Si como mujeres logramos tener elegancia
Para ser elegante no es necesario tener grandes riquezas, hacer grandes compras ni vestir lo más caro.
La elegancia se lleva por dentro, y está al alcance de toda mujer.
La vida está llena de dificultades, decisiones incómodas que debemos tomar, escollos, conflictos e inconvenientes…
Es necesario saber reaccionar a tiempo, saber identificar esos obstáculos y realizar cambios y decisiones antes de que sea demasiado tarde.
Las decisiones hay que tomarlas antes de que los pequeños problemas se hagan grandes.
Los hijos son el motivo para seguir adelante, nos sacan sonrisas donde sólo hay tristezas; sus abrazos son la mejor sensación de una mujer, algo que sólo se experimenta cuando los tienes.
Un hijo es el sueño de toda mujer y no sabes lo especial que es hasta que lo puedes tocar… es como tocar el cielo con tus manos.
Cuando amas, apoyar a tu pareja es algo que haces con naturalidad e ilusión, porque tus sueños son los suyos, y los suyos son tuyos.
Necesitamos el apoyo de nuestras parejas, compartir ilusiones, esperanzas y anhelos…
Si en verdad nos amamos buscaremos la felicidad de nuestra pareja, y él la nuestra.
Para ser fuertes, respetadas y admiradas, vayamos siempre con la verdad por delante.
Pero con cuidado, no utilicemos la verdad para dañar a los demás (hay cosas que aunque sean ciertas sólo se dicen para dañar).Â
Seamos mujeres hermosas por dentro y por fuera. Que nuestras vidas se envuelvan de verdad y honestidad, y dondequiera que vayamos, busquemos transmitir alegría, fuerza y paz.
Cuando todo va mal, cuando todo sale mal, cuando no hay esperanza y hemos dejado de soñar… es el momento de preguntarnos qué podemos hacer para cambiar nuestra situación:
Tenemos que recuperar nuestra autoestima, volver a soñar, liberarnos de nuestros miedos y luchar por aquello que nos devuelva la felicidad y ganas de vivir.
Desde pequeñas nos han enseñado que las mujeres para ser felices y vivir en plenitud necesitamos de un hombre a nuestro lado.
Nos presionan por emparejarnos. Sacrificamos sueños, carreras, aficiones y trabajos por estar con ese hombre que viene a nuestro rescate…
¿Y si realmente no necesitamos ser rescatadas? ¿Y si nos responsabilizamos nosotras mismas de nuestra propia vida y futuro?
Dicen que ser padres es complicado, ¡pero ser hijos también lo es!
Los padres requieren de mucha paciencia, pero los hijos también…
Bien sabido es que los padres no son perfectos y a veces nos ahogan con sus reglas.
Los padres intentan allanar el camino de sus hijos, y ellos intentan aprender a ser libres valiéndose de si mismos…
Intentemos no interpretar acciones y palabras, demos la posibilidad a que se expliquen… tal vez así nos ahorremos una buena pelea.