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Cuando iniciamos la vida en pareja solamente pensamos en construir nuestro mundo sobre bases sólidas que sostendrán para siempre las cuatro esquinas de nuestro hogar… idealizamos a nuestra pareja pensando que es quien nos proveerá de amor, comprensión y felicidad, pero sobre todo pensamos que será quien nos dará la plena seguridad de ser quien nos dará y a quien le daremos la tranquilidad al llegar la vejez.
Un momento de pasión compartida y desenfrenada, un momento de dejarnos llevar por lo que el cuerpo o los deseos nos llame a hacer… tan sólo un momento de pasión puede llegar a provocar una catástrofe en nuestras vidas.
Muchas personas se dejan llevar por estos sentimientos, quizás por aburrimiento, por hastío, por cambiar de rutina… muchos factores pueden influir para que se llegue a tener esos momentos, pero eso no es amor, no hay que confundir los estados de una persona…
Al trabajar fuera de casa, lo más normal es que se tenga que hacer la misma ruta cada día, pasando por los mismos sitios, las mismas casas, junto a los mismos vecinos…
Nuestras parejas, haciendo su ruta diaria para ir y volver a casa, fácilmente podrían acabar conociendo a vecinos y entablando amistades, o algo más…
Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido: yo, porque tú eras lo que yo más amaba; y tú, porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti, pero a ti no te amarán como te amaba yo.
- Ernesto Cardenal
Siempre pensamos que nuestras historias son únicas e irrepetibles, mas no es así, cada persona va arrastrando sus vivencias, nadie es totalmente desdichada y nadie es completamente feliz…
El ser humano tiene la tendencia de sentirse atraído por lo imposible o prohibido. ¿Será que nos gustan los problemas?
El amor prohibido ha dado lugar a todo tipo de historias desde románticas hasta trágicas, todos conocemos a Romeo y Julieta, la inmortal obra de William Shakespeare en la que se produce la muerte de los protagonistas por no poder vivir su amor, y hasta el día de hoy nos sigue atrayendo aquello que llamamos “prohibido“.
Las historias se repiten a diario, algunas mujeres creen que al entregarse a un hombre se están asegurando un futuro al lado de ese hombre, se imponen ese objetivo a si mismas como si fuese un deber, especialmente cuando creen amar o cuando se creen amadas.
Pero muchas veces, ante el afán de lograr la felicidad, hay mujeres que no se percatan de un pequeño detalle: aman a un hombre casado con otra mujer que tuvo esos mismos sueños, y ese sueño roto ahora es “un amor de tres”.
Difícilmente se nos pasa un día sin escuchar alguna queja de infidelidad, y dicen que cada hogar es un mundo. Pues si de “mundos” se trata, cuidamos celosamente el nuestro para que nadie nos lo dañe. No queremos sufrir ninguna infidelidad en nuestras vidas.
¿Por qué entonces permitimos que entre un extraño en nuestro mundo?
“La confianza es difícil de obtener, fácil de perder”
Cuando formamos una relación se supone que es para toda la vida, queremos que nos amen, nos respeten y sobretodo exigimos fidelidad, porque esto es un punto fundamental para una relación: la confianza y la fidelidad.
Cuando las personas se enamoran también se sienten con el derecho de hacer como una posesión su amor, cada uno sólo le pertenece a esa persona y punto, cualquier tercero es un peligro y hay que cuidarse de ello.
¡Cuántas veces hemos culpado a los hombres de todas nuestras desdichas y sufrimientos! Muchas veces nos hemos dejado llevar por la amargura y resentimiento lamentándonos de ellos, sin detenernos un instante a pensar si somos nosotras quienes estamos fallando en algo…
Sé que la vida para muchas mujeres a veces es injusta, que la mayoría de las infidelidades provienen del hombre, pero de igual manera la mujer en muchas ocasiones ha caído en la infidelidad, quizás por la falta de atención de la pareja o como ha sucedido en muchos casos por llegar a enamorarse de tal manera que no le importa para nada el saberse unida a otra persona en los lazos del amor.
“La mentira nos hace felices, mientras la verdad nos hace desgraciadas”.
¿Será que por eso preferimos ignorar las señales de la infidelidad de nuestra pareja?
