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¿Te has sentido abandonada… aun teniendo pareja?
En el matrimonio, el paso del tiempo, la rutina, el aburrimiento y la falta de interés en el otro hace que la relación se deteriore y tengamos una sensación de abandono y de soledad, y eso nos lleva a buscar una solución…
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No merece la pena vivir la vida agobiándonos por las cosas. No merece la pena pasar los días resignadas, lamentándonos y despotricando… eso es desperdiciar nuestra vida.
¡Tienes que salir adelante, mujer! Y puedes hacerlo hoy mismo.
Hoy será un día maravilloso:
¡Ya es hora de que reclames tu día feliz!
Si queremos recibir amor y ser bien amadas, será necesario tener la valentía de poder amar así también…
Para ser amadas, hay que amar. Para ser respetadas, respetemos también. Para ser valoradas, valoremos.
Comienza amándote a ti misma, respetándote a ti misma y tratándote como la mujer valiosa que eres.
Si no eres feliz…
¿por qué no lo eres?
Tal vez te falten cosas, alguien te defraudara, no lograses cumplir algún proyecto o ilusión de vida… Tal vez la vida te ha tratado mal.
Pero hay quienes incluso con menos de lo que tú tienes y has logrado en la vida, son felices.
¿Qué, pues es lo que te impide ser feliz?
Desde siempre, ser soltera ha sido considerado una desventaja, como si ser soltera fuese una condena a vivir en soledad o como si realmente necesitáramos a “alguien” para ser feliz…
Pero muchas mujeres simplemente no están preparadas para tener una relación de pareja, o no la han encontrado todavía.
Hay muchos beneficios en ser soltera. Aquí encontrarás 5 buenas ventajas de la soltería, motivos para alegrarte de tener esa independencia.
Queremos amor en nuestras vidas, deseamos encontrar amor… pero a la vez, tal vez, nos escudamos contra el amor, no nos entregamos y tenemos miedo a comenzar una relación de amor.
El amor no aparece de la nada, necesita un impulso por nuestra parte, una entrega, dar lo mejor de nosotras mismas… sin eso el amor difícilmente llegará.
Algunas mujeres no necesitan mucho para ser felices; son de esencia alegre y tienen una sonrisa que enamora con sólo verlas…
Pero también hay mujeres que viven encerradas en sí mismas, siempre serias, con comentarios negativos, quejas y tristezas…
Podríamos llamarlas “mujeres amargadas”. No seas una de ellas, no merece la pena. Eres mujer, eres valiosa y no tienes porqué vivir pensando en cosas negativas, eso te hace mal.
A medida que se acerca el día de San Valentín el corazón va apretando más y más… No es agradable sentirse sola cuando tienes la sensación que todos los demás disfrutan de la compañía de un ser que les ama por encima de todas las cosas.
Puede que no tengas pareja, pero no estás sola. Tienes amigas, tienes familia, tienes personas que te quieren y aman. Todo llegará, el amor también, pero ahora disfruta de ti misma, pues no eres menos por no tener pareja.
Siempre es bueno estar agradecidas por la vida, la salud, familia y amistades… pero a veces quisiéramos más, deseamos más y esperamos más…
Si aún no has encontrado el amor correcto, soñado y esperado… ¿Por qué conformarte con menos? Tu corazón merece lo mejor, aunque para eso tengas que tener más paciencia…
¿Podemos permitirnos ser abuelas y a la vez enamorarnos como unas colegiadas?
¿Es el amor algo que debamos sacrificar a partir de cierta edad, en pos de guardar la compostura y cumplir con el rol social que la familia espera de nosotras?
¿Prejuzgamos a nuestros mayores haciéndoles sentir incómodos con la posibilidad de volver a enamorarse?
Desde pequeñas nos han enseñado que las mujeres para ser felices y vivir en plenitud necesitamos de un hombre a nuestro lado.
Nos presionan por emparejarnos. Sacrificamos sueños, carreras, aficiones y trabajos por estar con ese hombre que viene a nuestro rescate…
¿Y si realmente no necesitamos ser rescatadas? ¿Y si nos responsabilizamos nosotras mismas de nuestra propia vida y futuro?
Un mal amor lo tiene cualquiera, pero cuando ya son muchas las veces en que te han roto el corazón, es posible que dejes de creer en el amor, al menos para ti…
Pero no pierdas la ilusión, no te encierres en ti misma: aunque te rompan mil veces el corazón, sigue dándole una nueva oportunidad.
