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Pese a tener pareja, a veces nos sentimos solas.
Nadie quiere sentirse sola, es horrible, y cuando surge la oportunidad de un encuentro o una aventura, nos surge la duda: “¿Será tan malo un pequeño encuentro que me ayude a soportar más esta soledad que siento?”
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Los sueños se rompen, las metas quedan inalcanzadas, y los proyectos de vida se desmoronan…
La vida es cruel para quien se deja llevar por las situaciones.
Pero tenemos capacidad de aceptar el pasado, reponernos, reconducir nuestras vidas y volver a soñar.
Nunca dejes de soñar, eres mujer, podrás alcanzar nuevas metas. Vuelve a soñar.
¿Estás dispuesta a renunciar a tu pareja por respeto a ti misma?
Si sufres de maltrato, insultos, burlas y presiones por parte de tu pareja, ¿eres capaz de decir “hasta aquí llegué, y ya no más”?
Muchas mujeres viven relaciones tormentosas sin saber imponer el respeto a si mismas. Puede que tú seas una de ellas, pero no tienes porqué serlo. Tú puedes aspirar a más, a mucho más.
Todas las personas cometemos errores, pero no siempre somos capaces de reconocerlo.
Errar es de humanos, saber admitirlo nos dignifica.
Si insistimos en no reconocer nuestros errores acabaremos cometiendo más, cuando en su lugar podríamos estar aprovechándolo para aprender de lo ocurrido, dejarlo atrás y continuar nuestro rumbo.
¡Mucho estrés! Enojadas, apuradas, angustiadas. Las mujeres encaminadas en la todología, trabajamos, somos amas de casa, madres, esposas, hijas y amigas…
Mientras el mundo sigue girando con 24 horas, nosotras tratamos de extenderlas, buscar un hueco en la agenda que nos permita hacer todo. Y con tanto estrés encima, el cuerpo, alma y nuestras emociones se resienten.
Muchas veces conocemos los problemas de nuestros amigos y familiares pero no comprendemos porqué actúan como lo hacen.
Estamos convencidas de que lo haríamos mejor.
Pero es fácil opinar y juzgar sin estar realmente en la posición de los demás. Mejor sería que aprendiéramos a intentar escuchar y comprender porqué actúan así. Identificarnos, ponernos sus zapatos.
¿Por qué la gente se casa sólo por cumplir? ¿Por qué las personas buscan parejas estables para adquirir status y seguridad? ¿Por qué no se cumplen los votos que se dan en el altar o en el registro civil? ¿Por qué los hombres casados seducen a otras mujeres? ¿Por qué se sienten víctimas de sus esposas? ¿Por qué? ¿Por qué?
A veces, pese a expresarnos una y otra vez, parece que no se nos entendiese. ¡Es desesperante!
Más allá de las palabras, tenemos que aprender a expresarnos también con nuestro cuerpo, nuestro rostro y gestos.
La mujer puede dominar el arte de la comunicación, ¿hablas más allá de las palabras, con todo lo que eres?
¿Se puede perdonar una infidelidad? ¿Puede todo seguir igual que antes, como si nunca hubiese pasado, si hay un arrepentimiento sincero y un perdón verdadero?
Perdonar se puede perdonar… pero nada nunca será igual que antes, porque lo que antes hubo se rompió. La infidelidad supuso un cambio que no se puede borrar y sea como sea nos llevará a volver a comenzar… a solas o en pareja.
Muchas mujeres día tras día realizan actividades que no las llenan de satisfacción; por el contrario, muchas mantienen matrimonios difíciles, situaciones de pareja complicadas en las que la dignidad personal se compromete…
Por tanto estrés y agobio que sienten, tienen ganas de gritar “¡Quiero estar sola!”, pero se lo guardan y siguen soportando y aguantando todo lo que día a día se les viene encima…
La vida es como un árbol que da frutos: en ocasiones lo ignoramos, otras veces escogemos probar sus frutos.
• Unos frutos son dulces, buenos y añaden placer a nuestra vida.
• Otros frutos son amargos, agrios, están pasados, pudriéndose y nos hacen mal…
Hay quienes siempre escogen vivir amargadas y quienes siempre buscan lo mejor para disfrutarlo y compartirlo. La elección es nuestra.
