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La vida cada día se nos presenta con diferentes matices: algunas veces la alegría es tanta que no sabemos ni podríamos describirla, otras veces pueden ser momentos de mucho dolor, desesperación, incertidumbre, confusión… e incesantemente buscamos respuestas. ¿A dónde se van todos esos sentimientos? ¿Existe el olvido, la resignación o un lugar en donde preservar los momentos felices?
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El pasado está presente en tu mente, y a veces también en tu corazón.
El pasado como aquél amor que un día viviste en forma tan rápida, aquél amor que aunque breve te llenó de incontables momentos bellos y selló tu vida para siempre, mismo que por azares del destino perdiste y hoy te empeñas en recordar…
La vida es un constante empezar y terminar, se nos presentan diferentes etapas o situaciones y es preciso saber y aceptar cuando el final de un ciclo de vida ha llegado.
Es necesario saber cuando cerrar puertas, ciclos, capítulos, etapas de la vida, o como quiera que se le llame… lo importante es no quedarse estancados en el pasado o insistir en quedarnos en una etapa que ya terminó.
Abre tu corazón mujer amiga y dime: ¿Qué está pasando en tu alma? ¿Por qué tus pensamientos y sentimientos son tan dolorosos al saber que amaste y no fuiste correspondida, valorada, comprendida, respetada ni amada como tú lo hubieras deseado? ¡Estás sola! ¡Estás llorando! ¡Estás sufriendo!, y tu dolor se derrama por cada poro de tu piel. ¿Es inevitable e incontrolable tu torrente de lágrimas y sufrimiento? ¿No hay nada más qué hacer, ni nadie más a quien apelar para detener tan grande pesar que oprime tu corazón y enajena tu razón atormentada?
Miles de mujeres se desesperan por encontrar ayuda, consejo o algo que les ayude a olvidar no sólo el amor de quien se fue, sino también la forma tan injusta en la que fueron tratadas, se les desvaloró, y no fueron correspondidas.
Pero muchas veces son esas mismas mujeres quienes continuamente traen de vuelta los sentimientos y recuerdos del pasado que tanto necesitan olvidar.
Evitar el sufrimiento y aprender a vivir sin sufrir no es tarea fácil, pero si te planteas que tu vida debe hacer cambios creo que te podrá interesar leer estos consejos para dejar de sufrir y pasarlo mal.
Lo primero que debes hacer es mirarte fijamente en un espejo y proponerte hacer las cosas bien, verás que nada es imposible, hasta el dolor más profundo se puede ir reparando poco a poco, y reconstruirte debe ser tu principal objetivo y prioridad más urgente.
En algunos momentos de nuestras vidas hemos escrito sentimientos y vivencias de aquello que nos ha ocurrido en la vida. Quizás escribimos de algo que nos marcó profundamente, y que aún después de muchos años lo seguimos pensando, añorando, y recordando.
Creo que hace bien escribir, sacar fuera todo aquello que muchas veces callamos por no poder habla. El tiempo ha pasado, esos tiempos que vienen a tu mente ya son parte del pasado, y ahora podrías escribir de ello. Plasmar por escrito aquello que tu corazón necesita soltar de algún modo.
Cada vez son más las personas que se unen a las redes sociales para reunirse con sus amigos y familiares. Estas redes sociales también están sirviendo para hacer nuevas amistades. Las redes sociales (facebook, hi5, myspace y más) también nos brindan la oportunidad de contactar personas que hace mucho que dejaron de ser parte de nuestras vidas, en muchos casos, contactar con personas de las que no hemos tenido ninguna noticia en años…
Dicen que la debilidad se supera dejándola atrás, y que las necias fantasías duran hasta que te decides a abrir los ojos a la realidad. Pero desgraciadamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido demasiado por amar a quien no ha sabido valorarlas, respetarlas ni merecerlas, se niegan a renunciar a la esperanza, no están dispuestas a soltar las riendas de sus sufrimientos aunque éstos sigan doliendo más allá de la piel. ¿Por qué sucede esto? ¿Será porque les gusta sufrir y disfrutan su sufrimiento? ¿Será porque les agrada sentirse víctimas principales o mártires de primera clase? ¿Será que piensan que entre más lágrimas derramen en esta vida, más pronto se ganarán el pase o boleto para llegar más rápido al cielo?
