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La lucha por mantener la eterna juventud es una de las mayores batallas de la mujer. La sociedad nos convierte en adictas, necesitando estar siempre bellas y jóvenes, midiendo nuestra valía en función de la tersura de nuestra piel.
Mejor sería madurar con dignidad y estilo. La mujer madura es más fuerte, segura e interesante y, por lo tanto, más atractiva.
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¿Estás harta de que tu pareja siempre está pendiente de su madre? ¿Llama a su mamá para saber su opinión cada vez que tiene que tomar una decisión?
¿Siempre te echa en cara que su madre cocina mejor que tú? ¿Plancha mejor que tú?
Puede que tu marido, novio tenga “mamitis”, una epidemia que está asolando la población masculina.
Todas las mujeres, tarde o temprano, pasan por la menopausia. Unas veces es de forma notable, y otras veces casi ni se percibe. Es algo natural, y si nos lo tomamos bien, algo que puede ayudarnos a darnos más importancias a nosotras mismas y nuestra salud.
El cáncer de mama, por lo contrario, no es natural y nada que queramos tener. Por ello debemos aprender a detectarlo a tiempo, cuando su tratamiento puede salvarnos la vida.
Crecer y envejecer es inevitable, queramos o no, todas las mujeres lo acabamos haciendo tarde o temprano. No se puede escoger no envejecer, no tenemos opción.
Madurar sí es opcional, es algo que depende de nosotras mismas. Tenemos en nosotras mismas el poder de crecer en conocimientos, madurez y sabiduría… y no eso es algo que podemos hacer desde ya mismo.
Si digo Peter Pan, y te imaginas a al personaje de la novela, un niño rubio de trece años, vanidoso, travieso, de ojos claros, valiente, orgulloso; estás a salvo. Ahora bien, si lo asocias con tu pareja, es hora de cambiar de cuento.
Puesto que estamos hablando de un desorden de personalidad que afecta a los hombres que no quieren crecer, caracterizado por la presencia de inmadurez social, psicología, emocional; disfunciones sexuales, con marcadas tendencias al narcisismo, irresponsabilidad, dependencia, y rebeldía.
A muchas nos ha pasado alguna vez que al comenzar una relación de pareja, las virtudes de nuestro nuevo compañero han sido exaltadas en su máxima potencia, exageradamente.
Pero según pasa el tiempo le vamos descubriendo pegas, descubrimos que no es un personaje salido de un cuento de hadas, las cosas cambian… y ahí, en ese momento comprobamos la madurez de nuestro amor.
La vida está llena de etapas, comenzamos la vida en una familia y un día estamos solas. En otra etapa hemos encontrado pareja, formado familia… y más tarde volvemos a sentirnos solas.
Pero la vida nunca se detiene y siempre nos ofrece maravillosas posibilidades y oportunidades que nunca antes pudimos realizar. Cada ciclo de la vida tiene algo especial y cuando los hijos se marchan de la casa, cuando la casa ya se encuentra triste y sola… también.
Cuando se llega a los 40 años, se experimentan muchos cambios, tanto en el organismo como psicológicamente. Pero no hay que extrañar los años que se nos han ido, sino mirarlos con satisfacción, por todas las experiencias que nos han dejado.
Hoy ya miramos hacia adelante para cuando seamos mayores, y para eso debemos prepararnos, planificar como queremos que sean nuestros años dorados, como cuidar nuestra salud física y mental.
Cuando la mujer está situada en determinada etapa de la vida, fuera ya de su momento primaveral en sus ciclos de vida y que los primeros retos de su mocedad, ya se han quedado en el ayer, ¡Cuánto duele recordarlos!, sobre todo cuando fue hermoso lo vivido y que no quisiéramos soltar, ni dejar ir nunca esos recuerdos.
Pero es bueno recordar que cada etapa va marcando nuevas pautas, nuevas rutas y nuevos caminos en la vida de todo ser humano, trayendo consigo también nuevas perspectivas y nuevas oportunidades de conocer nuevos amores, quizá ya no tan impulsivos ni tan fugaces como cuando se atravesaba por el período de la pubertad y la adolescencia, pero sí amores para amarse de manera más responsable y más madura.
La vida pasa, y cada vez que se te va un día, ese día ya no vuelve nunca más…
Por nuestro propio bien es necesario ir concluyendo etapas de nuestras vidas. Hubo un tiempo en el que eras niña y tuviste que pasar a la siguiente etapa. Quizás no te gustaba mucho hacerte mayor, pero si permaneces con ese deseo de ser eternamente joven, vivirías frustrada porque eso es imposible, hay que saber dejar pasar los años y tomar el tiempo que viene de la mejor forma posible.
Existe una costumbre muy arraigada en algunos seres humanos, que siempre están en búsqueda de sus preferencias, excusas y pretextos para entregar el amor.
Algunas personas son apáticas y patéticas, otras son selectivas, otras son oportunistas, algunas otras son más atrevidas y se arriesgan con el primer amor que encuentran en su vida, pero otras no aceptan tan fácilmente al amor cuando se presenta de forma real y verdadera.
¡Ya no creen en el amor!
La madurez no es una cuestión de edad, se puede ser maduro a los 20 y un inmaduro a los 40.
La madurez tiene que ver más con las aptitudes de la vida, y con tus actitudes como persona. El cómo nos enfrentamos cada día a nuestro espejo, cómo vemos la vida desde nuestra edad, nuestra perspectiva y nuestra percepción.
Muchos piensan que la vida se acaba cuando llegas a cierta edad, que al llegar a esa edad ya estás vieja y nadie te podrá amar.
Pero eso es porque no pensamos en verdad en lo que es la vejez, ni en lo que haremos para llevar mejor los años que tenemos.
No hay que tener miedo de envejecer, pues tiene su encanto…
Hola amigas, reflexionemos acerca de cómo evolucionan nuestras vidas a lo largo de los años, comprobaremos que mucho de lo que ayer nos importaba, hoy ya no tanto. 
Cuando vamos creciendo en edad vamos madurando y entendiendo más cosas que hace años atrás era algo tremendo. Por ejemplo, antes te enamorabas y eras un mar de lágrimas, por semanas no querías salir de casa. Si te fijas ahora si algo no va bien en la relación lo hablamos, analizamos, y si nos damos cuenta de que no va con nuestra manera de pensar no lo dudamos por un minuto y le ponemos fin a una relación que no nos llevará a ninguna parte.
Un artículo de Marcella:
El mito de que el apetito sexual constituye el factor dominante de la vida, es emocionalmente desquiciante y falso a todas luces.
Algo de nosotros hace que nos atraigan los mitos, las concepciones de nuestra naturaleza que tienen poco que ver con la realidad. Uno de los mitos más difundidos hoy proclama al instinto sexual como la fuerza que impulsa todo comportamiento humano. En suma, según el mito, el instinto genésico (sexual) lo es todo.
Me preguntaba una buena amiga, -muy jovencita por cierto: ¿A qué edad empieza una mujer a envejecer? …¡Vaya pregunta!, cada cual envejece cuando quiere.
La edad es relativa y no se puede especificar exactamente a qué hora o en qué momento de la vida, han de aparecer los primeros hilos plateados en las sienes de una mujer, las primeras arruguitas en los ojos, o las manchitas traumáticas en las manos y en los brazos.