Hay hombres que nunca paran de trabajar, tanto así que pareciera que nunca tienen tiempo para nosotras…
Trabajan sin parar, tal vez por el sentido de responsabilidad hacia nosotras, el deber que sienten por proveer y compensar sus deficiencias personales. Pero deben saber que también necesitamos su atención y tiempo personal, o el amor y la relación se resentirá.
Una de las formas más devastadoras para anular nuestra personalidad es andar por la vida pidiendo perdón a cada momento.
Perdón porque nos equivocamos, perdón porque no somos lo que los demás quieren, perdón por amar, perdón por llorar, perdón por estar con exceso de peso, perdón por cuidarnos, perdón por el perdón mismo.
En un principio el orgullo puede ser positivo, algo que nos estimule a salir de la crisis, a tirar hacia adelante cuando se nos trata injustamente, a no dejarnos vencer, a no ceder y a progresar en la vida…
Pero también puede llegar a ser malo, perjudicial para nuestras vidas. Puede llevarnos a no aceptar cambios y mejoras, e incluso al aislamiento, cerrándonos puertas en la vida. Ese orgullo, el tóxico, es el que debemos desechar de nuestra vida.
Hay quienes creen que la mujer que llega a los 40 años siendo soltera es porque no ha sabido amar, que somos demasiado exigentes, rebeldes y no tenemos las cosas claras…
No todos los casos son iguales, pero hoy día somos muchas las mujeres que somos solteras por decisión propia, por respeto a nosotras mismas y porque desde nuestra madurez personal hemos aprendido a no depender de ningún hombre.
Amamos, y nos gustaría encontrar el amor adecuado, pero no estamos desesperadas, las mujeres solteras cuarentañeras también escogemos ser libres y felices.
Las mujeres posesivas no somos aquellas que amamos con la fuerza de un volcán. Asfixiamos con la fuerza de un volcán.
Quien ama no posee, porque las personas que aman saben que las personas no son objetos de los que se deba uno adueñar. Quien posee teme perder y sufre por ello. Quien ama disfruta de la vida y de quien tiene a su lado.
Todas necesitamos amor, necesitamos sentirnos queridas, apreciadas y deseadas… Todas deseamos caminar por la vida junto a alguien que nos ama tal cual somos.
Allí donde vamos nos cruzamos con personas que buscan amor. En los estudios, en el trabajo, la cafetería y en la tienda… en todos sitios hay personas deseando encontrar el amor de su vida. En Internet, como en cualquier otro sitio, también.
Por lo general, los hombres aman a las mujeres. Pero hay hombres que odian a las mujeres.
Pese a odiar a las mujeres, como le pasa a todos los humanos, tienen necesidad de amor… por lo que muchos de ellos conviven con mujeres a los que acaban maltratando, insultando, dominando y haciendo la vida imposible.
Muchas veces, cuando más ayuda necesitamos, cuando más sufrimos y peor nos va, más rechazamos la ayuda que nos brindan.
Recibir ayuda no nos hace débiles, si lo recibimos bien puede hacernos más fuertes y hablar bien de nosotras.
Debemos aprender a ser independientes, pero también a saber recibir una mano amiga.
Todas queremos ser bellas.
Pero alcanzar la belleza es una utopía, pues siempre cambia de paradero aunque mantenga rasgos universales como la simetría de los rasgos, el color de ojos, la textura del cabello, la estatura y el grosor de los labios entre otros.
La belleza es como una mariposa que revolotea y no se queda quieta; cuando adquiriste la talla soñada, un grano atrevido reposa en tus mejillas, o el sol hace estragos en tu piel, el estrés debilita tu cabello; y en fin; siempre se acerca pero nunca parece quedarse.
Ya no nos sorprenden las crisis de pareja, se han vuelto en algo tan cotidiano que casi pasan de forma desapercibida.
Los humanos nos acostumbramos a todo, como a los ojos morados, los insultos y faltas de respeto. Tanto así que a veces lo asimilamos como “parte del amor”.
Esto afecta incluso nuestras propias relaciones, pero no tenemos porqué aceptarlo así, y hay cosas que podemos hacer para mejorar nuestras relaciones, comenzando por educarnos como pareja, en lo que queremos, sentimos y necesitamos.
Ser amante de alguien en el sentido coloquial de la palabra implica relación secreta, encuentros furtivos, sentimientos encontrados, vínculos prohibidos, y al final de todo, soledad.
A veces las mujeres cometemos el peor de los errores, ser amante de nuestro ex. De aquel hombre que un día nos dejó y ahora tiene a otra.