En el mismo momento que escogemos pareja, nos hacemos el propósito de llevar una vida tranquila, honesta y sin mentiras, nuestro mundo, pequeño mundo está establecido, protegemos nuestro hogar y lo encerramos en una burbuja de cristal para que nadie lo dañe. ¿Pero qué pasa cuando empezamos a tener señales de cambio?
Reunir el perfil que este artículo requiere, tanto en su magnitud y alcance, como en su validez, seriedad y bases sólidas, no sería posible sin la opinión directa de todas ustedes amigas lectoras. Y atendiendo a vuestras solicitudes, nos permitimos traer este tema a nuestra casita virtual, avalado también por los resultados de algunas otras encuestas realizadas aquí, coincidiendo fielmente con las usuarias de este sitio en que el 95% de los hombres del mundo son unos adorables mentirosos profesionales y ahora veremos sus motivos.
Muchas veces confundimos nuestras obligaciones y deberes con la rutina.
La mujer suele cansarse de ser la “muñequita de aparador”; el esposo le da todo (en lo material) pero eso no es suficiente para ella cuando ya no se siente mirada como mujer, o eso es lo que ella piensa porque ya no es besada tan apasionadamente como cuando se casaron.
¿Recuerdan a la amante? Aquél tema que una vez les traje para compartirlo con todos ustedes, aquella mujer que después de ser esposa y ser abandonada por otra mujer, se enamoró perdidamente de un amigo que dejó embarazada a su novia y se casó… sí recuerdan que ella se hizo su amante y pasaba más tiempo con él, que vivía una vida a escondidas, que después de ser esposa se convirtió en amante de su propio ex esposo, para luego volver a ser amante de un hombre casado, quien tuvo una hija con su esposa…
Ahora les contaré la continuación de esa relación que vivo muy de cerca porque es amiga mía…
Qué difícil e increíble nos parece a veces, tener que entender que las cosas pasan en la vida por una poderosa razón de Dios, y no sólo por un capricho de nuestra naturaleza interior y humana de mujer. Que todo en la vida tiene una razón de ser, que no existe la casualidad sino la causalidad, y que ni una sola hoja de un árbol se mueve en este mundo sin la voluntad de Dios, y que para Él no existe la palabra IMPOSIBILIDAD mientras que para nosotros los seres humanos hay miles de imposibilidades porque a todo le ponemos límites.
El amor es el sentimiento más hermoso, nos enamoramos porque el humano está siempre necesitado de amar y ser amado, necesitamos pertenecer y que nos pertenezca, ¿pero qué pasa cuando el amor se convierte en dependencia?
¿Qué pasa cuando no podemos dejar ir, cuando no nos resigamos a perder?
La dependencia es como una droga, no importa de lo que se trate, puede ser persona o cosa, el hecho es que no podemos o no queremos vivir sin ello.
He aquí una historia de la vida real:
Hasta hace poco fuimos un grupo unido de amigos que compartía alegrías y penas, algunos incluso trabajábamos en el mismo sitio. Uno de los amigos del grupo se enamoró locamente de una mujer del grupo, llegando a casarse con ella. Con el tiempo, fuimos apreciando ciertas actitudes grotescas de su parte frente a su esposo que fielmente le amaba, trabajaba para ella, y le proveía de todo cuanto necesitaba. Ella hablaba con naturalidad de sus infidelidades, y de cómo le utilizaba para su propio provecho a la vez que se reía de él.
Los valores y los principios son una mezcla de virtudes y cualidades que van de la mano y con nosotros por el resto de nuestra vida.
Vamos por la vida, tratando de poner en práctica lo que hemos aprendido, sin embargo en muchas de las situaciones se nos hace difícil tomar decisiones.
Por la razón que sea, hay cosas y eventos en la vida que no sólo son difíciles de aceptar, sino también difíciles de salir de ellas (incluso cuando sabemos que están en juego cosas importantes).
El amor es el sentimiento más noble y más puro, y pese a ello, también es el sentimiento más difícil de comprender.
Muchas veces se escucha decir “me gusta estar con él/ella porque es una persona muy buena, pero no quiero enamorarme”.
Y en muchos casos, no es porque no les guste la idea de amar y ser amadas… sino más bien porque ya están en otra relación.
Cuando se habla de infidelidad, se piensa siempre en el “corazón roto” de la parte engañada, muchas veces los hogares se disuelven porque una de las dos partes no puede aceptar, que su esposo/a haya puesto sus ojos en otra persona, ¿pero qué pasa cuando esa falta es perdonada y el ofensor se queda en el hogar? Más aún, ¿Qué pasa cuando la parte infiel (generalmente hombres) se queda haciendo una doble vida?
