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Un hombre siempre debe cuidar, proteger y hacer sentir bella a la mujer que tiene a su lado. La mujer no es el juguete del hombre y su corazón, lejos de lastimarlo, ha de custodiarlo.
Si has sido maltratada, despreciada y te sientes poca cosa, debes provocar un giro en tu vida. Eres mujer, eres valiosa y podrías alzarte con dignidad, haciéndote respetar.
Para ello, deberás comenzar cambiando la forma en la que te ves a ti misma. ¡Eres mujer, eres digna, eres valiosa!
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Una mala relación la tiene cualquiera, un príncipe azul que te sale rana también…
Pero cuando siempre pasa lo mismo no es que se tenga mala suerte en el amor… es que se está siguiendo un patrón y escogiendo mal a quien entregar el corazón.
Eres mujer, fuerte, valiosa e inteligente: No caigas otra vez en lo mismo, tú puedes mejor que eso, ¡eres mujer!
Eres mujer, eres valiosa y no un plato de segunda mesa.
Por mucho que te enamore la mirada de un buen hombre, si resulta que él tiene mujer, déjale, vete y huye. No mereces el desprecio de ser amada en ratos libres, cuando no sea visto y cuando a él le venga bien.
Una mujer que se sabe valorar sabrá hacerse valorar. Tú eres valiosa, una mujer, un premio y no un mero entretenimiento.
Todas quisiéramos tener un buen amor, enamorarnos y sentirnos amadas y deseadas.
“¿Cómo lo lograré?” preguntamos, “¿por qué ningún hombre me ama?”, “¿Qué tengo que hacer para ser querida y amada?”
Y en nuestro afán de lograr ser correspondidas aceptamos que en ocasiones nos falten el respeto y aguantamos de todo. Y eso no debiera ser así, debemos valorarnos más y no desvalorarnos para tener un poco de amor condicional.
Un día decides enfrentar la realidad, pero a nadie le gusta descubrir que hemos amado a quien no se lo ha merecido nunca, que estamos en una vida equivocada, que él no es para ti y que por tu propio bien la relación debe finalizar.
Nadie tiene derecho a menospreciar el amor que hemos regalado, es natural sentir rabia al descubrir que se ha jugado con nuestros sentimientos.
La sabiduría popular, dentro de su gran abanico de posibilidades, asegura que “quien juega con fuego, se quema”, sin embargo, muchas veces nos creemos pirómanas, expertas en tragar y hacer malabares con fuego sin que su calor nos llegue a rozar ni tan siquiera por un milímetro.
No en vano se pronunciaron estas palabras y hay muchas formas de quemarse, no sólo el cuerpo sino también el alma y el corazón.
Cuando se tiene auto-respeto todo es diferente y mejor:
Disfrutas más de la vida, los demás te respetan más, puedes tomar más y mejores decisiones, tener más apoyo, imponer límites, dejar de ser victima de las circunstancias, sentirte más libre, e incluso más amada.
¿Verdad que vendría bien tener un poco más de auto-respeto? ¡Hace maravillas!
Cuando sientes que estás perdiendo a tu pareja, sientes un gran dolor que te impide ver las cosas con claridad. Te sientes angustiada, rechazada, despreciada y traicionada. Duele sentir que el amor de tu vida te está dejando atrás.
Es doloroso escucharle negarlo, diciendo que estás loca, que eres una celosa sin razón… y más cuando sabes que no es así.
Miles de veces he escuchado en boca de mujeres y en la mía propia por supuesto, la creencia totalizadora “los hombres son todos iguales”.
Millones de veces hemos sido víctimas de su pronunciada carga emocional: Los hombres son todos iguales.
¿Son realmente iguales? Y si lo son, qué dice eso de nosotras las mujeres?
A veces establecemos relaciones sin percatarnos de lo que nuestra pareja realmente desea. Nos ilusionamos pensando que nos ama, nos quiere, desea y que le gustaría pasar toda su vida a nuestro lado… y en otras ocasiones, parece pasar de nosotras, como buscando deshacerse de nuestra compañía hasta que luego una vez más nos vuelven a hacer creer que nos aman y quieren estar con nosotras.
Son falsas señales de humo, señales que no estamos sabiendo interpretar bien.
Hay muchas relaciones de pareja y matrimonio en las que el respeto a la mujer no existe, son tantas que también podría ser tu caso o la de alguien que conoces.
Quien no te valora, no te merece. Eso es algo que toda mujer y persona debiera tener en mente. Y el respeto empieza por una misma, que se te valore o no depende de ti.
“Ningún ser humano es tan rico que no necesite de un buen amigo y ninguno es tan pobre que no lo pueda tener”.
Todos en esta vida necesitamos de un buen amigo, con algunas personas llegamos a ser tan buenos amigos que podríamos decir que más que amistad es “hermandad”, podemos llegar a conocernos tan bien que pensamos que la amistad puede sobrevivir cualquier discusión y cualquier cosa. Pero a veces estas amistades se rompen por discusiones tontas y sin importancia.
