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No es fácil romper con el pasado, porque lo pasado forma parte del quienes somos hoy. Pero hay veces que el pasado nos persigue y nos condiciona en el presente como no debiera hacerlo.
Como cuando una relación termina mal… que intentamos olvidarlo pero no lo logramos, puede incluso estar haciéndonos pensar que siempre será así, que siempre nos irá mal…
Pero como mujeres no podemos ser tan débiles, debemos aprender a romper con el pasado para saber avanzar en la vida.
¿Qué es la culpa? ¿Te has sentido “culpable” por algo? ¿Has repartido culpas con los demás?
Hay sentimientos de culpabilidad que podemos enfocar del modo equivocado, haciéndonos mal a nosotras mismas y a quienes nos rodean. Pero también hay formas de sentirse culpables para bien, para mejorar y progresar, creciendo como mujeres y personas.
¿Cuántas veces te ha pasado que la gente te dice que te ves sexy, guapa, delgada, pero tú sólo ves lo contrario en el espejo? Y lejos de que sea un trastorno vinculado con la bulimia o la anorexia, tú te sientes sin energía, desarreglada, falta de gracia, y hasta con kilos de más.
Es que nuestro cuerpo es el carruaje o tarjeta de presentación que tenemos para transitar por el mundo. Pero cuando nuestro mundo interior no está acomodado, el desorden se proyecta en la imagen que vemos y damos.
La vida me ha enseñado que para seguir adelante, avanzar y no quedar estancada es necesario no tener miedo a lo que hemos dejado atrás.
Los recuerdos siempre estarán en nuestra mente y corazón, queriendo salir hacia afuera, no hay que temer llorar y mostrar nuestras debilidades, al contrario, debemos dejar nuestros sentimientos y nuestro pasado libre, para que pueda volar bien lejos.
La traición es algo que duele, tanto cuando llega por parte de tu pareja como si es por parte de amigos, familiares, o quien sea.. Cuando nos traicionan fallan y abusan de nuestra confianza, produciéndonos enorme dolor.
Pero quienes traicionan también pueden acabar sufriendo el dolor de las consecuencias…
A veces establecemos relaciones sin percatarnos de lo que nuestra pareja realmente desea. Nos ilusionamos pensando que nos ama, nos quiere, desea y que le gustaría pasar toda su vida a nuestro lado… y en otras ocasiones, parece pasar de nosotras, como buscando deshacerse de nuestra compañía hasta que luego una vez más nos vuelven a hacer creer que nos aman y quieren estar con nosotras.
Son falsas señales de humo, señales que no estamos sabiendo interpretar bien.
Cuando sientas que tu mundo está rodeado de soledad y tristeza detente un momento y piensa que en algún lugar, no sabemos donde, hay una persona afín a ti, alguien que al igual que tú sueña con encontrar a la persona correcta para pasar sus días, a quien darle amor, amistad y lealtad.
Por muy mal que lo pasemos y mucho daño que nos hayan hecho, no debemos decaer y nos daremos por vencidas pensando que siempre será así.
“Si no te amara, no me preocuparía porque fueras mejor cada día”.
A nadie o casi nadie le gusta recibir críticas y correcciones, incluso las críticas constructivas que podrían ayudarnos a mejorar, nos suelen sentar mal. Pero una señal de que se es una mujer fuerte y segura, es que precisamente podamos estar dispuestas a escuchar a los demás sin que ello nos provoque trastornos.
Nos sorprenderíamos de descubrir la gran cantidad de mujeres que conocemos y que están sufriendo algún tipo de maltrato por parte de sus parejas, aún sin nosotras ni sospecharlo.
El maltrato nace sigilosamente, casi sin darnos cuenta, y a cualquier mujer puede sucederle. Suele comenzar con algo pequeño, por parte de un buen hombre que simplemente está teniendo un mal día y por eso sentimos que hay que dejarlo pasar por alto…
El amor de amantes es algo muy común hoy día, el amor de dos personas que se aman pese a tener una relación formal con otra persona a quien juraron fidelidad…
Pero la vida da muchas vueltas, y a veces se enamoran casi sin darse cuenta. Las mujeres siempre estamos entregando amor, nos enamoramos, y a veces el amor llega así, como una menos se espera.
