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“No estás deprimido, estás distraído”
-Facundo Cabral.
A lo largo de la vida todos los seres humanos pasamos por una gran variedad de emociones muy diferentes unas a otras. A unas personas nos afectan las cosas de diferente modo que a otras, y según nuestra personalidad podemos ser más proclives que otras a la depresión o la tristeza… pero tendemos a confundir la tristeza con la depresión.
“Hay tristezas que son como las cascadas de los ríos, se deslizan suaves y bajan por tu vida sin detenerse ante los obstáculos para luego desembocar en las playas de tu futura alegría.” (Anónimo)
En nuestros corazones siempre existirá la tristeza, así como existe la alegría; ambas se deben vivir en su momento determinado; No existe la una sin la otra, sólo así sabremos apreciar las cosas buenas que la vida nos da y que muchas veces por orgullo dejamos pasar.
Cuando el hombre se marcha de nuestras vidas (o cuando sentimos que se ha marchado de nuestro lado aunque aún conviva con nosotras) a las mujeres nos baja la autoestima, comenzamos a vernos feas y como poca cosa…
Pero la vida no se detiene ante estas circunstancias adversas, con nuestra pareja o sin él, con o sin su apoyo, con o sin su amor… tenemos que aprender a levantarnos del suelo y salir adelante.
Desde mi perspectiva, la felicidad son pequeños trozos del tiempo, momentos en los que todo nos parece maravilloso y en que somos capaces de reír hasta caer. Cuando tenemos felicidad todo nos causa alegría, todo lo vemos hermoso. Pero la felicidad sólo supone trozos de nuestro tiempo, no podemos estar siempre felices, ni tan siquiera todo el día.
La vida se encarga de recordarnos que mientras somos felices algo está esperando detrás de la puerta, mientras una sale la otra entra…
La tristeza es un estado de animo desde el que sólo la persona que lo esta pasando podrá solucionarlo.
Hay momentos en nuestras vidas que pareciera que todo viene cuesta abajo, que todo es gris, y que estamos en un gran agujero negro del que no encontramos salida.
La tristeza siempre va marcada por un acontecimiento que ha sucedido recientemente en la vida.
A veces se nos olvida lo realmente esencial en la vida porque nos estancamos en no ver que tenemos libertad, salud, un hogar, familia, y amigos a quienes les importamos mucho…
Muy por el contrario, concentramos nuestros pensamientos en situaciones del pasado, en cosas que nos hicieron daño, y así nosotras mismas vamos cambiando nuestra naturaleza, nos volvemos duras, secas, agresivas, irritables, pesimistas y victimas de nuestras propias emociones negativas. Por miedo a que se nos haga daño acabamos enterrando cualquier atisbo de sensibilidad y ternura…
La vida nos va poniendo momentos en que realmente nos sentimos muy solas, especialmente cuando se sufre duelos por la muerte de un ser querido, cuando se han roto los vínculos de comunicación con un ser muy amado, o cuando se terminó una relación que creíamos sería para siempre, y ya no queremos hablar de ese asunto, ni de ningún otro, con las personas que nos rodean. Especialmente cuando la separación es muy reciente, y en ese estado tan lamentable, muy cómodamente la mujer opta por aislarse y llorar su pena, sintiéndose la más miserable del mundo, con la autoestima hasta el suelo y sin ganas de ya más nada.
Nos guste o no, en la vida siempre habrá algo a alguien que nos haga sufrir.
Pero indiscutiblemente, la mujer es muy hábil y capaz de ingeniárselas para resolver sus problemas (principalmente los de tipo amoroso y sentimental), las mujeres sabemos que todo tiene solución en esta vida, todo menos una cosa: ¡La muerte!
Pero de manera ilusa, a la mujer se le ha hecho creer ingenuamente que cuanto más sufra en la tierra, más pronto se ganará el cielo con todo y (zapatos), sus estrellas y hasta uno que otro cometa loco por allí ¡Qué estupidez! ¿En qué cabeza cabe eso? ¡Por favor!
A veces vamos por la vida conociendo a muchas personas con diversos tipos de caracteres; algunas son muy serias y formales, otras son precavidas y no entregan fácilmente su confianza, algunas otras son oportunistas, siempre quieren sacar ventaja de lo que pueden obtener gratuitamente de los demás, otras personas son aisladas, tristes, apagadas, sin chispa, sin fuerza, sin luz, y a otras personas ni se les acerca uno porque siempre están a la defensiva, con la espada desenvainada, listas para atacar, o en su mundo depresivo que no quieren ni saber nada de nadie, y a nadie le es grato tratar con ese tipo de personas amargas ¿verdad?
