El pasado no tiene porqué repetirse, no si aprendemos de lo sucedido y actuamos con la sabiduría que nos da la experiencia.
Puede que en el pasado nos rompiesen el corazón, nuestras relaciones no resultasen, no supiésemos mantener la llama del amor o a nos dejásemos llevar por engaños…
Pero el pasado ahí debe quedar, sólo como lección de vida. Es ahora, en el presente, cuando tenemos la posibilidad de actuar sabiamente para un futuro mejor. Hagámoslo.
Lo hemos escuchado, lo hemos pronunciado, lo hemos creído o lo creemos ahora… es frecuente escuchar “ya no creo en el amor”.
Nos rompen el corazón, nos traicionan, nos fallan, juegan con nosotras o nos quieren por intereses… y perdemos la fe en el amor.
Pero el amor sí existe, unas veces se rompe o se entrega a la persona equivocada… pero si de momento nos rehúye, puede que algún día lo vivamos también.
No hay forma de acertar con los hombres:
Si eres muy bonita es un problema, si eres fea, también. Si sólo quieres sexo, dicen que sí, pero luego no están disponibles porque temen que nos peguemos a ellos, o simplemente porque no les da la gana.
Si quieres una relación seria, pues tampoco, porque no están preparados (todo va demasiado rápido, te dicen) pero a la semana se cuadran con otra que no es mejor que tú. Si eres inteligente y autosuficiente habrá conflicto, y si eres bruta, también…
Cuando nos enamoramos lo hacemos completamente, locamente, de pies a cabeza.
“Te necesito” — le decimos a nuestra pareja — “sin ti no soy nada”, “sin ti me muero” y “te necesito para vivir.
Palabras que parecen ser románticas, grandes halagos, pero que en el fondo sólo imponen carga, te vuelven voluble, necesitada y dependiente. Hay muchas palabras mejores para expresar amor que aquellas que nos quitan valor.
No hay palabras en el mundo que puedan expresar en toda su magnitud, el valor de una madre.
Lo intentamos con cartas, poemas, libros y frases rebuscadas… pero una madre es tan especial que sólo alcanzamos a expresar parte de lo mucho que significan para nosotras.
A continuación, un tributo a las madres con 4 cartas escogidas del Concurso de Cartas para el Día de la Madre…
A nadie le gusta equivocarse, y reconocerlo es algo que muchas veces nos cuesta hacer.
Equivocarnos no nos hace menos valiosas, ni menos sensatas, ni menos dignas. Los errores son parte de la vida y nos brindan la oportunidad de ser mejores aprendiendo de la experiencia y aceptando consecuencias.
Pedir perdón o cometer un error no nos tiene porqué quitar valor, no tengamos miedo a reconocer lo que hicimos mal.
“Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano”. (Miguel Ángel Asturias)
Como madres tenemos una gran responsabilidad en la vida: cuidar y preparar a nuestros hijos para ser buenas y felices personas.
Enseñémosles a nuestros hijos a a ser responsables, respetuosos, honestos y generosos… que aprendan a esforzarse para alcanzar objetivos y logros en la vida. Enseñémosles buenos valores.
Si tu relación de pareja está pasando por un mal momento, si las cosas están que se rompen y sientes que es tu culpa…
No te culpes, no es tu culpa. En todo caso, es de ambos, la relación es cosa de dos.
No te castigues más, libérate de la carga de la culpabilidad y perdónate a ti misma.
Sonríe, tienes una nueva oportunidad de arreglar lo que esté roto, háblalo y lucha por lo que quieres.


