El hombre que yo perdí
Jueves, Noviembre 20th, 2008
Es claro de entender que la mujer profundamente enamorada es experta para sumir sus pensamientos, sentimientos y emociones, dentro del caldero de su exceso de pasiones, deseos ocultos y necias fantasías. Entonces ocurre que a mayor presión, el agua hierve a mayor temperatura y sube la calentura, o mejor dicho: Sube la fiebre por tanto amar. ¿Cierto?