Tu corazón se lo merece, y aunque el amor tarde en llegar, algún día lo hará si estás dispuesta a darle una nueva oportunidad.
Cuando estamos solas tendemos a un error común: pensar que cuando llegue el día en que encontremos amor, al fin podremos ser felices.
Nada ni nadie podrá llenar el vacío de nuestro corazón si no somos capaces de llenarlo nosotras mismas.
Ámate a ti misma, busca la felicidad en ti misma, no en los demás. Tú felicidad no depende de ningún príncipe, depende de ti misma.
Muchas veces damos importancia a las cosas incorrectas. A veces parecemos creer o insinuar que quien tiene pareja es una persona más completa que las que no. Que nosotras, si estamos solas, no estamos realizadas como mujeres y valemos menos.
El valor que tú tienes viene de ti misma, no de los demás. Aunque estés sola eres valiosa, eres capaz y eres una gran mujer. Tú, tal como eres, puedes ser una mujer completa.
Tras la separación, al quedar solas comenzamos una nueva etapa en nuestras vidas: Una etapa que podemos dedicarnos a nosotras mismas, a disfrutar de la libertad recién recibida, a hacer cosas que alegran nuestras vidas…
Si te das cuenta, el mundo no se acaba por quedarnos solas. Otro mundo se nos abre, otro horizonte se vislumbra y nuevos modos de ser felices se nos presentan… Quedar solas no tiene porqué ser problema.
Tenemos pareja,
pero nos sentimos solas.
Muchas mujeres nos encontramos en relaciones que no nos llenan, es triste, pero es algo común.
Para encontrar la salida a esta situación, lo primero será crecer en amor propio, aprender a valorarnos y reconocer nuestra situación.
Lo hemos escuchado, lo hemos pronunciado, lo hemos creído o lo creemos ahora… es frecuente escuchar “ya no creo en el amor”.
Nos rompen el corazón, nos traicionan, nos fallan, juegan con nosotras o nos quieren por intereses… y perdemos la fe en el amor.
Pero el amor sí existe, unas veces se rompe o se entrega a la persona equivocada… pero si de momento nos rehúye, puede que algún día lo vivamos también.
A veces parece que las mujeres estamos en constante competencia con los hombres, intentando ver quien tiene la razón, quien manda en la casa y quien es mejor.
Pero si pretendemos llegar a tener un buen matrimonio, tendremos que dejar la soberbia a un lado y aprender a ser tolerantes, intentando comprendernos y adaptarnos el uno al otro.
También tendremos que ser capaces de comprometernos mutuamente para sostenernos y apoyarnos cuidando el uno del otro y siendo a la vez los mejores amigos.
No merece la pena vivir reprimidas recordando el pasado, las veces que nos dañaron y lo solas que nos sentimos…
Somos mujeres, si confiamos en nosotras mismas podremos salir de la soledad que que ahueca nuestro corazón.
Tenemos sobrada capacidad de levantarnos, renacer y volver a ser felices. ¡Hagámoslo, no vivamos resentidas por el pasado!
Cuando la soledad llega a nuestras vidas, no viene sola: viene acompañada de tristezas, decepciones, lágrimas, llantos, desánimo… ¡y de unos kilos de más en el cuerpo!
No nos dejamos estar, no calmamos las tristezas con dulces, que luego, para empeorar las cosas, pasa lo que tiene que pasar…
Tenemos que ser inteligentes, no dejarnos llevar por el desánimo, cuidarnos y mimarnos… no dejemos que la soledad nos tenga sufriendo más tiempo del necesario.
Tener una mala experiencia en el amor no quiere decir que todas las relaciones tengan que ser iguales. Un hombre puede haberte defraudado, incluso dos o tres… pero aunque lo parezca, no todos son iguales.
Deja atrás el miedo a que la historia se repita, eso sólo te impide crecer y disfrutar de lo bueno que la vida puede ofrecerte. Anímate a darte una nueva oportunidad, vive el presente, la vida es ahora y para disfrutarla hay que tomar riesgos.
Hay mujeres que pareciera que huyésemos del amor, pero anhelamos ser amadas.
Lo que pasa es que nos cuesta perder nuestra libertad, tememos los sacrificios y compromisos que vienen con el amor…
Si siempre nos encontramos huyendo y rechazando oportunidades, tal vez debamos plantearnos qué es lo que nos ha llevado a ver el amor como un yugo de obligaciones.
Una mala relación la tiene cualquiera, un príncipe azul que te sale rana también…
Pero cuando siempre pasa lo mismo no es que se tenga mala suerte en el amor… es que se está siguiendo un patrón y escogiendo mal a quien entregar el corazón.