Constantemente nos encontramos con mujeres que recurren a frases comunes como:
“No puedo olvidarlo”, “No puedo sacarlo de mi corazón”, “No puedo borrarlo de mi pensamiento”, “No puedo evitarlo, su recuerdo me duele”, “No puedo dejar de pensar en él, imposible apartarlo de mi alma”, “Lo sigo amando a pesar de todo”, etc.
Y lo que es peor…
En estos días el amor está por todos lados: En las tiendas, en los centros comerciales, en las plazas, en los parques, etc.
A muchas personas les duelen estas fechas, por dolores pasados, por amores perdidos en el tiempo, heridas que no han cerrado… mucho dolor causan estas fechas.
Y la pregunta siempre viene a la mente: ¿Cómo se recupera un corazón herido?
No importa cuál es el motivo que te ha llevado a vivir o sobrevivir en esa casa habitada por el dolor, la angustia, la desesperación, el llanto incontrolable, el autocastigo, las violaciones y mil cosas más que te hacen sentir como una cucaracha y como un ser incapaz de seguir habitando este mundo… porque no hay un sólo lugar del planeta donde tu dolor encaje con la alegría del resto del mundo, nadie te entiende y nadie sufre lo que tú estás sufriendo, eso lo sabes muy bien.
Ha llegado otra navidad más a nuestras vidas; pero quizá esta duele más que todas para algunas de nosotras, por muchos motivos…
La alegría agridulce que se trata de retener casi a la fuerza en el corazón, nos recuerda que muchas cosas ya no podrán ser esta navidad; los seres queridos que se han ido este año y los años anteriores ya no están con nosotras, ¡ya no estarán nunca más!, y cuánta falta nos harán sus risas, sus bromas, sus palabras, sus acciones… ¡Ya no puede ser!
No se encuentra en ninguna biblioteca, diccionario, vocabulario o libro alguno, las palabras exactas para describir el dolor que nos invade cuando perdemos a un ser amado.
La muerte de alguien querido que es parte vital en nuestro diario vivir, es el alfa y el omega en nuestra vida, se detiene la historia y empieza una nueva etapa sin ese alguien.
¿Sabían ustedes amigas queridas que la palabra “melancolía” tiene su origen desde la Grecia primitiva?
Y qué curioso parece esto, pero un médico de aquella época llamado “Hipócrates” la asoció al humor negro y a la bilis que se produce en el hígado, derivada de la amargura y el dolor. Más tarde en el año de 1725 aparece otro personaje, Sir Richard Blackmore (médico británico), quien le da el nombre de: “depresión” como se le conoce hoy día en el área de la psiquiatría científica actual.
Hoy dejamos todas nuestras cosas de lado, para arropar a Doral, nuestra compañera del equipo de Toda Mujer es Bella que en el día de hoy se despide de su querida hermana Eva.
El Señor ha querido llevársela, y no hay palabras que en este momento podamos decir que hagan menor el dolor que se siente.
Sólo aquellos que hemos perdido un ser querido, sabemos realmente que no tiene consuelo. Nosotras las mujeres todas, sin distinción, sólo debemos unir nuestros corazones, nuestras manos, y en una oración pedirle al Señor paz para nuestra querida Doral y su familia, mientras pasan estos momentos tan horribles, de perder un ser amado.
Generalmente en la mayoría de los casos de rompimientos sentimentales, el hombre se va muy a gusto, y la mujer se queda atrapada en un mar de lágrimas, dolor, tristeza, impotencia, rabia, desesperación y unas ganas de gritarle: “¿Porqué me haces esto? ¿Por qué lastimas mi corazón que es tuyo?”
Y en el caso de los amigos y amigas a quienes les das la mano y se toman con todo y pié, qué difícil es pararles el alto y decirles: “Hey, no abuses de la confianza que yo he depositado en ti, aprende a respetarme, soy tu amiga, no tu tonta”
No todos los días son iguales, muchas veces nos levantamos con mucho ánimo, otras veces simplemente no queremos ni levantarnos, nos da pereza empezar un nuevo día…
Tenemos demasiados problemas, nos sentimos cansadas, tan agobiadas de nuestra realidad que preferimos huir y hacer como que no pasa nada, y que todo está bien en nuestras vidas.
