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Constantemente escuchamos a hombres y mujeres lamentarse por lo que se perdió y lo que se fue…
Entre lágrimas y lamentos, tratan de convencerse a si mismos que vale la pena esperar, porque no pueden aceptar que si se fueron sus parejas es porque el amor se fracturó, se escapó por la ventana de la irresponsabilidad y la falsedad. ¿Por qué la mujer no trata de borrar de su mente las frases que le hacen pensar que todo volverá a ser como antes?
Muchas personas tienen una capacidad especial de recordar todo tipo de situaciones, quizás sólo les cueste recordar que a veces es bueno olvidar.
Por otro lado, hay muchas personas muy distraídas y olvidadizas, y aunque en ocasiones haga gracia cómo olvidan ciertas cosas, a veces tanto olvido sólo trae dolor de cabeza para quienes le rodean. Puede que una esposa deje pasar que su marido olvidó su cumpleaños, pero olvidar el día de su boda ya es algo mucho más grave…
A veces se nos olvida lo realmente esencial en la vida porque nos estancamos en no ver que tenemos libertad, salud, un hogar, familia, y amigos a quienes les importamos mucho…
Muy por el contrario, concentramos nuestros pensamientos en situaciones del pasado, en cosas que nos hicieron daño, y así nosotras mismas vamos cambiando nuestra naturaleza, nos volvemos duras, secas, agresivas, irritables, pesimistas y victimas de nuestras propias emociones negativas. Por miedo a que se nos haga daño acabamos enterrando cualquier atisbo de sensibilidad y ternura…
La felicidad nos alcanza cuando nos enamoramos: Estamos tan felices que todo nos parece bonito, no pensamos en nada más, sólo en nuestro amor, ese ser especial que ocupa todo nuestro espacio. Incluso respiramos por él, todo lo hacemos por ese amor. Estando enamoradas no hay mañanas que amanezcan mal, sólo rebosantes de felicidad.
Pero la vida no es perfecta, y a veces tanta felicidad tiene un trágico final. Un final del que debemos saber recuperarnos…
La vida cada día se nos presenta con diferentes matices: algunas veces la alegría es tanta que no sabemos ni podríamos describirla, otras veces pueden ser momentos de mucho dolor, desesperación, incertidumbre, confusión… e incesantemente buscamos respuestas. ¿A dónde se van todos esos sentimientos? ¿Existe el olvido, la resignación o un lugar en donde preservar los momentos felices?
El pasado está presente en tu mente, y a veces también en tu corazón.
El pasado como aquél amor que un día viviste en forma tan rápida, aquél amor que aunque breve te llenó de incontables momentos bellos y selló tu vida para siempre, mismo que por azares del destino perdiste y hoy te empeñas en recordar…
La vida es un constante empezar y terminar, se nos presentan diferentes etapas o situaciones y es preciso saber y aceptar cuando el final de un ciclo de vida ha llegado.
Es necesario saber cuando cerrar puertas, ciclos, capítulos, etapas de la vida, o como quiera que se le llame… lo importante es no quedarse estancados en el pasado o insistir en quedarnos en una etapa que ya terminó.
La felicidad y el dolor son dos componentes de la vida, todos los días, y a todas horas, nos encontramos con estos sentimientos. Con el tiempo hemos aprendido a no dar demasiada importancia a aquellas cosas que no nos dan felicidad, y hemos aprendido a vivir con más motivos para ser felices que para estar todo el tiempo tristes.
Llevamos casi tres años desde que iniciamos este proyecto de Toda Mujer es Bella. Y en este tiempo, poco a poco, hemos intentado aprender a dejar atrás situaciones que un día nos hicieron mucho mal…
Muchas veces nos preguntamos si podemos ser felices a pesar de tantos sufrimientos, de tanta deslealtad por parte de aquellos que en su momento fueron parte importante en nuestras vidas…
Y vienen a nosotros los recuerdos, aquellos que tanto duelen, que ves pasar el tiempo y pensar que jamás volverás a ser feliz, o que jamás volverás a amar como lo hiciste aquella vez.
