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Las personas no somos máquinas, tenemos sentimientos, y los hemos desarrollado para algo: nuestro propio bien.
Si al estar a punto de realizar una acción o cuando conoces a alguien tu corazón te está diciendo algo, tal vez lanzando una advertencia, aunque sea incómodo y prefieras ignorarlo, escúchalo y tómalo bajo consideración.
Una mujer segura sabe escuchar su corazón, no lo ignora, lo toma en cuenta.
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La sabiduría popular, dentro de su gran abanico de posibilidades, asegura que “quien juega con fuego, se quema”, sin embargo, muchas veces nos creemos pirómanas, expertas en tragar y hacer malabares con fuego sin que su calor nos llegue a rozar ni tan siquiera por un milímetro.
No en vano se pronunciaron estas palabras y hay muchas formas de quemarse, no sólo el cuerpo sino también el alma y el corazón.
Hay muchos “te amo” que quisiéramos habernos atrevido a decir… muchos “te quiero”, “te aprecio”, y “te valoro mucho, amiga”…
Palabras que se quedaron retenidas en nuestro corazón, que por algún motivo no llegamos a decir.
Las cosas hay que decirlas ahora, cuando tenemos la oportunidad, para no lamentar más tarde el no haberlas dicho…
A veces quisiéramos decirle a alguien lo mucho que le apreciamos y lo mucho que significa para nosotras… pero a la hora de expresarnos nos complicamos demasiado y acabamos por no decir nada, asumiendo que “ya lo sabe”.
¿Por qué nos complicamos tanto? ¿Por qué nos cuesta tanto regalarnos unas palabras de cariño, amor y aprecio?
A lo largo de nuestras vidas vamos acumulando muchas cosas, penas, alegrías, tristezas, nostalgias y amores que un día fueron todo en nuestra vida y hoy por las razones que sean han quedado en sólo eso: recuerdos.
Esas mochilas con las que vamos cargando todos los días hacen que todo pese más de lo debido, por lo que convendría descargarnos de muchas de esas frustraciones y desamores para que caminemos por la vida sin tanto peso.
La vida está llena de experiencias y vivencias, tanto positivas como negativas. En nuestro corazón se aloja todo cuanto vivimos con pasión, lo bueno y lo malo. A veces las cosas malas que nos han pasado ocupan demasiado sitio en nuestro corazón.
Pero hay esperanza, pues al igual que en nuestros hogares, la limpieza y el orden es posible, y nuestro corazón también requiere de dicho cuidado. Si aprendemos a desechar lo malo podremos disfrutar al fin de cada día que vivimos…
Se puede ser feliz incluso en las circunstancias más difíciles y dolorosas de la vida.
Puede haberte dejado tu pareja, tu marido, el padre de tus hijos, puedes haber perdido el trabajo, sufrido un accidente… y en medio de todas estas cosas negativas podrías ser feliz.
Todos tenemos en nuestras manos una brújula, la cual podemos manejar para llegar al destino que deseemos.
Durante todos los tiempos, hombres y mujeres hemos necesitado del amor, esa palabra secreta y mágica que rige nuestra vida, esa necesidad imperiosa de amar y ser amados, tratamos de encontrarle sentido a todo lo que nos rodea, poniendo el amor en primera fila…
Tal parece que ante cualquier duda, inquietud o necesidad buscamos una explicación y encontramos la respuesta en el amor, ¿pero realmente encontramos la respuesta? ¿Sabemos realmente qué es el amor y dónde habita?
Cuántas veces entre bromas, cuando alguien actúa un poco irascible le dicen “¡pareces una mujer menopáusica!”
Lo dicen sin detenerse a pensar lo que realmente significa estar menopáusicas, como si esa etapa en la mujer fuera objeto de burla o del tomarlo para bromear, sabiendo de antemano que pueden herir los sentimientos de las mujeres.
En el mundo de los sentimientos está también lo que llamamos “emociones”.
Las emociones ocupan un lugar muy importante en nuestras vidas y cuando no nos percatamos de nuestras emociones y no sabemos controlarlas pueden surgir problemas.
Las emociones descontroladas no sólo afectan a quienes viven esas emociones, sino que generalmente acaban afectando a las personas que le rodean. Por ejemplo, si es amargura lo que tenemos, seguramente acabemos amargando también a nuestras amistades…
La llegada de la psoriasis a la vida de una persona trastoca todo su mundo radicalmente así como lo hace el cáncer u otras enfermedades, invadiendo sus emociones y sentimientos.
