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Cuando sientas que tu mundo está rodeado de soledad y tristeza detente un momento y piensa que en algún lugar, no sabemos donde, hay una persona afín a ti, alguien que al igual que tú sueña con encontrar a la persona correcta para pasar sus días, a quien darle amor, amistad y lealtad.
Por muy mal que lo pasemos y mucho daño que nos hayan hecho, no debemos decaer y nos daremos por vencidas pensando que siempre será así.
Tras romperse una relación el mundo se nos hace añicos, nos sentimos tristes, desilusionadas y tal vez traicionadas…
Pero ahí estamos, con una pequeña esperanza de que él vuelva, de que las cosas se arreglen mágicamente. Sentimos que sin él, o un hombre en nuestras vidas no podemos vivir, lo cual provoca grandes errores por nuestra parte…
A lo largo de la vida hay etapas en las que la palabra “amor” tiene diferentes significados, colores y matices para nosotras.
El amor es algo muy complejo y cada cual lo vive diferentemente. Para unas personas el amor debe implicar compromiso, otras piensan que si son amadas serán felices, otras piensan que es algo que dura para siempre mientras otras temen por la caducidad que pueda tener.
Y sin embargo, pese a los diferentes modos de verlo, todas queremos tener amor.
Nacemos solos y morimos solos; aunque haya un festín a nuestro alrededor en esos momentos, el proceso de iniciar o partir es plenamente personal, íntimo y solitario.
Comenzamos a escribir nuestra historia siendo protagonistas y así la terminamos; la pluma propia es la que deja la impronta de nuestra existencia. Ser y no ser, es un acto solitario y particular. Una luz que se enciende o apaga, con absoluta independencia contextual, y con arbitraria indiferencia. Sin embargo, desde el momento en que asomamos a la vida comenzamos a experimentar el contacto con otras personas, los padres, los hermanos, los pares.
Hay palabras que nos rompen el corazón:
• “Ya no te amo”.
• “Lo nuestro se acabó”.
• “Ya no eres parte de mi vida”.
• “Yo nunca te he querido”.
Nunca estaremos preparadas para escuchar palabras fuertes como estas. Acaban con nuestra paz y convierten nuestra vida en un infierno. Nos rompen el corazón.
Muchas veces caminamos por la vida sin darnos cuenta de la tristeza que llevamos dentro de nosotras; queremos huir, estar lejos, no pensar porque eso nos vuelve a una realidad que no queremos o no deseamos vivir…
Pero hay que ser fuertes y decididas, ponerse ante un espejo y buscar los motivos por los que estamos decaídas, porqué ya no estamos contentas y qué fue lo que nos llevó al punto en el que ahora ya no estamos felices con nosotras mismas.
Cuando nos sentimos solas somos muy vulnerables. Nadie desea estar sola, y sentir que nadie la ama. Es duro sentirse sola.
Por querer dejar de estar solas, por desear evitar la soledad y por vernos acompañadas podemos cometer enormes errores. Uno de ellos es el de engañarnos a nosotras mismas haciéndonos creer que el hombre que nos pretende o con quien estamos nos quiere y nos ama pese a todas las cosas que nos indiquen lo contrario.
Siempre que terminamos una relación nos preguntamos si algún día ese dolor que sentimos podrá marcharse.
Terminar una relación es doloroso, tanto que nos preguntamos si algún día seremos capaces de volver a enamorarnos, si nos lo permitiremos a nosotras mismas, o si realmente llegaremos a volver a confiar en un hombre…
Salir adelante con el corazón herido no es tarea fácil.
La vida está llena de etapas, comenzamos la vida en una familia y un día estamos solas. En otra etapa hemos encontrado pareja, formado familia… y más tarde volvemos a sentirnos solas.
Pero la vida nunca se detiene y siempre nos ofrece maravillosas posibilidades y oportunidades que nunca antes pudimos realizar. Cada ciclo de la vida tiene algo especial y cuando los hijos se marchan de la casa, cuando la casa ya se encuentra triste y sola… también.
