Entradas con la etiqueta ‘Recuerdos’
La vida está llena de momentos, unos más agradables que otros, unos más memorables que otros y unos más pasajeros que otros…
Algunos de esos momentos alcanzan la inmortalidad, pues son momentos que han sido grabados en nuestros corazones con el pincel de la incertidumbre, la duda, remordimiento, arrepentimiento, dolor o incluso rebosante felicidad.
Todos los momentos vividos son parte de nuestra vida, están para vivirlos, aceptarlos, recordarlos y olvidarlos.
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Cada vez que le recuerdas, te duele; cada vez que escuchas vuestra canción, te duele… Seguirá doliendo mientras te hundas en tus tristezas del ayer.
Cuando te parece tocar fondo, es porque llevas un tiempo recordando lo que deberías olvidar.
No es bueno ni sano vivir cada día sufriendo tus pérdidas, no serán las últimas pues es ley de vida, siempre hay algo o alguien que nos hará sufrir.
En la vida de toda mujer hay experiencias vividas que quisiéramos olvidar, dejar atrás y no recordar nunca más.
Errores cometidos, maltratos, traiciones… cosas que pasaron pero no se olvidan.
¡Quisiéramos olvidar, pero no podemos! No se puede borrar el pasado, sólo nos queda aceptarlo y aprender a salir adelante.
El pasado es parte de nosotras, incluso los errores y sufrimientos del pasado lo son. Pero a veces le damos demasiada importancia al pasado y lo convertimos en nuestro eterno presente.
¿Por qué nos aferramos al sufrimiento? ¿Por qué no olvidamos? ¿Por qué nos seguimos comiendo la cabeza por el pasado?
Nos hacen daño pero no es fácil dejar de amar. Aun así, aprendemos a reponernos y salir adelante, incluso perdonando a quien nos lastimó.
Pero perdonar no es sinónimo de regresar. El perdonar significa que dejamos ir nuestros dolores, pero no contiene una cláusula de permanencia que nos obligue a regresar con nuestros verdugos.
A veces nos proponemos dejar el pasado atrás para volver a empezar en la vida y el amor, pero no es fácil: hagamos lo que hagamos ese pasado está más presente que nunca… ¿por qué ocurre esto?
Porque estamos poniendo demasiada energía en dejarlo atrás, lo cual nos lleva a revivirlo permanentemente.
En lugar de olvidar sólo conseguimos vivir el pasado de nuevo.
Naufragamos en un mar de recuerdos que ya no queremos tener en la cabeza, el tiempo pasa y pasa pero nosotras seguimos amarradas a una balsa que no tiene dirección ni sentido…
Y así nos vamos perdiendo en la inmensa oscuridad de la noche, porque cada faro que encontramos en lugar de llevarnos a tierra firme, sólo nos engaña y nos guía a rocosos puertos…
No es fácil dejar ir a alguien de nuestras vidas, y mucho menos de nuestros corazones, recuerdos y pensamientos.
Incluso después de la separación, seguimos pensando en ellos, visitando sus muros en el facebook, intentando saber algo de ellos, preguntándonos cómo sería si las cosas hubiesen sido diferente…
¡Pues ya basta! Esa actitud debe cambiar, ¡ya no más!
“No se acaba el amor con sólo decir adiós, cuanto menos te tengo más te recuerdo, quiera olvidarte, pero estás en mi mente…
Me pregunto mil veces si será verdad que algún día aprenderé a ignorarte, a no estar buscando en tu perfil qué haces, o mirando a ver quien ocupa hoy tu corazón…
Olvidar no es fácil, y aunque me hiciste daño, por algún motivo sigo buscando noticias tuyas.”
El olvido es difícil…
si no imposible.
Las mujeres somos humanas, personas, y como tales no podemos simplemente pulsar un botón y borrar de nuestra memoria y corazón todo lo vivido.
Pero sí podemos hacer algo al respecto… como dejar de recordar.
En nuestra vida hay etapas que han sido muy dolorosas, recuerdos pasados que no se van de nuestras vidas, heridas que aún no sanan porque seguimos pensando en el ayer… y eso nos nos deja avanzar.
La mejor manera de superar el dolor del pasado no es tratando de olvidar, estar a punta de llantos y mala vida, sino al contrario… es mejor saber enfrentar lo que causó tanto desastre en nuestras vidas.