“La libertad es más sabrosa que un pedazo de pan. Porque con libertad consigues tu pan, pero con un pan facilitado caes en la esclavitud.”
Lo mismo sucede con la vida, si quieres libertad para hacer las cosas no esperes depender de nadie, la libertad comienza cuando tú misma te forjas un camino, cuando luchas por tus ideales, por tener un trabajo tuyo propio y cuando dejas de esperar que las cosas te las regalen, eso es depender y elimina todos tus derechos.
Muchas mujeres tienen miedo a la soledad, miedo a quedar solas, y por esa razón llegan a soportar muchas cosas incómodas y difíciles de digerir. Hay muchas historias tristes de las mujeres que aguantan de todo por miedo a la soledad, a que les digan “si yo nunca te he querido”… Se aguantan muchas palabras hirientes que van quedando en el corazón sin poder olvidarse nunca. Mujeres que soportan despertar junto a alguien que ya no ama, que le ha hecho daño, que le ha engañado con la primera que se cruzó en el camino, que no la respeta en casa, el hogar, ni en ningún sitio.
El estatus de la mujer ha entrado hoy en día al mundo de las clasificaciones exigentes por parte del hombre, especialmente de aquél seleccionista, cuando se trata de buscar pareja estable, y con más razón si esa búsqueda es a través de Internet sólo para pasar un rato agradable.
En algunos sitios de Internet, y también en el mundo del cine, prensa, radio, televisión, etc. se acostumbra a menudo clasificar las preferencias de sus programas con etiquetas…
En la vida de toda mujer, sólo hay dos cosas importantes: Lo que ya ha hecho y lo que todavía no ha hecho. Y en esta tónica vamos a considerar nuestro tema de hoy, como marco de referencia.
No sé si a ustedes les ha sucedido que alguien de pronto pregunta: “Hola, cómo estás ¿Qué has hecho?” y la otra contesta inmediatamente: “Pues nada, todo bien gracias” ¿Cómo que nada? Wow… ¡Qué sorprendente respuesta! ¿Hacemos un inventario por favor?
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
Generalmente en la mayoría de los casos de rompimientos sentimentales, el hombre se va muy a gusto, y la mujer se queda atrapada en un mar de lágrimas, dolor, tristeza, impotencia, rabia, desesperación y unas ganas de gritarle: “¿Porqué me haces esto? ¿Por qué lastimas mi corazón que es tuyo?”
Y en el caso de los amigos y amigas a quienes les das la mano y se toman con todo y pié, qué difícil es pararles el alto y decirles: “Hey, no abuses de la confianza que yo he depositado en ti, aprende a respetarme, soy tu amiga, no tu tonta”
El acoso amigas queridas, está considerado como un fenómeno social, afectando principalmente a la mujer de hoy día, ya que es ésta, la que menos se defiende ante este tipo de presiones, represiones y ataques. Ya sea que se trate de acosos sentimentales, sexuales, de empleo, de familias, de amigos, etc., y pueden darse de varias maneras y en cualquier tipo de acercamiento físico o psicológico con la víctima principal.
Ante la urgente necesidad de tomar
diversas decisiones en la vida moderna amigas queridas, vemos que cada persona actúa de acuerdo con su escala de valores. En la actualidad se habla de que la velocidad con que crece la ciencia y la tecnología, lleva a la mujer a diferentes formas de pensar y al cambio de sus valores de generación en generación; pero, al mismo tiempo, existe alarma ante la posibilidad de que haya mayor confusión al respecto, por lo que cada vez se hace más importante identificar las reglas de un hogar, las normas y los valores que favorezcan la convivencia entre las familias y los individuos dentro de una sociedad.
La mecánica de nuestras vidas en sus diferentes manifestaciones amigas queridas, está llevando a la mujer a una situación de verdadera desesperación, confusión y caos, obligándola a tomar determinaciones de emergencia con resultados igualmente negativos.
La vida moderna nos exige cambios es cierto, pero estos cambios nos están llevando muy de prisa hacia la competencia social, y es urgente aprender a sentir hondo y a pensar claro sobre cuáles son nuestras responsabilidades y dónde terminan los compromisos que tenemos con los demás.

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
“Cuando estoy con mi pareja, no deja de mirar al lado”
¿Te suena esta frase?
Muchas veces estamos con nuestras parejas, y éstas, descaradamente no dejan de mirar a mujeres en otras mesas sin importarles qué estamos pensando. Nos sentimos mal, incómodas y humilladas, porque se supone que estamos con la persona que amamos y “supuestamente” nos respeta, y si hace eso delante de nosotras ¿qué hará cuando estamos lejos de él?
Queridas amigas:
Este temita vamos a dirigirlo a todas aquellas mujeres del mundo que de alguna u otra manera sufren toda clase de atropellos, injusticias y humillaciones llenas de crueldad, encasillamientos y devaluaciones por parte de sus novios o maridos que tienen hijos con otra mujer, e incluso… hasta es ésta misma mujer quien se da el lujo muchas veces de pisotearles y maltratarles su dignidad.

