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Padres hay muchos, la verdad es que hay de todo tipo…
Cada papá es único,
pero el nuestro es especial.
Lo cierto es que aunque puedan no ser perfectos, las hijas amamos a nuestros papás pues lo somos todo para ellos.
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Dicen que ser padres es complicado, ¡pero ser hijos también lo es!
Los padres requieren de mucha paciencia, pero los hijos también…
Bien sabido es que los padres no son perfectos y a veces nos ahogan con sus reglas.
Los padres intentan allanar el camino de sus hijos, y ellos intentan aprender a ser libres valiéndose de si mismos…
Una madre no es cualquier cosa, no es algo que se puede dejar de lado.
Nuestras madres muchas veces nos sacan de nuestras casillas hasta el punto de que provocamos que estén tristes por como las tratamos. Creemos que ya somos demasiado grandes para escuchar sus consejos, pues lo que a ellas les pasó a nosotras no nos ocurrirá. Pero hoy día las madres ya no son las de antes, las madres de hoy son tanto o más modernas que nosotras, y están al día de todo.
Antiguamente los padres eran más estrictos en la educación de sus hijos, y por lo general, niños y jóvenes se comportaban con mayor recato… más que nada por temor y miedo a las reprimendas.
¿Cómo educar, hoy día, a los hijos? ¿Se les puede pegar y castigar y dar palizas? ¿En qué y por qué se considera que hemos avanzado en nuestros métodos de enseñanza para el hogar? Sigue leyendo…
Hoy día, en estos tiempos modernos, las relaciones sexuales fuera o antes del matrimonio ya no están vistas como algo prohibido. Para los jóvenes de hoy día, el sexo es algo normal y no ven necesario solidificar una relación por medio del matrimonio para disfrutar del sexo.
Hay inconvenientes que esto puede traer, pero también hay algo que podemos hacer al respecto, especialmente los padres…
A veces los hijos son muy desagradecidos con sus padres, incluso en su etapa de adultos cuando debieran tener mayor capacidad de apreciar lo que sus padres supusieron para ellos.
Bien es cierto que hay padres que no han sido ejemplares, pero incluso los mejores padres, los que más han sacrificado por sus hijos, los que más han luchado por darles oportunidades que ellos mismos no tuvieron… también pueden tener hijos muy ingratos.
La educación de los niños ha cambiado drásticamente durante los últimos años. La forma en la que nuestras abuelas educaban es totalmente diferente a cómo se hace hoy en día. Esto es especialmente así si consideramos que incluso, hoy día hay leyes que protegen los derechos de nuestros niños que antes no existían.
Internet también ha cambiado mucho nuestros métodos, posibilitando por ejemplo, que sean los padres mismos quienes lo utilicen como herramienta de aprendizaje para saber más y poder así educar mejor a los hijos…
Hoy en día los padres damos por sentado que nuestros hijos lo saben todo acerca del sexo, pues pareciese que sea el tema de moda, siempre en la televisión, revistas, publicidad… y en todos lados.
Por la misma, asumimos que nuestras hijas no tienen reparos en hablarnos de ello, conocemos perfectamente a nuestras hijas, y no creemos que tengan secretos que nos estén ocultando… Pero bien vendría la pena preguntarnos cuando nuestras hijas se convirtieron en mujeres…
La vida de la mujer se basa en ilusiones y proyectos, por ejemplo, ser esposa y madre entre otros. La mujer se prepara profesionalmente, como ama de casa, se prepara mentalmente para ser madre y lo logra, le fabrica al hijo un mundo de ensueños y hasta se prepara para ser abuela, ¿pero se prepara la mujer para la irreparable y dolorosa pérdida de un hijo?
Con tan sólo 13 años, Megan Meier fue víctima de una persona inescrupulosa que se dedicó a tomar venganza contra su frágil mente a través del Internet. Su historia y suicidio fue noticia en octubre del 2006, y acaparó los medios de comunicación de todo el mundo…
Si alguien te preguntara qué hace tu hijo en el Internet, ¿podrías responderle sin dudas?
Si criar niños en estos tiempos no es tarea fácil, el hablar de sexo tampoco lo es… tanto así que los gobiernos últimamente han tenido que hacer muchos ajustes en sus campañas para concienciar a nuestra sociedad sobre este gran problema.