Hay veces en las que nos preguntamos el porqué no conseguimos dejar de amar a alguien que nos ha hecho daño. Toda la magia que una vez existió entre los dos se ha esfumado, y hemos pasado de “querer amar” a “querer dejar de amar”, pero no lo logramos.
Pareciera que siempre estamos apostando nuestro amor y nuestros sentimientos en una ruleta rusa que siempre nos premia con la desdicha, el desprecio y el desamor… Todo ello por amar sin pedir nada a cambio.
Hoy día vivimos en un contexto social de “velocidad y agresión”…
Velocidad en el sentido de que “todo tiene que ocurrir en el mínimo tiempo”, en que “escasea el tiempo”, buscamos “procesos simplificados: comidas rápidas, aprender inglés en tres meses, responder a mensajes de textos -Ok-Si-No-Tq-, adelgazar diez kilos en un mes, usar electrodos para tonificar músculos, tomar pastillas para dormir más rápido, etc.
Y agresión, entendido por la nube de estrés que viaja sobre nuestras cabezas, por el enojo que abunda en nosotros, por la indiferencia consecuencia de la prisa que llevamos.
“Tú me puedes quitar el sueño, pero nunca podrás quitarme las ganas de seguir soñando.”
En muchos momentos de la vida, pareciera que nada tuviese sentido y que sin importar lo mucho que intentemos hacer bien las cosas, todo nos sale mal, fatal…
Lo podemos tener todo en contra, incluso a las personas que más debieran apoyarnos, pero nunca dejemos de soñar.
No es que debamos “hablar por hablar”, pero sí saber hablar y no callarnos cuando debamos hacerlo.
Paradójicamente pasamos más de la mitad del tiempo hablando de banalidades, cosa que no está mal en pequeñas dosis, pero el problema llega cuando por pronunciar dichas palabras irrisorias, nos olvidamos de pronunciar aquellas bellas palabras que debemos exteriorizar, compartir con los demás y con nuestro espíritu…
Hemos crecido siendo educadas en la cultura del apego, en la visión de que todo es permanente, y desde ahí aprendimos a aferrarnos a cosas, personas, vínculos, recuerdos y creencias.
Pero a veces no es tan bueno estar aferradas y apegadas a las cosas y personas, también puede convenirnos aprender a ser más desapegadas… pues nada es para siempre.
Más allá de los tópicos, los hombres no sólo se fijan en el físico, también hay cualidades de nuestra personalidad que pueden resultarles atractivos. Son cosas que cualquier mujer puede tener independientemente de su físico.
Descubre 10 atributos en la mujer que pueden serle especialmente atractivos a los hombres…
Dicen que nuestro futuro es incierto… Pero la verdad es que nuestras vidas tienen grabados indelebles casi invisibles que nos recuerdan convicciones que nos han inculcado o nos hemos autoinculcado desde temprana edad, puesto que nos acostumbramos a recibir comentarios, observaciones y dogmas que han formando nuestra personalidad y nuestra visión de mundo.
Es así como empezamos a cargar con el lastre de pensamientos anacrónicos que no son más que viejos paradigmas que se nos presentan como insuperables e irrompibles.
¿Quién era, Amor? -dijo él con tono de preocupación.
Mi marido… -murmuró ella poniéndose su ropa interior.
¿Y qué te dijo? -preguntó el amante exaltado.
Dijo que hoy no viene a cenar a la casa, porque estaba cenando contigo…
¿Qué nos lleva a los seres humanos a romper nuestros acuerdos de amor? ¿Para qué uno se compromete con una pareja y luego “busca afuera”? ¿Por qué nos permitimos ir tras la aventura?
Muchas veces nos preguntamos porqué el amor nos hace sufrir, nos trae de cabeza y no nos permite pensar o hacer nada bien.
Pareciera que siempre entramos a un mundo de amor e ilusiones para luego sufrir por aquello que tan felices nos hizo tiempo atrás…
Cuando nos rompen el corazón una y otra vez podemos acabar pensando que no vale la pena enamorarse, pues siempre se acaba sufriendo.