Cuando el hombre se marcha de nuestras vidas (o cuando sentimos que se ha marchado de nuestro lado aunque aún conviva con nosotras) a las mujeres nos baja la autoestima, comenzamos a vernos feas y como poca cosa…
Pero la vida no se detiene ante estas circunstancias adversas, con nuestra pareja o sin él, con o sin su apoyo, con o sin su amor… tenemos que aprender a levantarnos del suelo y salir adelante.
Constantemente escuchamos a hombres y mujeres lamentarse por lo que se perdió y lo que se fue…
Entre lágrimas y lamentos, tratan de convencerse a si mismos que vale la pena esperar, porque no pueden aceptar que si se fueron sus parejas es porque el amor se fracturó, se escapó por la ventana de la irresponsabilidad y la falsedad. ¿Por qué la mujer no trata de borrar de su mente las frases que le hacen pensar que todo volverá a ser como antes?
Puedes estar rodeada de muchas personas, de tu familia, de tus amigos, e incluso estar con tu pareja y sentirte sola. ¿Sabes por qué? Porque la soledad que tienes está en tu corazón, nadie la puede llenar, sólo tú.
Cuando te des cuenta de porqué te sientes sola seguramente descubrirás que la respuesta está en tu propio corazón.
Un temor común en las mujeres es la posibilidad de quedarse solas… solas en un mundo de parejas.
Para la mujer, una de las preocupaciones más grandes es su vida de pareja. El amor es una preocupación constante, tanto por el enamoramiento como por el desamor…
Las mujeres nunca queremos estar solas, prefiriendo no soltar al hombre que se tiene, por desastre y malo que sea. Pero muchas veces, lo peor que puede hacer la mujer es es dejarse atrapar por el miedo a quedarse sola…
Muchas mujeres, cuando se enamoran quedan prendadas de ese ser que le ha conquistado de manera maravillosa con sus detalles de amor. La mujer llega a perder los sentidos, hasta el punto de no querer mirar más allá de su vida, solamente embriagada de amor, entregada, sumisa, satisfaciendo hasta el más mínimo capricho de la persona que ama…
Muchas mujeres tienen miedo a la soledad, miedo a quedar solas, y por esa razón llegan a soportar muchas cosas incómodas y difíciles de digerir. Hay muchas historias tristes de las mujeres que aguantan de todo por miedo a la soledad, a que les digan “si yo nunca te he querido”… Se aguantan muchas palabras hirientes que van quedando en el corazón sin poder olvidarse nunca. Mujeres que soportan despertar junto a alguien que ya no ama, que le ha hecho daño, que le ha engañado con la primera que se cruzó en el camino, que no la respeta en casa, el hogar, ni en ningún sitio.
La vida nos va poniendo momentos en que realmente nos sentimos muy solas, especialmente cuando se sufre duelos por la muerte de un ser querido, cuando se han roto los vínculos de comunicación con un ser muy amado, o cuando se terminó una relación que creíamos sería para siempre, y ya no queremos hablar de ese asunto, ni de ningún otro, con las personas que nos rodean. Especialmente cuando la separación es muy reciente, y en ese estado tan lamentable, muy cómodamente la mujer opta por aislarse y llorar su pena, sintiéndose la más miserable del mundo, con la autoestima hasta el suelo y sin ganas de ya más nada.
He leído incontables temas sobre nosotras las mujeres, temas en los que tratamos sobre las infidelidades, sobre las amantes, aquél novio cibernético, o la familia… pero me gustaría hablarles un poco sobre la mujer que vive sola, sin una pareja, un tema un poco sensual o atrevido… esa mujer que a diario trabaja y no tiene el tiempo suficiente para salir un rato a divertirse dando un poco de oportunidad al sexo opuesto de acercarse.
Constantemente nos encontramos con mujeres que recurren a frases comunes como:
“No puedo olvidarlo”, “No puedo sacarlo de mi corazón”, “No puedo borrarlo de mi pensamiento”, “No puedo evitarlo, su recuerdo me duele”, “No puedo dejar de pensar en él, imposible apartarlo de mi alma”, “Lo sigo amando a pesar de todo”, etc.