Existen en el mundo infinidad de mujeres que sufren la tristeza del divorcio, a veces por común acuerdo y otras tantas en las que los problemas son más fuertes y se opta por dejar a la pareja. Hay mujeres que al quedar solas luchan día a día por subsistir, por tratar de iniciar una nueva vida sin el hombre con quien compartieron sus sueños e ilusiones.
Pero también hay mujeres que pese a todo lo sufrido a su lado y lo mala que era la relación viven empeñadas en mencionarle a cada momento, en revivir a diario el martirio del recuerdo de los terribles días vividos junto a él, sólo permitiéndose recordar aquellos tiempos de sufrimiento, odiando cada día, y vociferando en contra de quien un día fue su gran amor.
Cuando la mujer está situada en determinada etapa de la vida, fuera ya de su momento primaveral en sus ciclos de vida y que los primeros retos de su mocedad, ya se han quedado en el ayer, ¡Cuánto duele recordarlos!, sobre todo cuando fue hermoso lo vivido y que no quisiéramos soltar, ni dejar ir nunca esos recuerdos.
Pero es bueno recordar que cada etapa va marcando nuevas pautas, nuevas rutas y nuevos caminos en la vida de todo ser humano, trayendo consigo también nuevas perspectivas y nuevas oportunidades de conocer nuevos amores, quizá ya no tan impulsivos ni tan fugaces como cuando se atravesaba por el período de la pubertad y la adolescencia, pero sí amores para amarse de manera más responsable y más madura.
Miles de personas pasan por la vida, pero sólo unas pocas se quedan en la mente o mejor aún… en el corazón.
Estamos en este mundo por y para algo, nada es casualidad, sino causalidad. Todo lo que se hace ya estaba escrito.
Lo que tenemos que hacer para que nuestro paso por la vida no sea sólo un nombre o un número de identidad, es tratar de ser una persona que se recuerde, dejar una enseñanza, que se nos recuerde por las buenas obras hemos hecho, por la ayuda desinteresada a nuestros semejantes…
Muchas veces, nos empeñamos en no dejar ir el pasado, lo llevamos con nosotras a donde quiera que vayamos, lo tenemos impregnado en nosotras y lo dejamos salir en cualquier momento, no importa en donde estemos, tal parece que nos preocupa mucho que quienes están cerca no se olviden que somos víctimas, que nos deben compadecer, de la misma forma con que nos compadecemos a si mismas.
En la vida siempre hay situaciones que deseamos olvidar por completo…
Quisiéramos olvidar etapas de nuestras vidas en las que fuimos muy infelices, etapas en las que nos faltó todo y nada nos sobraba, sueños que nunca se realizaron, proyectos que dejamos atrás, sueños que por nuestra edad ahora sólo podemos modificar y tratar de ser felices con lo que tenemos.
Mis amigas del alma, hoy quiero invitarlas a la más profunda de todas las reflexiones con este artículo que pretende llegar (como bálsamo que alivia), al centro más emotivo de todas ustedes: ¡Vuestro corazón de mujer!
Sabemos que las infidelidades y rupturas sentimentales están al orden del día, se presentan en paquetes muy dolorosos y que cuando a una mujer se le acumulan los sueños rotos y las quimeras en el alma, sus horas se vuelven grises y sus días más estresantes, depresivos, dolorosos, y que los síndromes de abstinencia se hacen más agudos y causan estragos severos en su organismo…
Un gran amor está en todas nuestras cosas, en nuestra mente, y lo peor: vive en nuestro corazón. Es muy difícil olvidar un amor, pero podemos dejar de extrañar con el tiempo y lograr hacer cosas que pensábamos que ya no volveríamos a hacer.