Miles de mujeres se desesperan por encontrar ayuda, consejo o algo que les ayude a olvidar no sólo el amor de quien se fue, sino también la forma tan injusta en la que fueron tratadas, se les desvaloró, y no fueron correspondidas.
Pero muchas veces son esas mismas mujeres quienes continuamente traen de vuelta los sentimientos y recuerdos del pasado que tanto necesitan olvidar.
Evitar el sufrimiento y aprender a vivir sin sufrir no es tarea fácil, pero si te planteas que tu vida debe hacer cambios creo que te podrá interesar leer estos consejos para dejar de sufrir y pasarlo mal.
Lo primero que debes hacer es mirarte fijamente en un espejo y proponerte hacer las cosas bien, verás que nada es imposible, hasta el dolor más profundo se puede ir reparando poco a poco, y reconstruirte debe ser tu principal objetivo y prioridad más urgente.
En algunos momentos de nuestras vidas hemos escrito sentimientos y vivencias de aquello que nos ha ocurrido en la vida. Quizás escribimos de algo que nos marcó profundamente, y que aún después de muchos años lo seguimos pensando, añorando, y recordando.
Creo que hace bien escribir, sacar fuera todo aquello que muchas veces callamos por no poder habla. El tiempo ha pasado, esos tiempos que vienen a tu mente ya son parte del pasado, y ahora podrías escribir de ello. Plasmar por escrito aquello que tu corazón necesita soltar de algún modo.
Cada vez son más las personas que se unen a las redes sociales para reunirse con sus amigos y familiares. Estas redes sociales también están sirviendo para hacer nuevas amistades. Las redes sociales (facebook, hi5, myspace y más) también nos brindan la oportunidad de contactar personas que hace mucho que dejaron de ser parte de nuestras vidas, en muchos casos, contactar con personas de las que no hemos tenido ninguna noticia en años…
Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?
Existen en el mundo infinidad de mujeres que sufren la tristeza del divorcio, a veces por común acuerdo y otras tantas en las que los problemas son más fuertes y se opta por dejar a la pareja. Hay mujeres que al quedar solas luchan día a día por subsistir, por tratar de iniciar una nueva vida sin el hombre con quien compartieron sus sueños e ilusiones.
Pero también hay mujeres que pese a todo lo sufrido a su lado y lo mala que era la relación viven empeñadas en mencionarle a cada momento, en revivir a diario el martirio del recuerdo de los terribles días vividos junto a él, sólo permitiéndose recordar aquellos tiempos de sufrimiento, odiando cada día, y vociferando en contra de quien un día fue su gran amor.
Cuando la mujer está situada en determinada etapa de la vida, fuera ya de su momento primaveral en sus ciclos de vida y que los primeros retos de su mocedad, ya se han quedado en el ayer, ¡Cuánto duele recordarlos!, sobre todo cuando fue hermoso lo vivido y que no quisiéramos soltar, ni dejar ir nunca esos recuerdos.
Pero es bueno recordar que cada etapa va marcando nuevas pautas, nuevas rutas y nuevos caminos en la vida de todo ser humano, trayendo consigo también nuevas perspectivas y nuevas oportunidades de conocer nuevos amores, quizá ya no tan impulsivos ni tan fugaces como cuando se atravesaba por el período de la pubertad y la adolescencia, pero sí amores para amarse de manera más responsable y más madura.
Miles de personas pasan por la vida, pero sólo unas pocas se quedan en la mente o mejor aún… en el corazón.
Estamos en este mundo por y para algo, nada es casualidad, sino causalidad. Todo lo que se hace ya estaba escrito.