Si llegamos a un consenso, diríamos que revivir una relación pasada cuando se ha sufrido y se han tenido malas experiencias, en la mayoría de los casos no es recomendable.
Sin embargo, en honor a nosotras mismas, muchas veces debemos darnos el “lujo” de mirar atrás para poder reconocer con certeza qué es lo que en realidad estamos sintiendo.
No es fácil romper con el pasado, porque lo pasado forma parte del quienes somos hoy. Pero hay veces que el pasado nos persigue y nos condiciona en el presente como no debiera hacerlo.
Como cuando una relación termina mal… que intentamos olvidarlo pero no lo logramos, puede incluso estar haciéndonos pensar que siempre será así, que siempre nos irá mal…
Pero como mujeres no podemos ser tan débiles, debemos aprender a romper con el pasado para saber avanzar en la vida.
La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancada es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.
Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.
Hay veces en las que nos preguntamos el porqué no conseguimos dejar de amar a alguien que nos ha hecho daño. Toda la magia que una vez existió entre los dos se ha esfumado, y hemos pasado de “querer amar” a “querer dejar de amar”, pero no lo logramos.
Pareciera que siempre estamos apostando nuestro amor y nuestros sentimientos en una ruleta rusa que siempre nos premia con la desdicha, el desprecio y el desamor… Todo ello por amar sin pedir nada a cambio.
Muchas veces nos preguntamos porqué el amor nos hace sufrir, nos trae de cabeza y no nos permite pensar o hacer nada bien.
Pareciera que siempre entramos a un mundo de amor e ilusiones para luego sufrir por aquello que tan felices nos hizo tiempo atrás…
Cuando nos rompen el corazón una y otra vez podemos acabar pensando que no vale la pena enamorarse, pues siempre se acaba sufriendo.
Pero no es así, al menos no debiera ser así, y hay algo que puedes hacer al respecto…
A lo largo de nuestras vidas vamos acumulando muchas cosas, penas, alegrías, tristezas, nostalgias y amores que un día fueron todo en nuestra vida y hoy por las razones que sean han quedado en sólo eso: recuerdos.
Esas mochilas con las que vamos cargando todos los días hacen que todo pese más de lo debido, por lo que convendría descargarnos de muchas de esas frustraciones y desamores para que caminemos por la vida sin tanto peso.
Infinidad de veces solemos cargar situaciones del pasado sobre las espaldas de nuestro presente, momentos dolorosos, o tal vez recuerdos gratos pero que al evocarlos nos deja un amargo sabor en la boca.
Vivimos día tras día pensando en lo que “hubiera” sucedido “si tal o cual”, soñando “cómo sería nuestras vidas si” y repasar sobre lo que no se puede volver a reescribir sólo nos cubre de tristeza, impotencia o mal humor.
Cuando encontramos el amor de pareja, el amor está presente en cada cosa que hacemos o pensamos. Cuando ese mismo amor se va, el dolor que se siente está presente en todo cuanto hacemos y pensamos.
Al enamorarnos nunca pensamos que un día ese amor nos dejará abatidas, sin esperanza y desilusionadas… pero sucede. ¿Cómo afrontar esos momentos?
Nuestros amores del ayer siempre están presentes en nuestro vivir diario y si nos damos cuenta, cuanto peor estamos más pensamos en nuestro amor del pasado.
Cuando lo pasamos mal siempre tienden a regresar a nuestra memoria los tiempos que estuvimos con ese romance. Sin darnos cuenta acabamos idealizando demasiado ese pasado y a ese hombre del pasado. Pueden haber pasado 20, 30 o más, y seguimos recordándolo más y más…
Cuando estamos descontentas con lo que hacemos o tenemos siempre tendemos a recordar el pasado, aquellos momentos del pasado en los que nuestra vida era mejor, era feliz, o en la que las cosas simplemente funcionaban como debe ser…
En el pasado siempre encontramos los mejores momentos, las mejores oportunidades (algunas que perdimos), mejores relaciones, hombres, amistades… ¡Ay, cómo deseamos poder volver atrás!
