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Pero las cosas son como son: Ya no vivimos en el Edén, ya no paseamos con Dios por las tardes de otoño, el sol tiñendo de rojo nuestras espaldas mientras las hojas de los árboles se mecen a Su paso, en silenciosa adoración. No podemos levantar los ojos y ver los suyos brillando con cariño y humor, ni podemos oír su profunda voz preguntándonos qué tal hemos pasado el día.
La navidad se encuentra a unas cuantas horas, una navidad más en nuestra vida, una oportunidad más para abrir las alforjas de nuestro corazón, para dar gracias y recibir así en un corazón limpio el nacimiento del niño Jesús, algunas otras dejaremos abiertas esas alforjas para dejar escapar el dolor y el sufrimiento, para limpiar nuestro corazón de las impurezas del sufrimiento, para poder así, llenarlo con la esperanza y la fe del feliz adviento…
*Artículo de perspectiva cristiana acerca del sentimiento de culpabilidad.
A veces ocurre que te comportas francamente mal. Tienes una mala semana o un mal día. Has hecho, dicho o pensado algo sucio. Has herido a alguien. Has sido egoísta. Has tenido mala actitud. Has vuelto a caer. Luego lo piensas y te tiras de los pelos, detestando lo que has hecho. Te das asco. Pero ya es tarde, te sientes absolutamente indigna, y sientes que no tienes ningún derecho a estar en la presencia de Dios… todavía no… estás bloqueada. Estás sucia. Te sientes culpable.
Culpable de todos los cargos.
Perspectiva cristiana acerca del sexo, y los motivos para esperar…
Somos criaturas sexuales.
Muy Sexuales.
Es parte de nuestra identidad.
Creados a imagen de Dios:
Macho y Hembra.
Y como todo lo que Dios creó, es bueno. MUY BUENO.
Me atrevería a decir que el sexo es lo mejor que existe en este mundo…
Bromas culinarias aparte, ¿será verdad que somos lo que comemos? 
Esto es algo que yo he oído muchísimas veces, y no carece de lógica: Porque todo lo que te rodea te afecta. Y porque todo lo que haces te afecta. Las cosas que dices –e incluso, supongo, las cosas que oyes y que ves- te afectan. Así que podría empezar animándote a rodearte de lo que es bueno: a leer la Biblia, a pasar tiempo en oración, a juntarte con gente que ama a Dios, a usar tu tiempo libre para algo más que pasar el tiempo en facebook (¡ja!), y en definitiva, a empaparte de Dios de todas las maneras que se te ocurran, porque todo esto te beneficia.
Siempre soñamos con cosas que deseamos en la vida, cosas como viajar, estar junto a nuestro amor, poder abrazar a personas, tener un coche, una casa, y básicamente cualquier cosa.
¿Pero qué pasa cuando estos sueños no se cumplen?
Cuando nuestros sueños no se hacen realidad decimos que no era lo que Dios quería para nosotras, o que simplemente hemos tenido mala suerte en la vida…
“Pedid a Dios todos los días que aumente vuestra fe, y la esperanza y caridad que descuidáis también; pero sobretodo la fe, pues con la fe florece la humildad y las cositas malas que guardáis en el corazón se vencen con mayor facilidad.”
Tenemos muchísimos problemas en la vida, tantos que recurrimos a todos buscando ayuda… ¿pero se han dado cuenta de que olvidamos recurrir al más importante de todos?
Recién han pasado los días de Semana Santa en que rememoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesús “El Nazareno”. No podemos dejar de hacer una mención especial, sobre todo porque se trata de nuestro Señor Jesucristo, llamado también “El Cristo del Amor”. Y el amor es algo que le vincula mucho con nosotras, las mujeres. La Mujer es toda Amor y que ante las vicisitudes, resurge gloriosamente de las caídas así como lo hizo nuestro Padre Celestial. Simbollizamos así en nosotras su propia resurrección transformada en esperanza ante las dificultades, y de su amor… ¡Una promesa eterna!
Cuando estás enamorada y deseas construir tu vida junto a esa persona, lo menos que piensas en esos momentos es en las ideas que tienes sobre la religión. Muchas personas se casan a pesar de ser distintas sus ideas y creencias, pensando que el tiempo limará esas asperezas. Pero no creo que con el tiempo se suavicen, al contrario, a la larga esas diferencias son verdaderas peleas dentro del hogar.
No, no te molestes porque otros tengan más que tú, aunque tú te lo merezcas más… recuerda la célebre frase que dice que “siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú”.
Muchas veces nos fijamos en esa persona a la que todo le va bien, que tiene muchas cosas, mucho dinero, un buen amor, en fin… que tiene como decimos la vida arreglada. Pero yo no estoy de acuerdo que tengamos que sufrir por lo que tiene la del al lado. Recuerda que muchas personas viven en la abundancia y aun así no son felices.
No todos los días son iguales, muchas veces nos levantamos con mucho ánimo, otras veces simplemente no queremos ni levantarnos, nos da pereza empezar un nuevo día…
Tenemos demasiados problemas, nos sentimos cansadas, tan agobiadas de nuestra realidad que preferimos huir y hacer como que no pasa nada, y que todo está bien en nuestras vidas.
