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Hay mujeres que a lo máximo que aspiran es a tener y mantener a un hombre a su lado.
Otras mujeres, cada vez más, nos atrevemos a querer más, a desear más, y a soñar con más.
Y hemos descubierto que la mujer puede lograr todo aquello que se proponga.
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A veces tenemos ideas obsoletas acerca de lo que podemos hacer las mujeres, qué es apropiado y qué no, qué podemos pretender y qué no…
Pocos hoy en día niegan “que tenemos los mismos derechos”, pero en la práctica aún estamos luchando por hacer uso de esos derechos, o nos encontramos defendiendo el motivo por el que lo hacemos…
Se acabaron los tiempos en los que los hombres lograban recluirnos entre las paredes del hogar, sólo destinadas a cocinar, servir en el hogar, estar al cuidado de los hijos y al capricho del hombre.
Esos tiempos pasaron, no por compasión a nosotras sino por méritos propios.
La mujer moderna ha demostrado estar a la altura de todo cuanto se proponga. El hogar, la oficina o cualquier lugar: Si una mujer quiere, puede, pues está sobradamente capacitada.
No hay forma de acertar con los hombres:
Si eres muy bonita es un problema, si eres fea, también. Si sólo quieres sexo, dicen que sí, pero luego no están disponibles porque temen que nos peguemos a ellos, o simplemente porque no les da la gana.
Si quieres una relación seria, pues tampoco, porque no están preparados (todo va demasiado rápido, te dicen) pero a la semana se cuadran con otra que no es mejor que tú. Si eres inteligente y autosuficiente habrá conflicto, y si eres bruta, también…
Toda mujer merece igualdad de oportunidades que los hombres. En teoría tenemos los mismos derechos, pero no siempre los podemos disfrutar.
Para que la igualdad sea definitiva, no sólo las leyes deben imponerse, sino que también se ha de educar y enseñar a los más jóvenes el concepto de igualdad. Esa es una responsabilidad que debemos asumir si queremos disfrutar de nuestros derechos.
Muchas mujeres preguntan dónde han quedado los principios de igualdad entre hombres y mujeres…
En sus casas, familias y trabajos las mujeres siguen enfrentando discriminación por el hecho de ser mujer. Se espera de nosotras que seamos obedientes y serviciales, se nos entrena para ser sumisas y aceptar las faltas del hombre… ¡Aún queda mucho por avanzar!
Se ha faltado mucho a la VERDAD en cuanto al papel de la mujer en la iglesia y su relación con Dios. Hoy día, en pleno siglo XXI, aún continúan realizándose malvadas desviaciones (sean hechas a propósito o no) e interpretaciones (traducciones) desafortunadas que han degradado a la mujer a un segundo plano.
Hoy día muchos hombres y muchas iglesias todavía se mantienen en su postura torcida acerca del trato a la mujer, la hembra. (Muchos lo niegan con la boca pero, inequívocamente, lo apoyan con sus actos).
El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. En dicha fecha, muchas mujeres reciben una rosa o un regalito… a otras se les dice que son maravillosas simplemente por ser mujeres.
¿De verdad es este el modo de celebrar el Día de la Mujer? ¿Eres consciente de que aún nos queda a las mujeres mucho que progresar para realmente celebrar el día de la mujer?
Amor + Belleza + Ternura
+ Tolerancia + Perdón
= ¡UNA MUJER!
Cuenta una fábula infantil que “el rey Midas, dominado por su ambición, pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro”, no está escrito, pero a la mujer le fue dado el don de convertir en amor todo lo que toca, le pone una sonrisa a la tristeza, y combate el dolor con su presencia…
Las experiencias de un hombre con las mujeres, desde su punto de vista, para disfrutar leyendo, y reflexionar.
Una historia diferente, los hombres también tienen palabra:
Nací en los sesentas, década en el que se incrementó el ansia de la mujer por liberarse, sin embargo ¿cómo puede un niño inmerso en una sociedad machista abstraerse de ella?, así que por consecuencia algunas ideas machistas fueron aprendidas por mí…
Estamos viviendo aquí y ahora, tiempos de desesperanza, de crisis económica global, de carestía, de alza constante al costo de la vida, de explosión demográfica, de crisis de valores, de enfermedades, de desabasto de muchas cosas, de contaminación y guerras bacteriológicas como la actual epidemia mundial de “Influenza Humana”, que está azotando fuertemente a muchos países del planeta tierra, causando estragos físicos y psicológicos en sus moradores…
En el basto mundo de las debilidades humanas, surge la mujer sublime, tierna, afable y amorosa, como un prospecto de quebrantos, lágrimas, penas y sufrimientos porque no la toman en cuenta, porque la limitan, porque la condenan a mil exigencias, porque la utilizan, la humillan, la manipulan, la aprovechan, la maltratan, la sacrifican y la crucifican sin ninguna piedad. ¡Y vaya, cuántas generaciones de mujeres vienen recibiendo la misma herencia milenaria!