Los amores ocultos son amores inoportunos. Surgen en la monotonía y aburrimiento de la rutina de pareja, cuando ya no hay besos de buenos días ni salidas románticas por la noche. Surgen cuando estamos agotadas de trabajar en casa y nos sentimos ignoradas.
Surgen porque algo nos falta, y lo encontramos afuera. Pero, ¿merece la pena un amor oculto? ¿Qué sentido tiene tener una aventura? ¿Acaso mejora en algo nuestra situación? Yo creo que no…
Todas necesitamos a quien amar. Todas necesitamos ser amadas.
Durante los años que no encontramos a la persona “idónea”, buscamos y concedemos oportunidades. Siempre con la esperanza de que algún día llegue el hombre de nuestros sueños, aquel con quien desde pequeñas hemos soñado.
Muchas veces la espera es larga y llena de tropiezos. Pero no perdemos la esperanza, porque en algún lado estará él, también buscándonos…
“Ella tiene 37 y él 26, ¿qué buscarán?”
Cada vez es más común encontrar mujeres con hombres más jóvenes. Relaciones de amor en las que hay más de diez años de diferencia entre ella y él.
No es raro ver a hombres con mujeres diez años menores, pero, ¿y al revés?
En el amor no hay edad, y cada vez más mujeres y hombres lo están descubriendo: ¡La edad es lo de menos!
Los miedos son los miedos.
Una le puede temer a las cucarachas, a insectos, a los murciélagos (yo les he temido) pero cuando se habla de vestidos blancos, anillos, compromiso, altares y bodas una buena parte de los hombres sufre de pánico, terror y miedo.
Tanto así que puede que desaparezcan… ¿Por qué le tienen tanto miedo al matrimonio?
Parece ser algo que sucede en todas las relaciones, todas las parejas, por buenas que sean, acaban pasando por una etapa de rutina, desinterés y aburrimiento.
¿Por qué sucede esto? ¿Cómo se puede evitar? Debemos esforzarnos, motivarnos, buscar cosas en común, mostrar interés en los sueños de la pareja y hacerle partícipe de los nuestros.
Hay una máxima en la comunicación que establece que “es imposible no comunicar”.
Por mucho que nos quedemos calladas, siempre estamos diciendo algo. El silencio habla, nuestra vergüenza habla, nuestros gestos corporales y rostro habla… y a veces no dice lo que realmente sentimos. ¿Por qué callar? ¿Por qué no decir lo que sentimos y creemos?
¿Cuántas lágrimas has derramado por él? ¿Cuántas mentiras soportaste? ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para retener su amor?
No hay mujer que en algún punto de la vida no fuera victima del amor, de traiciones masculinas, humillación, algún tipo de violencia, indiferencia o frialdad…
Ninguna mujer que ha tenido relaciones amorosas con un caballero, ha logrado escapar impune al roce del romance.
¿Dudas de su amor? ¿Le sientes frío o distante? ¿No te llama con frecuencia? ¿Ignora tus mensajes? ¿Falla a las citas? ¿Le pasa algo?
Si has intentado hablar con él, y sólo te dice que no le pasa “nada”, que “todo está bien”, pero tú sabes que no es así, su comportamiento y sentimientos contigo han cambiado, que igual hay otra, o simplemente ya no está enamorado de ti… ¿qué haces?
Llegó el día de San Valentín.
El día en que las parejas lucen felices y enamoradas. El día del amor, el día de los enamorados…
¡Y lo detesto!
Tengo el corazón roto porque mientras otros felizmente ríen enamorados, yo sigo sola, sin amor, sin cariño, sin nadie que me diga las palabras que desearía escuchar.
14 de febrero… y yo sin mi Valentín. ¡Qué triste!
Seducir es generar una experiencia positiva en los demás. Todo el tiempo seducimos o somos seducidas por personas o cosas.
Piensa en el cantante que te gusta, la ropa que llevas, tus fragancias favoritas; todas esas elecciones las has tomado en rigor de tus intereses, de tus gustos personales, tus experiencias y del mapa mental que has desarrollado a lo largo de tu vida. Has sido seducida. Pero, ¿qué necesitamos poder seducir?
Cuando se tiene auto-respeto todo es diferente y mejor:
Disfrutas más de la vida, los demás te respetan más, puedes tomar más y mejores decisiones, tener más apoyo, imponer límites, dejar de ser victima de las circunstancias, sentirte más libre, e incluso más amada.