Eres mujer, fuerte, valiosa e inteligente: No caigas otra vez en lo mismo, tú puedes mejor que eso, ¡eres mujer!
Hay mujeres que hemos aprendido a valorarnos y valernos por nosotras mismas. Cuando nos conocen causamos buena impresión, atraemos miradas y halagos, pero estamos solas y sin pareja.
Nos preguntan “¿por qué estás sola?” y no sabemos qué responder, ni nosotras mismas lo entendemos.
No renunciemos a ser quien y como somos, si somos pacientes y auténticas el amor llegará. No sacrifiquemos nuestra integridad por el abrazo de quien no nos valora en plenitud.
¿Cuándo llegará el amor? ¿Por qué tarda tanto en llegar? ¿Acaso no merezco ser amada? ¿Acaso no soy lo suficientemente buena?
Para tener un buen amor, uno fiel y verdadero, no hay que desesperarse y volverse impacientes. Espera con tranquilidad y fe, el día llegará.
Mientras tanto, no es tiempo perdido: es tiempo en el que aprendemos, maduramos y crecemos para convertirnos en las valiosas mujeres que puedan tener la pareja correcta.
Él te dejó, echándote en cara todos los defectos que tienes, diciéndote que en realidad fue por tu culpa que el amor terminó.
Y así te sentiste, culpable, basura y defectuosa.
Pero adivina qué: todas las personas tenemos defectos, no hay nadie perfecto. El problema no eras tú, el problema es que él no te complementaba.
Tarde o temprano a toda la madre le ocurre: Los hijos crecen y emprenden vuelo, marchando y dejándolas solas.
La casa queda silenciosa, vacía, y la soledad se palpa en el ambiente.
Pero no es hora de entristecerse, es la hora de pensar en nosotras mismas, nuestros sueños y proyectos. Una oportunidad de redescubrir que ser mujer no es sólo ser madre, y que hay mucho más por delante, mucho más por disfrutar.
Pese a tener pareja, a veces nos sentimos solas.
Nadie quiere sentirse sola, es horrible, y cuando surge la oportunidad de un encuentro o una aventura, nos surge la duda: “¿Será tan malo un pequeño encuentro que me ayude a soportar más esta soledad que siento?”
¿Cómo sería el hombre junto al que te gustaría pasar la vida? ¿Qué cualidades debe tener?
Es necesario que nos hagamos estas preguntas para no acabar aceptando lo que nos venga.
Somos mujeres, cada cual somos únicas, bellas y valiosas. Merecemos un buen hombre que nos sepa valorar, y si no queremos rebajarnos y aceptar a cualquiera, antes debemos tener claro lo que queremos.
Te engañó, te mintió, te traicionó, te maltrató y no cumplió con las promesas que una vez hizo en nombre del amor…
Pero no pierdas la fe en el amor, sigue creyendo en el amor…
Pues el amor no es culpable, fue victima como tú. Se utilizó el nombre del amor para algo que no lo era. El amor no daña, no engaña, sólo busca lo bueno. No dejes de creer en el amor.
En ocasiones nos sentimos solas y abandonadas, como si las personas que están a nuestro alrededor no se percatasen de lo valiosas que somos.
Pero puede que ese no sea el problema, y en realidad, aunque duela reconocerlo, el problema resida en nosotras mismas:
Las personas que dan amor siempre reciben amor. No debemos esperar que se nos quiera y aprecie por quienes somos si sólo somos capaces de ver nuestros problemas: Si sin esperar nada a cambio entregamos amor y ayudamos a los demás, sin duda dejaremos de sentir soledad.
Todas necesitamos a quien amar. Todas necesitamos ser amadas.
Durante los años que no encontramos a la persona “idónea”, buscamos y concedemos oportunidades. Siempre con la esperanza de que algún día llegue el hombre de nuestros sueños, aquel con quien desde pequeñas hemos soñado.
Muchas veces la espera es larga y llena de tropiezos. Pero no perdemos la esperanza, porque en algún lado estará él, también buscándonos…
Muchas veces hemos escuchado decir “no tengo suerte en el amor”.
Pero en el amor no se debe apostar como en un juego al azar, no debiéramos depender de la suerte para algo tan importante. Si pensamos que nos falta suerte en el amor puede que sea porque no estemos tomando las decisiones correctas, no analizando bien a nuestros pretendientes ni a nosotras mismas.