Y es que muchos nos ruborizamos cuando escuchamos la palabra “sexo”…
A los hijos siempre se les ama, aún cuando las decisiones que toman en la vida resultan difíciles de entender o aceptar. Como madres, nos entregamos completamente a los hijos, luchamos y trabajamos por darles lo mejor, y que no les falte nada. En nuestras manos está el darles la mejor educación a nuestro alcance, pero sobretodo que no les falte el amor. Los valores y principios se los intentamos inculcar desde la niñez, preparándoles para la vida de adultos. A veces nos pueden sorprender y romper los moldes, como la hija que le dice a su madre que es bisexual. ¿Qué debe hacer la madre? Seguir entregando amor.
Desde una edad muy temprana es posible observar el instinto materno en nuestras hijas.
Las niñas juegan a ser madres con sus muñecas, las alimentan, les visten, y les dan cuidados y ternura. Y es que, entre juegos y educación, las niñas crecen en ternura, amor y dedicación, algo que parecen heredar de la madre y que más adelante les servirá para el cuidado de su hogar, esposo e hijos.
¿Pero qué nos puede preparar para ser madres solteras?
Los que somos padres, sabemos que el cuidado de nuestros hijos es muy importante para su formación física, moral y espiritual.
Como padres quisiéramos mantener a nuestros hijos alejados de todos los peligros que sabemos que sabemos que les rodean.
Algunas veces, incluso, podemos llegar a desear permanecer junto a ellos las 24 horas del día, ir a cada sitio donde ellos van y llevarlos allí donde vayamos para no perderles de vista ni por un momento.
Nunca vamos a lograr entender o conocer totalmente a un individuo, cada uno tiene su propia personalidad que muchas veces creemos conocer especialmente cuando se trata de nuestros hijos.
El niño crece a pasos agigantados y casi sin darnos cuenta, se enfrenta a un mundo del que nosotros ya hace mucho tiempo salimos.
Nuestros hijos han sido y serán siempre el motor de nuestra vida, todos nuestros anhelos se concentran en buscar la manera de que haya una relación franca y sincera con ellos, ¿pero realmente llegamos a conocer totalmente a nuestros hijos?
Como padres siempre pensamos en indicarles los límites, pensamos en proveerlos de la mayor orientación posible para que aprendan a solucionar sus propios problemas cuando lleguen a los años adultos, ¿pero nosotros como madres, estamos realmente preparadas para enfrentar sus cambios?
Nueve meses de espera, por fin llega el día soñado, tenemos entre los brazos un pedacito de cielo con el que Dios, en su infinita bondad nos premia, algo nuestro, alguien que su vida depende de los cuidados de los padres, pero la espera no termina allí.
Esperamos con ansias sus primeras palabras, sus primeros pasos, hasta esperamos impacientes el momento cuando por fin nos pidan el juguete que ven en una vitrina de exhibición.
En la actualidad de nuestro tiempo, están sucediendo cosas y casos que se salen de los límites de la comprensión humana, de moralidad y el buen juicio.
Se están viendo muchas cosas que realmente nos dejan asombradas, preocupadas, angustiadas y muy mortificadas, principalmente a aquellas mujeres que somos madres y que tenemos hijas en plena etapa de la juventud y adolescencia.
Hoy vamos a tratar un tema que posiblemente se constituya en una buena dosis de reflexión para muchas mujeres que dependen de la ayuda de las abuelas y abuelos para el cuidado y educación de los hijos.
Es cierto que hoy en día, la inmensa mayoría de las mujeres, son trabajadoras o estudiantes: Algunas son obreras, otras son empleadas, otras con mejor suerte, son ejecutivas y hasta dueñas de negocios y empresas, y otras que tienen que salir de sus casas para continuar sus estudios, teniendo de ésa manera, la vital necesidad de recurrir a la invaluable ayuda de sus propias madres o suegras para que se hagan cargo del cuidado de los hijos, en sus horarios laborales o escolares.
Una de las cualidades principales de una mujer es LA PACIENCIA, pero cuando hemos gestado y traído al mundo a un hijo hiperactivo, que nos rebasa en todos sus actos y nos desarma con sus muy bien sustentadas bases para rebelarse y reclamar algo, suele ser devastador.
Es tan elevado y marcado su activismo incansable, su indisciplina y sus exigencias, que para una mujer que no ejerce la tolerancia y la paciencia, significa el acabose o el desastre total.
Se habla mucho en la actualidad de las distintas clases de violencia intrafamiliar que muchas veces es llevada a casos extremos, insospechados, y verdaderamente deprimentes.
En un hogar por ejemplo, donde a falta del padre, es la madre quien tiene que hacer su doble papel de “padre-madre”, para educar a los hijos y que no posee en sus manos más recursos que su propia formación heredada de sus padres.