En la vida somos tan pocos tolerantes y nos creemos grandes personas… no somos capaces de perdonar cuando alguien nos hace daño, cuando alguien habla mal de nosotros nos hacemos un gran lío y optamos por lo más fácil, no perdonar y no hablar a quien “nos hizo daño“.
Yo ahora me pregunto, nosotros los seres humanos muy imperfectos ante los ojos de Dios, pero Él nos nos perdona una y otra vez. Y aunque mañana cometemos los mismos errores, su perdón y apoyo está ahí, para nosotras…
¿Por qué no somos capaces de perdonar?
“Son como los ojos que penetran a través de la niebla que confunde los objetos y difumina las verdades, y al atravesarla nos permite llegar a lo que verdaderamente es y a lo que verdaderamente importa, pues significa acallar toda clase de voces confusas y discordantes para que se pueda oír la Palabra viva, clara y penetrante!” (Federico Suárez)
Muchas veces le tenemos un miedo terrible a la soledad, pensamos que es lo más trágico que nos podría ocurrir, estar solos sin amigos, sin un amor que nos comprenda, pero no es así. Cuando comprendemos el verdadero sentido de la soledad es cuando más nos gusta.
Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia. —Paulo Coelho
Hola amigas, en estas palabras existe una gran verdad. Cuando nuestro día a día se ve afectado con tanto desaliento, tanto pesar, y nada sale como quisiéramos… perdemos la esperanza y lo peor de todo, perdemos la fe. No sólo en nosotras mismas, sino que lo perdemos en Dios, aún cuando sabemos que por muy mal que vayan las cosas Él siempre estará.
Este tema pretende invitar a todas ustedes a la más profunda de todas las reflexiones y me gustaría que pusiéramos especial atención en una pregunta importante:
¿Qué significa orar?
Ésta nos abrirá un abanico de posibilidades mentales contempladas desde el marco de la fe.
Cuando alguien nos habla mal de otra persona
y nos cuenta cosas horribles de ella o él, sucede que si en algún momento tenemos la ocasión de conocer, tenemos una idea preconcebida de cómo es que afecta nuestro modo de verle.
Nunca hemos visto a esa persona, jamás la hemos conocido… y sólo porque alguien dijo que era de esa manera le juzgamos y no miramos con buenos ojos el conocerle.
“Los recuerdos no mueren, los recuerdos son la raíz del alma y el nutriente de nuestros actos presentes”“Muchas veces necesitamos limpiar nuestro almacén interior de cosas feas, de tristezas y dolores para encontrar la liviandad que nos haga fluidos y libres de ataduras, de pesadas cargas que no se pueden llevar tanto tiempo a cuestas. Pero en otros momentos recordamos actos pasados, ejemplos idos, rostros ausentes que emergen de la memoria para devolvernos una sonrisa, el valor de un principio o el principio perdido. Son esas cosas que atesoramos en el almacén de la vida y de los recuerdos porque detrás de cada acto hay… un niño aprendiendo a vivir. Ese eres tú, soy yo.”
(Vía Maria Elena Alaimo)
Hola amigas,
A lo largo de la vida pasan muchos tipos de personas por nuestras vidas, unas muy buenas y otras nefastas que te dejan un gran vacío en la vida por no saber enfrentarlos… Pero, ¿por qué lo permitimos? Por humildad, porque no sabemos ser como ellos, no podemos ser altaneros, no queremos más gloria que la nuestro Dios nos da… Pero este tipo de personas viven para si mismos, y si están cerca tuyo te contaminan. Las personas que viven para si mismos son seres de muy baja estima personal, y siempre necesitan de aliados para sentirse seguros en su entorno.
Estoy hablando de las personas ENVIDIOSAS.
Hoy vamos a tocar un temita mucho muy delicado, pero no menos importante de hablarlo sin tapujos, poniendo la verdad y el amor de manifiesto, como únicos escudos de protección ante tantos y tan diversos caminos equivocados que algunas mujeres del mundo adoptan para conseguir el amor del hombre que les interesa como pareja.
Me encontré este interesante e importante articulo, espero les guste y lo disfruten tanto como yo:
¿Recuerdas cuando eras pequeña y jugabas a la gallinita ciega con tus amiguitas? Yo lo recuerdo, y también recuerdo que no me gustaba mucho este juego. Tan pronto me cubrían los ojos y me daban la primera vuelta, perdía el sentido de dirección y me sentía totalmente desorientada –y atontada. No importa cuántas veces oía “¡estoy aquí!”, tardaba muchísimo en encontrar a las demás e iba por el patio dando tumbos.
Muchas veces, o por lo menos una vez en nuestra vida, hemos experimentado el dolor de la traición. Y ésta nos llega de diferentes formas cuando menos nos lo esperamos.