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, no es contagiosa, produce lesiones escamosas, engrosadas e inflamadas, con una amplia variabilidad clínica y evolutiva.
Vivimos en una sociedad machista, donde desde la cuna siempre se le ha enseñado al varón que expresar sus emociones es cosa de mujeres y que los “machos” no lloran. Se les inculca que solamente le pertenece a la mujer el mostrar sus sentimientos porque de otra manera está siendo débil o perdiendo su hombría.
Pareciera que el llorar es algo exclusivamente de las mujeres. Sin embargo, nos olvidamos que ese niño, ese hombre tiene sentimientos y emociones como cualquier otra persona. Es un ser humano y nadie puede cambiar eso.
En esta vida todas las mujeres tenemos tendencias muy marcadas a la búsqueda de motivos especiales para cultivar los sentimientos y los sentimentalismos.
Nos volvemos unas verdaderas madonas, atrevidas y expertas en materia de afectos, no hay quien se atreva a competir con nosotras, porque anticipadamente se sabría un vencido.
Somos especialistas en refinar los detalles, las ternuras, los besos y los apapachos a nuestro ser amado, y hasta con copia al sindicato: El de las mujeres “cariñosas”, para que nadie diga que no dejamos constancia y que al amor lo vivimos sin testigos, y hasta de honor.
No es difícil encontrar mujeres que constantemente se quejan de que en casa no se les considera, no se les entiende ni se les atiende, y sufren de grandes dolores emocionales, atraviesan períodos de tremendas crisis de llanto y enorme sensibilidad, sintiéndose desamparadas en su alma, y huérfanas de afecto, y quien padece de desamparo emocional, seguro que se convertirá en una víctima más de la neurosis afectiva, ya que no hay cursos de educación intensiva para el amor.
Cuando hay una reunión familiar o de amigos, pareciese que muchas veces no podemos ser cariñosos con nuestra pareja, con nuestros padres, hijos, y decir a quienes nos rodean “te quiero”.
Nunca deberíamos dejar de decir cuánto nos importan sus cosas, estar más tiempo con nuestros hijos, interesarnos por sus cosas aunque sean “cosas de niños”, deberíamos escucharlos más detenidamente pues nunca se sabe cuando podemos aprender de alguien, ya sea mayor o menor que nosotros, todo el mundo tiene algo que decir.
Conversando con una gran amiga, ayer me decía que ella ha llegado a considerar que lo único importante en esta vida es ser felices y dar felicidad “poco a poco” a los demás, pero… ¡A manos llenas!
Me llamó poderosamente la atención su frase que me puso a reflexionar: “Yo pienso que la felicidad sólo son pequeños trozos del tiempo que a veces nos alegran la vida; pero que alguien sea feliz las 24 horas del día, creo que no. No se qué opinas tú.”
“Cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi alma gemela,
eras toda mi ilusión, mi complemento, mi mundo giraba alrededor de ti. Para mí, antes que todo estabas tú, te amo y sé que eres el hombre de mi vida, y por amor he atendido siempre a todas tus solicitudes, a pesar de que me has demostrado hasta la saciedad, tu marcado desinterés, no me importó porque te amo y soy tuya.
Por todo ello me entregué a ti en cuerpo, alma, sentimiento y razón… ¡He vivido para ti! Mi vida y mi corazón te pertenecen… ¿Sabes lo que se siente cuando uno da todo por amor y no recibes a cambio, ni un triste gracias?”
Dicen que no hay nada más triste ni más doloroso en esta vida, que alimentar resentimientos en el alma y llevar en el pecho de mujer, un corazón herido.
Bien; pues vamos a ver cómo sucede este fenómeno tan común en las mujeres, tan personal e íntimo en el ser humano en general, y el por qué duelen tanto las heridas en el corazón que lo único que ha hecho es amar, pero termina por aprender a veces hasta a odiar de tanto amar.
“La actitud de no expresar los sentimientos, puede traer serios problemas de salud” asegura nuestra invitada de hoy, la Licenciada en Psicología Dora Olivia Montoya, desde su Clínica Psicoterapéutica, ubicada en Culiacán, Sinaloa, México, la cual agrega:
Alegría, tristeza, ira, miedo y vergüenza, son las cinco emociones básicas que rigen al ser humano, mismas que aparecen posterior a un estímulo.
La lucha por encontrar el verdadero amor no se termina nunca, estamos siempre a la espera del milagro del amor y un día, así sin proponérnoslo, sin buscarlo nos llega con todos sus accesorios: Es guapo, inteligente, emprendedor, tiene dinero y lo que es mejor, me ama.
