Reconoce la mujer que eres

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¿Quieres ser una mujer plena? ¿Segura? ¿Atrevida? ¿Arriesgada? Si la respuesta es un rotundo “sí”, felicidades, ya lo eres. Cuando deseas algo con el corazón, lo puedes soñar, y por lo tanto, ya está transformándose en parte de ti.

Si en cambio dudas respecto de si quieres o no ser esa mujer, podría decirte que lo deseas con la mente, y, por lo tanto, obtenerlo será un poco más dificultoso. ¿Por qué? Porque debes entender, aceptar, y asimilar, que eres el resultado de tus creencias, tus miedos, tu pasado y de lo que piensas de ti misma.

Somos la respuesta a lo que hemos vivido:

¿Cómo así? Simple, todas aquellas cosas que crees de ti te conducen al camino de convertirte en eso que crees.

Si cada día piensas, “oh, madre mía, que no entiendo nada, que no me doy cuenta de las cosas, que no puedo hacerlo bien, que mi hermana siempre ha sido mejor que yo, que cuando mi jefe lo vea me despide, que nadie me ama, que me van a abandonar…” ¿Adivina que sucederá? En un futuro cercano o lejano, la vida te dirá “toma mi niña todos los obstáculos que me has pedido vienen recién salidos de fábrica en forma de desempleo, divorcio, y dolor de rodilla”. Y pensarás ¿Por qué a mí? ¿Qué injusto es todo? Y La vida te dirá, “pero ¿acaso no lo has venido pidiendo desde hace años?” Y ella tendrá razón, y tú también, porque no conoces cómo funcionan las cosas que tienes dentro que se llaman “Información o recursos para vivir” heredados de tu familia, y de la sociedad en la que vives.

Eres lo que piensas de ti:

Te enseñaron que con la queja se obtienen las cosas, y actúas en consecuencia. Tu eres lo que piensas acerca de ti; lo que incluye tus miedos, que son tus limitaciones y fantasías de lo que ocurrirá en el futuro, basado en aquellas cosas de antaño que aún no quieres liberar y conservas como moneda de oro, cuando en verdad atesoras resentimiento que te corroe el alma.

Entonces, ¿Cómo puedes ser plena?

Aceptando que ya lo eres. Ya eres esa mujer iluminada, sólo que no te has dado cuenta. ¿Entiendes?

Es un poco como lo que sucede con los perfumes, que quienes lo llevan no huelen la fragancia que se desprende de su andar, sino que son los demás los que perciben y regocijan con esas notas olfativas.

Ya eres una mujer plena:

Tu eres una mujer plena, sin importar lo que has hecho, o no. Porque vales por estar viva. ¿Quieres más que eso? Hoy cuando despertaste, Dios te regaló el don de la vida, sonríe por ello, y entiende, que esa bendición es menos habitual que lo que crees. Estás vida, ¿vas a desperdiciar este momento con esos pensamientos tan mezquinos?

Sé consciente del privilegio que es ser quién eres:

La plenitud es la gozosa conciencia del agradecimiento. Tu eres plena porque eres un milagro de vida en este planeta y ahora mismo, puedes entender lo importante que eres para tu familia, tu pareja, tu profesión, tu empleo, tu sociedad, el mundo en general. Cada vez que decides ser un poco más plena que ayer estás impactando en todos los seres que te acabo de nombrar, puesto que con tu energía irradias una nube de felicidad que es energéticamente contagiosa. Así como los virus se propagan, las conciencia extendidas también.

¡Celébralo!

Ríe, baila, grita, canta, celebra la vida, eres plenitud expandiendo el universo, haciendo que las cosas en tu mundo sean más bonitas, ¡esa es tu misión!

Copyright © 29 junio 2020, autor: Chuchi Gonzalez – www.TodaMujerEsBella.com


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