Aunque parezca increíble, la vida está en incesante movimiento, renovando constantemente todas las cosas y a todas las personas: Los árboles mudan sus hojas, sus flores y sus frutos, el año cambia de estaciones, la semana cambia de dias, el día cambia sus horas, y las horas se multiplican en minutos, segundos y fracciones de segundos. Sale el sol y torna donde todas las mañanas vuelve a salir. La bebé que emerge del vientre materno, de pronto se hizo toda una mujer y a su vez aprendió a transformar sus propias impresiones, ¡Todo se da por ley de orden natural! y se da de manera coordinada con el medio ambiente y sus elementos naturales, los contextos socioculturales y el lenguaje que nos permite expresar nuestros más profundos sentimientos, pensamientos y emociones, de manera gradual, tal como lo hace la naturaleza que no procede con apresuramientos.
Desde siempre la mujer ha sido enseñada a obedecer y a ser sumisa.
Hasta hace muy poco era típico enseñarles a las niñas mayores de la familia a cuidar de sus hermanitos mas pequeños, a estar cerca de la madre, a aprender los oficios y a servir a los hombres de la casa.
La mujer aprendió a realizar tareas, tanto las delicadas como las tareas más rudas. Aprendió a almidonar los cuellos y los puños de las camisas, a bordar, a tejer y a hacer maravillas con las manos, pero todo se reducía al pequeño mundo de las cuatro paredes de su casa, aprendió a tratar con cosas de gente grande, muchas veces a ayudar en pequeños negocios, en consecuencia, también aprendió a contribuir a los ingresos de la casa.
La mujer ocupa dentro de la naturaleza, el punto central como reina universal, no solamente de la especie humana sino de todo aquello que contenga belleza, ternura, amor.
Ahí donde está la mujer, hay belleza. Donde no está la mujer, hay tristeza. Ahí, donde está la mujer hay amor, donde ella falta hay dolor. Quien quiera comprobar estas cosas visite una casa de hombres solos y encontrará el vacío de la mujer, extrañará de inmediato su presencia.
Los estilos de vida y cualidades de todas las culturas del mundo son perlas preciosas en el hilo de la humanidad, pero vemos que algunas perlas del collar, están más dañadas que otras, o mejor dicho más gastadas que otras.
¿Por qué?
Por el uso inadecuado que cada persona les da, de acuerdo a sus expectativas, a sus creencias, a sus necesidades, emociones y valores.
La mujer desde tiempos pasados se sometía a los caprichos y órdenes del varón, desde que nacía la tenían predestinada a ser ama de casa, madre y esposa sumisa, enseñándole las labores del hogar, tiempos aquéllos en que no existía la equidad de género, parecía que nacer dentro del sexo femenino era sinónimo de obediencia, sumisión y sobre todo el bajar la
cabeza ante el macho que ordenaba.
El 8 de Marzo es nuestro día,
el día de lo más bello de la creación,
es nuestro día…
el Día de la Mujer.
¿Qué es una mujer?
Una mujer es lo más cercano a Dios, nos ha dado tantas bendiciones,
como la de ser madres, abuelas,
esposas e hijas.
Tanto mujeres como hombres que se esfuerzan por las causas de las mujeres, conmemoran a lo largo de todo el mundo el gran esfuerzo que éstas realizaron y siguen realizando para alcanzar la igualdad, justicia, paz y desarrollo.
Amigas queridas:
Hoy trataremos un tema interesante que nos colocará seguramente a varias de nosotras, en el banquillo de las mujeres acusadas.
Y para empezar, hemos de asegurar con toda franqueza, que estamos viviendo en la época o Era de la velocidad. El mundo actual se debate entre los múltiples problemas sociales, económicos, políticos, raciales, territoriales, contaminación, globalización, aumento de la explosión demográfica, etc., sin ninguna esperanza de poder algún día llegar a la tan anhelada solución de la multifacética problemática mundial, que coloca a la mujer en un papel muy importante y difícil, pero no menos oportuno y grato de tener, gracias a Dios y a ese movimiento constante de la rueda mecánica de la vida, la gran capacidad de poder conocer y reconocer todo aquello de lo que somos capaces de lograr, aún y a pesar de tantas vicisitudes en el marco de la encomienda de “ser mujer”.
Amigas queridas, hoy vamos a tratar un temita en el que seguramente algunas se identificarán más que otras, ya que no todas las mujeres son conflictivas, pero algunas otras sí están “conflictadas” en todas las paredes y techos de su existencia.
Y hablando de conflictos, ¿quién no los ha tenido alguna vez?. Suena fea esta palabrita que no me gusta mucho, pero no hay remedio, tenemos que mencionarla así, por su nombre de pila.