Y lo que es peor…
Existen en el mundo infinidad de mujeres que sufren la tristeza del divorcio, a veces por común acuerdo y otras tantas en las que los problemas son más fuertes y se opta por dejar a la pareja. Hay mujeres que al quedar solas luchan día a día por subsistir, por tratar de iniciar una nueva vida sin el hombre con quien compartieron sus sueños e ilusiones.
Pero también hay mujeres que pese a todo lo sufrido a su lado y lo mala que era la relación viven empeñadas en mencionarle a cada momento, en revivir a diario el martirio del recuerdo de los terribles días vividos junto a él, sólo permitiéndose recordar aquellos tiempos de sufrimiento, odiando cada día, y vociferando en contra de quien un día fue su gran amor.
Nos merecemos TODO
y no partes del otro.
Alguien que SUME
y no que reste en nuestra vida.
Todos vamos por la vida buscando la felicidad, pero muchas veces por miedo nos quedamos estancadas en la vida con una relación que nada bueno nos trae. Insistimos tanto en estar acompañadas que no vemos que muchas veces sólo nos dan migajas de amor, cariño o amistad.
La vida nos presenta muchos desafíos, la vida en si es un desafío. Nos enfrentamos a diferentes situaciones desde la niñez, estamos en una constante evolución y nos enfrentamos con valentía a las diferentes etapas de la vida, pasamos de niños a enfrentar las obligaciones como adultos, nos casamos, empezamos nuestra propia familia…
¿Sabían ustedes amigas queridas que la palabra “melancolía” tiene su origen desde la Grecia primitiva?
Y qué curioso parece esto, pero un médico de aquella época llamado “Hipócrates” la asoció al humor negro y a la bilis que se produce en el hígado, derivada de la amargura y el dolor. Más tarde en el año de 1725 aparece otro personaje, Sir Richard Blackmore (médico británico), quien le da el nombre de: “depresión” como se le conoce hoy día en el área de la psiquiatría científica actual.
Cuando perdemos algo en nuestras vidas, sea por el motivo que sea, queda un gran vacío, queda una especie de dolor en el pecho que es muy difícil de sacar.
A eso le llamamos sentimientos, algo capaz de sacarnos llantos de la nada, y no queda más que llorar y llorar. Es la única manera que nuestro dolor se va limpiando y vamos sanando por dentro…
“Son como los ojos que penetran a través de la niebla que confunde los objetos y difumina las verdades, y al atravesarla nos permite llegar a lo que verdaderamente es y a lo que verdaderamente importa, pues significa acallar toda clase de voces confusas y discordantes para que se pueda oír la Palabra viva, clara y penetrante!” (Federico Suárez)
Muchas veces le tenemos un miedo terrible a la soledad, pensamos que es lo más trágico que nos podría ocurrir, estar solos sin amigos, sin un amor que nos comprenda, pero no es así. Cuando comprendemos el verdadero sentido de la soledad es cuando más nos gusta.
¿Cuántas veces amigas, corremos detrás de un espejismo, que a nuestros ojos brilla como el oro?
Lo vemos como única oportunidad de mejorar:
Puede ser en el trabajo, las amistades o en el amor.
¿Cuántas veces en esa lucha incansable por salir de nuestra rutina o de la pobreza, buscamos un trabajo mejor, creyendo que en el anterior no se nos valoraba por tantos años, no nos pagaban lo justo, lo que merecíamos.
“Estoy contigo y me siento más sola que nunca”
¡Cuántas veces hemos leído estas frases!
¡Cuántas veces por miedo a la soledad nos quedamos con alguién que quien pese a que queremos, no amamos… puede que por el bienestar de los hijos, por comodidad, o por inercia. Pero estamos con la persona que escogimos y nos sentimos en una terrible soledad.
Muchas veces nuestra soledad es grande, sentimos que se nos estrechan los caminos, los lazos de amigos, y nada nos hace soñar. Cuando ocurre es porque estamos entrando en depresión. La soledad algunas veces es buena, pero muchas no lo es.
Somos seres humanos que necesitamos de una palabra, de cariños, de abrazos, necesitamos las caricias aunque sean esas caricias de alma, puede que por estar enamoradas por Internet, y precisamente es por eso que nuestros días se vuelven más solitarios, despertamos y nos damos cuenta de cuan solas estamos, que si alguien que está a nuestro lado pero no es lo que tu amas , el problema es mayor.
