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Renuncio a ti, por respeto a mí misma

¿Estás dispuesta a renunciar a tu pareja por respeto a ti misma?

Si sufres de maltrato, insultos, burlas y presiones por parte de tu pareja, ¿eres capaz de decir “hasta aquí llegué, y ya no más”?

Muchas mujeres viven relaciones tormentosas sin saber imponer el respeto a sí mismas. Puede que tú seas una de ellas, pero no tienes porqué seguir siéndolo. Tú puedes aspirar a más, a mucho más.

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Escuchemos a nuestros hijos

Ser madre no es fácil, exige mucho esfuerzo, tenemos un montón de obligaciones y apenas tenemos tiempo para nosotras mismas. Nuestros hijos son nuestra prioridad, pero aún así muchas veces no lo perciben y sienten que nos dan igual…

Tengamos cuidado de no chantajear a nuestros hijos recordándoles todo cuanto hacemos por ellos y diciéndoles lo privilegiados que son en comparación con lo que nosotras vivimos de niñas… Acerquémonos a ellos, que se sientan amados y comprendidos. Y disfrutemos de ellos, que los hijos son nuestra mayor responsabilidad, pero también nuestra mayor alegría.

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Tú puedes y debes salir adelante

Cada cierto tiempo, toda mujer debiera ponerse frente al espejo y pensar en lo que ve y siente al mirarse.

Idealmente, cuando nos miramos al espejo, todas las mujeres nos sentiríamos bien con nosotras mismas, al analizar nuestras vidas, y al pensar en lo que nos hemos convertido. Pero no siempre ocurre así.

Si ese es tu caso, y no te sientes orgullosa por quien eres, debes seguir leyendo, porque tu vida podría cambiar a mejor:

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¿La religión en la pareja, une o separa?

Cuando estás enamorada y deseas construir tu vida junto a esa persona, en lo que menos piensas es en las ideas que tienes sobre la religión. Muchas personas se casan a pesar de ser distintas sus ideas y creencias, pensando que el tiempo limará esas asperezas. Pero no creo que con el tiempo se suavicen, al contrario, a la larga esas diferencias pueden resultar en verdaderas peleas dentro del hogar.

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El amor es mucho más que decir “te amo”

El amor es sufrido y complicado. En ocasiones nos sentimos solas, ignoradas y olvidadas. La relación pasa por altibajos, pero aun con el paso de los años, los dos permanecemos juntos…

El amor verdadero no es como la de un cuento, que aparece y se queda para siempre. El amor hay que trabajarlo a diario, sólo así podrá ser eterno.

Eres mujer, eres especial y única. Tu pareja no encontrará a nadie como tú. Si tú te decides y luchas por ello, podrás mantenerle a tu lado.

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Kilos de soledad

Cuando la soledad llega a nuestras vidas, no viene sola: viene acompañada de tristezas, decepciones, lágrimas, llantos, desánimo… ¡y de unos kilos de más en el cuerpo!

No nos dejamos estar, no calmamos las tristezas con dulces, que luego, para empeorar las cosas, pasa lo que tiene que pasar…

Tenemos que ser inteligentes, no dejarnos llevar por el desánimo, cuidarnos y mimarnos… no dejemos que la soledad nos tenga sufriendo más tiempo del necesario.

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Los hombres también sufren

Existen hombres que son maltratados por sus mujeres, hombres sometidos por su pareja, hombres que sufren el maltrato psicológico y en ocasiones incluso físico, en manos de la mujer. Esos hombres no son un mito: existen.

Y no es que esos hombres no debieran existir… lo que no debiera existir es el maltrato que sufren tanto hombres como mujeres. El maltrato y el abuso, venga por parte de quien venga, está mal y hay que detenerlo.

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Mi pasado no será mi futuro

El pasado no tiene porqué repetirse, no si aprendemos de lo sucedido y actuamos con la sabiduría que nos da la experiencia.

Puede que en el pasado nos rompiesen el corazón, nuestras relaciones no resultasen, no supiésemos mantener la llama del amor o a nos dejásemos llevar por engaños…

Pero el pasado debe quedar ahí, aunque sólo como lección de vida. Es ahora, en el presente, cuando tenemos la posibilidad de actuar sabiamente para un futuro mejor. Hagámoslo.

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Ser feliz es una decisión personal

Suena paradójico, pero para ser feliz sólo hace falta tomar la decisión de serlo.

Así de sencillo: La felicidad no depende de terceros, de cosas materiales, fama o relaciones. La felicidad depende de una actitud interior ante la vida, de una decisión personal.

¡Si yo quiero ser feliz, seré feliz! Soy mujer, tengo capacidad de sobra para serlo por mi propia cuenta.

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Para sanar una herida de amor, hay que dejar de tocarla

Cada vez que le recuerdas, te duele; cada vez que escuchas vuestra canción, te duele… Seguirá doliendo mientras te hundas en tus tristezas del ayer.

Cuando te parece estar tocando fondo, es porque ya llevas un tiempo recordando aquello que deberías olvidar.

No es bueno ni sano vivir cada día sufriendo por aquello que hemos perdido, pues no será la última vez que nos pasen cosa malas, pues así es la vida: siempre hay algo o alguien que nos hará sufrir.

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El amor es cuestión de dos

No hay relación de pareja que funcione si es sólo uno quien pone todo de su parte. Ambos debemos poner de nuestra parte si queremos conservar y madurar el amor que nos tenemos.

El amor es algo que lleva trabajo y dedicación, siempre hay que estar cuidándolo… pero el esfuerzo merece la pena. El amor que perdura con los años es el más bello.

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Soy una mujer única, imperfecta… pero soy yo misma

A lo largo de esta vida he tenido malas experiencias, motivos para llorar, y para sufrir… pero he decidido no dejarme llevar por el pasado.

Yo soy mujer, única, imperfecta, pero soy yo misma. Tengo derecho a encontrar la felicidad, y la encontraré. Soy mujer, podré hacerlo. Sólo he de concederme una nueva oportunidad.

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Escojo cuidar de mí, ser feliz

Escojo cuidar de mí, ser feliz

Hay personas, a veces amigas, que no aportan nada bueno a nuestras vidas.
Son personas que sólo saben criticar y ver lo malo en los demás. Personas llenas de rabia, rencor y envidia.

No nos conviene estar junto a personas así.

Debemos buscar nuestra felicidad, ver la vida de forma positiva, y si pasamos tiempo con estas personas nos acabarán contagiando y amargando.

Yo decido ser feliz, tener amistades que aporten a mi vida y no que me estén restando. ¿Y tú, qué escoges?

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