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A veces establecemos relaciones sin percatarnos de lo que nuestra pareja realmente desea. Nos ilusionamos pensando que nos ama, nos quiere, desea y que le gustaría pasar toda su vida a nuestro lado… y en otras ocasiones, parece pasar de nosotras, como buscando deshacerse de nuestra compañía hasta que luego una vez más nos vuelven a hacer creer que nos aman y quieren estar con nosotras.
Son falsas señales de humo, señales que no estamos sabiendo interpretar bien.
Algunas personas tienen la firme creencia de que el amor es una amistad con momentos románticos… pero a pesar de ello, muchas parejas no evolucionan y se quedan en la etapa del hechizo, aquella en la que todo huele a cuento de hadas.
Lo malo de los hechizos es que tarde o temprano se rompen y es entonces cuando se despejan las nubes del corazón.
Si digo Peter Pan, y te imaginas a al personaje de la novela, un niño rubio de trece años, vanidoso, travieso, de ojos claros, valiente, orgulloso; estás a salvo. Ahora bien, si lo asocias con tu pareja, es hora de cambiar de cuento.
Puesto que estamos hablando de un desorden de personalidad que afecta a los hombres que no quieren crecer, caracterizado por la presencia de inmadurez social, psicología, emocional; disfunciones sexuales, con marcadas tendencias al narcisismo, irresponsabilidad, dependencia, y rebeldía.
Muchos dirán que no. Unos por pudor. Otros por convicción. Y algunos por inexperiencia…
Lo cierto es que el amor está en todas partes. A la vuelta de la esquina, en la vereda de frente, a pocos minutos de tu casa, en la avenida que nunca transitas, en la carretera plagada de camiones, y entonces… ¿por qué no podría el amor estar también en el ciber espacio? ¿En internet? ¿Puede existir el amor en un “no lugar”? O ¿será que el amor que emana de unos dedos sobre el teclado, rebota sobre el monitor y se esparce sobre quién escribe?
Muchas veces nuestras relaciones se ven afectadas por la pena y la desdicha, una lucha constante para que las cosas funcionen entre los dos.
Para que una relación funcione ambos deben de poner de su parte, y es frustrante cuando no sucede así, cuando pese a todos los esfuerzos la otra parte no hace nada. Sentir que sólo tú estás luchando por la relación supone un desgaste tanto físico como emocional.
A muchas nos ha pasado alguna vez que al comenzar una relación de pareja, las virtudes de nuestro nuevo compañero han sido exaltadas en su máxima potencia, exageradamente.
Pero según pasa el tiempo le vamos descubriendo pegas, descubrimos que no es un personaje salido de un cuento de hadas, las cosas cambian… y ahí, en ese momento comprobamos la madurez de nuestro amor.
Hasta hace poco se consideraba que una mujer soltera de 40 o más años era una “solterona”, pero los tiempos cambian y eso es cosa del pasado.
Ahora sólo es reflejo de que eres una mujer selectiva, y está bien visto. Otro motivo para ser soltera a esta edad es haber salido de un divorcio. Pero sea como sea, a los 40 años y más también se puede iniciar relaciones de amor.
Hay muchas relaciones de pareja y matrimonio en las que el respeto a la mujer no existe, son tantas que también podría ser tu caso o la de alguien que conoces.
Quien no te valora, no te merece. Eso es algo que toda mujer y persona debiera tener en mente. Y el respeto empieza por una misma, que se te valore o no depende de ti.
¿Cómo saber si estás con la persona correcta? ¿Cómo saber si tu relación es buena o dañina?
Todas esperamos encontrarnos en una buena relación de pareja, una que nos haga bien, que tenga futuro y sea sana para los dos…
En este artículo estudiaremos 10 cosas que nos indican que estamos en una buena relación, una que nos conviene.
Nunca te dejes engañar, sólo porque los hombres te lloren y supliquen no quiere decir que vayan a cambiar. No creas todo lo que te dicen cuando están alterados y “arrepentidos”, es común en ellos actuar así para manipular tus sentimientos.