En algunos casos, la amante se disputa la atención de él, y la esposa lucha para no perderla, se vuelven contendientes donde el “premio final” es el hombre, le colocan cada una por su parte en bandeja de plata, los mejores cuidados y tolerancia al macho en cuestión en un intento de demostrarle que con “ella” estará mejor.
El corazón de mujer tiene gran capacidad: ama intensamente, perdona una y otra vez, miles de veces… por amor disculpa los defectos y malos hábitos de su pareja, incluso puede llegar a culparse de las infidelidades del hombre, de su falta de atención y descuidos… Las cosas que el corazón de la mujer es capaz de soportar son innumerables.
Pero, ¿qué pasa cuando es la mujer quien está enamorada de la persona equivocada, y se aferra a él a pesar de saber que es un hombre casado?
Todas las mujeres, deseamos encontrar el amor verdadero:
Soñamos con encontrar al hombre que llene nuestras expectativas, buscamos el hombre caballero, romántico, que nos demuestre que nos ama, que nos diga las palabras que se queden grabadas, no sólo en la mente, sino también en el corazón.
Muchas veces la impaciencia o el miedo a la soledad puede llevar a una mujer a fijarse en la persona equivocada, llegando a creerse mentiras y “verdades a medias”. La mujer muchas veces llega a creer todo cuanto el hombre le cuenta cuando le escuchan decir “te amo”.
Muchas veces nuestras sensaciones de soledad nos hacen pensar cosas que resultan ser sólo malos pensamientos, otras veces estamos en lo correcto. Muchas veces nos engañamos creyendo que nos aman mientras nuestro corazón nos dice que no es así, estamos en una encrucijada, nos sentimos atrapadas por malos pensamientos…
¿Cómo saber la verdad?
Mis amigas del alma, hoy quiero invitarlas a la más profunda de todas las reflexiones con este artículo que pretende llegar (como bálsamo que alivia), al centro más emotivo de todas ustedes: ¡Vuestro corazón de mujer!
Sabemos que las infidelidades y rupturas sentimentales están al orden del día, se presentan en paquetes muy dolorosos y que cuando a una mujer se le acumulan los sueños rotos y las quimeras en el alma, sus horas se vuelven grises y sus días más estresantes, depresivos, dolorosos, y que los síndromes de abstinencia se hacen más agudos y causan estragos severos en su organismo…
Muchas veces nuestros ojos se posan en alguien que no nos conviene pero cuando nos damos cuenta muchas veces ya es tarde, estamos enamoradas.
El corazón tiene razones que la razón no entiende, porque nos empeñamos en dañar nuestras vidas, conformándonos con ser amantes.
¿Tan poco valor nos damos, o es que no tenemos derecho a ser felices?
Hoy les traigo una historia muy conmovedora de una mujer que ha sufrido mucho:
Se casó muy joven, tuvo dos hijos maravillosos, pero por cosas de la vida tuvo que quedarse sola con ellos y se le cerraron las puertas de su hogar y familia.
Era una mujer muy trabajadora, que por más que trabajase no le alcanzaba para nada. Tuvo que ir a una casa de esas donde los hombres pagan para conocer damas, pero como recepcionista y señora de la limpieza. Trabajó diligentemente, de forma honrada y honesta, pues sus hijos eran su razón de vivir.
A ti mujer:
Sí, a ti mujer que me lees, que tienes un sufrimiento en tu corazón, a ti que primero secas tus ojos para leer estas líneas.
Soy una mujer como tú, con un corazón que sufre y llora ante los embates de la vida, aquí en este momento, te hago una pregunta y me pregunto a mi misma:
¿Será que nos gusta llorar?¿Será que somos tan cobardes que muchas veces preferimos vivir de una mentira para sonreír y fingir que somos felices? ¿O preferimos la verdad aunque nos destroce el corazón en mil pedazos?
Ante la infidelidad se rompe toda la confianza y lealtad de la relación. Hace daño, tanto que cuesta comenzar un nuevo día.
Primero, hay que saber que la infidelidad no se olvida nunca, es imposible. Y para la mayoría de las personas es imperdonable. Construir donde sólo quedan ruinas es muy difícil, es como romper una hermosa copa de cristal que tanto has cuidado y luego se te cae, por mucho que la pegues ya está defectuosa. Lo mismo ocurre con las relaciones, ¿cómo reparas un corazón destrozado por la infidelidad?
