Ayudemos a los demás, pero sin olvidarnos de nosotras mismas

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Ayudemos a los demás, pero sin olvidarnos de nosotras mismasEl mundo está lleno de personas necesitadas, y algunas personas tenemos especial sensibilidad para encontrarnos con ellas.

Intentamos ayudar a las personas que nos rodean, les queremos y deseamos lo mejor para ellos.

Pero no se puede ayudar a quien no se ayuda a si mismo. Si no tenemos cuidado podrán desgastarnos, abusar de nuestra bondad y quemarnos…

¿Complejo de súper-heroína?

¿Complejo de súper-heroína?

¿Te has topado alguna vez con personas que se sienten desamparadas? ¿Y su dolor ajeno, lo sientes propio?

¿Tanto, que hasta corres el riesgo de dejar de hacer tus propias cosas con tal de apoyarlas?  Tu deseo por evitar que sufran te pone en una posición de “salvarles”, y te entregas por completo para luchar por ellos.

Al principio, “rescatarles” te da energía y te sientes bien por ello.  Te gusta ayudarles, apoyarles, compartirte… y crees que ésa es la misión de tu vida, pero luego observas que las cosas no son como las planeaste. Las personas que ayudas no responden de forma recíproca o tal vez siguen aferradas a su dolor de manera dramática y eso te estresa.

La carga de los demás

Sacrificios que “no sirvieron para nada”

Te preguntas: “¿para qué hice tanto por esta persona que no quiere salir adelante?” Y te entristeces. Te enfureces. No comprendes porqué esas personas no quieren recibir tu ayuda. O no la saben aprovechar. Te confundes, porque en el algún punto dices: “¿y a mí quién me ayuda?” Y entonces te encuentras con tu propio desconsuelo, tu propia soledad.

No estoy diciendo con esto que no es “positivo” ayudar a las personas (¡por supuesto que lo es!), escribo sobre aquellas situaciones en que te calzas tu traje de súper heroína y pretendes arreglar el mundo de tu familia o de tu pareja al mejor estilo James Bond .

Demasiada ayuda

Ayuda a los demás, pero primero a ti misma.

Dentro de cada mujer está vivo ese “instinto maternal”, ese anhelo de proteger. Pero a veces esto nos lleva a no cuidarnos a nosotras mismas, a no mirar hacia dentro y preguntarnos qué nos está sucediendo.

No huyas de tu propio dolor, apuesta a dar apoyo pero también a recibirlo.  No creas que estás hecha de un material indestructible y que puedes con todo lo que sucede.  Reprimir tu sufrimiento te traerá más sufrimiento.

© Autor: Chuchi González.
Coach Motivacional. [ Blog de Chuchi ] [ DH Crear-T ]

Personas como pozos sin fondo

Foto © créditos: foto1, foto2, foto3, foto4, foto5.


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7 comentarios en “Ayudemos a los demás, pero sin olvidarnos de nosotras mismas”

  1. Buen Dia,
    Si, como que habeses una queda confusa cuando ayudas! Y te preguntas que paso? Dije o hice algo? Especialmente cuando te han pedido ayuda….yo ayude y nunca me dieron la gracias. De hecho se quedaron en mi casa y no tuvieron la corestia de llamar y decir ya nos vamos, Gracias por todo!!!! Que confusion!!!!

  2. 🙄 el ayudar a los demas ,te da fortaleza y te hace sentir muy bien dentro de nosotras mismas ,es como un alivio ,querer ayudar te da valor para seguir adelante comigo misma y querer que los demas tambien salgan adelante y seguir adelante sin querer que nos correspondan es una manera de hacer el bien al projimo.

  3. Cuando ayudas a los demás desinteresadamente y luego ves que lo olvidan con facilidad e incluso tienen la desfachatez de seguir pidiéndote favores como si fuera una obligación , te encuentras defraudada y no le encuentras sentido a esa respuesta y siempre te preguntaras el porque???

  4. Siento la obligacion de ayudar a mi mama y hermano, porque siento que ellos dependen de mi. Ademas viven en un pais subdesarrollado donde la vida no es tan facil.

  5. Hay que ayudar a nuestro prójimo, especialmente a la familia, sin esperar nada a cambio, hay más dicha en dar que en recibir.
    Yo ayude mucho tiempo a mi hermana, con sus hijos, hasta que ella me dio la puñalada por la espalda, y ha inculcado odio a dos de sus hijos hacia a mi… es triste esta situación, pero lo único que me queda es recordar que lo di todo, y que mi conciencia está tranquila.

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