Y es justo en ese momento, cuando alguien nos traiciona, que nos sentimos violadas en nuestros sentimientos, y devaluadas en nuestra confianza y lealtad ya que estos dos valores: “La confianza y la Lealtad” son sentimientos elevados que todos tenemos derecho de dar y recibir en igual cantidad, de quienes llamamos: “Amigos”.
Hola mis amigas…
Todas tenemos algo que nos lleva a estar tristes o alegres, siempre tenemos un “minuto de silencio” para nosotras mismas…
Yo siempre necesito estar a solas, estar callada, estar en silencio, y no se piensen que por ello estoy enojada o que me molesta algo, no nada de eso…
Sólo ocurre que a veces necesito eso: silencio.
Hola amigas…
Hoy les traigo un tema muy concurrente, sólo que a veces nos sentimos tan deprimidas que incluso nos resulta difícil reconocer los síntomas de la depresión…
No podemos andar por la vida llorando o tratando de hacer diferentes las cosas a como las estamos viviendo. Pero estamos tan tristes y tan desoldadas con nuestra vida que no sabemos de donde sacar las fuerzas y pedir ayuda. Estar así no es bonito, es muy desolador, sentimos que no merecemos la mala vida que llevamos, pero nadie nos puede ayudar, sólo Dios, y nosotras mismas…
“Sólo las peores tristezas son las que te enseñan lo que es la verdadera felicidad.”
Cuando la tristeza se apodera de nosotros nos entra ganas de llorar. Podemos desahogarnos escribiendo y recordando cosas que pensamos que han sido olvidadas, pero no es así, nunca se olvidan, los recuerdos siempre viven latentes en nosotros.
Por eso se llaman “recuerdos“, siempre están junto a ti.
Muchas veces nos cuestionamos qué sería de nosotros si la persona que amamos un día cualquiera desaparece…
Estando enamoradas vivimos con el miedo constante a perder a ese ser que ocupa toda nuestra vida, y ese miedo no nos deja disfrutar realmente de la vida.
Muchas veces también sentimos temor a que un día nuestros padres o familia ya no estén con nosotras. Nos produce pánico todo lo que refiera a “pérdidas”… y es que la vida es así, amigas, siempre tendremos que enfrentarnos a nuestros miedos y a nuestra falta de fe en la cosas en Dios.
Hola amigas, hoy les contaré sobre mí…
Cuando siento que mis fuerzas ya no dan más de si y que cada paso que doy es en vano… sólo me queda Dios.
Es el único que nada me dice y al que puedo hablar de todo, puede ser que esto suene hasta tonto para algunas personas, pero cuando nada te salga bien en la vida, tus fuerzas ya flaqueen, y no encuentres apoyo, lo mejor que puedes hacer es buscar a Dios. Búscalo en tu cuarto cuando estés sola, cuando tengas un tiempo para reflexionar sobre tu vida. Si lo estás haciendo bien o mal sólo Él es la respuesta.
Artículo de Lisania Meléndez-Rhoton, llegado a través de Brisita:
Vivimos en un mundo obsesionado con la belleza. Doquiera miramos, encontramos un bombardeo casi constante de publicidad con titulares como “Pierde X kilos ( o libras) en 3 semanas”, o “Cómo ser más atractiva con la dieta del limón ( o del tomate, o del pepino…)”. Por alguna razón que no entiendo, a través de los años se ha equiparado el ser bella con ser delgada, o ser alta, o tener curvas, y mil cosas físicas más. Tanta es la obsesión que en muchos lugares están comenzando a dar talleres sobre la prevención de enfermedades relacionadas con la alimentación (bulimia y anorexia)… ¡a los niños de primaria! O sea, que cada vez son más jóvenes los que comienzan a preocuparse por dar la talla frente a los cánones de belleza que impone la sociedad.
Un saludo especial a todas las mujeres en nuestro día, el Día Internacional de la Mujer (8 de Marzo).
Es una enorme alegría tenerlas aquí.
Nuestro jardín está formada por numerosas y bellísimas flores, cada mujer que participa en este lugar. Sigamos regando el jardín con presencia y participación. Estoy segura que el jardín seguirá creciendo y haciéndose cada día más bello.
Hoy no es un día cualquiera,
es el termino de otro año más que se nos va, y miramos tristemente nuestra agenda… es la hora de cuestionarnos, de hacer un balance de nuestras vidas, y tengo seguridad de que la mayoría no hemos cumplido ni la cuarta parte de lo que proyectamos en nuestros sueños, nuestras metas, y en nuestro futuro; que todo ha quedado en sueños, en la agenda, o en aquel cuadernillo que anotamos cosas.
¿Que fue un mal año?
Autor: Margaret D. Nadauld
“Las hijas de Dios saben que es la naturaleza de la mujer la que puede proporcionar bendiciones eternas, y por ello viven para cultivar este atributo divino”.
Es una bendición extraordinaria ser hija de Dios hoy en día. Tenemos la plenitud del Evangelio de Jesucristo. Contamos con la bendición de tener el sacerdocio restaurado en la tierra. Somos guiados por un profeta de Dios que posee todas las llaves del sacerdocio.