No sé, muchas veces nos hacemos esta pregunta, y aun cuando parece que lo tenemos todo no somos felices.
No estamos contentas con nuestra vida, con lo que hacemos, con el modo en que hemos echado por la borda todos nuestros planes… y de repente nos miramos al espejo, encontrándonos con la mirada perdida, preguntándonos si estamos donde debemos, el motivo por el que tomamos ciertas decisiones del pasado sin escuchar los consejos que se nos ofrecieron…
Y somos infelices.
Hoy volví a leer esta reflexión, y quise contarla, me parece algo lindo pero muy triste, y creo que muchas nos veremos reflejadas en ella:
Nunca hagas florecer una sonrisa diciendo “te amo”… para después hacer rodar una lágrima diciendo “olvídame”…
Pues el amor es más bonito que una ilusión, y tú podrías sentir la misma lágrima que alguien ya lloró por ti.
Amores imposibles, amores platónicos, amores inalcanzables amigas queridas, hoy en día ya no constituyen una novedad, sino una “epidemia”. Una epidemia para la cual aún no se ha inventado un remedio eficaz, ni vacuna efectiva alguna, y por lo tanto tendremos que seguir sufriendo las consecuencias y estragos de tener un corazón terco y mal educado, y hasta vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con ese problema que ya en pleno siglo XXI, está considerado como uno de los Fenómenos de tipo Social que más índices o tasas de suicidios está causando por todas las latitudes de nuestro mundo.
¿Qué es la bipolaridad?
Esta palabrita no suena muy amable ¿verdad amigas?, pero es muy conocida popularmente como un trastorno de la conducta humana, una doble personalidad, una doble cara, dos polos opuestos, uno positivo y el otro negativo.
Significa también bi-seccionarse, o fraccionarse, o fragmentarse en dos partes o formas de expresarse o de darse a conocer ante los demás. “Bipolar” es ser una persona dividida y divisoria, voluble, inestable, insegura y poco confiable debido a la vulnerabilidad de su carácter inestable, desubicado y cambiante.
Muchas veces nuestra soledad es grande, sentimos que se nos estrechan los caminos, los lazos de amigos, y nada nos hace soñar. Cuando ocurre es porque estamos entrando en depresión. La soledad algunas veces es buena, pero muchas no lo es.
Somos seres humanos que necesitamos de una palabra, de cariños, de abrazos, necesitamos las caricias aunque sean esas caricias de alma, puede que por estar enamoradas por Internet, y precisamente es por eso que nuestros días se vuelven más solitarios, despertamos y nos damos cuenta de cuan solas estamos, que si alguien que está a nuestro lado pero no es lo que tu amas , el problema es mayor.
¿Dónde quedó la luz de tus ojos mujer? ¿Hacia donde huyó tu sonrisa de miel? ¿De qué o de quién se esconden los latidos profundos de tu cálido corazón?, ¿Por qué ya no cantas como lo hacen los pájaros al amanecer?
¿Por qué callas, sufres y lloras paloma herida por las corrientes de la vida? ¿No quieres mirar más hacia la colina por donde salen diariamente para ti, los rayos del sol?
Muchas veces pasamos por situaciones tan malas que sólo quisiéramos despertar y descubrir que todo fue un mal sueño, ¿verdad?
El dolor es muy grande cuando se ha querido tanto, cuando se ha vivido grandes emociones, cuando soñamos que todo era para siempre porque nunca en nuestras bocas estuvo la palabra “adiós”…

Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
El corazón de la mujer, es la zona más emotiva de todo su cuerpo, y la parte más elevada de todo su ser.
El alma de nosotras las mujeres es tan frágil y entregadamente fiel, porque está compuesta de sentimientos cálidos y tibios como los rayos matutinos. Sin embargo, puede que ni aún así, el hombre (hay excepciones), sea capaz de verlo claro ni pensar tan alto, como lo puede lograr una mujer que va por la vida, remendando con los hilos de ternura, su propio corazón.