Es bonito cuando se viven esos amores maravillosos, pero también muy tormentoso cuando llega la hora de recapitular y volver a comenzar nuestra vida. No podemos arrastrar un pasado toda la vida, hay que salir adelante por nosotras mismas o por nuestras familias.
“No sé dónde estás, pero quiero que sepas que pienso en ti al escribir esta carta aquí en mi soledad y con ojos de llanto, manos temblorosas y mi corazón doliéndome otra vez en el alma. ¿Cuántas veces me ha dolido el alma desde que se terminó nuestra relación? -no lo sé- ya perdí la cuenta… ¡ha pasado tanto tiempo, pero jamás he dejado de amarte, mi Dios lo sabe tanto como lo sé yo ahora que nuevamente estoy en vísperas de otra navidad sin ti!
Es claro de entender que la mujer profundamente enamorada es experta para sumir sus pensamientos, sentimientos y emociones, dentro del caldero de su exceso de pasiones, deseos ocultos y necias fantasías. Entonces ocurre que a mayor presión, el agua hierve a mayor temperatura y sube la calentura, o mejor dicho: Sube la fiebre por tanto amar. ¿Cierto?
Hoy leeremos una carta:
No porque nos alejemos el uno del otro significa que te olvidase, para bien o para mal formas parte de mi vida, de mis recuerdos, estás en mis cosas a pesar del tiempo que nos perdimos tú y yo…
Nuestro amor era un amor maravilloso, juntos tejíamos los sueños de una historia de amor, nada podría alejarme de ti o tú de mí.
No, el amor no es cruel; lo cruel son las circunstancias en que se vive el amor.
No se deja de amar a una persona por los defectos que tiene. Muchas veces son esas mismas cosas horribles del ser amado lo que nos mantiene enamoradas. Tratar de buscar el olvido es cuestión de tiempo, no se borra el amor con una sola pincelada, menos aún si ha sido tu gran amor. Lo peor de todo esto son los recuerdos, las cosas que se han vivido junto a ese ser; eso sí que duele y cuesta mucho tiempo dejar de pensar en ello. Olvidar es imposible, los grandes amores no se olvidan siempre están allí esperando a que escuches alguna canción, algún olor, para que todo te vuelva a la mente y vuelva tu corazón a sufrir.
¿Lloras por tus sueños rotos mujer? ¿No puedes olvidar a tu gran amor? ¿El hombre que amas está en otro país y no puedes estar con él? ¿Tu vida se ha convertido en un infierno al sentirte tan sola, desamparada y tan triste? ¿No puedes encontrar al amor de tu vida? ¿Anhelas quizá vivir en otra situación? ¿Quieres retener el pasado de tu vida casi a la fuerza? ¿Te causa sufrimiento recordar a quien amaste y te abandonó? ¿Te engañaron o te traicionaron en lo más profundo de todo tu ser? ¿Por qué sufres? ¿Por qué lloras mujer de luz? ¿Será que no encuentras tu cauce ni el sentido a tu vida?
Parece que siempre nos ocurre, cuando queremos dejar de pensar en alguien siempre le estamos recordando.
Puede ser alguien que amamos y que nos hizo daño, o alguien que por los motivos que fuesen no pudo ser, y ahora queremos dejar de pensar en él, pero como un fantasma en la noche, y por muchas cosas buenas que nos puedan suceder en la vida, no logramos olvidar, o igual incluso en el fondo no queremos olvidar.
Hay una película muy linda donde la valentía y el coraje de una mujer es una prueba fehaciente que a través de los años las mujeres hemos sabido ser fuertes ante la adversidad y nunca nos caemos, y si lo hacemos luego nos levantamos y seguimos luchando por nuestros sueños, familias, o por lo que haga falta.
Mi tema es… ¿Qué se ha llevado el viento?
Hoy volví a leer esta reflexión, y quise contarla, me parece algo lindo pero muy triste, y creo que muchas nos veremos reflejadas en ella:
Nunca hagas florecer una sonrisa diciendo “te amo”… para después hacer rodar una lágrima diciendo “olvídame”…
Pues el amor es más bonito que una ilusión, y tú podrías sentir la misma lágrima que alguien ya lloró por ti.