Constantemente escuchamos a hombres y mujeres lamentarse por lo que se perdió y lo que se fue…
Entre lágrimas y lamentos, tratan de convencerse a si mismos que vale la pena esperar, porque no pueden aceptar que si se fueron sus parejas es porque el amor se fracturó, se escapó por la ventana de la irresponsabilidad y la falsedad. ¿Por qué la mujer no trata de borrar de su mente las frases que le hacen pensar que todo volverá a ser como antes?
Muchas personas tienen una capacidad especial de recordar todo tipo de situaciones, quizás sólo les cueste recordar que a veces es bueno olvidar.
Por otro lado, hay muchas personas muy distraídas y olvidadizas, y aunque en ocasiones haga gracia cómo olvidan ciertas cosas, a veces tanto olvido sólo trae dolor de cabeza para quienes le rodean. Puede que una esposa deje pasar que su marido olvidó su cumpleaños, pero olvidar el día de su boda ya es algo mucho más grave…
A veces se nos olvida lo realmente esencial en la vida porque nos estancamos en no ver que tenemos libertad, salud, un hogar, familia, y amigos a quienes les importamos mucho…
Muy por el contrario, concentramos nuestros pensamientos en situaciones del pasado, en cosas que nos hicieron daño, y así nosotras mismas vamos cambiando nuestra naturaleza, nos volvemos duras, secas, agresivas, irritables, pesimistas y victimas de nuestras propias emociones negativas. Por miedo a que se nos haga daño acabamos enterrando cualquier atisbo de sensibilidad y ternura…
La felicidad nos alcanza cuando nos enamoramos: Estamos tan felices que todo nos parece bonito, no pensamos en nada más, sólo en nuestro amor, ese ser especial que ocupa todo nuestro espacio. Incluso respiramos por él, todo lo hacemos por ese amor. Estando enamoradas no hay mañanas que amanezcan mal, sólo rebosantes de felicidad.
Pero la vida no es perfecta, y a veces tanta felicidad tiene un trágico final. Un final del que debemos saber recuperarnos…
La vida cada día se nos presenta con diferentes matices: algunas veces la alegría es tanta que no sabemos ni podríamos describirla, otras veces pueden ser momentos de mucho dolor, desesperación, incertidumbre, confusión… e incesantemente buscamos respuestas. ¿A dónde se van todos esos sentimientos? ¿Existe el olvido, la resignación o un lugar en donde preservar los momentos felices?
El pasado está presente en tu mente, y a veces también en tu corazón.
El pasado como aquél amor que un día viviste en forma tan rápida, aquél amor que aunque breve te llenó de incontables momentos bellos y selló tu vida para siempre, mismo que por azares del destino perdiste y hoy te empeñas en recordar…
La vida es un constante empezar y terminar, se nos presentan diferentes etapas o situaciones y es preciso saber y aceptar cuando el final de un ciclo de vida ha llegado.
Es necesario saber cuando cerrar puertas, ciclos, capítulos, etapas de la vida, o como quiera que se le llame… lo importante es no quedarse estancados en el pasado o insistir en quedarnos en una etapa que ya terminó.
La felicidad y el dolor son dos componentes de la vida, todos los días, y a todas horas, nos encontramos con estos sentimientos. Con el tiempo hemos aprendido a no dar demasiada importancia a aquellas cosas que no nos dan felicidad, y hemos aprendido a vivir con más motivos para ser felices que para estar todo el tiempo tristes.
Llevamos casi tres años desde que iniciamos este proyecto de Toda Mujer es Bella. Y en este tiempo, poco a poco, hemos intentado aprender a dejar atrás situaciones que un día nos hicieron mucho mal…
Muchas veces nos preguntamos si podemos ser felices a pesar de tantos sufrimientos, de tanta deslealtad por parte de aquellos que en su momento fueron parte importante en nuestras vidas…
Y vienen a nosotros los recuerdos, aquellos que tanto duelen, que ves pasar el tiempo y pensar que jamás volverás a ser feliz, o que jamás volverás a amar como lo hiciste aquella vez.
Miles de mujeres se desesperan por encontrar ayuda, consejo o algo que les ayude a olvidar no sólo el amor de quien se fue, sino también la forma tan injusta en la que fueron tratadas, se les desvaloró, y no fueron correspondidas.
Pero muchas veces son esas mismas mujeres quienes continuamente traen de vuelta los sentimientos y recuerdos del pasado que tanto necesitan olvidar.