Parece mentira pero esta situación no disminuye, al contrario, cada vez es más frecuente que nuestro amor resulte ser un hombre casado.
Siempre que nos reunimos con amigas nos hacemos esas preguntas “¿Por qué te gusta ese chico si es casado?”
Nunca se tiene respuesta certera, pero creo que algunas lo hacen porque implica la falta de compromiso.
Hola mis amigas:
Según los estudios que he leído, las mujeres somos las que más leemos los sms de nuestras parejas, y es verdad porque somos más celosas, estamos pendientes quien envía todos esos mensajes y por qué motivos.
¿Tenemos razón?
Claro, porque hoy en día la infidelidad es como el pan de cada día…
Esta es la historia real de una maravillosa mujer, su matrimonio, y su experiencia. Felizmente casada, con una hija, buena situación económica, gozaba de un amor envidiable desde su juventud:
Yo estaba muy enamorada de mi pareja, juntos tuvimos una hija, y aunque él siempre tenía que ir de un lado a otro y yo también trabajaba, nuestra vida era más o menos normal.
Podía confiar ciegamente en él, lo era todo para mí. Siempre tenía el detalle de llegar a casa a la hora justa, nunca había lugar a dudas en nuestra relación, la palabra “infidelidad” no estaba en nuestra boca.
Pero un día algo cambió y la felicidad se transformó en un mar de lágrimas.
Amigas, siempre pensamos en la otra (o la amante) como la quita maridos, la intrusa, ¿verdad? y mencionarla a muchas hasta se nos enrosca la nariz y ponemos cara de enojo,
aunque es bien sabido por nosotras, que también los hombres tienen la culpa por andar de locos, sabiendo que tienen un compromiso en su vida. Andan de ojo alegre buscando a quien mirar o conquistar, como si fueran unos lindos adolescentes en busca del primer amor, qué ridículos ¿no? y luego las esposas tendemos a desquitarnos con la rival, gritándole groserías y obviando la responsabilidad del marido infiel.
A mi correo personal ha llegado una carta amigas queridas, que me conmovió profundamente por su contenido
La carta corrobora lo que yo siempre he dicho en todos mis escritos, en el sentido de asegurar solemnemente que la mujer está preparada para amar de mil maneras, pero también para sufrir de muchas formas porque ella quiere.
Cuando vives en ese hogar tranquilo, sin escasez, trabajas a la par con tu pareja, aportando en la misma cantidad que él, tu mundo gira en torno a tus hijos y tu esposo, llegas cada día a casa con la ilusión de preparar esos alimentos, de compartir tus horas libres con ellos, los amas de tal manera que sientes que tu felicidad está completa.
Pero un día, él decide marcharse al extranjero diciéndote que lo hace pensando en darles una vida mejor, un buen futuro para esos hijos que van creciendo.
Todas hemos vivido o conocido de una historia de infidelidad.
Historias en las que aún amando con todo nuestro ser, dando todo lo que un ser humano puede dar, jamás olvidando un cumpleaños ni fecha importante, siempre atentas y enteramente entregadas, se sufre de una infidelidad.
Entonces nos preguntamos:
¿qué falló en mí que buscó otro amor?
Son preguntas que no tienen respuestas porque sólo el corazón de la otra persona puede darlas a conocer, y eso no ocurrirá.
Hola mis amigas:
Hoy les traigo un tema muy recurrente, siempre nos pasa y nunca aprendemos por más que nos demos contra el suelo.
Cuando se trabaja con muchas personas siempre ocurre que simpatizamos más con unas personas que con otras. Al confiar en ellas acabamos hablando de nuestras cosas y proyectos en el grupo. Parece que siempre habrá alguien esperando su oportunidad, aquel momento en el que caigas y pueda aprovecharse de la situación.
Mi vida era tranquila con mi esposo, un hombre trabajador, todos los fines de semanas llevábamos a los niños al parque. Teníamos un amor estupendo, una vida tranquila, él era todo para mí, no me importaba lavar ajenos, tener que preparar comidas para otras personas, éramos felices, hasta que un día llegó con un PC.
Desde ese día ya no se acostaba, se pasaba noches enteras chateando y mirando pornografía.