Qué curioso resulta pensar, que cuando se trata de hablar o recordar el pasado, las mujeres lo sentimos como un imán que nos atrae poderosamente, que nos atrapa, y que nos seduce con tantos recuerdos, aunque éstos, no sean a veces demasiado gratos.
Pero eso precisamente es lo que nos parece más interesante, que demos vueltas en círculo vicioso a los recuerdos, que demos rienda suelta a la imaginación girando libre por todas las paredes de la mente y del alma.
Hola amigas,
Hoy hablaremos de esos amores que alguna vez tuvieron un puesto muy especial en nuestros corazones, pero que por cualquier motivo nunca se logró concretar, y que no por ello los olvidamos, sino que al contrario, cuanto más tiempo pasa y más personas conocemos el recuerdo de aquello tan bonito se vuelve a marcar con más fuerzas, hoy quizás estamos casadas, quizás tenemos otra vida, pero en nuestro ser aún vive el recuerdo de aquel que una vez se amó tanto.
Hola mis amigas, hoy les traigo una historia, ojalá nadie pasara por estas situaciones, pero ocurren:
Eramos una pareja de enamorados, trabajábamos los dos en una misma empresa, muy prestigiosa.
Cuando nos conocimos yo era una mujer profesional, él había dejado los estudios para trabajar.
Nos amábamos, teníamos todo para ser felices, pero yo veía que él no era plenamente feliz pues no se sentía realizado profesionalmente. Lo hablamos, y decidimos que se fuera a otra ciudad para terminar sus estudios, sólo le faltaban dos años.
Abrimos ese baúl en donde guardamos esos bellos recuerdos, ese ayer que nos llenó de alegría, de ilusiones, ese ayer en el que soñábamos con dominar el mundo con nuestro amor, ahí, escondido en el fondo al hurgar, salen esas cartas atadas con un listón rosa y entre ellas esa foto del primer amor de tu vida, ese amor que se vio truncado al vivir una aventura en una noche cualquiera, los recuerdos llegan a ti y suspiras.
“Los recuerdos no mueren, los recuerdos son la raíz del alma y el nutriente de nuestros actos presentes”“Muchas veces necesitamos limpiar nuestro almacén interior de cosas feas, de tristezas y dolores para encontrar la liviandad que nos haga fluidos y libres de ataduras, de pesadas cargas que no se pueden llevar tanto tiempo a cuestas. Pero en otros momentos recordamos actos pasados, ejemplos idos, rostros ausentes que emergen de la memoria para devolvernos una sonrisa, el valor de un principio o el principio perdido. Son esas cosas que atesoramos en el almacén de la vida y de los recuerdos porque detrás de cada acto hay… un niño aprendiendo a vivir. Ese eres tú, soy yo.”
(Vía Maria Elena Alaimo)
Amigas queridas:
Hoy vamos a tratar un tema que ya lo hemos expuesto de otras maneras en otros artículos de TodaMujerEsBella, sin embargo; ante la imperiosa necesidad de algunas mujeres por dejar el pasado atrás, vamos a manejarlo ahora con pinzas y bisturí.
Nos han llegado cartas muy tristes ante la rabia, la impotencia y desesperación por desterrar y sacar las espinas que aún duelen, pues a pesar de intentar sacar los recuerdos dolorosos que llevan esas mujeres en el alma, siguen padeciendo de melancolía, de añoranza, de tristeza, de soledad, dolor y lágrimas. Pareciera que el infortunio o el destino se ha ensañado y no quiere soltar el corazón de sus presas.
El temita que hoy trataremos, es con ánimo de hacer alguna remembranza del ayer, o del reciente hoy, que nos ha sacudido o nos sigue sacudiendo el petate, (jeje). Les invito cordialmente a poner un poquito de atención en aquellos momentos hermosos de nuestros primeros retos, cuando el corazón enamorado se cautivó en los arcos fuertes del amor verdadero. Cuando ilusionadas entregamos lo más excelso del alma al ser amado, cuando extasiadas en la nocturna espera fantasiosa y soñadora, siempre tratábamos de pernoctar cerquita de nuestra ventana, por lo que pudiera suceder, jajaja.