Muchas veces estamos con alguien que nos ha hecho daño y traicionado porque a pesar de todo dice que nos ama. Pero no debemos dejarnos engañar, quien ha hecho algo para perder nuestra confianza seguramente no nos ama como merecemos. Puede que la necesidad y dependencia el uno del otro y la confusión provocada en los momentos de inestabilidad nos hagan pensar que es amor en lugar de lo que es realmente: costumbre.
Pasamos mucho tiempo en el lugar del trabajo, tanto que muchas veces es normal pasar más tiempo en el trabajo que en nuestro propio hogar. Pasamos más tiempo con los compañeros de trabajo que con nuestros propios familiares…
¡Muchas veces nos enamoramos en el trabajo! Igualmente, muchas veces nos rompen el corazón en el trabajo…
Los humanos siempre estamos necesitados de amor, caricias y mimos. Estamos hechos para vivir en armonía, en compañía, y sobretodo recibiendo afectos.
Si nos fijamos, siempre estamos buscando con quien hablar, con quien compartir alguna vivencia ¿por qué se piensan que se inventaron las redes sociales? Ahora es lo que nos llena la vida, nos hacen reír, llorar y establecer nuevas amistades. A través de un monitor vamos haciendo nuestra vida social, tanto que hasta me atrevo a afirmar que más del 60% de las personas pasan más tiempo hablando con personas extrañas que las que viven a su alrededor.
Cuando nos unimos a alguien (ya sea en matrimonio o pareja de hecho) tendemos a pensar en casi todo menos en los suegros. Pero los suegros vienen indirectamente incluidos en la relación.
A veces no queda más remedio que tener una relación muy cercana con ellos, incluso puede que uno o ambos tengan que vivir en la casa de los suegros durante un tiempo…
¿Por qué algunas parejas son tan felices? ¿Cuál es el secreto de su felicidad? Hay relaciones que parecen especiales, pero no es porque ellos sean más perfectos que nosotros, sino porque han aprendido a llevarse bien, a complementarse, aceptarse y más…
Diez consejos para llevarte bien con tu pareja. Cosas a tener en cuenta si queremos llevarnos bien con nuestros chicos, hombres, novios y maridos.
¿Quien no quiere tener un buen amor y mantenerlo con el tiempo?
¿Y lograr que haga lo que quieres que haga por ti?
En este artículo encontrarás 20 consejos para lograr que tu hombre haga lo que quieras que haga.
Lograr que un hombre haga lo que una desea no es tan difícil como pudiéramos pensar. Seguramente ya descubrieses algunas técnicas, y aquí encontrarás algunas más…
Cuando pasamos por una decepción amorosa, un engaño, una traición, nos cuesta volver a confiar en las personas, y más si de amor se trata; en gran parte nos condenamos a la soledad por temor a vivir lo ya vivido.
Se dice que muchas veces tenemos que conocer a la persona equivocada para encontrar la felicidad. Con las malas experiencias aprendemos estrategias que pondremos en práctica en nuestro caminar. Y aunque no entendemos el por qué tenemos que sufrir, cierto es que maduramos mentalmente y aprendemos a crear resistencia emocional ante los problemas de la vida.
Los tiempos cambian, los gustos también. Hay mujeres de todo tipo y con diferentes modos de ver la vida y de pensar.
¿Cómo hace un hombre para llamar la atención de una mujer con fines románticos?
¿Funciona aún lo de regalar flores y chocolates a una mujer con la que nunca se ha cruzado palabra? No.
Cuando estás en una relación, a veces se da el caso en que tu pareja pueda “sincerarse” contigo, contándote el tipo de mujeres que le atraen. Puede que sea más delgada, más inteligente, más mona que tú… Te habla de los atributos físicos que le atraen, algunos diferentes a los que tú tienes. Si esto es algo ocurre en tu relación actual, y escuchas a tu pareja hablar de estas cosas, tu pareja no te conviene, es una persona destructiva para ti.
