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Somos importantes en la vida de nuestros sobrinos, podemos actuar como madres, hermanas y amigas de ellos.
Nos encanta ser tías, está lleno de ventajas, no sólo para nosotras sino también para los sobrinos.
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Ser madre por primera vez es motivo de pánico y alegría.
No estamos seguras de cómo afrontaremos los retos de cuidar a nuestro bebé hasta hacerse grande. Pero…
Las mujeres nacemos con un instinto materno que es primitivo, básico y que está por encima de las modas, culturas y costumbres. Sabemos ser mamás, y podemos ser excelentes madres.
Todas hemos soñado con formar un hogar, tener hijos y vivir disfrutando de nuestros sueños hechos realidad.
Pero aunque logremos cumplir sueños, como tener hijos, nada es tan sencillo como lo habíamos soñado: La vida de una madre es estresante y agobiante, falta tiempo para todo y está llena de responsabilidades…
Somos como somos, en gran parte, gracias a nuestras madres.
Ellas son las que más han influido en nuestras vidas: en cómo vivimos, cómo percibimos el mundo… y cómo nos vemos a nosotras mismas.
Ninguna madre es perfecta (y las relaciones entre madre e hija a menudo están llenas de conflictos y tormentas), pero el AMOR entre una madre y su hija sí que es perfecto y permanece, siempre, imperturbable. ¡Amamos a nuestras madres!
¿Quién no ha tenido alguna vez una cita? Nos suelen provocar ansiedad y nervios, nos enloquecemos probando atuendos y nos preguntamos cuál será la mejor forma de comportarnos para que todo salga como esperamos…
Solamente recuerda que lo mejor y más importante que puedes hacer es ser tú misma: auténtica, original… ¡bella!
“Chisme”
(según el diccionario) es “noticia o comentario, verdadero o falso, sobre las vidas ajenas, con el cual se pretende hablar mal de alguien o enemistar a unas personas con otras”.
En la propia definición queda claro que es algo negativo. Como mujeres positivas y valiosas, aunque los chismes nos tienten, debemos saber echarlas fuera de nuestras vidas.
Muchos hombres se han preguntado alguna vez en la vida: ¿Pero qué quieren las mujeres? No como pregunta reflexiva para satisfacer a su compañera, sino más bien como una pregunta retórica que ahonda en la insatisfacción femenina y que convierte al hombre como mártir en la relación de pareja.
Pero… ¿Qué quieren las mujeres?
Las constantes peleas son un problema muy serio para muchas parejas…
En primer lugar, debes comprender que en realidad no deberías pelear para nada, con nadie. Eso no quiere decir que no puedas estar en desacuerdo con tu pareja. Tampoco quiere decir que debes reprimir tus sentimientos. Pero pelearse es un comportamiento muy destructivo y es necesario evitarlo a toda costa.
¿Cuántas veces te has preguntado por qué, si amas con plenitud a tu pareja, le haces sufrir?
Sabes perfectamente que él te ama, pues te lo demuestra de mil maneras… sin embargo, con el paso del tiempo, sólo con verle sonreír ya te incomodas. Es como si en lugar de amarlo, ya ni te agradara. Él fue el amor de tu vida, pero hoy no sabes si le amas…
El mundo está lleno de personas necesitadas, y algunas personas tenemos especial sensibilidad para encontrarnos con ellas.
Intentamos ayudar a las personas que nos rodean, les queremos y deseamos lo mejor para ellos.
Pero no se puede ayudar a quien no se ayuda a si mismo. Si no tenemos cuidado podrán desgastarnos, abusar de nuestra bondad y quemarnos…
Cuando la vida nos permite tener a nuestra madre o padre a nuestro lado, viviendo con nuestros hijos, es maravilloso. Ellos nos llenan de sabiduría.
Con ellos todo se envuelve en consejos y recuerdos… esos ayeres que para ellos son un tesoro y para nuestros hijos son como una fábula que los mantiene sentados escuchando atentamente…
Hoy día, gracias a Internet y las redes sociales, podemos estar en constante comunicación con nuestros familiares, amigos y conocidos…
Es genial, incluso podemos comunicarnos con todos a la vez, pero, ¿hemos pensado bien en qué tipo de cosas estamos publicando? ¿Conviene compartir tanto sobre nosotras mismas’?
Dicen que el amor es ciego, pero lo cierto es que no puede crecer en ceguera: necesita ver cualidades positivas como el respeto, comprensión, sinceridad, capacidad de dar, servir, perdonar y mucho más.
Necesitamos edificar nuestras relaciones con fuertes pilares, como lo son el amor y la honestidad…
Las hermanas juegan un rol único en nuestras vidas. Hemos crecido en el mismo hogar, hemos sido expuestas a las mismas experiencias, y ellas, nuestras hermanas, son las mujeres que mejor nos conocen.
Si las hermanas se llevan bien, todo es alegría. Sin embargo, cuando la relación se rompe, la familia entera sufre las consecuencias.
El amor no sólo se da y se recibe, el amor necesita ser trabajado, construido, fortalecido y protegido.
Toda relación pasará por sus altos y bajos, pero para que el amor perdure ha de tener dedicación diaria, esfuerzo por ambas partes, aceptación del uno y el otro, arrepentimiento, perdón y saber ceder de vez en cuando. El amor es bellísimo, pero requiere de trabajo, como todo lo bueno.
A través de los tiempos, las madres solteras han tenido que soportar insultos, críticas y prejuicios. Ellas han tenido que sobrevivir en un mundo hostil, en soledad, soportando que la sociedad las señale con el dedo y hable de ellas a la espalda.
Sin embargo, su bebé es su mayor tesoro, y ellas se vuelven fuertes. El amor que sienten hacia su hijo/a hace que todo merezca la pena.
