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Somos como somos, en gran parte, gracias a nuestras madres.
Ellas son las que más han influido en nuestras vidas: en cómo vivimos, cómo percibimos el mundo… y cómo nos vemos a nosotras mismas.
Ninguna madre es perfecta (y las relaciones entre madre e hija a menudo están llenas de conflictos y tormentas), pero el AMOR entre una madre y su hija sí que es perfecto y permanece, siempre, imperturbable. ¡Amamos a nuestras madres!
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¿Eres de las que siempre se lamentan, que nunca encuentran quien les ame tal como son y a las que siempre destrozan el corazón?
¿O eres de las fuertes, que viven plenamente, sin importarles nada y sin permitir que le rompan el corazón porque nunca lo entregarán?
Tenemos que encontrar el equilibrio adecuado: Ni vivir llorando entre lamentos, ni evitando tener sentimientos.
No he vivido la vida que desearía haber tenido, no tomé las elecciones correctas, no supe respetarme y valorarme, acepté un mal amor y pensé que nunca podría tener nada mejor…
Pero hoy sé que ningún hombre que no sepa respetarme y valorarme podrá merecerme. Hoy sé que soy valiosa y no tengo porqué conformarme. Hoy decido ser la mujer que yo quiero ser.
¿Haces las cosas porque quieres, o porque los demás esperan que las hagas? ¿Las haces como piensas mejor, o como te dicen? ¿Vistes como quieres, o como agrada a los ojos de los demás? ¿Dices lo que sientes, o lo que pueda impresionar a los demás?
¿Respondes con lo que te gustaría ser, o con lo que realmente eres?
Más allá de los tópicos, los hombres no sólo se fijan en el físico, también hay cualidades de nuestra personalidad que pueden resultarles atractivos. Son cosas que cualquier mujer puede tener independientemente de su físico.
Descubre 10 atributos en la mujer que pueden serle especialmente atractivos a los hombres…
Lo tóxico es malo, y las personas tóxicas nos envenenan el alma, nos amargan el día y nos impiden alcanzar nuestros sueños. Nadie quiere estar junto a una persona tóxica, por lo que no sólo los debemos evitar sino que también debemos cuidarnos de serlo nosotras también.
“Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente. Y estas toxinas, aunque nos parezcan verdaderos misiles, provienen del lenguaje; ya sea de la forma en que nos hablamos, nos pensamos, o nos creemos o bien, de la particular manera en la que otros dirigen esa flecha lingüística hacia nosotros.
A veces vamos por la vida conociendo a muchas personas con diversos tipos de caracteres; algunas son muy serias y formales, otras son precavidas y no entregan fácilmente su confianza, algunas otras son oportunistas, siempre quieren sacar ventaja de lo que pueden obtener gratuitamente de los demás, otras personas son aisladas, tristes, apagadas, sin chispa, sin fuerza, sin luz, y a otras personas ni se les acerca uno porque siempre están a la defensiva, con la espada desenvainada, listas para atacar, o en su mundo depresivo que no quieren ni saber nada de nadie, y a nadie le es grato tratar con ese tipo de personas amargas ¿verdad?
En el basto mundo de las posibilidades, no caben las excusas ni los pretextos para que alguien diga que tiene mala suerte, o que el destino es injusto y que por eso le ha ido, o le está yendo tan mal en esta vida. Podemos encontrar también allí, un abanico hermoso de oportunidades, que nos sirvan de detonantes para seleccionar un nuevo estilo de vida y ejercer nuestros derechos más apremiantes de proyección ante los demás.
Las mujeres siempre estamos tratando de mejorar en todo sentido (eso es obvio), y en nuestro afán de sobresalir nos colocamos en el carril de las “mujeres competidoras”. Por ejemplo:
Somos competidoras cuando buscamos un trabajo, cuando queremos que nos tomen en cuenta, cuando queremos lucirnos y quedar bien, cuando queremos ser más que otras, etc. Pero lo que es más evidente aún, es que imitamos a quienes nos queremos parecer, y cuando imitamos gestos, costumbres, hábitos, modas, formas de caminar, hablar y hasta su manera de escribir… ¡siempre lo hacemos peor!
La naturaleza femenina es un océano de posibilidades, amigas queridas. No sé si se han dado cuenta de que una mujer tiene mil maneras para amar y elevar al hombre, pero también posee mil maneras para odiarlo y hasta para hacer caer a quien la ofende, la lastima, y le corta toda posibilidad de crecimiento o ascensión.
De cierta forma; esta conducta femenina, obedece a una poderosa razón:
“A la mujer le gusta SER, y no sólo FIGURAR, en la vida”
Alguien preguntó a un poeta muy querido y admirado llamado Gustavo Adolfo Bécquer, amigas queridas: “¿QUÉ ES POESÍA?” y él contestó:
“¿Qué es poesía? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú”
Y yo me pregunto: Si la mujer es poesía, musa y fuente de la inspiración, el aroma de una rosa en un jardín en plena primavera, un remanso de paz, ternura, cariño, devoción, entrega, constancia, dulzura, eternidad y amor, etc. Entonces, ¿Por qué somos tan polémicas las mujeres?, por todo queremos discutir, polemizar, todo lo queremos debatir, saber y controlar.
Este tema se me antoja un poco cómico, empezando por el titulo que nos han sugerido infinidad de veces, pero como que no cabe mucho en la aceptación de miles de mujeres que sabiéndose nobles y hermosas, tienen que terminar con la etiqueta de “tonta” colgada del cuello.
La vida moderna por supuesto es atrapante en sus múltiples manifestaciones, principalmente si de ejercer los roles femeninos se trata. Y hablar de bondad, inmediatamente se vincula a la mujer en su máximo esplendor.
Hola amigas, como no soy doctorada en psicología les hablaré del modo que yo sé, con una historia, acerca de la doble o falsa personalidad que algunas personas cercanas a nosotras pueden tener.
Es más entretenido cuando lo cuento como una historia… Así pues, les cuento una historia de una amiga nuestra:
Leyendo cosas para ustedes amigas, se me ocurrió poner este articulo, verán…
En la vida siempre hay días buenos y días malos, yo por ejemplo, a veces me siento muy sola y me pregunto porqué… Creo tener lo indispensable pero así es, el sentimiento de soledad es a veces más grande que las ganas de estar mejor.
Se me ha ocurrido poner algunos motivos para saber porqué en ocasiones estamos o nos sentimos solas…