En la vida hay que aprender a llorar, a encasillar nuestras penas, secar nuestras lágrimas y a sanar las heridas del abandono.
Hay heridas que el tiempo no logra sanar por si solas, sólo duermen y tan pronto nos descuidamos afloran nuevamente haciéndonos recordar lo frágiles que somos en este mundo que estamos. Pero debemos aprender a no desesperarnos, que a pesar de que a veces pase el tiempo y los sentimientos que tenemos durmiendo en nuestro corazón vuelvan una y otra vez, sí podremos salir del abandono que sentimos.
El príncipe azul es una creencia que tiene origen en los cuentos de los hermanos Grimm, y se refiere a la ilusión que toda mujer abriga en su inconsciente que en algún momento de su historia conocerá a su príncipe y con él el fin de sus sufrimientos y el advenimiento de una vida armoniosa y feliz para siempre.
¡Estos son cuentos! ¡Ya basta de soñar con el príncipe azul, que no existe!
Tras salir de una relación, especialmente si hemos sufrido, es natural que nos volvamos mucho más prevenidas y cuidadosas a antes de comenzar una nueva relación. No queremos volver a equivocarnos.
Pero a veces, tomamos demasiadas precauciones, y cuando nos volvemos a enamorar (lo cual es inevitable) intentamos convencernos a nosotras mismas de que no es así.
En este artículo, 8 consejos para mujeres dispuestas a iniciar una nueva relación de pareja.
Ser una mujer soltera puede suponer un enorme problema. La mujer que está sola, cuanto más tiempo pasa, más presión tiene de la sociedad para casarse y lo que llaman, “estabilizarse”. Si además se es claramente bella, todos tienden a pensar que “algo malo tiene”.
Pero algunas mujeres están solas porque así es como han encontrado estabilidad, se han desarrollado, madurado y aprendido a valerse por si mismas sin necesidad de nadie.
Si alguien de quien nos hemos enamorado locamente nos ignora y no sabe apreciarnos… ¡él se lo pierde!
No debemos dejar que nuestra autoestima se destruya por alguien así, debemos aprender a confiar más en nosotras mismas, aceptarnos tal como somos (sin cuerpos perfectos u otras falencias). Sólo así aprenderemos a ser felices.
Muchas veces nos sentimos agobiadas al ver pasar nuestros días sin pareja a nuestro lado. No queremos estar solas, por lo que muy frecuentemente acabamos cometiendo errores, entablando nuevas relaciones con hombres que igual no nos convenían…
Pero no deberíamos sentirnos tan mal cuando estamos solas, especialmente sabiendo que ese periodo de nuestras vidas puede ser muy enriquecedor para nosotras, incluso para la futura etapa de pareja…
Hasta hace poco se consideraba que una mujer soltera de 40 o más años era una “solterona”, pero los tiempos cambian y eso es cosa del pasado.
Ahora sólo es reflejo de que eres una mujer selectiva, y está bien visto. Otro motivo para ser soltera a esta edad es haber salido de un divorcio. Pero sea como sea, a los 40 años y más también se puede iniciar relaciones de amor.
Nacemos solos y morimos solos; aunque haya un festín a nuestro alrededor en esos momentos, el proceso de iniciar o partir es plenamente personal, íntimo y solitario.
Comenzamos a escribir nuestra historia siendo protagonistas y así la terminamos; la pluma propia es la que deja la impronta de nuestra existencia. Ser y no ser, es un acto solitario y particular. Una luz que se enciende o apaga, con absoluta independencia contextual, y con arbitraria indiferencia. Sin embargo, desde el momento en que asomamos a la vida comenzamos a experimentar el contacto con otras personas, los padres, los hermanos, los pares.
Hay palabras que nos rompen el corazón:
• “Ya no te amo”.
• “Lo nuestro se acabó”.
• “Ya no eres parte de mi vida”.
• “Yo nunca te he querido”.
Nunca estaremos preparadas para escuchar palabras fuertes como estas. Acaban con nuestra paz y convierten nuestra vida en un infierno. Nos rompen el corazón.
Muchas veces caminamos por la vida sin darnos cuenta de la tristeza que llevamos dentro de nosotras; queremos huir, estar lejos, no pensar porque eso nos vuelve a una realidad que no queremos o no deseamos vivir…
Pero hay que ser fuertes y decididas, ponerse ante un espejo y buscar los motivos por los que estamos decaídas, porqué ya no estamos contentas y qué fue lo que nos llevó al punto en el que ahora ya no estamos felices con nosotras mismas.