No es sabio permitir que nuestra vida privada sea un libro abierto que cualquier persona pueda leer. De hecho, cuando nuestros asuntos íntimos vuelan de boca en boca, nuestras “intimidades” se vuelven baratas.
Seamos mujeres sabias: aprendamos a guardar nuestros asuntos y, de esa manera, proteger a los nuestros.
Algunas mujeres siempre acabamos junto a hombres que no nos convienen ni a nosotras mismas ni a nadie. Hombres destructores que no nos respetan.
No todos los hombres son así, pero todos los hombres que hemos tenido han jugado con nosotras. Somos como un imán para ellos. Si queremos encontrar algo mejor, tenemos que aprender a amarnos y valorarnos más a nosotras mismas.
Ser madre es maravilloso, y muchas veces rehuimos de serlo.
Ser padres es sacrificado, pero merece totalmente el esfuerzo.
Se puede ser feliz con o sin hijos, pero tenerlos es siempre motivo de alegría.
La vida no siempre es justa, el amor tampoco lo es.
Cuando entregas el corazón a manos llenas, cuando hay promesas de amor eterno, planes de vida juntos y todo parece ser recíproco, el dolor se vuelve indescriptible cuando todo se desmorona.
Es doloroso descubrir que lo que pensabas que era recíproco no lo era tanto, y que tú amabas mucho más… y aún amas.
Los hijos son el motivo para seguir adelante, nos sacan sonrisas donde sólo hay tristezas; sus abrazos son la mejor sensación de una mujer, algo que sólo se experimenta cuando los tienes.
Un hijo es el sueño de toda mujer y no sabes lo especial que es hasta que lo puedes tocar… es como tocar el cielo con tus manos.
Cuando amas, apoyar a tu pareja es algo que haces con naturalidad e ilusión, porque tus sueños son los suyos, y los suyos son tuyos.
Necesitamos el apoyo de nuestras parejas, compartir ilusiones, esperanzas y anhelos…
Si en verdad nos amamos buscaremos la felicidad de nuestra pareja, y él la nuestra.
Para ser fuertes, respetadas y admiradas, vayamos siempre con la verdad por delante.
Pero con cuidado, no utilicemos la verdad para dañar a los demás (hay cosas que aunque sean ciertas sólo se dicen para dañar).
Seamos mujeres hermosas por dentro y por fuera. Que nuestras vidas se envuelvan de verdad y honestidad, y dondequiera que vayamos, busquemos transmitir alegría, fuerza y paz.
Dicen que ser padres es complicado, ¡pero ser hijos también lo es!
Los padres requieren de mucha paciencia, pero los hijos también…
Bien sabido es que los padres no son perfectos y a veces nos ahogan con sus reglas.
Los padres intentan allanar el camino de sus hijos, y ellos intentan aprender a ser libres valiéndose de si mismos…
Las madrastras tienen fama de malvadas, de pequeñas nosotras mismas las vimos así, como en el cuento de Blancanieves.
Pero la vida da muchas vueltas y un día al casarnos con un viudo o un hombre divorciado nos convertimos en madrastras, y no creemos ser tan malvadas…
¿Cómo ser una buena madrastra? 4 Consejos para madrastras…
Las mujeres tenemos visión para cambiar las cosas a mejor, traer mejoras al entorno que nos rodea. Pero no podemos pretender cambiarlo todo, al menos no de golpe o acabaremos agotadas y derrotadas.
Tenemos que escoger bien aquello por lo que queremos luchar. Ir poco a poco, batalla a batalla, así podremos lograr lo que nos propongamos.
La amistad no sólo es el arte dar, sino también el de recibir.
Puede que tengamos alguna “amiga” que sólo nos quiera por intereses… pero si nosotras damos lo mejor de nosotras, y ellas no, entonces, a la hora de la verdad, no podremos considerarnos buenas amigas.
No podemos esperar recibir siempre de nuestros amigos, también tenemos que darles lo mejor de nosotras mismas. La amistad sincera es recíproca, damos y recibimos.
Las mujeres que son amantes de hombres casados sienten que tienen una misión: rescatar a sus enamorados de las garras de una feroz mujer que no les aprecia ni deja vivir en paz.
Si el hombre aún no ha dejado a su esposa y familia, es por no hacerles daño, porque la esposa le chantajea, no ha llegado el momento propicio y hace falta algo más de tiempo…
Mujeres: los hombres no necesitan ser rescatados de su hogar.
Un hombre casado no es tu futuro.
Las mujeres tenemos derecho a escoger nuestra profesión, tenemos libertad para escoger a qué dedicar nuestro tiempo. Algunas escogemos ser madres a tiempo completo.
Merecemos esa libertad. Merecemos poder dedicarnos a nuestros hijos. No tenemos porqué avergonzarnos de estar dedicadas al presente y futuro de nuestros hijos. Ser madre a tiempo completo es un orgullo.
Tras un divorcio o separación, ¿merece la pena intentar volver a formar un nuevo matrimonio?
¿Saldrá mejor ahora que sabemos lo que falló en la relación anterior?
Cada persona en esta situación decidirá si lo quiere volver a intentar, todos tenemos derecho a rehacer nuestras vidas. Si lo haces, ve con cuidado y cautela…
Se puede conseguir la relación de “pareja perfecta” si comenzamos por nosotras mismas:
Somos valiosas, damos lo mejor de nosotras mismas y merecemos poder formar una hermosa relación que nos complemente y nos haga brillar.
Confiemos en lograrlo, que no es una utopía: es lo que queremos, merecemos y lograremos.