¿Verdad que vendría bien tener un poco más de auto-respeto? ¡Hace maravillas!
Dicen las malas lenguas que las mujeres hablamos hasta por los codos. Es cierto. Nuestra forma de poder hacer frente a un problema es hablar del problema, a diferencia de los hombres que se recluyen en sus cuevas.
Sin embargo la mayoría de las veces somos mal interpretadas, y eso genera situaciones conflictivas pues raramente nos sentimos “escuchadas o contenidas”.
Hay hombres que son violentos con nosotras, sólo que no físicamente. A diario nos desautorizan con sus comentarios, constantemente se dirigen a nosotras con insultos, burlándose y denigrando nuestros sentimientos…
Hay violencia que no deja huella en la piel, pero se ve en el corazón de la mujer que lo sufre a diario.
El príncipe azul es una creencia que tiene origen en los cuentos de los hermanos Grimm, y se refiere a la ilusión que toda mujer abriga en su inconsciente que en algún momento de su historia conocerá a su príncipe y con él el fin de sus sufrimientos y el advenimiento de una vida armoniosa y feliz para siempre.
¡Estos son cuentos! ¡Ya basta de soñar con el príncipe azul, que no existe!
¿Estás harta de que tu pareja siempre está pendiente de su madre? ¿Llama a su mamá para saber su opinión cada vez que tiene que tomar una decisión?
¿Siempre te echa en cara que su madre cocina mejor que tú? ¿Plancha mejor que tú?
Puede que tu marido, novio tenga “mamitis”, una epidemia que está asolando la población masculina.
Comenzó el año, con nuevas ilusiones, nuevas expectativas, nuevas resoluciones y nuevas metas personales.
Puede ser un año especial, o sólo un año más que añadir a la lista. Puede ser un año de objetivos alcanzados o un año más de estancamiento personal. Hay cosas que pueden influir este año, pero al final todo depende de nosotras mismas.
Ser una mujer soltera puede suponer un enorme problema. La mujer que está sola, cuanto más tiempo pasa, más presión tiene de la sociedad para casarse y lo que llaman, “estabilizarse”. Si además se es claramente bella, todos tienden a pensar que “algo malo tiene”.
Pero algunas mujeres están solas porque así es como han encontrado estabilidad, se han desarrollado, madurado y aprendido a valerse por si mismas sin necesidad de nadie.
La palabra autoestima es una palabra casi de moda.
Si lees un libro de autoayuda, encuentras la palabra; si tienes problemas con tu pareja y lloras por él, alguien te va a decir que tienes que reforzar tu autoestima; si compras una revista fémina encontrarás una lista de consejos infalibles para desarrollarla; y para no ser menos, en esta columna, leerás acerca de la autoestima…
▬♥ Adictas al amor ♥▬
Son mujeres que según dicen “aman demasiado”, su único objetivo en la vida es “amar y ser amadas” por un hombre que no siempre les devuelve cariño.
Son mujeres capaces de soportar humillaciones y flagelos a su identidad; pero siempre dan la otra mejilla. Ellas están “locas por amor”.
Los hombres son como niños: inseguros, caprichosos, requieren de atención, aprobación, seguridad y confianza en el arte del amor.
Parecen seguros, comienzan a coquetear con nosotras, parecen mostrar interés, y de repente parecen cambiar de opinión volviéndose indiferentes.
¿Quién los entiende? ¿A qué juegan?
Cuando el amor es sólo una tarjeta de felicitaciones.
Muchas mujeres estamos ilusionadas con el amor, con la relación que hemos logrado o que soñamos tener un día…
Otras dicen no creer en el amor, que son vanas ilusiones, que el amor no existe.
Pero, ¿por qué no creen en el amor? ¿Podrían llevar algo de razón? Y si alguien no cree en el amor, ¿en qué cree?
Quién no tenga en su haber amoroso, un amor imposible, no es digna de pertenecer a los cuentos de hadas que el Sr. Amor ha ofrecido durante tantas décadas.
Un imposible; busca en tu caja de recuerdos, ahí debe existir un nombre escrito en un papel cualquiera, una margarita deshojada, un deseo escondido en celofanes; o un momento; tal vez esté más cerca de lo que crees; y tu gran amor imposible es: TU PAREJA.