Pero no es así, al menos no debiera ser así, y hay algo que puedes hacer al respecto…
Es difícil sacar adelante una relación de pareja cuando ha bajado la marea del enamoramiento, pues es allí cuando el manto de las ilusiones se desvanece ante la imponente e ineludible presencia de la realidad. Lo que antes era perfecto, ahora nos molesta, los defectos que antes eran absolutamente tolerables y adorables, se convierten en temibles excusas para ya no querer pasar mucho tiempo al lado de quien antes considerábamos como “la mitad que nos faltaba”.
“No me juzgues por como luzco, mira mi corazón y encuentra lo que soy.”
Difícilmente encontraríamos a una mujer que no deseara, aunque sea por un momento, tener el cuerpo de una modelo. Todas las mujeres, sin excepción queremos estar mucho mejor, pero debemos entender que las tareas del diario vivir no nos dan el tiempo ni la oportunidad de ser constantes, porque no existe una fórmula “Express” o rápida que ejerza el milagro tan deseado para adelgazar.
Vivimos en un mundo en dónde el estrés, las presiones y los problemas, nos contaminan. Las emociones que la mayor parte del tiempo surgen a la luz son el enojo, la ira, la desilusión, la soledad, la tristeza. La agresividad flota en el aire como el nuevo perfume de las estaciones. Y frente a estas situaciones nos recluimos en de busca vías de escape, como el alcohol, las drogas, el tabaco, el ejercicio, el comer o trabajar en exceso; “medicinas” que logran mantenernos fuera del conflicto sólo por instantes. Cuando los paliativos cesan, los problemas surgen…
Algunas personas tienen la firme creencia de que el amor es una amistad con momentos románticos… pero a pesar de ello, muchas parejas no evolucionan y se quedan en la etapa del hechizo, aquella en la que todo huele a cuento de hadas.
Lo malo de los hechizos es que tarde o temprano se rompen y es entonces cuando se despejan las nubes del corazón.
La traición y la falta de palabra es un condimento bastante pesado de digerir cuando forma parte de nuestro pan diario, como cuando constantemente se nos lanzan palabras mal intencionadas y encubiertas de traición. Frases traicioneras que se nos dicen a la ligera referentes a cosas como “esos kilitos de más” o las “elecciones que hemos tomado de vida” o referentes a “nuestros sueños y gustos”. Todas las traiciones hieren, las que faltan al compromiso y las que faltan a la fidelidad prometida.
Te invito a un café virtual mientras nos cuentas tu historia.
Las mujeres siempre tenemos cosas en la mente y de las que nos gustaría hablar. Se dice que solo quien no habla no es escuchado, a veces nos encontramos con cargas en el corazón que con sólo hablarlas nos sentiríamos más aliviadas, renovadas y con nuevas fuerzas para seguir adelante.
Una amiga, con tono jocoso y en medio de mis carcajadas, llama al hecho de tener relaciones sexuales “una vuelta macabra y peligrosa”. Y la verdad es que resulta serlo, cuando no somos conscientes del valor que tiene nuestro cuerpo a la hora de entregárselo a otra persona.
Dejando de lado los puntos extremadamente moralistas y viéndolo desde un punto racional, hay que reconocer que no es lo mismo tener sexo que hacer el amor.
Lo tóxico es malo, y las personas tóxicas nos envenenan el alma, nos amargan el día y nos impiden alcanzar nuestros sueños. Nadie quiere estar junto a una persona tóxica, por lo que no sólo los debemos evitar sino que también debemos cuidarnos de serlo nosotras también.
“Tóxico” es todo aquello que nos intoxica física, espiritual y emocionalmente. Y estas toxinas, aunque nos parezcan verdaderos misiles, provienen del lenguaje; ya sea de la forma en que nos hablamos, nos pensamos, o nos creemos o bien, de la particular manera en la que otros dirigen esa flecha lingüística hacia nosotros.
La vida es como tú la quieras hacer, nada es fácil, siempre nos encontramos con nuevos retos, y cada día es una aventura.
La vida muchas veces nos golpea tan fuertemente que hasta nos cuesta abrir los ojos por la mañana, en nosotras está el poder hacer de nuestra vida algo bonito u optar por no revertir las cosas que nos salen mal. Siempre hay cosas por las que vale la pena seguir soñando, porque eso nos hará felices.