Muchas veces quedamos sumidas en una gran pena cuando alguien no nos llama, o cuando esperamos que nos agradezca algo que hicimos… y de esto hablaremos.
Cuando tenemos un amor siempre esperamos que nos llame, que nos diga cosas bonitas, y que nos digan que nos extrañan cuando no están con nosotras. Pero lo pasamos mal cuando no nos llaman, cuando no responden al teléfono, y no dan señales de vida. El mundo entero se detiene para nosotras, miramos el teléfono y cada hora pasa más lentamente, y así los días, esperando esa bendita llamada que no llega…

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
Hemos visto en temas anteriores, la gran cantidad de mujeres que tienen que enfrentarse a la vida con el corazón roto en mil pedazos, sobando sus dolores y lamiendo sus heridas como gatitas maltratadas, lastimadas, arrojadas a los callejones de su vida como si fueran unas… “cosas inservibles”, despreciadas, engañadas, traicionadas, abandonadas a su triste suerte… ¿Triste suerte, dije?… ¡No, qué va!, y ahora veremos amigas queridas que es todo lo contrario.
¿Conoces ese cansancio que se lleva en los hombros bajo la presión del hogar?
Muchas veces al casarnos imaginamos una vida hermosa, plena, rodeada de comodidades y amor, fantaseamos con ese príncipe que conocimos y del cual nos enamoramos tan locamente hasta el punto de entregarnos por entero y no pensar en nada más que en tenerlo a nuestro lado.
Después de una ruptura
muchas personas caen en estado de depresión y de mucho estrés… Tras la ruptura llega una variada serie de estados anímicos, un especie de luto que nos hace pesar que nunca vamos a salir de ese agujero y que nunca veremos la luz del día, pero no es así.
Estos mismos sentimientos que nos llevan a ver todo de manera negativa, los podemos usar en nuestro beneficio.
Muchas veces, o por lo menos una vez en nuestra vida, hemos experimentado el dolor de la traición. Y ésta nos llega de diferentes formas cuando menos nos lo esperamos.
Y es justo en ese momento, cuando alguien nos traiciona, que nos sentimos violadas en nuestros sentimientos, y devaluadas en nuestra confianza y lealtad ya que estos dos valores: “La confianza y la Lealtad” son sentimientos elevados que todos tenemos derecho de dar y recibir en igual cantidad, de quienes llamamos: “Amigos”.
Hemos visto a través de algunos temas, por no decir en la mayoría, que casi todas las mujeres nos aferramos a un amor que ha quedado atrás, no queremos soltar los recuerdos, nos seguimos aferrando a ellos como si fueran una reliquia milenaria, aunque nos duelan. Y es precisamente en este presente tema, en que vamos a ahondar un poco en ello, para ver de qué manera podemos ayudarnos a aliviar un poco nuestro dolor de ese amor que ya no tenemos a nuestro lado.
Hola mis amigas…
Hoy hablaremos de un tema que seguramente a todas, o casi todas, hemos padecido en alguna ocasión: cuando alguien nos rompe el corazón…
La historia:
Yo pensaba que siempre los malos amores era algo que a otros les podía tocar, pero no a mí. Siempre he sido muy segura de mí misma, soy una mujer educada con mucho mundo, y puedo escoger a quien yo quiera… ¿A mí un mal amor? No, jamás. A mí nunca me pasaría algo así.
Año nuevo, vida nueva, que así sea para todas en general. Y empezaremos nuestro nuevo año del 2008 a trabajar todas juntas, compartiendo este temita alusivo a esas fantasiosas ilusiones que nos forjamos consciente o inconscientemente las mujeres, cuando no poseemos algo o a alguien que desearíamos tener. ¿Les parece?
Hola mis amigas,
Ya ha pasado Navidad y espero que dentro de todas las tristezas o penas que hemos tenido hayamos podido disfrutar de la Navidad con nuestras familias, que hayamos puesto todo de nuestra parte para que fuese una bella Navidad aunque quizás para muchos no haya sido así…
Ya pronto viene un nuevo año, un año que se va, quizás llevándose nuestras ilusiones, quizás un año muy triste, o quizás un año en el que no logramos alcanzar nuestras metas.