Me preguntaba un sacerdote amigo: ¿Por qué escribes tantas cosas con esa seguridad? Humildemente levanté la vista para contestar:
“Ay padre, será porque siempre escribo cada letra con el corazón puesto en mis manos y con mis ojos a veces bebiéndose mi propio llanto”
¿Quién podría escribir tantas cosas desde el alma sin abrazarse con el corazón de la lluvia de Dios? ¡Me encanta deslizar mis pasos suavemente bajo la lluvia, porque en las huellas voy dejando todos mis tropiezos de enseñanza!
Veamos entonces mis amigas queridas todas, qué, o cuál vínculo tan lleno de misterio se encierra en la dulce lluvia que cae del cielo en las tardes de verano, con las lágrimas de una mujer que siendo otoño, florece como la lluvia en plena primavera.
Hemos visto a través de algunos temas, por no decir en la mayoría, que casi todas las mujeres nos aferramos a un amor que ha quedado atrás, no queremos soltar los recuerdos, nos seguimos aferrando a ellos como si fueran una reliquia milenaria, aunque nos duelan. Y es precisamente en este presente tema, en que vamos a ahondar un poco en ello, para ver de qué manera podemos ayudarnos a aliviar un poco nuestro dolor de ese amor que ya no tenemos a nuestro lado.
Hoy vamos a entrar a un mundo privado e intimista amigas queridas,
muy exclusivo de aquellas mujeres que llevan clavado un dolor muy profundo en su alma, la mirada perdida, la esperanza sobando lastimosamente su razón, y un grito desesperado queriendo aferrarse a una ilusión que se disfumina en el aire, su sueño roto en mil pedazos por la añoranza, el rechazo del ser amado, la traición, la rabia, la tristeza, la impotencia, la melancolía, la espera inútil de algo ya no tiene regreso posible a sus vidas.
La Navidad es una fecha muy agotadora, pero que a la final siempre la esperamos con mucha ilusión.
Es el nacimiento de nuestro Señor, pero creo que a la hora de la verdad ese detalle casi ni lo pensamos.
Nos hace ilusión pensar en la festividad junto a nuestras familias y amigos.
Y es en estas fechas es cuando más sentimos los vacíos de nuestra vida. En Navidad las nostalgias siempre vienen a nuestro encuentro.
De forma disimulada, pero muy esperada, también se sienta en nuestra mesa la llamada “tristeza de Navidad”.
Hoy pensaba en todas nosotras y me preguntaba la razón por la cual las personas que están enamoradas lloran tanto.
Yo creo que cuando estás enamorada todo se vuelve más lindo, tu pelo brilla más, te ves más joven, te ríes de lo más tonto… y es que el amor nos vuelve muy niños.
Entonces, ¿por qué se llora?
“Se necesita sólo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, y un día para quererlo, pero se necesita de toda una vida para que lo puedas olvidar”
Hoy nuestra historia cuenta así:
Nunca me preocupé demasiado de las cosas del amor, confiaba que simplemente algún día tendría la suerte de encontrar a esa persona que todos soñamos… Y esa persona llegó.
Hoy caminando por las calles de mi ciudad te recordé… eras mi amor, mi primer amor, ese que te hace soñar, que te hace feliz con sólo nombrarlo… Sí, hoy pensé en ti.
¿Quién no ha tenido un amor de esos que de alguna manera siempre continúa viviendo en nuestras vidas aún cuando compartimos nuestra vida con otro? Posiblemente un “amor platónico” que nunca se olvida…
Pasa el tiempo, y aún no te puedo olvidar… pues sigues aquí, en un lugar del que no te puedo borrar.
O quizás simplemente,
es que no te quiero olvidar.
Amigas, aquí la historia de hoy:
Cuando paso por una calle y a los lejos escucho alguna canción de inmediato me viene tu recuerdo, y así pasa el tiempo… un día nos despedimos (o quizás nunca lo hicimos y siempre quedó como una tarea pendiente)…
Mis amigas queridas; vayan sacando su planchita, y pónganla a calentar, porque este temita les arrugará el corazón, pero vamos todas juntas a dejarlo bien estiradito y listo para usarlo de nuevo sin ningún temor de volver a salir raspadas o quemadas, heridas o lastimadas ¿les parece?