Cuando decidimos unir nuestra vida con la de quien ocupa todo nuestro corazón y con quien hemos hecho planes, pensamos que será un amor para toda la vida. ¿Pero qué entendemos por eso de “toda la vida”?
Creemos que pasaremos toda la vida juntos, compartiéndolo todo hasta llegar a viejos… pero los años tienen muchos efectos y también consecuencias.
¿Qué pasa cuando el amor se desgasta? La rutina puede matar el amor, ¿cómo hacer para no caer en la rutina?
Cuántas veces la mujer se queda sumida en el dolor de haber perdido a un gran amor y cuántas veces se ha preguntado en las noches llenas de soledad qué fue lo que sucedió y en qué falló la relación, sin detenerse un instante a reflexionar si pudo haber sido culpa de su pareja al esperar demasiado a ella, o si acaso no supo valorarla pese a que ella le daba todo de sí misma, incluso más que de lo que el daba a cambio o merecía…
Muchas veces las mujeres pensamos que con amar es suficiente, que con entregar nuestro corazón y sentimientos es suficiente…
Sin embargo con el paso del tiempo nos damos cuenta de que se van agotando los deseos de entregarnos sexualmente, nos cuesta hacer el amor entregándonos plenamente, y acabamos haciéndolo simplemente porque el cuerpo así lo desea, porque nuestra pareja lo pide, y por cumplir con uno más de nuestros deberes de esposa, al igual que también tenemos que lavar, planchar o preparar la comida aún cuando no nos apetece.
Una de las cosas más hermosas para muchos seres humanos (esencialmente para la mujer), es tener la facultad excelsa de saber cómo expresar sus más profundos sentimientos, y saber tocar las fibras más íntimas, las más sensibles del corazón de sus seres queridos.
Sin embargo; no todas las personas pueden, saben, o quieren exteriorizar lo que sienten. Para esas almas intimistas, ermitañas, solitarias, desconfiadas y de cierta forma “hurañas” e “inexpresivas”, significa un reto muy grande, muy difícil abrir los arcos fuertes de sus sentimientos para poder decir: ¡Te quiero!, tal pareciera que temen decirlo. Leer el resto de esta entrada »
Qué difícil e increíble nos parece a veces, tener que entender que las cosas pasan en la vida por una poderosa razón de Dios, y no sólo por un capricho de nuestra naturaleza interior y humana de mujer. Que todo en la vida tiene una razón de ser, que no existe la casualidad sino la causalidad, y que ni una sola hoja de un árbol se mueve en este mundo sin la voluntad de Dios, y que para Él no existe la palabra IMPOSIBILIDAD mientras que para nosotros los seres humanos hay miles de imposibilidades porque a todo le ponemos límites.
Siempre hemos tenido la convicción y los sueños de saber que cuando nos llegue el amor éste será por siempre y para siempre.
Vivimos en ese mundo en el que esperamos conocer a ese príncipe azul, al cual le entregaremos todo nuestro amor y nos amará de tal manera que tornarán nuestra vida en un hermoso cuento de hadas…
Antes que nada amigas, es bueno reconocer que el amor es la causa, motivo, sentido o razón más maravillosa que un ser humano puede tener para vivir.
Sin una ilusión que revolucione todos los sentidos internos, la vida no sabe igual. Necesitamos (nos guste o no), un detonante que nos haga latir fuerte el corazón, que nos sacuda todito el tapete de la existencia (como se estila decir), y sea capaz de encender todas las luces dentro de alma.
Hoy quiero escribirles sobre esos amores que se dan a través de la distancia, amores que se vuelven inmensos, amores fuertes que saturan el pecho de suspiros y los hace desear tener alas y volar a su encuentro para abrazarles y probar a qué saben sus besos.
Les contaré una historia real de dos seres que se conocieron un día por Internet y se enamoraron perdidamente, luchando contra todo y contra todos para conservar ese sentimiento que nació y se volvió gigante, como esa ola que abraza la arena y le llena de fresca sensación…
Muchas veces las mujeres sentimos que no podemos seguir adelante con nuestras vidas si sufrimos una ruptura o quiebre de la relación.
