Dar un paso más, avanzar, buscar, correr, mirar… Nada pierdes cuando te arriesgas en la vida, pero sí puede salirte muy caro abandonar la lucha antes de tiempo. Cuando las cosas valen la pena, el riesgo está justificado. Merecemos un poco más, un intento más… al final, nos lo agradeceremos.
¿Sientes que la vida se te hace cuesta arriba? ¿Las cosas que deseas se te resisten? ¿Las dificultades te acechan en cada esquina? ¿Ya no tienes ganas de soñar?
La vida puede parecer muy complicada. Está llena de momentos felices, pero también de imprevistos, decepciones, incertidumbre, finales tristes… situaciones que nos roban esa alegría que siempre nos acaba pareciendo breve y pasajera.
Somos importantes en la vida de nuestros sobrinos, podemos actuar como madres, hermanas y amigas de ellos.
Nos encanta ser tías, está lleno de ventajas, no sólo para nosotras sino también para los sobrinos.
Lee más sobre ello…
Ser madre por primera vez es motivo de pánico y alegría.
No estamos seguras de cómo afrontaremos los retos de cuidar a nuestro bebé hasta hacerse grande. Pero…
Las mujeres nacemos con un instinto materno que es primitivo, básico y que está por encima de las modas, culturas y costumbres. Sabemos ser mamás, y podemos ser excelentes madres.
Todas hemos soñado con formar un hogar, tener hijos y vivir disfrutando de nuestros sueños hechos realidad.
Pero aunque logremos cumplir sueños, como tener hijos, nada es tan sencillo como lo habíamos soñado: La vida de una madre es estresante y agobiante, falta tiempo para todo y está llena de responsabilidades…
Somos como somos, en gran parte, gracias a nuestras madres.
Ellas son las que más han influido en nuestras vidas: en cómo vivimos, cómo percibimos el mundo… y cómo nos vemos a nosotras mismas.
Ninguna madre es perfecta (y las relaciones entre madre e hija a menudo están llenas de conflictos y tormentas), pero el AMOR entre una madre y su hija sí que es perfecto y permanece, siempre, imperturbable. ¡Amamos a nuestras madres!