Ella es una mujer entregada a su familia y trabajo, es maestra de primaria, su vida transcurría feliz con sus dos hijos, su esposo a quien ayudaba para que se superara apoyándolo tanto económica como moralmente en sus estudios, con el paso del tiempo decidieron regresar a su ciudad natal. 
Ambos consiguieron trabajo en la misma ciudad, viajando todos los días una hora mientras sus niños se quedaban a cargo de la abuela materna, el estudiando los sábados, su trabajo como era por etapas a veces viajaba con ella, otras tantas se quedaba en su trabajo ya que le tocaban guardias, su trabajo consistía en el área de seguridad pública, ella impartiendo clases en una escuela primaria.
Una mujer joven, bella, con un matrimonio que se rompió al poco tiempo de casados, enamorada completamente de su esposo, casi dos años de matrimonio en el que no pudo ella concebir un hijo sometiéndose a mil y un tratamientos de fertilidad para así tener esa familia con la que soñaba intensamente.
Su esposo, un hombre profesional que viaja durante la semana a su lugar de trabajo estando con ella solamente los fines de semana, le fue envolviendo el entorno al grado tal de empezar a vivir una aventura con una mujer que trabajaba con él, enamorándose de ella de tal manera que decide dejar a su esposa y quedarse con ella.
Hay veces en la vida en las que tenemos muchísimas preguntas para todo cuanto nos ocurre, pero las respuestas nunca llegan cuando las deseamos, llegan cuando menos se nos las esperamos…
Hoy les traigo una historia real, de una valiente mujer que supo enfrentar la infidelidad de aquel a quien creyó cuando le prometió serle fiel toda la vida.
Hola mis amigas…
Hoy hablaremos de un tema que seguramente a todas, o casi todas, hemos padecido en alguna ocasión: cuando alguien nos rompe el corazón…
La historia:
Yo pensaba que siempre los malos amores era algo que a otros les podía tocar, pero no a mí. Siempre he sido muy segura de mí misma, soy una mujer educada con mucho mundo, y puedo escoger a quien yo quiera… ¿A mí un mal amor? No, jamás. A mí nunca me pasaría algo así.
Hola mis amigas, hoy les traigo una historia de la vida real, algo muy triste
pero que pasa muchas veces más de lo que nos imaginamos…
Esta es la historia de un matrimonio joven, todo comenzó cuando el chico recién graduado conoció a una chica sin muchos estudios ni de buena familia. Pero eso daba igual, él se enamoró de ella, y ella se convirtió en todo su mundo. La relación creció, se casaron, y tuvieron 2 hijos. Él quiso que su esposa tuviese estudios y la inscribió en la Universidad, ahora ella es una profesional. Pero durante estos años él ha sufrido todas las infidelidades que nadie puede soportar, pero la defensa de él siempre es la misma: “La amo“.
Amigas del alma:
En el presente tema, vamos a revisar algunos conceptos sobre el factor “Intriga” que tanto devasta y a veces hasta aniquila las emociones de la mujer.
Un pronóstico digno de analizar como fenómeno socio-cultural, no menos interesante e importante de señalarlo como el eje principal de la discordia y el altercado. Un suspenso en que a veces se manifiesta como una causa o motivo alarmante de preocupación, angustia, desesperación, rupturas y muerte de las ilusiones y de los sentimientos femeninos.
Amigas queridas:
Ha llegado el momento en que tratemos abiertamente un tema super-espinoso, con el cual, seguramente muchas mujeres del mundo se reflejarán fielmente, y a través del mismo, se descubrirán partícipes de ese “Rinconcito del mundo” llamado: “Paraíso Prohibido” y tristemente célebres o no, estas mujercitas han aprendido a ser valientes, a ser señaladas por la sociedad, a buscar su felicidad por los caminos más insospechados que jamás imaginaron atravesar en toda su vida, pero que la vida misma en su cotidianidad las ha colocado allí; para hacer propio un trocito de vida ajena, que ellas saben perfectamente que no les pertenece totalmente por derecho humano, pero que las circunstancias no les ha brindado otro modo de existencia.
Hola mis amigas…
Hoy hablaré de un tema que le está afectando a una querida compañera nuestra que dice estar confundida y cansada pues como mujer debe cumplir con todas las funciones que tiene como madre y esposa sin estar enamorada de su pareja, sino de otro.









