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“Perdonar, una tarea a la que el cristiano no puede hacer oídos sordos, una práctica que muchas veces conlleva con ella misma un sentimiento de alivio tanto para el que perdona como para el que es perdonado.”- Fabio Miguel Pereyra.
No hay nada más difícil que reconocer nuestros errores, debemos saber dejar de lado el orgullo y pedir perdón por actos que hemos cometido contra nuestros seres queridos, el perdón engrandece a quien lo pide y ennoblece el que lo recibe.
La sociedad ha sido construida y reinventada muchas a veces a conveniencia. Por lo general, tanto los niveles sociales como reglamentos que rigen la sociedad han sido constituidos por el hombre, muchas veces basados en interpretaciones a los mandatos de la biblia así como en convicciones y principios que hemos heredado de nuestros antepasados, no porque nosotros lo escogiésemos, sino porque nos es pasada de generación en generación.
Nos enseñan a las mujeres a ser valientes, pero valientes para soportar lo que se nos venga, valientes para perdonar y valientes para aguantar.
Cuando nos enfrentamos a una discusión siempre queremos tener la razón, y al calor de la cólera muchas veces acabamos ofendiendo a la persona que más amamos.
No somos capaces de decir, “tienes la razón” “perdóname, me equivoque”. Y sin querer, acabamos cometiendo errores que requieren de una disculpa.
Amigas queridas; las sagradas escrituras nos enseñan a perdonar de corazón, y a poner la otra mejilla cuando alguien nos ha golpeado de alguna manera. Se nos enseña también que en nombre del amor debemos de ser humildes de corazón y olvidar las rencillas, los malos ratos, los altercados, las ofensas, los rencores, las infidelidades, los engaños y todo tipo de errores ajenos etc. y por obviedad, esto implica que necesariamente es menester exterminar resentimientos frescos y añejos.
¿Pero es realmente posible esto?
El amor es el sentimiento más hermoso, nos enamoramos porque el humano está siempre necesitado de amar y ser amado, necesitamos pertenecer y que nos pertenezca, ¿pero qué pasa cuando el amor se convierte en dependencia?
¿Qué pasa cuando no podemos dejar ir, cuando no nos resigamos a perder?
La dependencia es como una droga, no importa de lo que se trate, puede ser persona o cosa, el hecho es que no podemos o no queremos vivir sin ello.
Muchas veces caemos en grandes errores y nos cegamos ante la situación pensando que jamás vamos a volver a salir adelante a causa de nuestros errores.
Pero no es así, la conclusión que debemos aprender es la de no repetir los mismos errores, aunque el ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra.
En la vida somos tan pocos tolerantes y nos creemos grandes personas… no somos capaces de perdonar cuando alguien nos hace daño, cuando alguien habla mal de nosotros nos hacemos un gran lío y optamos por lo más fácil, no perdonar y no hablar a quien “nos hizo daño“.
Yo ahora me pregunto, nosotros los seres humanos muy imperfectos ante los ojos de Dios, pero Él nos nos perdona una y otra vez. Y aunque mañana cometemos los mismos errores, su perdón y apoyo está ahí, para nosotras…
¿Por qué no somos capaces de perdonar?
Ella es una mujer entregada a su familia y trabajo, es maestra de primaria, su vida transcurría feliz con sus dos hijos, su esposo a quien ayudaba para que se superara apoyándolo tanto económica como moralmente en sus estudios, con el paso del tiempo decidieron regresar a su ciudad natal. 
Ambos consiguieron trabajo en la misma ciudad, viajando todos los días una hora mientras sus niños se quedaban a cargo de la abuela materna, el estudiando los sábados, su trabajo como era por etapas a veces viajaba con ella, otras tantas se quedaba en su trabajo ya que le tocaban guardias, su trabajo consistía en el área de seguridad pública, ella impartiendo clases en una escuela primaria.
Cuando algo se rompe dentro de nosotras no se nota de forma inmediata, puede doler, pero con los días se hace mucho peor.
Esto nos pasa a cualquier nivel, por ejemplo, si de pronto una amiga se va de tu vida, una amiga con quien compartías muchos temas, muchas noches de chat, y muchas confidencias… no pienses que te dolerá sólo al principio, nada de eso, te dolerá mucho más con el pasar de los días.
Hay veces en la vida en las que tenemos muchísimas preguntas para todo cuanto nos ocurre, pero las respuestas nunca llegan cuando las deseamos, llegan cuando menos se nos las esperamos…
Hoy les traigo una historia real, de una valiente mujer que supo enfrentar la infidelidad de aquel a quien creyó cuando le prometió serle fiel toda la vida.
En ocasiones necesitamos sanar nuestras heridas del pasado, saber perdonar y perdonarnos nosotras mismas por los errores cometidos…
porque mientras no hagamos eso no vamos a poder construir una nueva vida.
Muchas veces nos han herido, muchas veces nosotras mismas hemos herido a alguien cercano a nuestra vida, y es ahí donde debemos canalizar todas nuestras fuerzas, en ser una persona diferente, una persona capaz de dejar atrás el pasado y de volver a comenzar.
Me llegó esta hermosa reflexión en forma de poesía de una fiel lectora en todamujeresbella.com
Sé que como humanos todos erramos
la confusión a veces trae desconfianza
nos sentimos heridos y olvidados
a causa del dolor perdemos la esperanza.
Es de humano la debilidad
la imperfección nos caracteriza
nadie vive feliz sin amor
la soledad a todos martiriza.