Lo que tenemos que hacer para que nuestro paso por la vida no sea sólo un nombre o un número de identidad, es tratar de ser una persona que se recuerde, dejar una enseñanza, que se nos recuerde por las buenas obras hemos hecho, por la ayuda desinteresada a nuestros semejantes…
Muchas veces, nos empeñamos en no dejar ir el pasado, lo llevamos con nosotras a donde quiera que vayamos, lo tenemos impregnado en nosotras y lo dejamos salir en cualquier momento, no importa en donde estemos, tal parece que nos preocupa mucho que quienes están cerca no se olviden que somos víctimas, que nos deben compadecer, de la misma forma con que nos compadecemos a si mismas.
En la vida siempre hay situaciones que deseamos olvidar por completo…
Quisiéramos olvidar etapas de nuestras vidas en las que fuimos muy infelices, etapas en las que nos faltó todo y nada nos sobraba, sueños que nunca se realizaron, proyectos que dejamos atrás, sueños que por nuestra edad ahora sólo podemos modificar y tratar de ser felices con lo que tenemos.
Mis amigas del alma, hoy quiero invitarlas a la más profunda de todas las reflexiones con este artículo que pretende llegar (como bálsamo que alivia), al centro más emotivo de todas ustedes: ¡Vuestro corazón de mujer!
Sabemos que las infidelidades y rupturas sentimentales están al orden del día, se presentan en paquetes muy dolorosos y que cuando a una mujer se le acumulan los sueños rotos y las quimeras en el alma, sus horas se vuelven grises y sus días más estresantes, depresivos, dolorosos, y que los síndromes de abstinencia se hacen más agudos y causan estragos severos en su organismo…
Un gran amor está en todas nuestras cosas, en nuestra mente, y lo peor: vive en nuestro corazón. Es muy difícil olvidar un amor, pero podemos dejar de extrañar con el tiempo y lograr hacer cosas que pensábamos que ya no volveríamos a hacer.
Es bonito cuando se viven esos amores maravillosos, pero también muy tormentoso cuando llega la hora de recapitular y volver a comenzar nuestra vida. No podemos arrastrar un pasado toda la vida, hay que salir adelante por nosotras mismas o por nuestras familias.
“No sé dónde estás, pero quiero que sepas que pienso en ti al escribir esta carta aquí en mi soledad y con ojos de llanto, manos temblorosas y mi corazón doliéndome otra vez en el alma. ¿Cuántas veces me ha dolido el alma desde que se terminó nuestra relación? -no lo sé- ya perdí la cuenta… ¡ha pasado tanto tiempo, pero jamás he dejado de amarte, mi Dios lo sabe tanto como lo sé yo ahora que nuevamente estoy en vísperas de otra navidad sin ti!
Hoy leeremos una carta:
No porque nos alejemos el uno del otro significa que te olvidase, para bien o para mal formas parte de mi vida, de mis recuerdos, estás en mis cosas a pesar del tiempo que nos perdimos tú y yo…
Nuestro amor era un amor maravilloso, juntos tejíamos los sueños de una historia de amor, nada podría alejarme de ti o tú de mí.
¿Lloras por tus sueños rotos mujer? ¿No puedes olvidar a tu gran amor? ¿El hombre que amas está en otro país y no puedes estar con él? ¿Tu vida se ha convertido en un infierno al sentirte tan sola, desamparada y tan triste? ¿No puedes encontrar al amor de tu vida? ¿Anhelas quizá vivir en otra situación? ¿Quieres retener el pasado de tu vida casi a la fuerza? ¿Te causa sufrimiento recordar a quien amaste y te abandonó? ¿Te engañaron o te traicionaron en lo más profundo de todo tu ser? ¿Por qué sufres? ¿Por qué lloras mujer de luz? ¿Será que no encuentras tu cauce ni el sentido a tu vida?
En la vida hay muchas situaciones de dolor, sufrimiento, incertidumbre, desesperación e impotencia atroz, y todas ellas muy diferentes. Es difícil buscar respuestas: Hay amores que mueren y que en la mayoría de los casos, nadie sabe a dónde se van, ni en qué cementerio de la vida yacen, ni cuál fue el motivo real de que se hayan extinguido.