Pero dejemos eso un poco atrás…
Hola amigas…
Ya viene la Navidad, es una fecha de muchas sensaciones y emociones…
¡Cuántas veces hemos soñado que esta Navidad será diferente…! Pero llegado el momento siempre estamos esperando a quien tanto amamos, a nuestras familias que extrañamos tanto, a ese amor que tenemos y no podemos abrazar… No podemos estar juntos porque nos separa un océano, y seguro que cuando hablemos por teléfono lloraremos y nos prometeremos una vez más que la próxima vez estaremos juntos… y no queda más que seguir con la esperanza que así será, porque confiamos y estamos seguras que nos aman de igual manera…
Hoy vamos a entrar a un mundo privado e intimista amigas queridas,
muy exclusivo de aquellas mujeres que llevan clavado un dolor muy profundo en su alma, la mirada perdida, la esperanza sobando lastimosamente su razón, y un grito desesperado queriendo aferrarse a una ilusión que se disfumina en el aire, su sueño roto en mil pedazos por la añoranza, el rechazo del ser amado, la traición, la rabia, la tristeza, la impotencia, la melancolía, la espera inútil de algo ya no tiene regreso posible a sus vidas.
Leyendo cosas para ustedes amigas, se me ocurrió poner este articulo, verán…
En la vida siempre hay días buenos y días malos, yo por ejemplo, a veces me siento muy sola y me pregunto porqué… Creo tener lo indispensable pero así es, el sentimiento de soledad es a veces más grande que las ganas de estar mejor.
Se me ha ocurrido poner algunos motivos para saber porqué en ocasiones estamos o nos sentimos solas…
Siempre estoy esperando que me llames, pasan las horas y nada sé de ti, me duele mucho vivir así, en la incertidumbre de saber si me llamarás o no…
Y así hay muchas historias, estamos pegadas a los teléfonos esperando recibir una llamada de esa “persona” que ocupa todo nuestro tiempo y nuestra cabeza.
Hola mis amigas…
Todas tenemos algo que nos lleva a estar tristes o alegres, siempre tenemos un “minuto de silencio” para nosotras mismas…
Yo siempre necesito estar a solas, estar callada, estar en silencio, y no se piensen que por ello estoy enojada o que me molesta algo, no nada de eso…
Sólo ocurre que a veces necesito eso: silencio.
Pasa el tiempo, y aún no te puedo olvidar… pues sigues aquí, en un lugar del que no te puedo borrar.
O quizás simplemente,
es que no te quiero olvidar.
Amigas, aquí la historia de hoy:
Cuando paso por una calle y a los lejos escucho alguna canción de inmediato me viene tu recuerdo, y así pasa el tiempo… un día nos despedimos (o quizás nunca lo hicimos y siempre quedó como una tarea pendiente)…
Hola amigas, este es un tema muy triste para quien lo vive o lo está viviendo…
¿Cómo decir adiós sin herir?
Es imposible, alguien siempre saldrá herido.
Vamos a la historia de hoy:
Todo parecía estar bien en nuestra vida hasta que un día desperté y me di cuenta que ya no amaba a la persona que tenía a mi lado…
Hola mis amigas, hoy les contaré una historia basada en la experiencia de una amiga nuestra:
Hace mucho tiempo tenía un buen amor (o eso creía yo)… él llegaba del trabajo y yo le servía como siempre. Tenía todo lo que necesitaba, nada le faltaba. Yo no tenía necesidad de trabajar y estaba totalmente dedicada a las tareas del hogar.
En la infructuosa espera del ser amado, la mujer se desespera por encontrar al mejor partido para su vida, ese amor y compañero tan soñado y esperado de todo su ser. Su corazón anhelante suspira profundamente como inocente colegial noche y día preguntándose en su soledad: ¿Dónde puedo encontrar a mi hombre ideal? ¿Será que me voy a quedar solterona toda la vida para vestir santos? ¿Qué tengo que hacer para que se fije en mí?