Son situaciones de mucho dolor y estrés, por eso no es nada fácil volver a levantar cabeza y seguir adelante con nuestra vida. Cada día es una gran pereza levantarse sin aquella persona que tanto amamos y que hoy ya no está en nuestras vidas.
Cuando estás enamorada y deseas construir tu vida junto a esa persona, lo menos que piensas en esos momentos es en las ideas que tienes sobre la religión. Muchas personas se casan a pesar de ser distintas sus ideas y creencias, pensando que el tiempo limará esas asperezas. Pero no creo que con el tiempo se suavicen, al contrario, a la larga esas diferencias son verdaderas peleas dentro del hogar.
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
No sé si han dado cuenta amigas queridas, lo común que es entre las parejas, la famosa frasesita “Dame una prueba de tu amor”, principalmente por parte del hombre que cuando quiere conseguir un objetivo específico de la mujer, se adelanta y directamente pide ser “convencido” de que realmente le aman, y por supuesto la mujer tan acostumbrada como está a convencer, allá va de babas y sin protestar a demostrarlo.
Vaya frase tan trillada, ¿verdad amigas?
Cuántas de nosotras hemos sufrido por el amor de nuestra vida, a cuántas mujeres nos ha tocado ser humilladas, pisoteadas, golpeadas, ofendidas, etc., cuántos de los hombres que amamos nos dejan por otra mujer, que es más joven, más hermosa, o tal vez no nos dejan por otra, nos dicen su clásica frase:
“No eres tú, soy yo el que estoy mal”
— ¿Perdón? Mhhh, o sea que ¿después de que pasa el tiempo se dan cuenta que algo está mal en ellos?
¡Vaya, qué interesante!
¿Quién no ha tenido un amor secreto?
Ese amor que te llena el alma, que te da ganas de vivir cada día hasta el último momento…
Un amor secreto siempre es lindo, porque no tiene la responsabilidad de un amor que se nombra a la luz del día, esos amores que tenemos guardados en un rincón del corazón, de esos que nombramos a voz bajita para que nadie los sepa.
“Estoy contigo y me siento más sola que nunca”
¡Cuántas veces hemos leído estas frases!
¡Cuántas veces por miedo a la soledad nos quedamos con alguién que quien pese a que queremos, no amamos… puede que por el bienestar de los hijos, por comodidad, o por inercia. Pero estamos con la persona que escogimos y nos sentimos en una terrible soledad.
Muchas veces nuestra soledad es grande, sentimos que se nos estrechan los caminos, los lazos de amigos, y nada nos hace soñar. Cuando ocurre es porque estamos entrando en depresión. La soledad algunas veces es buena, pero muchas no lo es.
Somos seres humanos que necesitamos de una palabra, de cariños, de abrazos, necesitamos las caricias aunque sean esas caricias de alma, puede que por estar enamoradas por Internet, y precisamente es por eso que nuestros días se vuelven más solitarios, despertamos y nos damos cuenta de cuan solas estamos, que si alguien que está a nuestro lado pero no es lo que tu amas , el problema es mayor.
Una mujer joven, bella, con un matrimonio que se rompió al poco tiempo de casados, enamorada completamente de su esposo, casi dos años de matrimonio en el que no pudo ella concebir un hijo sometiéndose a mil y un tratamientos de fertilidad para así tener esa familia con la que soñaba intensamente.
Su esposo, un hombre profesional que viaja durante la semana a su lugar de trabajo estando con ella solamente los fines de semana, le fue envolviendo el entorno al grado tal de empezar a vivir una aventura con una mujer que trabajaba con él, enamorándose de ella de tal manera que decide dejar a su esposa y quedarse con ella.
Hola mis amigas, hoy les traigo una historia, ojalá nadie pasara por estas situaciones, pero ocurren:
Eramos una pareja de enamorados, trabajábamos los dos en una misma empresa, muy prestigiosa.
Cuando nos conocimos yo era una mujer profesional, él había dejado los estudios para trabajar.