Parece que siempre nos ocurre, cuando queremos dejar de pensar en alguien siempre le estamos recordando.
Puede ser alguien que amamos y que nos hizo daño, o alguien que por los motivos que fuesen no pudo ser, y ahora queremos dejar de pensar en él, pero como un fantasma en la noche, y por muchas cosas buenas que nos puedan suceder en la vida, no logramos olvidar, o igual incluso en el fondo no queremos olvidar.
Vaya frase tan trillada, ¿verdad amigas?
Cuántas de nosotras hemos sufrido por el amor de nuestra vida, a cuántas mujeres nos ha tocado ser humilladas, pisoteadas, golpeadas, ofendidas, etc., cuántos de los hombres que amamos nos dejan por otra mujer, que es más joven, más hermosa, o tal vez no nos dejan por otra, nos dicen su clásica frase:
“No eres tú, soy yo el que estoy mal”
— ¿Perdón? Mhhh, o sea que ¿después de que pasa el tiempo se dan cuenta que algo está mal en ellos?
¡Vaya, qué interesante!
Hay una película muy linda donde la valentía y el coraje de una mujer es una prueba fehaciente que a través de los años las mujeres hemos sabido ser fuertes ante la adversidad y nunca nos caemos, y si lo hacemos luego nos levantamos y seguimos luchando por nuestros sueños, familias, o por lo que haga falta.
Mi tema es… ¿Qué se ha llevado el viento?
Vivimos en un mundo de fantasía, entre amigas, fiestas, colegio, risas y alegrías, convivimos con esos chicos de nuestra edad que nos traen la sonrisa colgando en los labios siempre.
De repente nos damos cuenta que ese amigo o aquél chico nuevo nos atrae, hasta el grado de estarle mirando de reojo cada vez que se asoma, claro, sentimos que es nuestra media naranja, nuestro chico afín a nuestra forma de ser y cupido hace su trabajo flechando nuestro corazón.
Qué curioso resulta pensar, que cuando se trata de hablar o recordar el pasado, las mujeres lo sentimos como un imán que nos atrae poderosamente, que nos atrapa, y que nos seduce con tantos recuerdos, aunque éstos, no sean a veces demasiado gratos.
Pero eso precisamente es lo que nos parece más interesante, que demos vueltas en círculo vicioso a los recuerdos, que demos rienda suelta a la imaginación girando libre por todas las paredes de la mente y del alma.
Hola amigas,
Hoy hablaremos de esos amores que alguna vez tuvieron un puesto muy especial en nuestros corazones, pero que por cualquier motivo nunca se logró concretar, y que no por ello los olvidamos, sino que al contrario, cuanto más tiempo pasa y más personas conocemos el recuerdo de aquello tan bonito se vuelve a marcar con más fuerzas, hoy quizás estamos casadas, quizás tenemos otra vida, pero en nuestro ser aún vive el recuerdo de aquel que una vez se amó tanto.
Muchas veces pasamos por situaciones tan malas que sólo quisiéramos despertar y descubrir que todo fue un mal sueño, ¿verdad?
El dolor es muy grande cuando se ha querido tanto, cuando se ha vivido grandes emociones, cuando soñamos que todo era para siempre porque nunca en nuestras bocas estuvo la palabra “adiós”…
Abrimos ese baúl en donde guardamos esos bellos recuerdos, ese ayer que nos llenó de alegría, de ilusiones, ese ayer en el que soñábamos con dominar el mundo con nuestro amor, ahí, escondido en el fondo al hurgar, salen esas cartas atadas con un listón rosa y entre ellas esa foto del primer amor de tu vida, ese amor que se vio truncado al vivir una aventura en una noche cualquiera, los recuerdos llegan a ti y suspiras.
