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¿Por qué no te gusta recibir ayuda?

Hay personas que no tienen ningún problema en aceptar la ayuda de los demás. Si se les ofrece un vaso de agua dicen: “sí, gracias”. Si alguien se les ofrece para quedarse a cuidar de sus niños, responden: “¿En serio? ¡Gracias, eso sería fenomenal!”  Y si se les ofrece ayuda con la mudanza no se lo piensan ni un segundo y dicen: “Vale, comienza cargando las cajas que hay en la entrada de la casa.”

¿Te cuesta aceptar que te ayuden?

¿Te cuesta recibir ayuda? ¿Te cuesta aceptar la ayuda que los demás te ofrecen? Quizás eres de las que siempre dices: “No, no hace falta” y en lo secreto opinas que los que aceptan esa clase de ayuda son descarados y aprovechados. Lo cierto es que, por ridículo que suene en un momento u otro, todo el mundo tiene dificultad para recibir ayuda.

¿Pero por qué te cuesta recibir ayuda?

No es malo tener que aceptar y recibir ayuda
Aceptar o rechazar ayuda de los demás

Razones para no recibir ayuda:

Estas son algunas de las razones más comunes:

  • Porque sabes que puedes por ti misma.
  • Porque no quieres que te consideren débil.
  • Porque aceptar ayuda te hace sentirte fracasada.
  • Porque tienes miedo de que la gente te considere una aprovechada.
  • Porque consideras que si es tu responsabilidad, tú debes hacerlo.
  • Porque te niegas a ser una carga para nadie.
  • Porque no soportas “deber” nada a nadie.

Es bueno aceptar ayuda de vez en cuando:

Sea cual sea la razón, si eres una persona que sistemáticamente rechaza la ayuda que se te ofrece, te estás perdiendo una de las prácticas más básicas de la sociedad humana. Ayudar y ser ayudado forma parte de compartir la vida con los demás. Recibir ayuda (y en su momento, ayudar) es fundamental para crecer y fortalecer las relaciones con los demás. La ayuda puede provenir de tu familia, tus amigos, compañeros del trabajo, de tu iglesia, etc… ¡Serán personas que se preocupan por ti y te desean lo mejor!

Si eres de las que siempre rechazan ayuda, medita en primer lugar en las razones. ¿Te has identificado con algunas de las siete razones anteriormente citadas? Has de saber que ninguna de esas razones es válida. Aunque tú sola puedas, también puedes con ayuda. No eres débil ni menos independiente por aceptar ayuda. No eres una fracasada. No te estás aprovechando de nadie. No estás eludiendo tus responsabilidades. No eres una carga. No te convertirás en una “deudora” (la verdadera ayuda proviene de un corazón generoso y si alguien tiene otra idea en mente, es su problema y no el tuyo).

Te animo a que confrontes esas ideas equivocadas que te impiden recibir ayuda. ¡Déjate querer y déjate cuidar! Espero que poco a poco te sientas más cómoda recibiendo ayuda. ¡Así es como deben funcionar las relaciones humanas!

© Autor: Rebeca Byler.

Acerca de Rebeca Byler

© Autor: Rebeca Byler. Escritora y profesora de música, de grandes habilidades artísticas. De pocas palabras que siempre van al grano, dirigidas al corazón de quien las lee o escucha. Sus escritos , incluyendo sus novelas, suelen reflejar su visión de esperanza y fe en la que vive. Consigue sus libros.

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4 comentarios

  1. Gracias,
    Te cuento que no es fácil, en mi caso no me gusta aceptar ninguna ayuda porque después esas personas están hablando a los demás de cuanto me ayudaron, o simplemente hablando mal de mi. Y odio tener obligatoriamente no tener otra opción que aceptar la ayuda, pero en la mayoria de los casos prefiero morir de necesidad. No es fácil… 🙁

  2. Me cuesta mucho el alejamiento afectivo de mis hijas….me dicen aceptación…..el 5 de agosto fue mi cumpleaños ..y ninguna de las dos me saludo…en fin es muy triste , les dí todo el amor que pude.

  3. Muy buenas, suelo considerarme una persona algo independiente, así que, intentare ser lo mas explicito y breve que me sea posible. Es comprensible que a determinadas personas les cueste aceptar ayuda externa hasta incluso dentro del ámbito familiar por determinadas condiciones o situaciones de ciertas personas con las que nos hemos cruzado en la vida, pero pienso que no es bueno cerrarse completamente hacia las personas que nos tienden una mano en un momento de necesidad, pues no todas las personas que ayudan lo hacen para recibir algo a cambio.
    entiendo completamente al leer tu opinión, ya que por desgracia muchas personas son así, pero piensa que también habrá gente que realmente desee ayudarte de corazón, así que no te cierres completamente, pues eso solo te daña a ti mism@, no soy padre, pero puedo empatizar hasta cierto punto en tu caso, así que te diré algo que creo que quizás pueda ayudarte: Piensa que aveces por determinados motivos, llamalos X, las personas nos alejamos de nuestros seres queridos e incluso llegamos a distanciarnos,pienso que la comunicación es un elemento importante para el acercamiento entre las personas, dudo que un hijo deje de querer a una madre, persevera habla con tus hijas y seguro que llegareis a buen entendimiento, te deseo lo mejor.
    Gracias y Saludos.

  4. Patricia Gracía

    A veces a mi me da pena tener que pedir ayuda, pues a veces la he pedido a personas que yo le he servido en otras ocasiones y me dicen que no pueden o no tienen determinada cosa que necesito para el momento, a mi no me gusta estar sacando los trapitos sucios a nadie, pues cuando yo lo hago es sin ningún tipo de interés.
    Inés sigue el consejo que te da Uriel, pues trata de acercarte y entabla un conversación amable, yo soy madre de un hijo que tiene ya 30 años, nunca se ha casado y tiene el carácter muy fuerte y yo me siento y le hablo bajito, lo acaricio y le digo las cosas que en ese momento no me gustaron y por todas trato de que me entienda que yo soy su madre y ante todo él es mi hijo y nunca voy a dejar de quererlo, pase lo que pase.
    Gracias y Saludos.

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