenemos impregnado en nosotras y lo dejamos salir en cualquier momento, no importa en donde estemos, tal parece que nos preocupa mucho que quienes están cerca no se olviden que somos víctimas, que nos deben compadecer, de la misma forma con que nos compadecemos a si mismas.
En la vida siempre hay situaciones que deseamos olvidar por completo…
Quisiéramos olvidar etapas de nuestras vidas en las que fuimos muy infelices, etapas en las que nos faltó todo y nada nos sobraba, sueños que nunca se realizaron, proyectos que dejamos atrás, sueños que por nuestra edad ahora sólo podemos modificar y tratar de ser felices con lo que tenemos.
Un gran amor está en todas nuestras cosas, en nuestra mente, y lo peor: vive en nuestro corazón. Es muy difícil olvidar un amor, pero podemos dejar de extrañar con el tiempo y lograr hacer cosas que pensábamos que ya no volveríamos a hacer.
Es bonito cuando se viven esos amores maravillosos, pero también muy tormentoso cuando llega la hora de recapitular y volver a comenzar nuestra vida. No podemos arrastrar un pasado toda la vida, hay que salir adelante por nosotras mismas o por nuestras familias.
Hoy leeremos una carta:
No porque nos alejemos el uno del otro significa que te olvidase, para bien o para mal formas parte de mi vida, de mis recuerdos, estás en mis cosas a pesar del tiempo que nos perdimos tú y yo…
Nuestro amor era un amor maravilloso, juntos tejíamos los sueños de una historia de amor, nada podría alejarme de ti o tú de mí.
La mujer de nuestro mundo amigas queridas, tan capacitada y preparada física y emocionalmente como está para enfrentar los más grandes retos de dolor, de estudio, de trabajo, de análisis, de esfuerzos y súper-esfuerzos constantes, y repetidos con tantos sacrificios, va minando su existencia poco a poco y dejándola al servicio del amor que siente por el hombre, la va fraccionando en mil pedacitos de su hermoso y poderoso corazón, y va dejando en cada corazón que le rodea, muchos trocitos de su alma sin pedir nada a cambio.