Nos amábamos, teníamos todo para ser felices, pero yo veía que él no era plenamente feliz pues no se sentía realizado profesionalmente. Lo hablamos, y decidimos que se fuera a otra ciudad para terminar sus estudios, sólo le faltaban dos años.
Muchas veces pasamos por situaciones tan malas que sólo quisiéramos despertar y descubrir que todo fue un mal sueño, ¿verdad?
El dolor es muy grande cuando se ha querido tanto, cuando se ha vivido grandes emociones, cuando soñamos que todo era para siempre porque nunca en nuestras bocas estuvo la palabra “adiós”…
Cuando encontramos en nuestra vida a ese ser que nos va enamorando con sus palabras, con sus miradas tiernas, con sus pequeños detalles, nos va envolviendo poco a poco en su entorno hasta dejarnos enamoradas de él, le vamos entregando de nosotras todo, hasta llegar el momento de consumar ese amor, en esa primera noche de entrega, de pasión mezclada con ternura haciendo de nuestra vida íntima toda una bella fantasía, tal cual cuento de hadas en donde dice al final… “y vivieron felices para siempre”…
Pero al paso del tiempo, con el ir y venir de la vida, esa pasión se va enfriando entre los dos, el cansancio, el hogar, la vida misma con sus altibajos en economía, en los hijos…
Hemos visto en temas anteriores, la gran cantidad de mujeres que tienen que enfrentarse a la vida con el corazón roto en mil pedazos, sobando sus dolores y lamiendo sus heridas como gatitas maltratadas, lastimadas, arrojadas a los callejones de su vida como si fueran unas… “cosas inservibles”, despreciadas, engañadas, traicionadas, abandonadas a su triste suerte… ¿Triste suerte, dije?… ¡No, qué va!, y ahora veremos amigas queridas que es todo lo contrario.
Cuando tienes en ti esos 40 años que se ven interesantes ante los demás, estás sola, son tus noches llenas de anhelos, de ilusiones, de deseos de tener a tu lado a alguien a quien confiarle tus cosas, alguien que te de un abrazo y te abrigue en ellos cuando sientas angustia, cuando sientas ganas de llorar, cuando sientas que te va llegando esa depresión….
¿Alguna vez te has preguntado por qué te enamoras de quien no debieras?
¿Por qué te atraen aquellas personas que no te convienen y que incluso pueden hacerte daño?
Las mujeres que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes e inaccesibles, suelen acabar junto a hombres que no les convienen y por ello sufrir mucho de amor.
Trataremos esta vez de mirar dentro de nosotras, para discernir cómo tratamos a nuestros conflictos emocionales.
Muchas veces un mal entendido, una palabra dicha en el momento menos indicado nos puede llevar a discusiones o distanciamientos que abren brechas insalvables en la vida de una pareja.
Si gritas tú… ¡yo te grito más fuerte!
En ocasiones necesitamos sanar nuestras heridas del pasado, saber perdonar y perdonarnos nosotras mismas por los errores cometidos…
porque mientras no hagamos eso no vamos a poder construir una nueva vida.
Muchas veces nos han herido, muchas veces nosotras mismas hemos herido a alguien cercano a nuestra vida, y es ahí donde debemos canalizar todas nuestras fuerzas, en ser una persona diferente, una persona capaz de dejar atrás el pasado y de volver a comenzar.
Esta historia es más común de lo que creemos, un día descubres que eres feliz con tu pareja y decides compartir tu vida a su lado. Convivir con alguien, aún cuando se le ame, no siempre resultará fácil, hay que pensar que por muy perfectos que sea el uno para el otro en ocasiones sentirán que son dos personas distintas, dos personas con diferentes maneras de vivir, y diferentes culturas.
Amigas, el amor es la fuerza que mueve al mundo, si somos amadas nos sentimos plenas, si somos rechazadas, nos quedamos suspendidas ente el cielo y el infierno y nos resulta difícil salir de lo que muchas veces llamamos amor, pero ¿nos hemos detenido alguna vez a pensar si en realidad es amor lo que sentimos? ¿O será capricho?