Empezaremos por señalar la importancia que tiene el hecho de poder reconocer y aceptar que todas las mujeres nacimos para amar, porque fuimos hechas para el amor. La mujer en sí misma representa la máxima expresión del amor, bajo cualquier circunstancia y en todas las etapas de su vida:
Vamos a tratar un tema interesante y reflexivo amigas queridas, el cual nos colocará seguramente a cada una de nosotras, en una posición muy cómoda e intimista, que muchas veces adoptamos las mujeres como una salida rápida, una puerta de escape que siempre nos está esperando, ante los eventos que hacemos parte de nuestro diario vivir.
¿Por qué lloramos tanto las mujeres? –me preguntaba a mi misma alguna vez-
¡Vaya pregunta!
Las mujeres lloramos por cualquier cosa.
“Sólo las peores tristezas son las que te enseñan lo que es la verdadera felicidad.”
Cuando la tristeza se apodera de nosotros nos entra ganas de llorar. Podemos desahogarnos escribiendo y recordando cosas que pensamos que han sido olvidadas, pero no es así, nunca se olvidan, los recuerdos siempre viven latentes en nosotros.
Por eso se llaman “recuerdos“, siempre están junto a ti.
Muchas veces nos cuestionamos qué sería de nosotros si la persona que amamos un día cualquiera desaparece…
Estando enamoradas vivimos con el miedo constante a perder a ese ser que ocupa toda nuestra vida, y ese miedo no nos deja disfrutar realmente de la vida.
Muchas veces también sentimos temor a que un día nuestros padres o familia ya no estén con nosotras. Nos produce pánico todo lo que refiera a “pérdidas”… y es que la vida es así, amigas, siempre tendremos que enfrentarnos a nuestros miedos y a nuestra falta de fe en la cosas en Dios.
Hola amigas, hoy les contaré sobre mí…
Cuando siento que mis fuerzas ya no dan más de si y que cada paso que doy es en vano… sólo me queda Dios.
Es el único que nada me dice y al que puedo hablar de todo, puede ser que esto suene hasta tonto para algunas personas, pero cuando nada te salga bien en la vida, tus fuerzas ya flaqueen, y no encuentres apoyo, lo mejor que puedes hacer es buscar a Dios. Búscalo en tu cuarto cuando estés sola, cuando tengas un tiempo para reflexionar sobre tu vida. Si lo estás haciendo bien o mal sólo Él es la respuesta.
Amigas queridas, hoy vamos a hablar sobre los trastornos del estado anímico de la mujer y sus consecuencias, debido a que muchas veces desconocemos los motivos generados por el paso de las diferentes circunstancias y consecuencias de nuestros sentimientos y nuestros actos.
La mujer por naturaleza es más sensible que el hombre y por lo tanto, mucho más depresiva y éso se debe a nuestro funcionamiento hormonal.
¿Qué cómo aprendí a vivir
y cuándo aprendí a querer?…
¿Qué cómo aprendí a sufrir?….
¿Cuándo?… ¿cómo?… no lo sé.
Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.
A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.
¿Has sentido ese frío que te recorre las espaldas cuando despiertas, y si es que has logrado dormir miras a tu lado y la persona que compartió mitad de tu vida ya no está? Se siente que camina, que pronto te dirá “hola, llegué, ¿qué hay para la cena?”.
Así pasaban los años en que todo parecía muy normal, pensabas que tu vida ya estaba realizada, que tenias ese ser especial en tu vida, ese ser que un día te regaló su vida, te regaló una canción… y ahora ya no está.
Y nos preguntamos cómo volver a empezar. Si no estaba en tus planes esta tristeza que te mata el alma y te corroe el corazón ¿cómo enfrentar la soledad si él siempre estuvo allí para ti y ahora sólo es una sombra dolorosa?
¿Quién no ha pasado por la vida sufriendo de algún mal del corazón?
Esto amigas es algo que nunca escapara de nadie… todas pensamos que al conocer a esa persona es lo máximo que nos ha tocado vivir, estamos tan felices de sabernos enamoradas que nos cegamos de tal manera que no pensamos con la cabeza sino con el corazón.
Este espacio quiero dirigirlo para toda persona que sienta tristeza y melancolía así como también para las que están enamoradas y son correspondidas.
¿Por qué lloran las mujeres?
Yo me considero bastante “llorona”… aunque no me gusta que nadie me vea llorar… cuando las emociones me embargan, me abarcan completamente y me superan: lloro…. por felicidad, por tristeza, por “bronca”, por “impotencia” ante una situación….
Pero sin dudas, por lo que más he llorado es por amor…. a veces por tristezas… a veces por profunda emoción…
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