¿Y qué acerca del hombre que compra sentimientos…?
En la vida hay muchas situaciones de dolor, sufrimiento, incertidumbre, desesperación e impotencia atroz, y todas ellas muy diferentes. Es difícil buscar respuestas: Hay amores que mueren y que en la mayoría de los casos, nadie sabe a dónde se van, ni en qué cementerio de la vida yacen, ni cuál fue el motivo real de que se hayan extinguido.
Hablar de conflictos emocionales y líos sentimentales amigas queridas, es pensar en uno de los principales problemas que día a día enfrenta la mujer, ya que precisamente es la mujer quien toma más a pecho sus sentimientos y además ella es una experta para manifestarlos de mil maneras y formas, conservando su modelo típico, muy personal para cada persona, situación y ocasión.
Pero dentro de los conflictos emocionales, existe otro factor más delicado que posiblemente no hayamos descubierto ni advertido…
Qué triste es pensar amigas queridas, que una mujer esté o pueda estar privada de su libertad, que no pueda disfrutar de la sonrisa de sus hijos, de la belleza de las flores del campo, del canto de los pájaros, del sonido del agua al correr por los arroyos del bosque y las riveras de los ríos, del aire siempre meciendo las hojas de los árboles, y de los rayos del sol, colándose por las montañas, valles y colinas…
Alguien preguntó a un poeta muy querido y admirado llamado Gustavo Adolfo Bécquer, amigas queridas: “¿QUÉ ES POESÍA?” y él contestó:
“¿Qué es poesía? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú”
Y yo me pregunto: Si la mujer es poesía, musa y fuente de la inspiración, el aroma de una rosa en un jardín en plena primavera, un remanso de paz, ternura, cariño, devoción, entrega, constancia, dulzura, eternidad y amor, etc. Entonces, ¿Por qué somos tan polémicas las mujeres?, por todo queremos discutir, polemizar, todo lo queremos debatir, saber y controlar.
¿Qué se siente al estar gorda?
, -le pregunté a una amiga muy querida- aprovechándome del cariño y del exceso de confianza que ella siempre me ha brindado, y también con el ánimo no de ofendería ni de lastimarla, sino de apoyarla dándole un buen choque psicológico a sus emociones y a sus intenciones, para con ello hacerla reaccionar, ya que la vi muy entusiasmada y dispuesta, abrir con ansias el refrigerador (nevera), de su propia casa.
Qué curioso resulta pensar, que cuando se trata de hablar o recordar el pasado, las mujeres lo sentimos como un imán que nos atrae poderosamente, que nos atrapa, y que nos seduce con tantos recuerdos, aunque éstos, no sean a veces demasiado gratos.
Pero eso precisamente es lo que nos parece más interesante, que demos vueltas en círculo vicioso a los recuerdos, que demos rienda suelta a la imaginación girando libre por todas las paredes de la mente y del alma.
Hey amigas, acá estamos de nuevo con este temita que quizá a muchas mujeres no les agradaría mucho el título por el adjetivo calificativo usado, pero no hay remedio, tenemos que consignarlo así; tal como es y sin más preámbulos, entremos ahora a la parte medular de la vida de todas aquellas “cabronas suertudas”, que a parte, no se engorilan tan fácilmente, jajaja.
El término de “cabrona” es regionalista cien por ciento y malsonante, pero tambien indica o muestra a una cabra grande, ¡aaah…! pero una cabra que en el buen sentido de la palabra, también implica o apunta hacia un animal de sexo femenino de cuatro patas, con cola y cuernos (jaja, estoy hablando en serio, por favor no se asocie de otra manera que no es, no procede y no corresponde).
La mujer de ayer, de hoy y de todos lo tiempos amigas queridas, se ha preparado desde el mismo momento de su nacimiento para ser la mejor esposa, la mejor amante, la mejor amiga, la mejor compañera, consejera y protectora, la mejor madre, la abuela más comprensiva y la mejor hija o hermana, en materia del amor se hace experta y también se ha capacitado para ser la mejor maestra, profesora, instructora o facilitadora, o como quiera que le queramos llamar, para dar a sus seres queridos, la más alta y refinada calidad de sus sentimientos.
Se preguntarán el porqué de este título, bien, a través de mi vida, de los altibajos vividos, he llegado a conocer diversidad de seres que están envueltos en sus diferentes problemas, íntimos quizás, pero que se notan en su mirada, en su hablar, en su sonreír cansado, se nota en la manera en que su cuerpo responde al contacto, se nota en esas manos que húmedas se encuentran al tomárselas en un cálido saludo.