Cuantas veces en la vida nos hemos encontrado ante la misma pregunta que muchas mujeres se hacen: ¿el aborto o la vida? Nunca llegaríamos a tener una respuesta exacta, porque cada una tiene sus “razones” y aunque nada justifica la interrupción de una vida humana, muchas mujeres jóvenes y no tan jóvenes, podrían llegar a ese recurso, por desesperación, falta de orientación o simplemente por sentirse solas y abandonadas ante un problema que en su momento no pudo evitar.
Te invito a que por un momento dejes todo lo que estás haciendo, respires llenando tus pulmones de aire y que lo sueltes lentamente, cierra tus ojos, porque fuera de ti no habrá nada para ver. Hoy quiero que empieces a mirarte por dentro.
Que veas el paisaje que habita en ti y tal vez desconoces. Que busques entre los oscuros fantasmas de los miedos, la luz de la valentía, que toques cada imagen del pasado con amor, aun cuando haya telarañas de dolor, eso no pertenece a tu presente; son sólo fotos amarillentas, hojas secas de un camino que ya recorriste.
La vida no es perfecta, muchas veces resultamos heridas en el corazón por relaciones y mal amores que no dieron el fruto esperado.
Cuando después de haber entregado nuestro amor nos destruyen el corazón nos entra un lógico miedo a que pueda volver a sucedernos. En ocasiones ese miedo provoca que nos perdamos cosas y oportunidades valiosas que la vida nos tiene preparadas.
Pero en la vida siempre hay que arriesgar, no se puede dejar de lado nuestro sentir por temores y miedos, hay que saber vencerlos, sólo así podremos vivir plenamente. no existen pautas de seguridad en nada en la vida, debemos aprender a tomar riegos.
¿El vaso está medio lleno o medio vacío? ¿El frigo está medio lleno o medio vacío? ¿Hoy ha sido un día medianamente bueno o medianamente malo? ¿Estás medio contenta o medio descontenta?
La vida se vive de forma diferente según la actitud que tenemos. Que el vaso de tu satisfacción en la vida esté medio lleno o medio vacío no depende de nadie más que de ti misma.
Si digo Peter Pan, y te imaginas a al personaje de la novela, un niño rubio de trece años, vanidoso, travieso, de ojos claros, valiente, orgulloso; estás a salvo. Ahora bien, si lo asocias con tu pareja, es hora de cambiar de cuento.
Puesto que estamos hablando de un desorden de personalidad que afecta a los hombres que no quieren crecer, caracterizado por la presencia de inmadurez social, psicología, emocional; disfunciones sexuales, con marcadas tendencias al narcisismo, irresponsabilidad, dependencia, y rebeldía.
“Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla” (Francisco de Quevedo)
El ser humano siempre está buscando su propia realización, lograrlo nos llena de orgullo y no tenemos problema en decirlo y demostrarlo cuando la oportunidad se nos presenta, nos gusta que reconozcan nuestros logros, pero muy a menudo se nos olvida que ser una persona exitosa también implica tener un balance entre el cuerpo y la mente.
A lo largo de nuestras vidas vamos acumulando muchas cosas, penas, alegrías, tristezas, nostalgias y amores que un día fueron todo en nuestra vida y hoy por las razones que sean han quedado en sólo eso: recuerdos.
Esas mochilas con las que vamos cargando todos los días hacen que todo pese más de lo debido, por lo que convendría descargarnos de muchas de esas frustraciones y desamores para que caminemos por la vida sin tanto peso.
El ser humano, en su afán incansable de modificar todo aquello que no le agrada del mundo y de sus semejantes sostiene la idea de que es fundamental que los demás sean quienes cambien, para que las cosas puedan mejorar.
Pero es aquí cuando surgen interrogantes como: ¿y nosotras? ¿Por qué no nos damos también esa oportunidad de cambiar? ¿Acaso nuestras conductas y actos son siempre las mejores?
Muchos dirán que no. Unos por pudor. Otros por convicción. Y algunos por inexperiencia…
Lo cierto es que el amor está en todas partes. A la vuelta de la esquina, en la vereda de frente, a pocos minutos de tu casa, en la avenida que nunca transitas, en la carretera plagada de camiones, y entonces… ¿por qué no podría el amor estar también en el ciber espacio? ¿En internet? ¿Puede existir el amor en un “no lugar”? O ¿será que el amor que emana de unos dedos sobre el teclado, rebota sobre el monitor y se esparce sobre quién escribe?