Evitar el sufrimiento y aprender a vivir sin sufrir no es tarea fácil, pero si te planteas que tu vida debe hacer cambios creo que te podrá interesar leer estos consejos para dejar de sufrir y pasarlo mal.
Lo primero que debes hacer es mirarte fijamente en un espejo y proponerte hacer las cosas bien, verás que nada es imposible, hasta el dolor más profundo se puede ir reparando poco a poco, y reconstruirte debe ser tu principal objetivo y prioridad más urgente.
En algunos momentos de nuestras vidas hemos escrito sentimientos y vivencias de aquello que nos ha ocurrido en la vida. Quizás escribimos de algo que nos marcó profundamente, y que aún después de muchos años lo seguimos pensando, añorando, y recordando.
Creo que hace bien escribir, sacar fuera todo aquello que muchas veces callamos por no poder habla. El tiempo ha pasado, esos tiempos que vienen a tu mente ya son parte del pasado, y ahora podrías escribir de ello. Plasmar por escrito aquello que tu corazón necesita soltar de algún modo.
Cada vez son más las personas que se unen a las redes sociales para reunirse con sus amigos y familiares. Estas redes sociales también están sirviendo para hacer nuevas amistades. Las redes sociales (facebook, hi5, myspace y más) también nos brindan la oportunidad de contactar personas que hace mucho que dejaron de ser parte de nuestras vidas, en muchos casos, contactar con personas de las que no hemos tenido ninguna noticia en años…
Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?
Existen en el mundo infinidad de mujeres que sufren la tristeza del divorcio, a veces por común acuerdo y otras tantas en las que los problemas son más fuertes y se opta por dejar a la pareja. Hay mujeres que al quedar solas luchan día a día por subsistir, por tratar de iniciar una nueva vida sin el hombre con quien compartieron sus sueños e ilusiones.
Pero también hay mujeres que pese a todo lo sufrido a su lado y lo mala que era la relación viven empeñadas en mencionarle a cada momento, en revivir a diario el martirio del recuerdo de los terribles días vividos junto a él, sólo permitiéndose recordar aquellos tiempos de sufrimiento, odiando cada día, y vociferando en contra de quien un día fue su gran amor.
Cuando la mujer está situada en determinada etapa de la vida, fuera ya de su momento primaveral en sus ciclos de vida y que los primeros retos de su mocedad, ya se han quedado en el ayer, ¡Cuánto duele recordarlos!, sobre todo cuando fue hermoso lo vivido y que no quisiéramos soltar, ni dejar ir nunca esos recuerdos.
Pero es bueno recordar que cada etapa va marcando nuevas pautas, nuevas rutas y nuevos caminos en la vida de todo ser humano, trayendo consigo también nuevas perspectivas y nuevas oportunidades de conocer nuevos amores, quizá ya no tan impulsivos ni tan fugaces como cuando se atravesaba por el período de la pubertad y la adolescencia, pero sí amores para amarse de manera más responsable y más madura.
Miles de personas pasan por la vida, pero sólo unas pocas se quedan en la mente o mejor aún… en el corazón.
Estamos en este mundo por y para algo, nada es casualidad, sino causalidad. Todo lo que se hace ya estaba escrito.
Lo que tenemos que hacer para que nuestro paso por la vida no sea sólo un nombre o un número de identidad, es tratar de ser una persona que se recuerde, dejar una enseñanza, que se nos recuerde por las buenas obras hemos hecho, por la ayuda desinteresada a nuestros semejantes…
Muchas veces, nos empeñamos en no dejar ir el pasado, lo llevamos con nosotras a donde quiera que vayamos, lo tenemos impregnado en nosotras y lo dejamos salir en cualquier momento, no importa en donde estemos, tal parece que nos preocupa mucho que quienes están cerca no se olviden que somos víctimas, que nos deben compadecer, de la misma forma con que nos compadecemos a si mismas.
En la vida siempre hay situaciones que deseamos olvidar por completo…
Quisiéramos olvidar etapas de nuestras vidas en las que fuimos muy infelices, etapas en las que nos faltó todo y nada nos sobraba, sueños que nunca se realizaron, proyectos que dejamos atrás, sueños que por nuestra edad ahora sólo podemos modificar y tratar de ser felices con lo que tenemos.