Estoy consciente que en estos tiempo vivimos en un constante estrés, la vida misma nos lleva en un continuo vaivén cual remolino constante que nos abraza, muchas veces no sabemos qué rumbo tomar, no sabemos qué actitud tomar, cómo responder ante los sucesos diarios o el futuro mismo.
El corazón de la mujer, es la zona más emotiva de todo su cuerpo, y la parte más elevada de todo su ser.
El alma de nosotras las mujeres es tan frágil y entregadamente fiel, porque está compuesta de sentimientos cálidos y tibios como los rayos matutinos. Sin embargo, puede que ni aún así, el hombre (hay excepciones), sea capaz de verlo claro ni pensar tan alto, como lo puede lograr una mujer que va por la vida, remendando con los hilos de ternura, su propio corazón.
— ¿Qué es la felicidad? — Te cuestionas en esas noches en que el cansancio está en tu cuerpo, en tu alma, después de un arduo día de trabajo, la vida que vives te llena de estrés, muchas veces de emociones fuertes, piensas una y otra vez, te preguntas ¿estoy viviendo? ¿esto es vida?
Muchas veces llega a ti ese sentir de tristeza, de cansancio, de querer traspasar fronteras, nubes, ensueños, esos sueños en donde eres la princesa del cuento y vives rodeada de lujos, de cosas bellas que toda mujer ambiciona tener, un príncipe azul que te rodea de cariño, de halagos, de mimos.
Amigas queridas:
Vamos hoy a tratar un tema un poco sacado de onda quizá para muchas mujeres del mundo. Principalmente para aquellas que aún no se han descubierto su instinto maternal, ni sus “garras” que traen en sus manos tan bonitas, tan exquisitas y tan delicadas.
Hoy entraremos a la jungla de los sentimientos de la mujer. Esa mujer que aún con toda su nobleza, su pureza y su gran ternura, también sabe afilar sus uñas en su momento, y salir en defensa con uñas y dientes de sus seres más desprotegidos.
Después de una ruptura
muchas personas caen en estado de depresión y de mucho estrés… Tras la ruptura llega una variada serie de estados anímicos, un especie de luto que nos hace pesar que nunca vamos a salir de ese agujero y que nunca veremos la luz del día, pero no es así.
Estos mismos sentimientos que nos llevan a ver todo de manera negativa, los podemos usar en nuestro beneficio.
Hola mis amigas, hoy es unos de esos días locos que no encuentro nada, y bueno, aquí les envío lo que salió de unos vagos pensamientos:
Contigo y Sin ti
El amor se vive de distintas formas, lo que más me ha costado es aprender a estar sin ti, a no tenerte… pero en el proceso también aprendí a valorar lo que se puede tener cuando se ama.
Este día es especial por que aún podemos respirar, porque aún no hemos sido destronadas del dominio de la vida, y porque aún podemos ver los rayos del sol, escuchar la sonrisa de los niños, saborear la sabiduría de los viejos, y porque podemos y debemos actuar, y hasta darnos el lujo de comparar nuestras formas de amar.
Hola mis amigas…
Hoy hablaremos de un tema que seguramente a todas, o casi todas, hemos padecido en alguna ocasión: cuando alguien nos rompe el corazón…
La historia:
Yo pensaba que siempre los malos amores era algo que a otros les podía tocar, pero no a mí. Siempre he sido muy segura de mí misma, soy una mujer educada con mucho mundo, y puedo escoger a quien yo quiera… ¿A mí un mal amor? No, jamás. A mí nunca me pasaría algo así.
Año nuevo, vida nueva, que así sea para todas en general. Y empezaremos nuestro nuevo año del 2008 a trabajar todas juntas, compartiendo este temita alusivo a esas fantasiosas ilusiones que nos forjamos consciente o inconscientemente las mujeres, cuando no poseemos algo o a alguien que desearíamos tener. ¿Les parece?
Hablar de secuestros, amigas queridas, ya son palabras mayores, y vamos a enfocar este tema, precisamente en esta tónica que resulta importante e interesante desglosar de manera urgente, profunda y sincera, con el ánimo de incursionar un poco más en lo que ya nos resulta muy conocido: “El estancamiento de emociones y sentimientos que permanecen y yacen cautivos en la mente y a veces hasta en el corazón de una mujer que no puede (por más que quiere), deshacerse de esas ansiedades obsesivas y enfermizas de una razón atormentada, que le impide ser feliz, aún teniendo motivos suficientes para serlo.”