Hoy día, en estos tiempos modernos, las relaciones sexuales fuera o antes del matrimonio ya no están vistas como algo prohibido. Para los jóvenes de hoy día, el sexo es algo normal y no ven necesario solidificar una relación por medio del matrimonio para disfrutar del sexo.
Hay inconvenientes que esto puede traer, pero también hay algo que podemos hacer al respecto, especialmente los padres…
Hay una gran verdad en la vida cuando hablamos de nuestro karma que es la causa y efecto, en palabras más sencillas todo lo que haces en la vida ya sea bueno o malo te es devuelto, es por esa razón que siempre hay que actuar con cordura, con justicia, con amor, sin soberbias porque a medida que das cosas buenas a las personas, ellas querrán estar cerca cerca de ti, no alejes a tus amigos o familia con malas acciones pues ello sólo traerá desolación a tu vida. Lo que das recibes…
Siempre manifestamos cierta contrariedad cuando nos llaman perdedoras, tanto que llegamos al punto de tomar dicha palabra como un insulto o una ofensa y es natural pues a nadie le gusta sentirse derrotada o fracasada.
Pero entre las múltiples paradojas de la vida, encontramos que perder no necesariamente tiene acepciones derrotistas y que a veces nos puede resultar altamente constructivo y enriquecedor para nuestras vidas.
Como seres humanos estamos siempre buscando la manera de encontrar nuestro “lugar” en la vida.
Se suele decir que la vida es corta, que somos aves de paso y que peregrinamos por la vida sin descanso… A veces caminamos seguras, otras nos tambaleamos… pero cada paso que damos tiene guardada una nueva enseñanza para nosotras.
Si te detienes un instante y observas a tu alrededor, te darás cuenta que hemos comenzado a caminar desde hace ya mucho tiempo por el sendero de una sociedad que nos ofrece un paradigma de vida hedonista e individual; un paraíso de la felicidad absoluta o “le devolvemos su dinero”.
La cultura del bienestar se ha impuesto entre nosotros y desde ella, los seres humanos intentamos crear nuestra vida.
La gente suele sentir vergüenza por muchas cosas: Por el físico, por la educación, por la forma de vestir, por la forma de hablar, las acciones de otras personas, e incluso por las propias de una misma.
Muchas veces decimos “me da vergüenza ajena tal cosa”, y eso es algo que está en nuestra esencia.
Se dice muy comúnmente que en cuanto a problemas de pareja, la peor parte siempre se la suele llevar la mujer.
Hoy día las infidelidades son tan recurrentes que parecen haberse convertido en el pan nuestro de cada día. Cada una de las dos partes tienen sus propias razones, por un lado está la esposa a quien le sobran razones para continuar en un matrimonio, y por la otra está la amante a quien le sobran razones para no dejar esa relación en la que sólo está ocupando un segundo lugar en la vida del hombre, luego está el hombre que lo único que hace es gozar de las dos mujeres que le aceptan lo que diga, lo que quiera y cuando lo quiera.
Las películas, novelas y cuentos nos hacen crecer creyendo en un mundo que no es tal como lo experimentamos. Entre príncipes azules, hadas, Romeos y Julietas pareciera que esperáramos que el amor fuese algo eterno, que al llegarnos hará que nos sintamos plenas por el resto de la vida. “Y fueron felices y comieron perdices…”
Pero en la realidad, tras unos años de convivencia cuesta mucho mantener el ardor de la pareja.
Cada vez recibes más y más consejos que intentan enseñarte cómo ser feliz, cómo tener una vida plena, cómo vivir…. Pero casi nunca recibes consejos que te hablen de cómo aprender a sufrir.
Puede sonar un tanto masoquista, pero la realidad es que las vidas de todos los seres humanos no sólo se encuentran atravesadas por hechos felices sino también de capítulos oscuros que quisiéramos no recordar. Sin embargo, no nos enseñan a sobrellevar lo que nos duele.