La Navidad es una fecha muy agotadora, pero que a la final siempre la esperamos con mucha ilusión.
Es el nacimiento de nuestro Señor, pero creo que a la hora de la verdad ese detalle casi ni lo pensamos.
Nos hace ilusión pensar en la festividad junto a nuestras familias y amigos.
Y es en estas fechas es cuando más sentimos los vacíos de nuestra vida. En Navidad las nostalgias siempre vienen a nuestro encuentro.
De forma disimulada, pero muy esperada, también se sienta en nuestra mesa la llamada “tristeza de Navidad”.
Hola mis amigas:
Hoy quiero comentar algo que he estado pensado y puede que me encuentres la razón…
Todos creemos que cada vez que extrañas a un ser amado debería ser sinónimo de dolor, pero creo que no es así.
Extrañar a alguien no puede hacerte llorar. Estar triste y melancólica sí. Es cierto que cuando amas mucho eso te causa una tremenda angustia, pero ¿sabes por qué?
“Se necesita sólo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, y un día para quererlo, pero se necesita de toda una vida para que lo puedas olvidar”
Hoy nuestra historia cuenta así:
Nunca me preocupé demasiado de las cosas del amor, confiaba que simplemente algún día tendría la suerte de encontrar a esa persona que todos soñamos… Y esa persona llegó.
Hoy caminando por las calles de mi ciudad te recordé… eras mi amor, mi primer amor, ese que te hace soñar, que te hace feliz con sólo nombrarlo… Sí, hoy pensé en ti.
¿Quién no ha tenido un amor de esos que de alguna manera siempre continúa viviendo en nuestras vidas aún cuando compartimos nuestra vida con otro? Posiblemente un “amor platónico” que nunca se olvida…
¿Los recuerdos son aquellas cosas que se fueron o los que están con nosotros cada día?
Los recuerdos se van sumando en un ejercicio de paciencia que me pone nostálgica en demasiadas ocasiones.
Muchas veces pienso si son todas las situaciones que ya no están, o viven permanentemente en nuestro día a día..
Esta es la historia:
¿Por qué nos cuesta tanto dejar las cosas que nos hacen daño?
Hay una máxima del Sr. Thomas Jefferson que admiro mucho:
“Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado”.
En éste marco, tenemos que aceptar que es muy hermoso vivir con sueños e ilusiones, pero con los pies bien puestos en la tierra.
Hay amores que nunca se olvidan. Pero…
(Pero a veces es necesario, borrarlo de nuestras vidas aunque un pedazo de corazón se nos vaya en ellos)
Tengo un tesoro de palabras que se llama “Cuando Vuelven los Fantasmas“, léanlo…
Amig@s;
Cuando te enamoras de alguien, seas hombre o mujer, y te das por entero a ese cariño que piensas que será para toda la vida…
Y del que por diferentes razones el destino nos arranca ese amor… sufrimos, lloramos, y nos quedamos en la cama sin querer que amanezca. No podemos ni mirar el día de mañana, pues nuestros ojos ya están tan llenos de lágrimas y dolor… Leer el resto de esta entrada »
No existe manera alguna de describir la magnitud del dolor que se siente tras la muerte de un ser querido y más aún cuando éste es tu hijo.
Se inicia así un período de mucha tristeza y que vive varias etapas que terminan por sanar el alma, pero no borrar la pena.
La muerte de un hijo debe ser una de las experiencias más devastadoras que una madre puede vivir y existen muy pocas posibilidades que logre salir adelante con mucha facilidad. Pareciera que entre madre e hijo jamás se cortara el cordón umbilical y la conexión fuera permanente, entonces al irse uno, se siente como si se desmembrara una parte de sí.