“Los recuerdos no mueren, los recuerdos son la raíz del alma y el nutriente de nuestros actos presentes”“Muchas veces necesitamos limpiar nuestro almacén interior de cosas feas, de tristezas y dolores para encontrar la liviandad que nos haga fluidos y libres de ataduras, de pesadas cargas que no se pueden llevar tanto tiempo a cuestas. Pero en otros momentos recordamos actos pasados, ejemplos idos, rostros ausentes que emergen de la memoria para devolvernos una sonrisa, el valor de un principio o el principio perdido. Son esas cosas que atesoramos en el almacén de la vida y de los recuerdos porque detrás de cada acto hay… un niño aprendiendo a vivir. Ese eres tú, soy yo.”
(Vía Maria Elena Alaimo)
“Una suave caricia me ha tocado el corazón;
— es tu recuerdo —
siempre vuelves cuando pienso
que ya te has ido de mi vida,
de mi historia… pero no, no es así,
siempre estás allí en las puertas de mi corazón que aún piensa en ti.”
Muchas veces en vano tratamos de olvidar a quien tanto se amó, pero nos resulta imposible pues siempre está en nuestra mente y realmente no queremos dejarlo ir. Es algo que duele mucho por las muchas cosas que hemos vivido, por cada cosa que llegamos a planear…
Nos encontramos solas, ¿qué podemos hacer para que nuestra vida continúe?
La Navidad es una fecha muy agotadora, pero que a la final siempre la esperamos con mucha ilusión.
Es el nacimiento de nuestro Señor, pero creo que a la hora de la verdad ese detalle casi ni lo pensamos.
Nos hace ilusión pensar en la festividad junto a nuestras familias y amigos.
Y es en estas fechas es cuando más sentimos los vacíos de nuestra vida. En Navidad las nostalgias siempre vienen a nuestro encuentro.
De forma disimulada, pero muy esperada, también se sienta en nuestra mesa la llamada “tristeza de Navidad”.
Hoy caminando por las calles de mi ciudad te recordé… eras mi amor, mi primer amor, ese que te hace soñar, que te hace feliz con sólo nombrarlo… Sí, hoy pensé en ti.
¿Quién no ha tenido un amor de esos que de alguna manera siempre continúa viviendo en nuestras vidas aún cuando compartimos nuestra vida con otro? Posiblemente un “amor platónico” que nunca se olvida…
Pasa el tiempo, y aún no te puedo olvidar… pues sigues aquí, en un lugar del que no te puedo borrar.
O quizás simplemente,
es que no te quiero olvidar.
Amigas, aquí la historia de hoy:
Cuando paso por una calle y a los lejos escucho alguna canción de inmediato me viene tu recuerdo, y así pasa el tiempo… un día nos despedimos (o quizás nunca lo hicimos y siempre quedó como una tarea pendiente)…
¿Los recuerdos son aquellas cosas que se fueron o los que están con nosotros cada día?
Los recuerdos se van sumando en un ejercicio de paciencia que me pone nostálgica en demasiadas ocasiones.
Muchas veces pienso si son todas las situaciones que ya no están, o viven permanentemente en nuestro día a día..
Esta es la historia:
Hay amores que nunca se olvidan. Pero…
(Pero a veces es necesario, borrarlo de nuestras vidas aunque un pedazo de corazón se nos vaya en ellos)
Tengo un tesoro de palabras que se llama “Cuando Vuelven los Fantasmas“, léanlo…
Amig@s;
Cuando te enamoras de alguien, seas hombre o mujer, y te das por entero a ese cariño que piensas que será para toda la vida…
Y del que por diferentes razones el destino nos arranca ese amor… sufrimos, lloramos, y nos quedamos en la cama sin querer que amanezca. No podemos ni mirar el día de mañana, pues nuestros ojos ya están tan llenos de lágrimas y dolor… Leer el resto de esta entrada »