Mis amigas del alma, hoy quiero invitarlas a la más profunda de todas las reflexiones con este artículo que pretende llegar (como bálsamo que alivia), al centro más emotivo de todas ustedes: ¡Vuestro corazón de mujer!
Sabemos que las infidelidades y rupturas sentimentales están al orden del día, se presentan en paquetes muy dolorosos y que cuando a una mujer se le acumulan los sueños rotos y las quimeras en el alma, sus horas se vuelven grises y sus días más estresantes, depresivos, dolorosos, y que los síndromes de abstinencia se hacen más agudos y causan estragos severos en su organismo…
Un gran amor está en todas nuestras cosas, en nuestra mente, y lo peor: vive en nuestro corazón. Es muy difícil olvidar un amor, pero podemos dejar de extrañar con el tiempo y lograr hacer cosas que pensábamos que ya no volveríamos a hacer.
Es bonito cuando se viven esos amores maravillosos, pero también muy tormentoso cuando llega la hora de recapitular y volver a comenzar nuestra vida. No podemos arrastrar un pasado toda la vida, hay que salir adelante por nosotras mismas o por nuestras familias.
“No sé dónde estás, pero quiero que sepas que pienso en ti al escribir esta carta aquí en mi soledad y con ojos de llanto, manos temblorosas y mi corazón doliéndome otra vez en el alma. ¿Cuántas veces me ha dolido el alma desde que se terminó nuestra relación? -no lo sé- ya perdí la cuenta… ¡ha pasado tanto tiempo, pero jamás he dejado de amarte, mi Dios lo sabe tanto como lo sé yo ahora que nuevamente estoy en vísperas de otra navidad sin ti!
Hoy leeremos una carta:
No porque nos alejemos el uno del otro significa que te olvidase, para bien o para mal formas parte de mi vida, de mis recuerdos, estás en mis cosas a pesar del tiempo que nos perdimos tú y yo…
Nuestro amor era un amor maravilloso, juntos tejíamos los sueños de una historia de amor, nada podría alejarme de ti o tú de mí.
¿Lloras por tus sueños rotos mujer? ¿No puedes olvidar a tu gran amor? ¿El hombre que amas está en otro país y no puedes estar con él? ¿Tu vida se ha convertido en un infierno al sentirte tan sola, desamparada y tan triste? ¿No puedes encontrar al amor de tu vida? ¿Anhelas quizá vivir en otra situación? ¿Quieres retener el pasado de tu vida casi a la fuerza? ¿Te causa sufrimiento recordar a quien amaste y te abandonó? ¿Te engañaron o te traicionaron en lo más profundo de todo tu ser? ¿Por qué sufres? ¿Por qué lloras mujer de luz? ¿Será que no encuentras tu cauce ni el sentido a tu vida?
En la vida hay muchas situaciones de dolor, sufrimiento, incertidumbre, desesperación e impotencia atroz, y todas ellas muy diferentes. Es difícil buscar respuestas: Hay amores que mueren y que en la mayoría de los casos, nadie sabe a dónde se van, ni en qué cementerio de la vida yacen, ni cuál fue el motivo real de que se hayan extinguido.
Parece que siempre nos ocurre, cuando queremos dejar de pensar en alguien siempre le estamos recordando.
Puede ser alguien que amamos y que nos hizo daño, o alguien que por los motivos que fuesen no pudo ser, y ahora queremos dejar de pensar en él, pero como un fantasma en la noche, y por muchas cosas buenas que nos puedan suceder en la vida, no logramos olvidar, o igual incluso en el fondo no queremos olvidar.
Vaya frase tan trillada, ¿verdad amigas?
Cuántas de nosotras hemos sufrido por el amor de nuestra vida, a cuántas mujeres nos ha tocado ser humilladas, pisoteadas, golpeadas, ofendidas, etc., cuántos de los hombres que amamos nos dejan por otra mujer, que es más joven, más hermosa, o tal vez no nos dejan por otra, nos dicen su clásica frase:
“No eres tú, soy yo el que estoy mal”
— ¿Perdón? Mhhh, o sea que ¿después de que pasa el tiempo se dan cuenta que algo está mal en ellos?
¡Vaya, qué interesante!




